Arte y ciencia
Vacuna contra la viruela
Publicado
hace 6 añosen
Real Expedición Filantrópica de la Vacuna en Sisal 1804
El hecho sanitario más importante de la historia vernácula, según Carlos Urzaiz Jiménez, fue la campaña contra la viruela emprendida por el gobierno español en 1803, pocos años después de que el médico británico Edward Jenner descubriera la vacuna antivariólica en 1798, y comenzara a aplicarse en Europa para enfrentar la pandemia que más muertos ha causado a la humanidad. Se cree que la viruela acabó con la vida de incontables europeos en el siglo XVIII, y sus estragos fueron enormes en América desde su introducción por los conquistadores, estimando que un alto porcentaje de las muertes indígenas en la colonización fue a causa de enfermedades y no sólo por la conquista militar. En el año 1518, la viruela llegó a la actual República Dominicana y arremetió de manera virulenta contra la población, y de acuerdo con Fray Bartolomé de las Casas sólo pudieron sobrevivir mil habitantes originarios.
Esta labor profiláctica se denominó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, que entró a México por Yucatán, y fue dispuesta por el rey de España Carlos IV para aplicar la naciente vacuna en las colonias de América y Asia. En tal sentido, fue definitiva la opinión del Cirujano de Cámara Real, Francisco Xavier de Balmis, un partidario irrestricto del nuevo método de vacunación que logró persuadir a Carlos IV para que auspiciara esta jornada cuyo costo, calculado por Américo Molina, fue de 90,000 reales de vellón.
La expedición sanitaria, sin escapar a las críticas que se han hecho sobre algunos aspectos éticos que la definieron, resultó una proeza puesto que tuvo que sortear incontables dificultades, como la distancia del recorrido, la deficiencia y lentitud del transporte así como las limitantes técnicas propias de la época para poder trasladar la vacuna de España a América.
Conforme a lo previsto, el viaje inició en La Coruña, Galicia, el 30 de noviembre de 1803, en la corbeta María Pita, bajo la dirección el doctor Balmis y el cirujano José Salvany Lleopart, subdirector, contando con el apoyo de dos ayudantes médicos, dos practicantes y cuatro enfermeros. Para conservar la linfa se usaron 23 niños de la Casa de Expósitos de La Coruña, bajo los cuidados de su rectora Isabel López Gandalla, que se fueron transmitiendo la vacuna, brazo a brazo, desde España, pasando por Tenerife, Islas Canarias, hasta alcanzar San Juan de Puerto Rico, donde tocaron tierra el 9 de febrero de 1804.

Si bien los criterios pautados para el uso de la vacuna por el doctor Balmis comenzaron a aplicarse en cuanto la expedición llegó a América, al entrar a San Juan, Puerto Rico, el Cirujano de Cámara Real observó con asombro que interiormente se habían dado pasos importantes para tratar de combatir los brotes de viruela. Balmis supo entonces que el cirujano del Hospital Real, Francisco Oller Ferrer, había introducido a la isla en 1792 la inoculación preventiva de la viruela, con linfa procedente de Saint Thomas, Islas Vírgenes, colonia inglesa, desde 1803 y que ya había vacunado a cerca de 1,557 personas.
De Puerto Rico zarparon rumbo a La Guaira, Venezuela, donde anclaron el 8 de mayo de 1804. En Venezuela la expedición se dividió en dos grupos: el doctor Balmis con 22 niños salió el 8 de mayo de 1804 hacia La Habana, y el subdirector, José Salvany, partió rumbo a Cartagena con tres ayudantes y cuatro niños que se transmitían la vacuna.
El doctor Balmis tocó La Habana el 26 de mayo y al igual que en Puerto Rico se enteró que ya había comenzado la vacunación, en este caso a cargo del doctor Tomás Romay Chacón, quien la aplicó desde el 12 de febrero anterior, a partir de tres niños vacunados en Puerto Rico el 1 de ese mes.
La autonomía relativa de las acciones del sabio cubano Tomás Romay Chacón, no impidió que reconociera la trascendencia de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, considerada por algunos como una de las bases de la Salud Pública. Bajo esa concepción, Romay Chacón publicó el siguiente texto al arribar el doctor Balmis a Cuba:
“…se anuncia al público, que el día 26 del presente mes, llegó…a este puerto la expedición de beneficencia de nuestro Soberano nos envía en la vacuna el más eficaz preservativo de las viruelas naturales… Conservar a las futuras generaciones su perfección y hermosura; redimir nuestros hijos y domésticos de una enfermedad que anticipa horrores y fetidez del sepulcro; preservarlos de una muerta, la más cruel y dolorosa; ved aquí los únicos fines que se ha propuesto el Piísimo Carlos…”
El 13 de julio Balmis instaló la Junta de la Vacuna en La Habana que fue dirigida durante tres décadas por Romay, en el transcurso de las cuales más de 300 000 personas fueron vacunadas en Cuba. En seguida el doctor Balmis salió del puerto cubano el 18 de junio con cuatro esclavos negros que tuvo que comprar, por no haberle facilitado los niños expósitos que necesitaba y había solicitado.
De La Habana se dirigió a Sisal, Yucatán, arribando el 25 de junio, y en tanto desembarcaron y prepararon sus enseres, los expedicionarios entraron a la ciudad de Mérida el 28 del mismo mes. En la capital yucateca el doctor Balmis organizó la Junta Provincial de Vacuna, integrada por prominentes personas de la ciudad, y comenzó la aplicación de la vacuna a partir las linfas de los cuatro esclavos traídos de Cuba, extendiendo su acción a los más “recónditos villorrios”, sensibilizando a la gente mediante unos mensajes e instructivos escritos, según el doctor Álvaro Ávila Escalante, que seguramente no pudieron leer los mayas a quienes “probablemente no se les pidió permiso ni se dio explicación” para aplicarles la vacuna, de acuerdo con las conclusiones del doctor Urzaiz Jiménez.
Unos días después, el 12 de julio, los expedicionarios llegaron a Campeche desde donde el doctor Balmis envió a su pariente, el practicante Francisco Pastor Balmis con cuatro niños a Villahermosa, Tabasco y después a Chiapas y Guatemala.
Aquel memorable viaje sanitario se prolongó hasta el 15 de agosto de 1806, e incluyó un recorrido hasta Filipinas que zarpo de Acapulco. Y si bien la vacuna no impidió algunos rebrotes de viruela en Yucatán, como los que ocurrieron en 1856 y 1877, más otro de menor alcance en 1915, resultó aleccionador por la disciplina impuesta por el doctor Balmis y sus ayudantes, ante una acción de salud dispuesta por el estado monárquico, sin inhibir las iniciativas locales en América donde con anticipación al arribo de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna habían tomado cartas en el asunto conforme a los avances que observaban la ciencias de la salud en el siglo XVIII. La consumación de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna dejó grandes enseñanzas que pudieran evocarse en la hora actual de tanta tragedia.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
