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Arte y ciencia

ACOSO SEXUAL EN LA CIENCIA: INVESTIGADORAS DAN SU TESTIMONIO EN EL #11F

Lilia Balam

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Además del eterno dilema entre la familia y la carrera profesional, científicas compartieron en la mesa panel “11 mujeres por la conservación del planeta”, realizada en el CICY en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, los retos que han atravesado para desempeñarse profesionalmente. Algunas incluso admitieron haber sido víctimas de acoso sexual por parte de profesores o colegas. 

“Cuando era estudiante de maestría me acosó un profesor. En ese momento te paralizas y no sabes qué hacer. Nunca supe qué hacer. Ahora sí lo digo. He platicado con muchas mujeres y solo dos de cada diez dicen que no [han sido víctimas de acoso sexual]”, expresó Silvia Salas Márquez, investigadora del Centro de Estudios de Investigación y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (CINVESTAV), durante la mesa panel “11 mujeres por la conservación del planeta”, organizada por el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia (#11F).

Al igual que Salas Márquez, otras científicas admitieron haber sido víctimas de acoso sexual por parte de profesores o colegas a lo largo de su carrera. Tal fue el caso de Ana Luisa Ramos Díaz, del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco (CIATEJ), quien relató que cuando cursaba la licenciatura, un docente trató de tocarla sin su consentimiento. 

“Intentó abrazarme, yo lo rechacé y él me dijo que no me pusiera así, que era un abrazo fraternal. Pero era una niña de 18 años y él un señor de 40. Dijo que en mi casa no me dieron cariño y que yo estaba mal, y por mucho tiempo pensé eso: que yo estaba mal”, detalló. 

A su vez, la investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), Luisa Fernanda Novelo Rincón, contó cómo al estudiar el doctorado y embarazarse, su tutor comenzó a crear rumores “para que no le achacaran la paternidad”. Preocupada, expuso la situación a su pareja, quien solo la cuestionó. “Me preguntó si [el profesor] tenía motivos para hacerlo. Entonces, por una parte el tutor estaba dispersando rumores y por otra, mi pareja no me apoyó”, dijo. 

Las científicas coincidieron en que la violencia y la discriminación “vienen de la persona que una menos espera”, por lo cual se debe aprender a detectar esas situaciones para frenarlas. 

Ramos Díaz señaló que todos tienen derecho a decir no a cualquier situación, incluso cuando se trate de un “abrazo fraternal”. Salas Márquez insistió en que las mujeres víctimas de algún tipo de violencia deben tener la fortaleza para denunciar y buscar apoyo. “Cuando alguien te cree, eso te salva”, recalcó.

EL ETERNO DILEMA PARA LAS CIENTÍFICAS: FAMILIA O CARRERA

Por otro lado, en la mesa panel también se abordó el eterno dilema entre la familia y la carrera profesional que enfrentan las mujeres en la ciencia. Emma Carrillo Sánchez, del CICY, explicó que uno de los principales retos para las investigadoras es la doble jornada que tienen que cumplir: una en casa y otra en el trabajo, así como la nula empatía que persiste en ambos espacios para que la mujer pueda realizar sus labores adecuadamente.  

“Pareciera que el hecho de ser madre fuera un problema en mi trabajo, y que el hecho de laborar fuera de casa se convirtiera en un problema para ser madre. La gente del entorno no te apoya. Cuando me acuerdo me enojo”, aseveró. 

Ramos Díaz comentó que cuando comenzó a trabajar su bebé tenía un mes, y para compensar los permisos que solicitaba para llevarla a la guardería o asistir a reuniones, tomaba cargas extra de trabajo con tal de “demostrar que era una buena profesionista”. “Hoy entiendo que no por ser madre eres mala profesionista, eso no te resta ni como mujer ni como profesional”, apuntó.

La investigadora Laura Meneses Carrillo, de la UADY, recordó que postergó la elaboración de su tesis cuando se embarazó por recomendación de su ginecólogo. “Me dijo que tenía dos trabajos: daba clases y gestaba un bebé, por lo que no podía escribir una tesis. Dejar la tesis sin culpa a seis meses de terminarla fue una de las cosas más difíciles dentro del proceso del doctorado. Sin embargo, aquí estoy”, sostuvo. 

“LAS MUJERES TIENEN QUE TRABAJAR EL DOBLE PARA HACERSE UN LUGAR”

Otro obstáculo para las panelistas durante su trayectoria profesional fueron los constantes comentarios hacia sus capacidades por el hecho de ser mujeres. 

Por ejemplo, la profesora de la UADY, Celia Selem Salas mencionó que cuando cursaba la licenciatura era la única mujer de su grupo y tenía que trabajar “doblemente” para “que le dieran un lugar”, mientras que Salas Márquez describió cómo al iniciar su trabajo en el ámbito de la pesca, sus colegas de las plantas procesadoras no le dejaban realizar su trabajo. “Pateaban los peces que tenía en la mano y me mandaban a lavar platos. Hasta que un pescador me dijo que me iba a ayudar porque fui persistente”, apuntó. 

“El principal reto es hacer oídos sordos a las voces que dicen que por ser mujer no puedes estudiar, viajar o ir a un centro de investigación fuera de tu casa, que cómo vas a estar embarazada si estás en un doctorado, que cómo vas a hacer una tesis con un bebé. Con el tiempo una aprende que esas voces hay que silenciarlas y hacer a un lado a las personas que no están para apoyarnos”, precisó Novelo Rincón. 

Aunque la mayoría de las participantes en la mesa panel coincidieron en que la sociedad ha cambiado y cada vez se abren más oportunidades para las mujeres en la ciencia, reconocieron que persisten conductas machistas en algunos espacios de la academia. Para combatirlas, es necesario incrementar la matrícula y fomentar e incentivar la participación de las mujeres en el ámbito científico, concluyeron.

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Algo alrededor de tu cuello de Chimamanda Ngozie Adichie

Aracelly Guerrero Maldonado

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La primera vez que descubrí la literatura africana fue a través de J.M. Coetze, el ahora Premio Nobel sudafricano, y aunque la lectura era buenísima, no sentí un abismo cultural, tal vez porque Coetze es blanco, o tal vez por la evolución política e histórica de Sudáfrica. Lo cierto es que encontré lo suficiente como para satisfacer mi curiosidad y no volver a él, al menos hasta ahora.

Sin embargo, la pluma de Chimamanda Ngozie Adichie, africana también, está hecha de otra pasta: mujer, de color, nigeriana, de una cultura que no es una sino muchas a la vez, de conflictos, de sangre, humo, violencia, de olores, sabores y de una diferente forma de ver la vida y las relaciones humanas. Y a pesar de todo, al igual que con las letras de Coetze, tampoco sentí el abismo cultural.

¿Es esta la naturaleza de la universalidad literaria? Cada vez que la autora habla acerca del choque cultural no pude menos de pensar en aquellos latinoamericanos, los mojados, ilegales, que cruzan la frontera y no sólo deben encontrar una nueva forma de ganarse la vida, sino también afrontar la nueva dinámica cultural, de adoptar un nuevo idioma, una nueva moneda y de incorporarse a una sociedad a la que en lo menos, no les importan y en lo más los desprecian.

¿Los mexicanos nos sentimos occidentales? Cómo evitar reconocerse, cuando por ejemplo, en el cuento Los concertadores de bodas, se habla de un personaje, el esposo, que incluso renuncia a su nombre de origen adoptando uno americanizado y regaña a su esposa por hablar su lengua materna en público. No pude evitar recordar toda una serie de situaciones de odio hacia personas latinas, que fueron violentadas por hablar español en público y no pude menos que entender esta situación, la del esposo, a pesar de que mi natural rebeldía me diga: yo lo habría hecho distinto, e inevitablemente preguntarme, ¿en verdad lo habría hecho distinto?

Cada cuento habla de una realidad cercana, en el cuento Jumping Monkey Hill, no pude menos de reírme, al recordar una situación similar de mi propia vida y que sin duda, muchas otras compañeras también podrán decir lo mismo, no sólo con relación al acoso, también en relación a las expectativas acerca de lo que es el arte y la literatura, los prejuicios acerca de los grandes temas o de lo que se debería decir, cuando a uno de los personajes se le critica por decir que su relato no reflejaba África y ella contesta: ¿qué África? dice la protagonista, sin duda la realidad de ella, africana, mujer, gay, era también la realidad de áfrica.

O en el cuento de Algo alrededor de tu cuello, cuando enfurecida la protagonista regaña a su interlocutor, hombre, blanco y privilegiado, que no reconoce su actitud de superioridad moral, porque él no hace turismo, ya que va a los barrios pobres, y considera que sólo los pobres de Bombay son indios de verdad.  Y no dejo de pensar en todos esos turistas que van a ceremonias mayas, beben balché o fuman cigarros con los lacandones, y resulta que ellos también se creen que sólo los indígenas son mexicanos de verdad.  Como vemos en las películas gringas, reflejadas las ciudades latinoamericanas como una serie de chabolas, o el clásico indígena con su sombrero charro a la sombra de un maguey.

Sin duda que al leer a Chimamanda uno no puede dejar de reconocerse, ni de apreciar el talento de su pluma, la forma natural en que poco a poco sus palabras se mezclan con las nuestras y nos hace cómplices de sus relatos, nos hace imaginarnos ese país de polvo y sabores, de palabras extrañas a nuestros oídos y olores poco familiares, pero de situaciones tan cercanas a nosotros que no podemos menos de sonreír y asentir en silencio.

Hay toda clase de temas en sus relatos y por lo que sé, tiene bastante obra traducida al español, así que no será difícil encontrar más libros de ella, aunque éste en particular, me pareció muy bueno para conocer por primera vez a la autora, que además es de fácil lectura, así que lo recomiendo para todos los lectores y como siempre, juzguen por ustedes mismos.

Querías escribir sobre los ricos que vestían con ropa vieja y zapatillas de deporte tronadas, que tenían el aspecto de los vigilantes nocturnos que había frente a los grandes recintos de Lagos. Querías escribir que los norteamericanos ricos eran delgados mientras que los norteamericanos pobres eran gordos, y que muchos no tenían una gran casa y un coche; sin embargo, seguías sin estar muy segura de las pistolas, porque podían llevarlas en el bolsillo.”

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El Covid-19, ¿escondido en tu cepillo de dientes?

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Foto: https://centrovillanueva.com/cuidar-cepillo-dientes-durante-pandemia-covid-19/

En estos tiempos de pandemia, los expertos recomiendan no tener el cepillo a la vista, sino guardado en un espacio adecuado.

Ante el surgimiento de la actual crisis sanitaria, la población ha tenido que reforzar las medidas de higiene en casa, aunque tal vez descuidando un objeto común y de uso diario: el cepillo de dientes que también puede ser una fuente de bacterias, virus y hongos.

Expertos del Colegio Oficial de Dentistas de Castellón (CODECS) han insistido en la necesidad  de lavarse las manos antes de manipular el cepillo, enjuagarlo y secarlo correctamente tras cada uso, guardarlo y evitar el contacto con los de otros integrantes de la familia para evitar contaminación cruzada de COVID-19.

Entre otros consejos, señalan no compartir el cepillo dental, colocarlo en posición vertical y en vasos separados para cada integrante de la familia, evitar la capa protectora del cepillo salvo que tenga perforaciones, lavarse bien las manos antes de tocar el cepillo, higienizar las superficies del cuarto de baño y mantener el cepillo lo más alejado posible del inodoro.

Primeramente, llaman a lavarse muy bien las manos con agua y jabón antes de tocar el cepillo, ya que “los virus pasan de la mano a la mucosa oral“. También hay que proceder al cepillado de dientes habitual con pasta fluorada durante 2 minutos, al menos, 2 veces al día. “Por la noche, además, tenemos que asociar la higiene interdental, bien con hilo de seda o con cepillos interproximales”, indican.

Los expertos recomiendan también enjuagar bien el cepillo después de cada uso para eliminar restos de pasta y alimenticios, porque, como se ha apuntado, el cepillo “puede ser una fuente de bacterias, virus y hongos“. Y mientras dure la epidemia, consideran conveniente desinfectar el cabezal del cepillo con povidona iodada al 0.2 por ciento, agua oxigenada diluida al 1 por ciento o cloruro de cetilpiridinio al 0.05-0.1 por ciento, durante 1 minuto.

Además, recordaron que los cepillos deben almacenarse con el cabezal hacia arriba, alejados del inodoro (al menos, 1 metro) para evitar su posible contaminación.  “El SARS-CoV-2 también está presente en orina y heces. Lo ideal es no tener el cepillo a la vista, sino guardado”, señalan y agregan que “no deben guardarse amontonados por el riesgo de contaminación cruzada de uno al otro al tocarse”.

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Gandhi: primera librería en CDMX en cerrar sus puertas

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Foto: https://www.infobae.com/america/mexico/2020/07/31/cerrara-al-publico-la-primera-libreria-gandhi-de-miguel-angel-de-quevedo/

En un comunicado, Librerías Gandhi anunció que cerrará “Gandhi Oportunidades” Ubicada en Miguel Ángel de Quevedo 134, espacio donde la historia de esta cadena empezó en 1971, esto debido a la situación que se vive en el mundo a causa de la pandemia de COVID-19.

En el comunicado se menciona que el edificio se transformará en oficinas corporativas, desde las cuales se trabajara para seguir llevando cultura y entretenimiento a las personas en México.

Cabe mencionar que las librerías son espacios capaces de maravillar a chicos y grandes, ya que cuentan con una gran variedad de historias. Por eso, y la cultura que transmiten y brindan, el cierre de una es lamentable.

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