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Arte y ciencia

El camaleón vigilante (II)

Ariel Avilés Marín

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Foto de Salvador Peña L.

Los chicos sintieron que el estómago les daba un vuelco al oír la voz del padre Bernal. Se miraron entre sí, buscando mutuamente apoyo, y con resignación se aceraron al prefecto que, con medida amabilidad les dijo: – Creo que tenemos pendiente una larga plática en la prefectura, así que vamos para ahí–Y seguido de los muchachos se dirigió a sus oficinas. Entraron y el prefecto dijo: –Pizarro, trae de la sala de espera unas sillas extra, que las vamos a necesitar No bien se habían acomodado en sus asientos, cuando el prefecto tiró sobre la cubierta de su escritorio tres ejemplares de El Camaleón Vigilante y dijo: – Creo que esto se les hará conocido, ¿no es así? – ¡Ah, si la revista que apareció en todos los salones!, si, ya la hemos visto, verdad muchachos –dijo con una risita nerviosa Licho Manterola. – ¡De verdad! – Exclamó el padre Bernal, y los miró con una de esas sus miradas que se meten en el alma de las gentes. – Si, un gran atrevimiento, de esos que no pueden ser tolerados en este colegio – Dijo como con indignación Armenta. – ¡Por el honor del colegio esto debe aclararse!– terció Laucirica con verdadera vehemencia. – ¡Verdad que sí! – levantó la voz el padre Bernal, y de inmediato dijo: – Bueno, pues estoy esperando lo que ustedes me van a aportar para el asunto, yo no puedo presentarme ante el padre rector sin una clara explicación del caso, ustedes lo saben muy bien – Esto último dicho en un tono que no dejaba duda.

¿Está usted insinuando, padre Bernal, que nosotros estamos implicados en este suceso? – dijo con cierta indignación Manterola. –No, cómo creen, de ninguna manera, si los he llamado aquí para que me ayuden, para que colaboren conmigo para aclarar este desagradable incidente, nada más muchachos – dijo el padre Bernal en un tono meloso que hizo sentir frío en el alma del cuarteto de chicos. –Vayan en paz, pero eso , cualquier cosa que tengan que decirme sobre lo sucedido será muy bienvenida, recuerden que tengo la confianza puesta en ustedes, como que son hijos dilectos del colegio. Aquella última expresión fue como un agudo dardo en el corazón de los jóvenes. Salieron de la prefectura lenta y silenciosamente y así se alejaron por el corredor. Cuando estuvieron seguros de estar totalmente fuera del alcance del prefecto, se desató una agria discusión entre los conjurados. – Él sabe, sabe todo – dijo con angustia Pizarro. –Está jugando con nosotros al gato y los ratones – exclamó Armenta. – ¡Por supuesto que sabe! – dijo en voz alta, Laucirica –Sabe, y sabe que tenemos razón, el padre Bernal nunca ha comulgado con las ruedas de molino de Riquelme; sabe que es un pillo, y no lo quiere en el colegio, y estoy seguro de que no nos entregará al cadalso, antes bien buscará desenmascarar al prior ante el padre rector, así que, adelante con el camaleón y a ver qué pasa– concluyó.

La semana siguiente, de nuevo en jueves, la misteriosa revista se hizo presente de nueva cuenta en los salones de clase; por todos los pasillos había corrillos de estudiantes comentando las nuevas denuncias asentadas en la hojas impresas; de nuevo, el padre rector, con una paciencia que rayaba en santidad, hubo de aguantar la airada reclamación del prior que, mesaba sus cabellos y rasgaba sus vestiduras, y clamaba airadamente contra la calumnia y la injusticia hacia su persona por un grupo de facinerosos amparados en el anonimato del impreso. Cuando Riquelme salió de rectoría, el Dr. Soler y Goicochea se encaminó a la prefectura para hablar con el padre Bernal, caminaba con una rapidez que no era propia en su actitud mesurada y serena de toda la vida. Abrió con violencia la puerta de la prefectura y sin dar tiempo a que el prefecto lo invitara, se sentó ante él y lo encaró: – ¡Padre Bernal, no es posible que esto se haya repetido! Y le extendió el nuevo ejemplar de la revista. Urtuzástegui leyó lo más a prisa que su cansada vista le permitió, y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no soltar una carcajada al encontrar la narración de un comentado incidente en la clase de filosofía del padre Zebadúa, en la que un estudiante, de los más versados en la materia, le había puesto un cuatro, al preguntar con la mayor naturalidad:-Maestro, cuándo abordaremos el estudio del eminente Ottorino Bianchi. A lo que el catedrático había respondido: – Muy pronto joven, muy pronto, no pase usted apuro por ello. El salón de clase completo aguantó la risa, pues todos estaban al corriente de que el compañero lanzaría la pregunta con un nombre inventado por él, para evidenciar la mala preparación del protegido del prior.

No es posible que esto se haya repetido–exclamó el padre rector – ¡Necesito que esto sea cortado pero ya! – dijo con una energía inusual en él. –Con todo respeto Dr. –dijo el padre Bernal – ¿no cree usted que, algunas acciones del padre Riquelme genera este tipo de manifestaciones? El Dr. Soler y Goicochea se quedó de una pieza. –No me diga Urtuzástegui, que usted da oído a las calumnias que se hacen circular contra Riquelme. –Señor rector, acérquese a los muchachos, a los maestros, hasta al personal de intendencia, puede usted sacar muchas cosas en claro, recoja opiniones, suceden muchas cosas que pasan muy discretamente, pero el sol no se puede tapar con un dedo, hágame caso, escuchar es muy sano. El Dr. Soler se quedó muy pensativo, era un hombre sabio, muy prudente y reflexivo, y el señalamiento de Bernal si lo había inquietado realmente. Bajando notoriamente el tono, el padre rector dijo: –Riquelme me ha demostrado con hechos su preocupación por la buena marcha del colegio, me es muy difícil creer que tiene dos caras, pero usted también se merece toda mi confianza, y sus muchos años de labor en la institución avalan su palabra. Créame, no echaré en saco roto sus observaciones. Voy a hilar muy delgadito en este caso – y ya, mucho más sereno salió de la prefectura.

El buen padre Bernal, casi saltó de gusto en su silla. Conocía al Dr. Soler desde su más remota infancia, y creía saber que, sus observaciones habían calado en su sentir y mirar el asunto. Ya era la mitad de la mañana, era ya la hora del descanso, así que el padre prefecto se encaminó a los jardines, que eran el punto de reunión de los muchachos. Como había supuesto, los conjurados del Camaleón estaban en amena charla junto a la cafetería del colegio, sentados en el suelo en el vestíbulo de la misma, consumían refrescos y alguna golosina. El padre Bernal se acercó haciendo una clara señal con el dedo índice de su mano derecha, señal que los jóvenes entendieron perfectamente, se pusieron de pie, y lo siguieron sin dilación de ninguna clase. Bernal encaminó sus pasos a la zona de vestidores de las instalaciones deportivas que, a esta hora lucía totalmente solitaria, y los jóvenes le siguieron con gran interés. Ya reunidos ahí, el padre Bernal expuso a los muchachos:- Recibí la visita del padre rector a mi oficina; obviamente fue a pedirme el esclarecimiento del asunto de la revista.Aproveché el momento, y le hice saber las cosas que se dan calladamente en el colegio. Conozco a Soler desde la infancia, y sé con certeza que dio oído a mis observaciones. Pepillo Laucirica no pudo evitar dar un grito de entusiasmo: – ¡Ven, cómo les dije que él sabía!– Y cerró lo puños y los sacudió con gran entusiasmo.

Vamos por partes–dijo el padre Bernal– tenemos que actuar con mucha cautela, cualquier error le dará la razón a Riquelme; tenemos que poner las circunstancias que evidencien las cosas sucias del prior sin que le quede la menor duda al padre rector, y eso será su salida de la institución; así que hay que poner manos a la obra con inteligencia y mucha cautela, sólo tendremos una oportunidad de poner en evidencia al prior y sus cosas sucias, y si fracasamos, la causa estará perdida para nosotros. Se despidieron y tomaron un rumbo el padre Bernal y otro los conjurados del Camaleón. Sobre la marcha, Laucirica les dijo a sus compañeros: –Tenemos que buscar con mucho cuidado algo que el prior y sus allegados estén planeando, para dar el golpe certero y acabar con sus cochinadas en el colegio.CONTINUARÁ. Mérida, Yuc., a 16 de diciembre de 2020.

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Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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