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Voz de la Península

Yucatán: primer lugar en decesos por COVID-19 en población indígena

Lilia Balam

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Foto: https://www.yucatanalamano.com/

También es la entidad con más casos confirmados de la enfermedad entre personas que se reconocen como mayas, informó la Secretaría de Salud Federal.

Yucatán ocupa el primer lugar a nivel nacional en cifras de fallecimientos por COVID-19 en la población indígena. También es la entidad con más casos confirmados de la enfermedad entre personas que se reconocen como mayas.   

De acuerdo con la Secretaría de Salud Federal (SSA), hasta inicios de este mes, mil 141 personas  indígenas del estado habían dado positivo a las pruebas de la enfermedad. Dicha cifra era la más alta en todo el país: a Yucatán le seguían los estados Oaxaca, con 577 casos, y San Luis Potosí, con 531.

La dependencia comunicó que quienes contrajeron el padecimiento a nivel nacional eran en su mayoría personas de 45 a 49 años, recibían atención en instituciones hospitalarias de la SSA y se dedicaban a labores del hogar. 36 por ciento fueron internadas en nosocomios y 64 por ciento fueron atendidas de manera ambulatoria.

Desafortunadamente, la entidad también lideraba las estadísticas de defunciones por COVID-19 en la población originaria, con 125 fallecimientos de personas que se reconocen como mayas. El segundo lugar en la lista lo ocupaba Oaxaca, con 98 decesos, y el Estado de México, con 81.

De las personas indígenas que perdieron la vida a causa de complicaciones derivadas de contraer coronavirus en todo el país, la mayoría eran hombres (66 por ciento de las defunciones), tenían entre 65 y 69 años, y padecían comorbilidades como hipertensión (41.3 por ciento de las personas fallecidas), diabetes (39.1 por ciento), y obesidad (24.7 por ciento).

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Un “sobre” con una historia dentro: el Hotel Itzá

Edgar A. Santiago Pacheco

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El arqueólogo James Deetz escribió en 1977 una obra que ha llamado profundamente nuestra atención. Se titula en español, Pequeñas cosas olvidadas: una arqueología de la vida americana temprana, en ella proponía que la historia se registra de diversas maneras, que el pasado se puede comprender mejor en su complejidad, al estudiar las cosas pequeñas que a menudo se dejan pasar, objetos como puertas, lápidas, silbatos, botones, monedas, entre otros, ya que llenan las grietas de los grandes eventos históricos y representan la existencia de una vida cotidiana.

Desde esa perspectiva pensemos entonces en la historia como una telaraña, con decenas de rutas para llegar al centro de ella o simplemente para recorrer una parte. Los vestigios dejados por la vida cotidiana son en este sentido una vía para retornar al pasado desde nuestro presente. 

Un vistoso “sobre” con un logotipo en inglés en muy buen estado de conservación, cercano al año de 1950, fue nuestro camino para acercarnos a un edificio todavía recordado por algunos meridanos, que ocupó un lugar principal en cierto momento de la historia de la ciudad, de él habíamos oído y leído como un punto de referencia y reunión de ciertos grupos sociales. 

Nos referimos al Hotel Itzá, el mejor de la ciudad en la tercera década del siglo XX, según varias opiniones. Notable por su gran terraza y claustro, lo encontramos anunciado en diversas guías locales, nacionales e incluso extranjeras como el Terry’s guide to Mexico a new standard guidebook to the Mexican Republic en 1935 o la Strang´s guide to Yucatan en 1948. Incluso mereció una mención en la Guía y planos de la ciudad de México, DF y la república mexicana y sus alrededores, editados por la Asociación de Publicidad para Fomentar el Turismo en la República Mexicana en 1935. 

Por esos años, sus paredes se vieron vestidas por la expresión más temprana que se conoce de un mural en Yucatán de tema histórico. Pues hemos hallado noticia de que el pintor tixpehualense Miguel Tzab Trejo plasmó en ellas su primer encargo muralístico–en 1932-, un alto relieve policromado con motivos del arte maya, destruido durante una remodelación del edificio. 

Las guías mencionadas y otras, ubicaban el hotel propiedad de don Rafael Regil Casares, situado, si nos apegamos a la nomenclatura de 1864 ordenada por Comisario Imperial José Salazar Ilarregui, en la calle primera norte cruce con la primera oriente, o, utilizando la actual, en la calle 59 por 58 no. 495, también reconocida en algún momento como la Esquina de la Culebra. Esquina que en su lado sur albergó a la Librería Católica del español Don Francisco Gómez Pérez por allá de 1875. 

Antes de ser el reconocido Hotel Itzá, encontramos un par de menciones sobre esta casa que nos muestran su trascendencia en la memoria de la ciudad. Sobre ella escribió don Santiago Burgos Brito en las Memorias de Julián Rosales, que fue sede de la escuela de Jurisprudencia en la primera década del siglo XX, “ocupaba un departamento alto de la casa de los señores Regil, hoy Hotel Itzá, no con holgura suficiente pero tampoco con demasiadas apreturas”. En 1921, la casa ya propiedad de la rama familiar Regil Espinosa, fue local de la Universidad Iberoamericana, la cual ocupó la planta alta y en los bajos en una esquina funcionaba la farmacia de don Pedro Pablo Pinto. Esta escuela privada impartió enseñanza primaria y superior, y el curso completo de preparatoria.

Llama la atención su cercanía temporal con la fundación de la Universidad Nacional del Sureste, por lo que nos parece un proyecto educativo alterno de una parte de la sociedad yucateca, que no cuajó, ya que si bien en su prospecto de Estatutos de 1922 anuncia cursos profesionales de Jurisprudencia, Medicina, Farmacia, Ingeniería, Dentistería, Comercio y también de Música, Canto y Pintura, no encontramos evidencia de que hayan iniciado.

Las descripciones del hotel en las guías mencionadas, nos permiten, sin perder de vista su origen de publicidad comercial, imaginárnosla, como sigue: 

“… típica mansión colonial con 300 años de antigüedad, reconvertida en un confortable y encantador hotel. Con un atractivo patio con palmas, árboles de naranjo y flores. Patio-comedor con menú mexicano, español y platillos típicos de Yucatán. Terraza con jardín en la azotea”. [Así como] conocer los servicios que ofrecía: “Glamorosa mansión colonial en el corazón de Mérida. Todas las comodidades y conveniencias modernas. Amplias, confortables, frescas hhabitaciones protegidas, baños privados, camas cómodas, mosquiteros. Amplios patios llenos de flores, terrazas soleadas para andar. Famoso restaurante con especialidades españolas mexicanas y yucatecas. Vinos raros, agua potable pura. Tarifas de hotel muy moderadas servicio perfecto asegurado”.

En algún momento de mediados del siglo XX, los servicios de hotel se extendieron al de agencia de viajes, ya que en su sede anuncia el negocio de los reconocidos promotores de turismo hermanos Díaz Triay, quienes ponían a disposición el teléfono 25-20 del Hotel Itzá. En su propaganda ofrecían lo que sigue:

“Planea visitar Yucatán, déjenos ayudarlo con su itinerario. Será un placer proporcionar toda la información sobre el costo de su recorrido, alojamiento en hotel. Los mejores lugares para ver, etc. Somos muy recomendados por personas importantes en los EE. UU.

Organizamos tours a cualquiera de las zonas arqueológicas de Yucatán.

Fiestas de pesca en alta mar. Caza mayor para grupos o clubes.

Permítanos ayudarlo a planificar sus vacaciones de invierno.

Escríbenos y haremos el resto! (Strang’s guide to Yucatán [1948])  

Pero más allá de los anuncios comerciales, es posible el recrear los espacios del Itzá gracias a la mención que de él hacen algunos viajeros que lo incluyen en la escritura de sus recuerdos de viajes, esas líneas perdidas en añejos textos que nos remiten a la primera mitad del siglo XX.

 Aldo Baroni periodista compañero de Lázaro Cárdenas y su gabinete en el recorrido que hicieron de Veracruz a Yucatán, en los meses de julio y agosto de 1937, en su texto Yucatán editado por Botas, escribe del hotel, además de recordar las delicias de la cocina del Itzá: 

“El Secretario de Educación despacha en los bajos del Hotel Itzá, que es el lugar más fresco de la casa gracias a las aletas vertiginosas de los abanicos eléctricos que cuelgan del techo de vigas de Zapote Centenario. (…) está instalado en un ancho portal, en forma de “L”, con vista a un patio que lanza hacia el cielo, bordeando las altas paredes ciclópeas, las ágiles columnas plateadas de unas palmas reales. Cierra los arcos que separan el restaurante del patio una reja poderosa.

En el hotel… lo único indígena interesante que hay son las reliquias mayas que ha coleccionado el dueño, un Regil cuyos antepasados vinieron a Yucatán ya con título de Castilla y buenas doblas españolas en sus arcas”. 

Por su parte María Luisa Ocampo en sus recuerdos traspalados al papel en 1941, bajo el título de Diez días en Yucatán, escribe: 

Varias personas nos invitan a cenar al restaurant del Hotel Itzá. Comedor “pocho” lleno de adornos: máscaras e imitaciones de jade, idolillos, vasijas. 

Nos encaminamos al Hotel Itzá, la antigua casa de los Regil. Nos reciben amablemente…los dueños del hotel. Nos muestran en el Hall una mesilla de juego incrustada de marfil y piedras preciosas. En los corredores de arriba hay sillas turcas de un estilo espantoso, ídolos, jades, una gran colección arqueológica. En los cuartos de los pasajeros [sic] candiles soberbios y algunos muebles de palo de rosa; en el comedor todavía se conserva el Menú del banquete que se sirvió al emperador Maximiliano y, por último, una especie de cuadro vaciado en yeso que representa un cadáver tendido en una batea y los deudos con recipientes en la mano en la actitud de beber”.

También el reconocido escritor Gabriel Ferrer de Mendiolea en el volumen VI de la Enciclopedia Yucatanense, le dedica unas líneas. Señalando: 

“No contamos con hoteles de alta categoría, pero sí cómodos y limpios; el Itzá, adaptado en una antigua casa señorial, atiborrada de muebles y objetos de épocas pasadas”. Por nuestra parte alcanzamos a ver el edificio de este hotel, convertido por breve tiempo en un cine, El Internacional, en los noventa del siglo pasado. 

Hoy es asiento de pequeños comercios, que verán reducida su clientela ante el embate de las nuevas disposiciones de vialidad, que buscan como objetivo final limitar el acceso de la ciudadanía común a su centro histórico y dejárselos al turismo nacional y extranjero, y por añadidura a los grandes empresarios de este ramo.

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Ofrecen taller para la gestión de proyectos culturales

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Imágenes: UADY

Respuesta positiva de empresas creativas     

Mérida, Yucatán, 25 de septiembre de 2020.- Talleristas, gestores culturales, artistas independientes, estudiantes y docentes del medio local ampliaron sus conocimientos y competencias en el ámbito de la gestión cultural por medio del taller de “Gestión y Desarrollo de Proyectos Culturales”, organizado por el Programa Institucional de Cultura para el Desarrollo (PICDE) de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).  

En el curso, impartido por Daniel Rivas Urcelay, el especialista en Gestión Cultural y Políticas Culturales, se establecieron alianzas estratégicas que permitirán una mayor difusión de las distintas iniciativas culturales y artísticas que existen actualmente en el estado, teniendo a la UADY como plataforma y vínculo de dichos emprendimientos.  

El responsable del PICDE, Raúl Lara Quevedo, comentó que los teatros, galerías, empresas culturales y creativas buscan orientación y apoyo para obtener herramientas para mejorar sus intervenciones así como acciones artísticas, en especial en estos momentos de emergencia sanitaria.  

“Es ante esta necesidad que se ofrece el taller de gestión a todos los interesados en ampliar sus conocimientos, además de que para la Universidad el sector cultural es un invaluable aliado para fortalecer el tejido social y redefinir las dinámicas de convivencia”, apuntó.  

Subrayó que la UADY visibiliza a las empresas e industrias creativas como un motor fundamental para la reactivación de una convivencia social.  

“Este taller habla de esa voluntad de servirle a la comunidad y profesionalizar sus servicios a través de la experiencia de nuestra institución”, recalcó Lara Quevedo.  

Declaró que con estas acciones se reafirma la capacidad, el profesionalismo y la alta calidad con la que cuenta la UADY para desarrollar proyectos de impacto social a través del arte y la cultura.  

Para conocer sobre este y otros talleres, se puede visitar la página de Facebook de Cultura UADY o a través del correo cultura@correo.uady.mx 

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Imparten curso para el cuidado de la salud mental

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Imagen: UADY

Atienden necesidades psicológicas generadas por el confinamiento  

Mérida, Yucatán, a 23 de septiembre de 2020.- Más de 160 trabajadores administrativos, manuales, académicos y sus familiares participaron en el curso en línea “Felicidad y Bienestar en Tiempos de Covid”, que ofreció la Coordinación General de Desarrollo Humano de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).  

El académico de la Facultad de Psicología Elías Alfonso Góngora Coronado fue el encargado de la conferencia, que se transmitió en vivo a través de la plataforma Facebook, y hasta la fecha cuenta más de 22 mil reproducciones.  

El jefe del área de Calidad de Vida Laboral de la UADY, Álvaro King Cardeña, informó que este curso se llevó a cabo en dos ocasiones, la primera a través de la plataforma Microsoft Teams para los trabajadores y sus familias; y la segunda por Facebook, para que pudiera acceder el público en general.  

“Creemos que la gente ha encontrado de mucha utilidad lo que el doctor Elías expresa como persona y como profesional en su área, esto debido a la situación que se vive actualmente en el mundo”, comentó.  

Recalcó que con estas acciones se busca afrontar cualquier tipo de situación en el mundo de una manera positiva e incrementar notablemente el bienestar personal.  

“Presenta lo que se sabe hasta el momento de los mecanismos que nos permiten a las personas adaptarnos a las circunstancias difíciles y avanzar hacia nuestro bienestar y felicidad”, subrayó King Cardeña.  

Por otra parte, informó que la UADY ofrecerá próximamente a sus trabajadores un curso básico para utilizar la plataforma Microsoft Teams, la cual, es empleada de manera constante por los universitarios para reuniones laborales o intercambio de archivos.  

Asimismo, se planea un curso sobre el manejo del estrés y ansiedad que provoca la situación que se vive actualmente por el coronavirus.  

“Invitamos a todos los trabajadores de la Universidad a estar pendientes de sus correos institucionales, ya que por esa vía estaremos enviando las invitaciones y los pasos a seguir para inscribirse a los cursos y talleres que se ofrecerán próximamente”, puntualizó.  

Para finalizar, King Cardeña recordó que la UADY cuenta con un Centro de la Felicidad y Bienestar organizado por un grupo de la Facultad de Psicología, cuyo objetivo principal es la investigación y aplicación de la Psicología Positiva para contribuir al desarrollo del funcionamiento óptimo humano y un bienestar psicosocial.  

Para todos aquellos que deseen ver nuevamente o por primera ocasión el curso “Felicidad y Bienestar en Tiempos de Covid”, la grabación de la transmisión se encuentra abierta al público a través de la página de Facebook del Centro de la Felicidad y Bienestar UADY en el siguiente enlace: https://bit.ly/35YGWvz   

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