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Arte y ciencia

Amos de títeres de Robert A. Heinlen

Aracelly Guerrero Maldonado

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“Amos de Títeres” de Robert A. Heinlein es un clásico de la ciencia ficción, por muchas y obvias razones: el tema, el tratamiento, el guion, argumento e incluso su final; es el prototipo de lo que después se convertiría la ciencia ficción, tanto en libro como en película, para bien o para mal, y aunque muchos autores han pasado y muchos géneros se han re creado, re valorado y ponderado, Heinlein sigue siendo un referente, y es que si no son conocedores tal vez no puedan obviar esta influencia, pero si les da curiosidad, sepan que su lectura no es nada aburrida, a pesar de ya estar muy fuera de contexto, es trepidante, entretenida y si pueden ver con humor las situaciones más imposibles, se reirán con el sentido tal vez demasiado irónico o tal vez ingenuamente patriótico que tiene nuestro autor.

Muchos hablan de las posturas políticas de Heinlein, y es que bueno, en éste título en particular, es obvio que estamos viendo la apoteosis del macartismo de EUA, y la persecución comunista, no se puede negar y no debería negarse, por mucho que nos guste Heinlein, como tampoco podemos negar su machismo, vaya, que en esta época ni se hablaba de igualdad de derechos, estamos décadas antes de la revolución de pensamiento que fueron los 70´s, el libro se publicó en 1951, por lo que hablar de esta forma de pensamiento machista normalizado me parece paralela a la que se da en Jane Austen; así como de la misma forma que la literatura de Jane Austen ha servido para perdurar un ideal romántico del amor y el matrimonio, Heinlein ha servido para perdurar un ideal del heroísmo y de lo estoico, del auténtico sacrificio del hombre militar, patriótico defensor de las libertades individuales y de todo lo que representa EUA.  Este patrón que podría estar más que descartado, al igual que el de Austen, sigue vigente y es que el héroe americano, altamente patriótico aunque menospreciado por las altas esferas burocráticas y sobra decir militar, no ha desaparecido de las pantallas, ni de los libros, cambian las formas, cambian los efectos, las tecnologías, pero el patrón sigue allí, apenas estamos viendo las vueltas de tuerca que nos llevan a otros modelos, a otras perspectivas.

Entendamos que en su origen Heinlein está retratando el ideal de su época, de sus convicciones muy personales, y que si sabe hacer algo es contarnos historias, no nos aburre, nos emociona, nos sorprende y nos divierte, pero no cometamos el error de ver lo que no és o de criticarlo por lo que tampoco es, al igual que con Austen, no cometamos el error de pretender que no vemos el machismo, así como tampoco lo satanicemos por lo mismo, entendámoslo igual que con Austen, que son productos de sus épocas y que si algo nos debería sorprender es que no lo veamos, no lo discutamos y que sigamos perpetuándolo.

Por lo demás sean amantes o no de la ciencia ficción, este libro les gustará, ampliamente recomendado incluso para primeras lecturas, así de ameno es, aun si son fans hard core del género con más razón deberán leer este icónico libro.

“Cuando la dosis de píldoras extratemporales fue dejando de producir sus efectos en mí, yo tenía una imagen de Estados Unidos que ni siquiera hubiera podido imaginar cuando me hallaba en Kansas City; un país bajo el reinado del terror.  El amigo podía matar al amigo; la esposa denunciar al marido.  El rumor de la presencia de un titán reunía de inmediato a una multitud donde fuese, dispuesta al linchamiento.  Llamar a una puerta por la noche equivalía a invitar a un disparo a través de ella.  Las gentes honradas se quedaban en casa; de noche, los perros era los únicos amos de la calle.”

Robert A. Heinlein “Amos de Títeres”.

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Arte y ciencia

Festival Internacional de la Trova ¿evento cancelado?

Gigio Ortiz

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¿Qué repercusiones pueden tener en la difusión artística la programación con pompa y su cancelación sin explicaciones convincentes?

En Mérida pudiera parecer que tenemos una maldición cuando hablamos de eventos musicales internacionales. En los últimos años, hemos sufrido cancelaciones de varios eventos de artistas te talla internacional; por ejemplo, en los últimos días se confirmó la cancelación (dijeron que solamente se iba a posponer, pero veremos si es real que lo quieren agendar para el próximo año) del Festival Internacional de la Trova que iba a contar con artistas de la talla de Natalia Lafourcade, Pablo Milanés, Caetano Veloso y Silvio Rodríguez entre otros más, debido a las  denuncias de corrupción de las que la organizadora del evento “Magnos” estaba siendo acusada, en las que se argumentaba que inflaron precios en eventos organizados en otros estados del país para favorecer a personas de la clase política.

En años anteriores se cancelaron los conciertos de Limp Bizkit y Placebo, ambos supuestos a suceder en el antiguo “Coliseo” de Mérida, ahora Foro GNP; y de la misma manera, el concierto del rapero Residente, ganador del Grammy en varias ocasiones, se pospuso de su fecha original debido a problemas con el clima. Aunque afortunadamente el evento de Residente sí se volvió a agendar, fue un trago amargo que todos los asistentes sufrieron debido a que al igual que el de Placebo, ya se encontraban afuera de la localidad para entrar al concierto cuando dieron la noticia de que se cancelaba.

Aparte de lo cansadísimo que puede ser el trámite de reembolso por los boletos comprados, creo que hay una problemática que afecta más allá; y es que simplemente la gente deja de confiar en ese tipo de eventos y se ve reflejado en las ventas ya que muchas personas que sin dudar asistirían a los conciertos, lo piensan dos veces porque “de seguro lo van a cancelar de último momento,” y como consecuencia, muchas empresas promotoras dejan de ver a Mérida como una plaza redituable.

Pareciera que a menos que tengas a una empresa cervecera detrás, aceitando los engranes de la producción o que los artistas que vengan sean los mismos que traen cada año, en Mérida estamos destinados a no contar con conciertos o festivales de talla internacional.

En octubre fue la cumbre del premio nobel de la paz en Yucatán y como artista invitado se presentó Ricky Martin, pero en este caso, había toda una infraestructura detrás y además existía la posibilidad de adquirir boletos (en las zonas más lejanas del escenario) a cambio de donativos en especie. Se podría decir que el magno concierto del cantante puertorriqueño fue un evento “sin fines de lucro” o que su finalidad era engalanar la cumbre celebrada en nuestra ciudad. Es una lástima que Mérida tenga ese tipo de inconvenientes cuando de eventos internacionales se refiere. La afición Yucateca es muy cálida y noble siempre con los artistas que nos visitan y si tal vez hubiera otras estrategias de difusión y precios más accesibles, los conciertos estarían repletos de gente que se desgarraría la garganta para cantar junto con sus artistas favoritos.

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Arte y ciencia

Sobre el prestigio

José Miguel Rosado Pat

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Del prestigio han escrito los filósofos, humanistas, políticos y pensadores más sagaces. ¿Y cómo no lo harían?, si el prestigio y el renombre constituyen la piedra angular de quien pretende ostentar poder alguno. No en vano Maquiavelo aconsejaba evitar, a toda costa, ser aborrecido o menospreciado. Para el humanista florentino, cuando un príncipe- en este caso, la persona que detenta el poder- cae en el menosprecio, pasa por variable, ligero, afeminado, pusilánime e irresoluto.

Para el padre de la ciencia política moderna, era de suma importancia el cuidado que debía darse al momento de preservar la reputación; aconsejaba que se procurase advertir en aquellas, constancia, gravedad, virilidad, valentía y decisión, pues “difícilmente se conspira contra quien goza de muy buena estimación”.

Siendo fundamental para la vida de los protagonistas de los asuntos públicos, el prestigio trasciende el espacio privado de aquellos, y está íntimamente relacionado a su ascendencia, influencia y autoridad.

De prestigio sólo pueden gozar los hombres y mujeres de talento. Los que, en algún área de la vida y sus sociedades cultivan con su comportamiento, acciones e ideas, el arte de serle útil a otros. No debe confundirse el prestigio o la reputación con la fama, mucho menos con la vieja concepción que alguna vez se tuvo del prestigio como engaño que, mediante el discurso falaz, embaucaba a las masas para lograr fines mezquinos. El prestigio es estima pública, fruto del mérito.

Por supuesto, el prestigio, la buena reputación es un arma de poder. Tal vez la más poderosa y sutil. Quien goza de prestigio en los menesteres de lo público, es capaz de intimidar y ganar batallas. El poder de la reputación es capaz de poner a la defensiva a cualquiera y obligarlo a retirarse prefiriendo la diplomacia o un arreglo a un conflicto del cual, no se tiene la menor certeza del resultado.

Si el prestigio no se cuida como se debe, se torna vulnerable, habrá que prepararse para ser atacado por todos los flancos. Pero si se es prudente y logra mantener su reputación lo más fiel a aquello que desea ser -y parecer- la volverá una fortaleza inexpugnable.

Siendo humanos, es imposible pretender estar siempre dispuesto y con la racionalidad y mesura que exige actuar de determinada manera. Habrá momentos en los que se esté de mal humor o, por la razón que fuere, demos una respuesta de lo menos adecuada o prudente; cuando eso suceda corrijamos con amabilidad y toda la cortesía que el contexto permita. Admitamos el desvío para aminorar la ofensa. Procuremos siempre la rectificación cauta e inmediata de los errores en el decir o en el actuar. No caigamos en las provocaciones o intentos de ofender con que puedan tentarnos los que, por intereses distintos a los nuestros, cargan contra nuestra reputación, menos si lo hacen motivados por sentimientos de ruindad.

La habilidad de quien ha logrado construir un prestigio, consiste en aprovecharse de la ira de los que, por deporte, intentan desgastarla. Hacer que nuestros detractores se encuentren tirando arena a un muro de piedra maciza sin percatarse de ello.

Seamos conscientes de que la inconsecuencia y la contradicción son la misma esencia de la vida. La reputación y el desprestigio son como fogata de hornija o como jiste o espuma de cerveza: no resisten un examen atento, y con la misma rapidez con que se fabricaron se disipan. Pudimos haber construido una fortaleza lo suficientemente impenetrable como para resistir cualquier intento de desprestigio, sin embargo, nunca como para ignorarlos.

El prestigio se construye con méritos propios, pero se consolida mediante las alianzas adecuadas. Si nuestra posición es la de un banquero reconocido y respetado en el mundo de los negocios, por su talento en el manejo de las finanzas y por su ética profesional, de poco le servirá el mejor de los comentarios de los políticos o empresarios más corruptos. Por el contrario, ese es un efecto inverso en el que, los detractores, usan su mala reputación para demeritar a quien posee cartas credenciales honorables. Es menester protegerse de los ataques de los astutos; de aquellos que atacan motivados por la ira o el enojo, sin importar la posición que ocupen, contribuyen a fortalecer nuestra buena reputación. De estos últimos no hay mucho de qué preocuparse.

Para generar alianzas a partir de nuestro prestigio, es necesario meditar y analizar el valor de las censuras y las alabanzas.

La mayoría de las personas prefiere ignorar las cualidades y los atributos de los otros, en lugar de ello, centra su atención en los defectos y tropiezos. Eso es humano. Seamos selectivos con nuestras amistades. Quien poco nos conoce, juzgará con base en apariencias: la vestimenta, los gestos, las palabras y las acciones más intrascendentes. El grueso de los que miran sólo conoce de lo doméstico de la vida.

En nuestras sociedades donde, ante la percepción de los comunes, la dignidad no es, del todo, un atributo del éxito, gozar de una buena reputación cobra vitalidad: nos protege del peligro y, pese a toda dificultad, nos hace dueños de nuestro propio destino.

Con el prestigio está en juego algo mucho más importante: la trascendencia.

Concluyo estas líneas citando al escritor suizo Amiel: Cuida tu reputación, no por vanidad, sino para no dañar tu obra y por amor a la verdad.

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Arte y ciencia

La industria de la música en el siglo XXI

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Interesante conferencia en la Universidad Modelo donde se pudo constatar la importancia de las plataformas digitales en el consumo y producción de música.

Sureste Records y la Universidad Modelo celebraron este martes 12 de noviembre, a partir de las 10 de la mañana, la jornada de conferencias: “La industria de la música en el siglo XXI”, en las instalaciones del campus de Humanidades de esa casa de estudios.  El evento inició con la conferencia titulada: “Ruido, música y poder en la ciudad de Mérida”, en la que la licenciada en Comunicación, María de Lourdes Pérez, abordó el análisis de la representación de la música en los distintos espacios de la ciudad de Mérida. Posteriormente, Mario Sánchez (“Chavo”), guitarrista de Austin Tv y quizás el participante más esperado en la jornada por su larga trayectoria, inició su participación con la conferencia: “Distribución digital y derechos de autor para música independiente”, en la que discurrió sobre los pormenores del registro y distribución legal de la música independiente en las plataformas digitales.

El interés entre los asistentes puso de manifiesto la importancia que tienen las plataformas digitales tanto en la producción de música como en su consumo. Adicionalmente se pudo constatar que empresas como Sureste Records y varias universidades de Mérida han asumido el análisis de este fenómeno comunicacional con seriedad y permanente actualización.

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