Fidel
Un discurso imperdible
Publicado
hace 6 añosen
“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer…el hombre”. Así comenzó su histórico discurso el Comandante de la Revolución Cubana, Fidel Castro, en el marco de la Conferencia ONU sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que tuvo lugar en la ciudad brasileña de Río de Janeiro en 1992. Justamente el próximo viernes 12 de junio se celebrará el aniversario 28 del pronunciamiento de las visionarias palabras del líder cubano.
Después de tanto tiempo, resuenan con más preponderancia aquellas líneas impolutas que en apenas unos pocos párrafos resumieron el presente y futuro de un planeta en decadencia. Fidel habló entonces de la urgida conciencia popular y política que debíamos tomar, de la responsabilidad casi absoluta de las sociedades de consumo en el estado nefasto del medio ambiente y sobre todo, enmarcó su discurso en las soluciones más emergentes del paneta, empezando por nivelar la desproporcionada balanza entre ricos y pobre.
Al respecto dijo el líder cubano: “No es posible culpar a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto”. Nunca antes un Jefe de Estado de nuestra región, por demás, una de las más dispares socialmente, había hablado con tanta certeza. Era la voz de un hombre profundamente revolucionario que regía entonces los destinos de un pequeño país del Caribe, que se atrevió a expresar lo que los grandes poderes capitalistas jamás aceptarán: la verdad. Fidel dibujó con sus palabras la cruda realidad del planeta, dijo de las toneladas de tierra fértil que van a parar al mar cada año, de la tala indiscriminada que sólo infla bolsillos y deja en jaque nuestros bosques y de la saturación atmosférica provocada por las grandes industrias.
Anticipado a su tiempo, cual mejor discípulo martiano, avizoró los problemas más acuciantes del nuevo milenio y el retroceso ecológico que llegaría con la modernidad. Para Fidel, la salvación futura de la humanidad debía pasar por una “mejor distribución de las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta.”
Esa máxima de igualdad, con la que siempre guió su prolífera vida política, la resumió en una cita de su imperdible discurso señalando: “Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra”. Y es que más que cubano, Fidel era parte del sentir mayoritario de la humanidad y hablaba como tal en nombre de los oprimidos del mundo.
Cuando ha pasado el tiempo y nos encontramos engullidos en un planeta lleno de discordias políticas y también ecológicas, sus palabras vuelven a recobrar un significado autocritico para las sociedades que habitan “nuestra querida, contaminada y única nave espacial”, como recalca el periodista venezolano, Walter Martínez.
Cada día crece la desigualdad en un mundo que desde hace cerca de 30 años se encuentra sumido en la unipolaridad y la vacilación económica. El capitalismo que impera como orden mundial, ha llevado a la incertidumbre alimentaria, a la mayor pobreza y por ende ha profundizado las diferencias entre clases sociales, tal y como anunció Fidel en la histórica Conferencia.
Toda inseguridad conduce generalmente al desorden y al abuso de los recursos naturales, como ocurre hoy en parte de los países tercermundistas e incluso en otros en vías de desarrollo que dependen a plenitud del selecto grupo de naciones financieramente poderosas.
Son los países desarrollados quienes abusan del ecosistema y quienes contaminan con mayor fuerza la atmósfera porque el afán de progreso está por encima de las prioridades climáticas. Grandes toneladas de desechos reculan a los océanos y mares y en países latinoamericanos, empresas como la estadounidense Chevron, por sólo citar un ejemplo, pueden empantanar poblados con el derrame petrolero de sus industrias.
Este nefasto panorama, aunque nos duela reconocerlo, es la más cruel realidad que impone el “progreso”. Recientemente, el pasado 5 de junio celebramos el día mundial del medio ambiente, mucho queda por conseguir y concientizar sobre el tema climático. La mejor respuesta está aún por darse, pero para iniciarla habrá primero que ir al pensamiento de Fidel, que hace 28 años convocó al mundo a pagar la deuda ecológica y cancelar la deuda externa, a desaparecer el hambre y no el hombre.
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