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El mito de la discapacidad intelectual

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de un grupo con el que la sociedad tiene una responsabilidad incumplida, se encuentran las personas con discapacidad, a quienes durante prácticamente toda la historia de la humanidad se les asignó la característica de ser menos inteligentes que otros.

Alguna vez escuché decir a Glenn Doman, quien fundó en 1955 una de las más prestigiosas instituciones de rehabilitación en el mundo, que en las cinco décadas que había trabajado con niños que sufrían secuelas de lesiones neurológicas, no había conocido a uno que no tuviera un coeficiente intelectual por arriba del promedio.

Sin embargo, la humanidad se empeñó en desconocer esa realidad y en desarrollar una narrativa que se resumió en dos terribles palabras: retraso mental. Por desconocimiento, primero, por comodidad, después. Porque, ciertamente, apoyar a un hijo con discapacidad para que desarrolle sus habilidades es una labor exhaustiva, especialmente en un país como el nuestro en el que el gobierno considera que entregar una pensión mínima a quien vive con discapacidad en comunidades pobres es cumplir con su obligación en ese rubro.

Antes de la segunda mitad del Siglo XX, las familias de personas con discapacidad: motora, Síndrome de Dawn, autismo y un largo etcétera de diagnósticos, calificativos y términos médicos, con los que se pretendió definir a quienes no encajaban en “la normalidad” cualquiera que sea el significado de ese concepto, consideraban el hecho como motivo de vergüenza. En su ignorancia criminal decidían esconderlos privándolos prácticamente de todo contacto con otro ser humano y de cualquier estímulo.

En tales condiciones de abandono, es evidente que nadie sería capaz de desarrollar habilidad alguna, especialmente cuando, por su condición, requiere un apoyo adicional de quienes lo rodean.

Los “test de inteligencia”, totalmente inaplicables para algunas personas fueron la única medida para  acreditar la inteligencia. Si alguien no puede tocarse la nariz a determinada edad, aunque conozca cuáles son sus funciones fisiológicas dentro del aparato respiratorio, o que se trata del miembro fundamental del sentido del olfato, será fatalmente clasificado con un IQ por debajo del promedio.

Aquí cito nuevamente a Glenn Doman, creador del Método Doman,-cuyo principio rector es que el cerebro se desarrolla con el uso-quien consideraba absurdo el nombre de parálisis cerebral, “¿cómo puede llamársele parálisis cerebral a una condición en la que lo único que no está paralizado es el cerebro?” preguntaba.

Estoy segura de que, como consecuencia de creencias falsas, por fortuna casi superadas, y la terrible costumbre de rechazar a quienes son “diferentes”, la humanidad se perdió de la posibilidad de convivir con artistas, científicos, humanistas, políticos, administradores, que habrían enriquecido notoriamente  la historia humana.

Actualmente, cuando la perseverante voluntad de cientos, de miles de familias en todas las partes del mundo, que se han negado a mantener a sus hijos ocultos y privados de la categoría de ciudadanos del mundo, hemos descubierto de lo que son capaces. La tarea es ardua y las reticencias persisten, pero, aun así, hay ejemplos dignos de celebrar y admirar.

En este punto, no puedo evitar un homenaje a Gabriela Brimer, nacida en 1947, pionera de la lucha por la inclusión en México y cuya vida fue una prueba de  gran capacidad intelectual y humana de una persona con severas limitaciones de movimiento. Fue escritora tecleando en su máquina de escribir con un dedo del pie izquierdo, que era prácticamente el único miembro que podía controlar. Gabriela Brimer acudió a escuelas regulares y cursó la primaria, la secundaria, la preparatoria y la universidad. Estudió algunos semestres de Sociología, primero, y de Periodismo, después, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

Hoy, encuentro biografías que demuestran cuánto nos hemos tardado en incorporar plenamente a la actividad social y cultural  a quienes  requieren de ayuda adicional o, simplemente, el retiro de obstáculos físicos. Matías Alanís se graduó a los 27 años con mención honorífica de la carrera de Ciencias Políticas y Administración Pública de la UNAM, mediante el sistema de educación a distancia. Originario de Guadalajara, Jalisco,  tiene secuelas de lesión neurológica, clasificadas como “parálisis cerebral”

Carlos Enrique de Saro Puebla es escritor mexicano con Síndrome de Dawn, quien recibió el doctorado honoris causa por parte del Colegio Internacional de Profesionistas, institución privada que le otorgó el reconocimiento por su trabajo académico y social, en temas de inclusión educativa y laboral. Recientemente dictó una conferencia en el auditorio Víctor Hugo Rincón Banda de la Sociedad General de Escritores de México (SOGEM)

Entre aquellos visionarios respecto a las múltiples capacidades de las personas “con discapacidad” me es necesario incluir al doctor Eduardo Urzaiz Rodríguez, de quien he sabido que, a mediados del siglo pasado, ocupaba parte de su tiempo en enseñar a leer, escribir y a tocar la armónica una niña con Síndrome de Dawn. La escena se ha grabado poderosamente en mi mente, a pesar de que nunca la presencié, ni conocí personalmente al protagonista.

Así, cada día nos enteramos de ingenieros con autismo, médicos con parálisis cerebral, maestros políglotas con Síndrome de Dawn que hoy nos demuestran que la discapacidad intelectual es un mito si se cuenta con el apoyo adecuado, la interacción social, la aceptación,  estímulos y oportunidades.  

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Shino Watabe

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de la resistencia de los seres humanos y su capacidad para superar escollos que parecen insalvables, me encontré con la obra de la artista plástica Shino Watabe, quien perdió parcialmente el sentido de la vista como efecto de una enfermedad en el nervio óptico, no así su talento y creatividad.

Conocí el trabajo de Watabe en la muestra “Territorios Explorados” que tuvo lugar en la galería Arte Binario del Centro Nacional de las Artes, como parte del proyecto Arte y Discapacidad que incluye exposiciones, presentaciones y la entrega de financiamiento para proyectos específicos.

La artista nacida en Tokio, que radica en México desde 1990, ha señalado: “cuando adquirí la discapacidad visual pensé que era el fin de mi vida y de mi carrera, sin embargo, hoy es mi mayor fortaleza” Y, en efecto,  resulta casi una contradicción  entender el quehacer de un artista visual sin el sentido de la vista; no obstante, puede ser.

La discapacidad de Shino Watabe viene desde 2008, cuando requirió de un proceso de aprendizaje y adaptación,  hasta llegar al punto en que se encuentra actualmente. Mediante la experimentación de nuevas formas de hacer, ha producido obras que pueden percibirse con todos los sentidos, a fin de no excluir del disfrute del arte plástico a quienes, como ella, viven con debilidad visual.

De esa forma, ha creado piezas que, además, de verse, pueden tocarse e incluso olerse. Utiliza diversos materiales para privilegiar las texturas. Contrariamente a lo que sucede con la mayoría de las exposiciones, en “Territorios Explorados” (y otras anteriores de la misma Watabe)   no sólo está permitido sino  se invita a recorrer las obras con los dedos, con las manos y hasta acercar la nariz para percibir los aromas.

Es el caso de “Aroma asociado a los recuerdos”, un autorretrato de 2019 en técnica mixta sobre madera, en la parte derecha del cuadro la pintora plasmó un ramo de flores que, además de relieves y texturas huele a perfume. Al acercar la nariz se percibe la fragancia, que también queda en las yemas de los dedos  después de tocarlo.

Watabe se pinta desnuda, pero no es una característica que haya adoptado a raíz de su condición visual: “Requiem para la antigua yo” de 2003, “Amor como de canción antigua” de 2013,  “Entre las flores que me traes” de 2018, en técnica mixta sobre madera, ya con los relieves característicos de la actualidad. En todos se hace acompañar por flores. 

Otro de los elementos recurrentes en la muestra son el agua y sus habitantes: carpas, corales, ranas, renacuajos. En ellos despliega el ingenio de combinar diversos materiales para  dotar de  volúmenes, relieves y tramas a las obras, de tal manera que puedan percibirse los detalles al transitarlas con los dedos.

En “Carpas”, por ejemplo, se aprecian las irregularidades de la piel de los peces. Lo mismo sucede en “Fulgor de esperanza” y “Libertad que resplandece”. Es impresionante la minuciosidad del trabajo en “Coral” de 2013, donde pueden verse y palparse cada uno de los milimétricos filamentos.

Shino Watabe ha dicho que uno de los mayores miedos que enfrentó al conocer el diagnóstico médico fue la advertencia de que paulatinamente perdería la memoria de la apariencia de las cosas. Ella se negó a aceptar el olvido y pintó escenas para obligarse a mantenerlas vivas en el recuerdo. Al recorrer la exposición, es posible advertir que una de ellas es la danza, dado el número de cuadros sobre el tema.

En “Mirarte”, obra que se escogió como imagen de la exposición en el CNA, se observa a una persona abriendo sus ojos con los dedos índice y medio, para “ver mejor” y lleva a reflexionar que la autora, perdió parcialmente la habilidad de ver con los ojos para mirar con todo su ser.

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La centenaria Eugenia

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito del centenario de su libro “Eugenia” es interesante referir que cuando el doctor Eduardo Urzaiz Rodríguez la escribió tenía 43 años y había resentido los efectos de dos guerras: la de Independencia de su natal Cuba, de donde fue expulsado, siendo un adolecente, con toda su familia, que apoyaba a los independentistas y la Revolución Mexicana, que llegó tardíamente a la Península de Yucatán, donde el autor radicó el resto de su vida.

A pesar de que era un hombre maduro cuando escribió la novela, de que convivió de cerca con hechos bélicos, de que fue testigo de injusticias en perjuicio de la población de origen maya y de los pobres, en general, Urzaiz muestra su optimismo en cuanto a la capacidad humana de construir una sociedad mejor, así demorara 3 centurias en lograrlo.

“Eugenia” fue la primera novela mexicana de ciencia ficción y su autor ubica la trama 300 años después de haberla escrito (2218). Esta obra que plantea una visión futurista de la vida en la tierra, se adelantó 13 años a los clásicos “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley (1932),  30 años a “1984” de George Orwell (1949) y 34 años a “Farenheit 451” de Ray Bradbury (1953)

Pero, a diferencia de las tres obras maestras del futurismo citadas y que se pueden considerar dentro de la clasificación de distopía, es decir, que constituyen un destino indeseado para la humanidad; el libro de Urzaiz es de un optimismo que linda con la ingenuidad ya que describe una sociedad casi utópica, al grado de que el territorio en que se desarrolla es “Villa Utopía”

Mientras las mencionadas “Un Mundo Feliz”, “1984” y “Farenheit 451” refieren la existencia futura (aunque 1984 es ya pasado) en la que el poder tiene prácticamente dominadas todas las actividades de la humanidad a través de la manipulación de los procesos de gestación y las drogas, de la vigilancia permanente por medio de la tecnología o de la erradicación de la cultura y la imposibilidad de transmitir el conocimiento, eliminando toda la historia y los vestigios de la escritura; en Villa Utopía  se busca proveer de los elementos necesarios a los habitantes a fin de que alcancen el pleno desarrollo a través de la libertad.

Si bien, atribuye las virtudes de aquella sociedad imaginaria al hecho de que la humanidad se hartó de una guerra crónica que se prolongó por más de 2 siglos, le concede la facultad de reconstruirse hasta lograr una suerte de hermandad en la que se han abolido ya las fronteras y las únicas divisiones son aquellas que establece la geografía.

Eduardo Urzaiz basa la nueva estructura de aquella sociedad venidera en dos pilares fundamentales: la educación y los adelantos de la medicina. No es de extrañar que sean esos los ejes para la reinvención de la humanidad, ya que fueron precisamente los dos quehaceres primordiales del siquiatra y maestro: la docencia y la ciencia médica.

La confianza del escritor en un espléndido porvenir no le permitió tampoco vislumbrar la posibilidad de lo que hoy padecemos: la capacidad destructora de  quienes poblamos la tierra y que no en 300, sino en 100 años después de la creación de su novela, tenemos al planeta al borde del colapso ecológico. Muchas son las descripciones de paisajes, de atardeceres luminosos, de lugares de reunión en medio de árboles de abundante follaje, de noches estrelladas en aquella Villa Utopía.

Y aunque no da coordenadas geográficas y solamente puntualiza que  Villa Utopía se encuentra en lo que hoy es América, se puede intuir que esa ciudad podría encontrarse en Mérida o en La Habana, los puntos geográficos que marcaron la vida del doctor Urzaiz. Los nombres de los personajes lo confirman: Federico, Miguel, Ernesto, Celiana, Consuelo

No anticipó los adelantos tecnológicos que rápidamente habrían de cambiar la forma de vida en este planeta, mucho antes del tiempo en que se ubica su novela. Solamente hace algunas referencias a transportes como “aerocicletas y aerocanastillas” y a “aceras giratorias” en las calles.

Tampoco imaginó la transformación de las formas de comunicarse entre los seres humanos. El autor  se refiere a una pequeña máquina de escribir, en la que una de las protagonistas teclea la conferencia que habrá de impartir e, incluso, describe cómo uno de los personajes toma una estilográfica y escribe a mano una carta. Refiere algunas tertulias en plazas públicas o ateneos donde se reúnen los intelectuales a conversar y debatir.

Si hoy, por algún sortilegio el maestro Eduardo Urzaiz Rodríguez apareciera en el mundo, quedaría sorprendido ya que la mayor parte de las comunicaciones se hacen a través de imágenes. ¿Le fascinaría o le aterrorizaría ver a millones de seres humanos depender de un aparato telefónico móvil que parece adherido a su mano y del que son incapaces de despegar la mirada?

En “Eugenia” su autor parece liberar a la mujer de la mayor carga en la función reproductiva, el embarazo y la maternidad  y la transfiere a un grupo de hombres cuya tarea social es precisamente la de gestar a los nuevos habitantes del planeta, con lo que el género femenino cuenta con las condiciones para desarrollarse plenamente en tan idílica comunidad. Aunque no la redime de emociones y reacciones que se le adjudican como inherentes “en lo íntimo del ser, sin una queja ni una recriminación, en la heroicidad de un interminable y pavoroso silencio”

El doctor Eduardo Urzaiz declara en el prólogo de la novela “¡También yo sueño a menudo! Y en mis sueños, lector amigo, contemplo una humanidad casi feliz” ¿Deberemos esperar otros 200 años para que ese sueño se materialice?

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Por una maternidad libre

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de la aprobación del 25 de septiembre del Congreso de Oaxaca de despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en la búsqueda de una sociedad en la que los derechos humanos sean cada vez más amplios, me llama la atención la forma en que se plantea la discusión del tema.

Escucho en un programa radiofónico la siguiente pregunta, a modo de encuesta relámpago: ¿Usted está a favor o en contra del aborto?, simplificando a su mínima expresión un problema complejo que, expuesto en esos términos, da material para alimentar los argumentos más conservadores.

Porque no se trata de estar “a favor o en contra del aborto”, ni siquiera quienes propugnamos por abrir el abanico de libertades en este país podríamos declararnos simplemente “a favor” del aborto, así descontextualizado, cuando lo que se busca es que las mujeres tengamos el derecho a la maternidad voluntaria, a ser madres de hijos deseados y que los niños que nazcan lo hagan en medio de la aceptación y el amor.  

De eso se trata, de que la maternidad no sea una tragedia, que no sea el resultado de una imposición y que las mujeres que carezcan de esa vocación o ese interés, no se vean obligadas a ejercer una función cuyo compromiso y responsabilidad, es tan demandante que limita y condiciona cualquier otra actividad.

La única circunstancia en que el aborto no está penalizado en todas las entidades federativas del país es cuando el embarazo es resultado de una violación y  supuestamente no debería ni siquiera probarse el dicho de una mujer que acude por ayuda a una institución del salud en estas circunstancias; sin embargo, la estigmatización y la condena social son tan extendidas que ha habido casos en los que se presentan tantos obstáculos y trabas burocráticas que vence el tiempo en el que el cese de la gestación es seguro.

En un país en el que cada día 34 niñas son embarazadas en hechos de violencia sexual, ocurrida principalmente en el seno familiar, de acuerdo con información dada a conocer por la directora del Instituto Nacional de las Mujeres, Nadine Gazman, retrasar la terminación del proceso es tanto como victimizar a quienes fueron violentadas una y otra y otra vez.

Aquí la pregunta sería: ¿Estás a favor o en contra de que una niña de entre 10 y 14 años que fue embarazada por un familiar violador dentro de su casa tenga derecho a continuar con su vida en las mejores condiciones posibles o estás a favor o en contra de condenarla al infierno por el resto de sus días?

El aborto imprudencial no es punible en 30 estados de la República, pero sí lo es en Chiapas, Nuevo León y Tabasco, es decir, que si en esos lugares el embarazo se termina por un error o un acto involuntario de la madre, como cargar un objeto pesado o automedicarse sin conocer los efectos secundarios del fármaco, puede ir a la cárcel.

Cualquiera pensaría que cuando la vida de la madre está en peligro a causa de la gestación, el aborto seguro debería ser legal y garantizado por el sistema de salud. Así es en 24 estados. A pregunta ¿estás a favor o en contra de que se salve la vida de una mujer poniendo fin a su embarazo en condiciones higiénicas y médicas adecuadas? Los Congresos de Campeche, Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán y Querétaro contestarían que están en contra.

¿Estás a favor o en contra de que el embarazo pueda interrumpirse cuando el producto presente alteraciones graves? La respuesta es que en 16 estados, es decir la mitad del país, es punible el aborto en este caso. ¿Estás a favor o en contra de que se condene a una madre, a una familia completa y al propio “protegido” a una vida de dolor inimaginable?

El aborto también se considera delito en la mitad de las entidades federativas por motivos de salud. ¿Estás a favor o en contra de que se ponga fin al embarazo cuando la madre requiera tratamientos médicos incompatibles con la gestación?

Ya sea por falta de visión de futuro de los congresos locales, por negligencia o por miedo a tocar el tema, así sea para evitar injusticias impensables, la mitad de los estados no contemplan permitir el cese de la gestación cuando se haya realizado una inseminación artificial no consentida. ¿Estás a favor o en contra de que una mujer que fue sometida a un proceso de fertilización en contra de su voluntad sea obligada a parir a un hijo que obviamente no desea?

¿Estás a favor o en contra de que una mujer pueda poner fin al embarazo en condiciones adecuadas, con el apoyo de las instituciones de salud cuando sus condiciones económicas le impidan cubrir las necesidades de otro ser humano en un país donde más de la mitad de su población vive en la pobreza y casi el 10 por ciento se encuentra  en situación de pobreza extrema? Yucatán y Michoacán no consideran punible el aborto cuando se realiza por esta razón.

Querétaro y Guanajuato solamente admiten que la práctica del  aborto no sea penada cuando el embarazo sea resultado de una violación  o bien cuando la suspensión del mismo resulte de una “imprudencia”. ¿Estás a favor o en contra de que las mujeres de esos dos estados sean obligadas a mantener el proceso de reproducción los nueve meses, así estén en peligro su vida, su salud, su bienestar o incluso, la vida, la salud y el bienestar de su familia y  del producto?

En la Ciudad de México se realiza la interrupción del embarazo en las instituciones de salud del gobierno local a petición de la mujer, sin que tenga que aducir causa alguna,  antes de las 12 semanas de gestación, desde 2008 cuando la Suprema Corte de Justicia declaró constitucional la modificación a la ley realizada por el congreso local  un año antes, en ese sentido. Hace apenas un mes, el 25 de septiembre, el congreso de Oaxaca aprobó la despenalización del aborto en esa entidad.

Y aquí la pregunta ¿estás a favor o en contra de que una mujer esté en libertad de ejercer la maternidad si así lo quiere, para que el hijo creado  en esas circunstancias cuente con los mejores elementos para desarrollarse en plenitud y, de lo contrario pueda también libremente interrumpir un embarazo no deseado? Mi respuesta es, sin lugar a dudas, A FAVOR.

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