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Arte y ciencia

La inteligencia de las flores de Maurice Maeterlinck

Aracelly Guerrero Maldonado

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Los que solemos llamar: “los grandes libros”, los que trascienden, llenos de las verdades del mundo, o de las preguntas para tratar de responder las verdades del mundo, los que están hechos de historias apasionadas, de prosa impecable, de versos que trascienden el tiempo y la geografía; en la mayoría de los casos, están realizados por escritores sufrientes, estos personajes en perpetuo dolor, que viven en el imaginario colectivo como el prototipo perfecto del escritor: melancólico, convaleciente, etéreo, que convierten la angustia, el horror, la muerte y la tragedia de sus vidas en el arte de la palabra escrita que llamamos literatura. 

Pero  ¿qué hay de los otros? Aquellos que no vivieron vidas torturadas y más bien describen la búsqueda de la felicidad en las pequeñas cosas, en las insignificantes cosas que nos rodean y que se encuentran al alcance de todos.  Aquellos que usan los recursos literarios para describirnos el mundo natural que nos rodea, para llamarnos la  atención sobre aquello que nos es cotidiano pero fácilmente ignorado y subestimado. Maurice Maeterlinck formaría parte de estos últimos.  A más de un siglo de su nombramiento como Premio Nobel de Literatura, encuentro en su obra una verdad vigente, una claridad que sin duda al día de hoy bien nos valdría revivir, y es esta: la felicidad no se encuentra en poseer cosas si no en la disposición humana a buscarla.

Un no iniciado de las ciencias biológicas o naturales, puede que le resulten tal vez confusos o desconocidos algunos términos, así como algunas de las especies de flores que se nombran en el libro, porque pertenecen a la cotidianidad de la campiña europea, dónde el autor vivió  y desde dónde observó con curiosidad infantil pero llena de rigor científico, las flores e insectos que dieron origen a sus ensayos, pero también a su propia visión de la vida, del alma y de la felicidad, sin embargo y afortunadamente para nosotros que vivimos en una era digitalizada, tenemos a la mano el buscador y sólo nos resta googlear para encontrar, no sólo las palabras que desconocemos, también las especies de flores que se nombran e incluso verlas en fotografía.  Mi versión del libro no venía ilustrada, y creo que no existe ninguna versión así, pero creo que bien valdría la pena hacerla, así, a la par que se menciona el peculiar modo de sobrevivencia y perpetuación de las especies, de esta “inteligencia” podamos admirarnos de su belleza y tal vez reconocerlas en nuestro jardín o en algún invernadero.

Ahora que todos parecen expertos en el calentamiento global, pandemias o en la ecología, nos convendría recordar que los estudios de las ciencias naturales tienen siglos, y que muchas veces copiamos o tratamos de copiar aquello que la naturaleza hace tan bien, y que por cierto, no se encuentra exento de error, cuando lean el libro sabrán bien lo que les digo, porque una vez que el ser humano ha pasado del deslumbramiento de los fenómenos naturales, tiende a observar aquello que le rodea con detenimiento, con preguntas y si tiene la humildad suficiente, con profunda reverencia, siempre buscando una explicación.

Maurice Maeterlinck tiene una obra muy vasta, hizo teatro, y ensayo; uno de sus trabajos  más populares y que algunos apicultores del mundo aún buscan es: La vida de las abejas, que espero leer en algún momento, por lo pronto les recomiendo éste, que aunque es de sus trabajos menos difundidos, es un buen punto de inicio para conocer su obra, y si son biólogos o científicos de las ciencias naturales, pueden encontrar aquí al antecesor de un divulgador científico, un escritor que amaba el mundo natural y la ciencia, y que utilizó la fuerza de su arte para entregarle su pasión al mundo.

“Diríase que las ideas acuden a las flores de la misma manera que se nos ocurren a nosotros. Tantean en la misma obscuridad, encuentran los mismos obstáculos, la misma mala voluntad, en el mismo desconocimiento. Conocen las mismas leyes, las mismas decepciones, los mismos triunfos lentos y difíciles. Parece que tienen nuestra paciencia, nuestra perseverancia, nuestro amor propio; la misma esperanza y el mismo ideal. Luchan como nosotros, contra una gran fuerza indiferente que acaba por ayudarlas”

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Arte y ciencia

Origen y transmisión de Sars-Cov-2: virus causante de la enfermedad Covid-19

Freddy Pacheco Tucuch

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Un nuevo coronavirus fué identificado en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, China. El virus es conocido como SARS-CoV-2 causante de la enfermedad COVID-19. Según reportan las autoridades de salud, la fuente exacta del nuevo coronavirus es desconocida, pero la hipótesis apunta que el posible origen es el mercado húmedo de la cuidad de Wuhan donde se realiza la venta de animales vivos, como serpientes, marmotas, ranas, erizos, aves, entre otros. Sin embargo, sólo algunas personas que visitaron el mercado desarrollaron neumonía viral relacionada con el nuevo coronavirus. Por otro lado, varias personas con diagnóstico reciente al nuevo virus no tuvieron exposición con el mercado de Wuhan y esto puede indicar que el  nuevo coronavirus se transmite de humano a humano.

Algunos estudios actuales muestran al murciélago como el posible origen del nuevo coronavirus de 2019 (SARS-CoV-2) debido a que su genoma es 96% idéntico al virus BatCoV RaTG13 del murciélago Rhinolophus affinis. No obstante, varios científicos señalan que este nuevo virus es similar el SARS-CoV y al MERS-CoV, pero el SARS CoV-2 probablemente se movió de un hospedero desconocido a los humanos o directamente de humanos a humanos.

Varios reportes indican que serpientes y murciélagos eran vendidos en el mercado de la ciudad de Wuhan, permitiendo la posibilidad que el nuevo coronavirus de un salto de estas especies hacia el humano. Sin embrago, se piensa que existe un hospedero intermedio en la transmisión de SARS-CoV-2. En el mes de marzo de 2020, se publicó un artículo donde se reporta que el genoma de virus Pangolin-CoV exhibe 90% de identidad con el SARS-CoV-2; este estudio indica que el pangolín (Manis javanica) puede ser un posible hospedero intermedio del SARS-CoV-2. En 2003, varios estudios demostraron que la civeta de palma (Paguma larvata) es el principal hospedero intermedio de SARS-CoV.

Por otro lado, con el incremento de los casos de SARS-CoV-2, varios estudios han propuesto que con la transmisión de humano a humano fue la posible ruta de la pandemia de COVID-19. El virus se dispersa principalmente de persona a persona, debido a las gotículas que se desprenden cuando una persona infectada estornuda o tose.

También existen otras rutas de transmisión del virus, como cuando una persona infectada toca las superficies de objetos y los contamina,  y posteriormente alguna persona sana entra en contacto con esos objetos. Luego al tocarse los ojos, boca o nariz puede contagiarse y desarrollar COVID-19. Otra ruta de contagio es por las heces fecales, pero los reportes de esta vía son muy limitados.

El Centro de Control de Enfermedades en EE.UU no tiene evidencia de que las muertes en mujeres embarazadas infectadas con COVID-19, tengan un aumento significativo con respecto a las mujeres embarazadas sanas. Sin embargo, otros tipos de coronavirus si incrementan la mortalidad en mujeres embarazadas.

Hasta la fecha no hay estudios científicos sobre el SARS-CoV-2 y su presencia en la leche materna. Adicionalmente, se han reportado algunos casos de recién nacidos contagiados de madres que dieron positivo a SARS-CoV-2, no obstante, aún se desconoce el mecanismo por el cual ocurre este tipo contagio.

A pesar de la amplia distribución del SARS-CoV-2, los niños parecen en general tolerar mejor al virus y presentar pocos síntomas. En la epidemia del SARS-CoV en 2003, no se reportaron niños muertos y la mayoría de las muertes ocurrieron en personas mayores de 45 años. Los adultos tienden a ser más susceptibles a contagiarse por los virus, cuando presentan enfermedades tales como diabetes, presión alta o enfermedad cardiaca que no les permite luchar contra la infección.

Finalmente, existe una gran posibilidad que el SARS-CoV-2 provenga del murciélago y que es capaz de prosperar en los órganos internos de los animales. Pero, hasta la fecha el hospedero intermedio sigue sin ser identificado.

 Abd El-Aziz, T. M., & Stockand, J. D. (2020). Recent progress and challenges in drug development against COVID-19 coronavirus (SARS-CoV-2) – an update on the status. Infection, genetics and evolution: journal of molecular epidemiology and evolutionary genetics in infectious diseases83, 104327. https://doi.org/10.1016/j.meegid.2020.104327

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Apuntes librescos

Libros en otoño

Rolando Bello Paredes

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Los Apuntes Librescos se enriquecieron en días pasados con los anuncios de próximas novedades editoriales, según publicaciones en diversos medios de comunicación y en las redes sociales. No hay un orden de preferencia:

        1. El académico español Arturo Pérez-Reverte, Línea de fuego, que aborda “por primera vez la guerra civil española, y evoca desde la ficción la Batalla del Ebro”. El año anterior publicó la novela Sidi. “Hay muchos Cid en la tradición española, y éste es el mío”, dijo Pérez-Reverte.

2. Ken Follett, Las tinieblas y el alba, “precuela de la saga de Los pilares de la tierra”. En esta nueva novela –señaló el portal Zenda“Follett se traslada al momento en el que termina la Edad Oscura y comienza la Edad Media, durante el final del primer milenio. Es el ocaso de una época violenta y brutal y el comienzo de un nuevo tiempo”.

3. Pierre Lemaitre, El espejo de nuestras penas, que cierra la trilogía denominada Los hijos del desastre. La primera fue Nos vemos allá arriba, y luego Los colores del incendio. Lemaitre sostiene: “La historia me parece, igual que la sociología, cada vez más una excelente vía para descifrar nuestro mundo actual y la literatura nos puede permitir dar a conocer y divulgar de forma masiva y amena todo esto”.

4. Andrea Camilleri, El rey campesino. La promoción libresca apunta: “He aquí la historia de Michele Zosimo, un joven campesino siciliano que, a principios del siglo XVIII, se convirtió en el efímero rey de Girgenti, la actual ciudad de Agrigento, tras desarmar al ejército piamontés destacado en la zona”.

Camilleri es el creador del comisario Salvo Montalbano, protagonista de veintisiete novelas, varias de ellas han sido llevadas a la cinematografía, que pueden disfrutarse hoy en alguna de las redes sociales. La primera fue La forma del agua (1994), y la última, será Riccardino, novela póstuma que dará fin a la saga de Montalbano.

        5. Carlos Ruiz Zafón, La ciudad de vapor, una “colección de relatos, algunos de ellos inéditos, con la que la editorial Planeta quiere rendir homenaje al autor de La sombra del viento”. Bajo el título de El cementerio de los libros olvidados, Ruiz Zafón publicó una tetralogía: La sombra del viento, El juego del ángel, El prisionero del cielo, El laberinto de los espíritus.

        6. John Connolly, La mujer del bosque, protagonizada por su afamado detective Charlie Parker. De la novela, dice la editorial Tusquets: “Y en una casa cercana a los bosques, un teléfono de juguete empieza a sonar. Suena para un niño que está a punto de recibir una llamada de una mujer muerta. Pero, cuando los muertos llaman, sólo Charlie Parker se atreve a contestar”.

        7. Daniel Silva, La chica nueva. “En un exclusivo colegio privado suizo, el misterio envuelve la identidad de una niña de cabello negro que llega cada mañana acompañada por una escolta digna de un jefe de estado. Dicen que es hija de un empresario muy rico”. El personaje central de la novelas de espías de Silva, es Gabriel Allon, jefe del servicio de inteligencia israelí.

        8. Jo Nesbø, Sol de sangre. “A las tierras más al norte de Noruega, donde nunca se pone el sol, ha llegado un sicario rebelde. Huye de su pasado y es un hombre sin futuro. Pongamos que se llama Jon y acaba de traicionar a uno de los reyes del crimen organizado de Oslo, El Pescador”.

        9. Leonardo Padura, Como polvo en el viento. El portal de Radio Cadena Habana pregunta: “¿De qué trata la obra?”, y responde: “De un asunto recurrente en las escrituras del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015: la existencia humana, la complejidad de las relaciones sociales, sus abigarrados entornos. Al margen de los argumentos específicos de sus novelas —sean temas policiales, como la saga de Mario Conde, o indagaciones históricas del linaje de El hombre que amaba a los perros—  el escritor reflexiona de y desde su  contemporaneidad”.

        10. Registro también la nueva obra del escritor yucateco Carlos Martín Briceño, Toda felicidad nos cuenta muertos. Un libro de cuentos negros, basados en hechos reales. “Son negros -dice su prologuista, Mauricio Carrera- por sus ámbitos donde el crimen prevalece en lo cotidiano, crímenes en lo oscurito, en esa zona donde la hipocresía esconde el abuso, donde el poder político es sinónimo de delincuencia”.

        Salman Rushdie. En el libro Memorias. Joseph Anton, Rushdie cuenta sus años de persecución provocada por una condena de muerte hecha por el por ayatolá Ruhollah Jomeiní, líder religioso de Irán, por la publicación de la novela Versos satánicos. Fue prohibida la venta del libro en India, Sudáfrica, Pakistán, Arabia Saudita, Egipto, Somalia, Bangladés, Sudán, Malasia, Indonesia y Qatar.

La fatwa: “Comunico al orgulloso pueblo musulmán del mundo que el autor del libro Los versos satánicos –libro contra el islam, el Profeta y el Corán- y todos los que hayan participado en su publicación conociendo su contenido están condenados a muerte. Pido a todos los musulmanes que los ejecuten allí donde los encuentren”.

        En las Memorias registré las siguientes expresiones:

        – Secreto. “Un secreto, una vez contado, no pertenecía ya a quien lo había contado sino a aquel que lo recibía. Si uno no quería que un secreto se propagara, debía atenerse a una única regla: No contárselo a nadie”.

– Fe. “La mente irracional, impulsada por los absolutos de la fe exentos de duda, no podía ser persuadida por la razón”.

– Computadora. “El último suspiro del moro sería su primera novela escrita con ordenador”.

        Proverbios italianos del Siglo XV (finales de 1488). En la novela de Orazio Bagnasco, El banquete (España, Plaza Janés, 1998):

1. Las campanas jamás suenan por nada.

2. Con los superiores siempre hay que bajar la cabeza.

3. Cuando se trate de dinero y de pureza, siempre es mejor calcular la mitad de la mitad.

4. La paja cerca del fuego arde.

5. En la hostería y en la cama, nunca se es viejo.

6. Una mujer que menea la cadera si no es puta, poco le falta.

Curiosidades papales. En 2005 se anunció que el Papa Benedicto XVI se fue de vacaciones a los Alpes, ya no a Castelgandolfo.

El Palacio de Castel Gandolfo (en italiano, Palazzo Pontificio di Castel Gandolfo o Palazzo Apostolico di Castel Gandolfo) es un museo que pertenece a la iglesia católica y antiguamente era una residencia papal suburbana. Las villas pontificias eran frecuentadas por los papas durante las vacaciones desde la época de Urbano VIII. Los pontífices solían trasladarse a Castel Gandolfo al menos una vez al año, en verano” (Wikipedia).

A propósito del descanso papal, el semanario La Crónica, número 509 de 17 de julio de 2005, editado por el periódico español El Mundo, publicó un reportaje de José Manuel Vidal, “De vacaciones a los Alpes con deberes”, que incluía lo siguiente:

“Varios Papas fueron al encuentro del Señor en sus vacaciones de verano”.

– “Pablo VI murió el 6 de agosto de 1978 en Castelgandolfo, tras recibir la visita de Sandro Pertini”.

– “Pío XII, que dormía sólo cuatro horas diarias, también murió en la residencia estival de los Papas el 9 de octubre de 1958, víctima de un ataque de hipo, tras recibir un tratamiento a base de hormonas de simio, patentado por el médico suizo Paul Niehans.  Pocos días antes de su muerte dijo que había visto a Jesucristo”.

– “Gregorio XIV (1590-1591) fue víctima de sus médicos, que le administraron oro molido”.

– “A Inocencio X (1644-1655) le llevó prematuramente a la sepultura el agotamiento y el excesivo calor del verano”.

– “Juan XXI (1276-1277) murió en Viterbo aplastado por la biblioteca que se desplomó sobre él”.

Traspunte. En la novela de Paloma Sánchez Garnica, La sospecha de Sofía:

        – “La gente que lee puede ser muy peligrosa para aquellos que pretenden el pensamiento único. La Lectura es el germen de toda revolución”.

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Arte y ciencia

XXV Aniversario de la Fundación Fernando Ortiz

Pedro de la Hoz

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Retrato de Fernando Ortiz, 1941. Foto: Obra de Jorge Arche

Ciencia, conciencia y consecuencia

Miguel Barnet y sus colaboradores, y junto a ellos la comunidad académica y el movimiento intelectual y artístico cubanos, pueden mirar con orgullo la cosecha de la Fundación a lo largo de estos 25 años, y la consecuencia con que han desplegado los objetivos y proyectos de una institución que prestigia a la sociedad civil insular

Por los días en que el joven poeta y etnólogo en formación, a punto de irrumpir en la lírica con paso firme y sentar los pilares de la novela testimonio, visitaba al sabio en la casona de L y 27, en el Vedado, tenía muy claro ya la enorme trascendencia de la obra de aquel hombre y el valor imperecedero de sus lecciones, pero distaba mucho de imaginar que tres décadas después, alentado por Armando Hart y Abel Prieto, asumiría a plenitud la misión de multiplicar el legado del maestro, a partir de la creación, el 21 de septiembre de 1995, de la Fundación Fernando Ortiz.

Miguel Barnet y sus colaboradores, y junto a ellos la comunidad académica y el movimiento intelectual y artístico cubanos, pueden mirar con orgullo la cosecha de la Fundación a lo largo de estos 25 años, y la consecuencia con que han desplegado los objetivos y proyectos de una institución que prestigia a la sociedad civil insular.

Si como ha dicho el presidente de la Fundación, Don Fernando fue “un espejo de lo cubano que nos hizo descubrir y revalorizar zonas ocultas de la realidad”, también cabe decir que, en el tiempo transcurrido, sobre la base del principio orticiano de cultivar “ciencia y conciencia”, han sido fecundas las contribuciones a la vida cultural y al tejido social de la nación.

Esa labor, metódica, sistemática, persistente, muchas veces fuera del foco de los reflectores y renunciando a golpes de efecto mediáticos, se ha sostenido desde el entendimiento de una vocación de servicio en la que el ejercicio científico dinamita compartimentos estancos para debatir e insertarse en procesos de cambio tan complejos como los que ha registrado el país en el cruce de uno a otro siglo.

Poeta y etnólogo Miguel Barnet Lanza en Mérida 2019

Un primer anillo de interés se sitúa, por supuesto, en la promoción de la obra de Don Fernando: reediciones, rescate de textos inéditos y desarrollo de estudios acerca de los diversos campos en los que actuó el sabio. Entre las más recientes novedades destaca el ingente trabajo de clasificación, ordenamiento y depuración del epistolario del polígrafo en cuatro tomos, que abarcan el dilatado plazo de 1920 a 1963. Tantos empeños cristalizaron con la proclamación de la obra y el legado de Fernando Ortiz como Patrimonio Cultural de la Nación.

El estímulo a la investigación científica en torno a la identidad cultural, desde un punto de vista multidisciplinario, ha estado en el vórtice de la actividad de la ­Fundación, así como el trazado de puntos de contacto, que no excluyen el contrapunto ni la polémica, entre el pensamiento contemporáneo cubano y el de otras zonas de América Latina y el Caribe.

La Fundación ha dispuesto escenarios  para la discusión abierta, responsable y desprejuiciada de temas álgidos, que van de la cultura medioambiental a la cultura popular, de los usos de la tierra y el impacto de la ganadería en la historia social de la Isla hasta la reproducción de la marginalidad.

Los resultados de estas discusiones están recogidas en las casi 40 entregas de la revista Catauro, un verdadero tesoro referencial por acopiar, además, varias de las más agudas indagaciones y reflexiones acerca del etnos cubano, los cultos de origen africano, la religiosidad popular, las tradiciones rurales y las representaciones simbólicas, entre otros temas de interés.

Nada es ajeno, pero tampoco azaroso, en los caminos de la Fundación. Ni el escrutinio de los aportes de chinos, árabes, europeos y caribeños a la sociedad cubana, puntualmente llevados a los muy solicitados mapas etnográficos; ni la concesión de premios nacionales e internacionales a personalidades e instituciones; ni la articulación a proyectos como La Ruta del Esclavo de la Unesco, y en fecha más reciente, al grupo gubernamental del Programa Nacional contra el Racismo y la Discriminación Racial.

Cada acción tributa al conocimiento de nuestra realidad y, más aún, a su transformación cualitativa. Porque Barnet y sus colaboradores–cómo dejar de evocar en este minuto a Teté Linares–  nunca han dejado de defender un principio enarbolado por Don Fernando: “En Cuba, más que en otros países, defender la cultura es salvar la libertad”. 

Publicado en el periódico cubano Granma de 20 de septiembre de 2020

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