Conecta con nosotros

A propósito de…

Por una maternidad libre

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

A propósito de la aprobación del 25 de septiembre del Congreso de Oaxaca de despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo en la búsqueda de una sociedad en la que los derechos humanos sean cada vez más amplios, me llama la atención la forma en que se plantea la discusión del tema.

Escucho en un programa radiofónico la siguiente pregunta, a modo de encuesta relámpago: ¿Usted está a favor o en contra del aborto?, simplificando a su mínima expresión un problema complejo que, expuesto en esos términos, da material para alimentar los argumentos más conservadores.

Porque no se trata de estar “a favor o en contra del aborto”, ni siquiera quienes propugnamos por abrir el abanico de libertades en este país podríamos declararnos simplemente “a favor” del aborto, así descontextualizado, cuando lo que se busca es que las mujeres tengamos el derecho a la maternidad voluntaria, a ser madres de hijos deseados y que los niños que nazcan lo hagan en medio de la aceptación y el amor.  

De eso se trata, de que la maternidad no sea una tragedia, que no sea el resultado de una imposición y que las mujeres que carezcan de esa vocación o ese interés, no se vean obligadas a ejercer una función cuyo compromiso y responsabilidad, es tan demandante que limita y condiciona cualquier otra actividad.

La única circunstancia en que el aborto no está penalizado en todas las entidades federativas del país es cuando el embarazo es resultado de una violación y  supuestamente no debería ni siquiera probarse el dicho de una mujer que acude por ayuda a una institución del salud en estas circunstancias; sin embargo, la estigmatización y la condena social son tan extendidas que ha habido casos en los que se presentan tantos obstáculos y trabas burocráticas que vence el tiempo en el que el cese de la gestación es seguro.

En un país en el que cada día 34 niñas son embarazadas en hechos de violencia sexual, ocurrida principalmente en el seno familiar, de acuerdo con información dada a conocer por la directora del Instituto Nacional de las Mujeres, Nadine Gazman, retrasar la terminación del proceso es tanto como victimizar a quienes fueron violentadas una y otra y otra vez.

Aquí la pregunta sería: ¿Estás a favor o en contra de que una niña de entre 10 y 14 años que fue embarazada por un familiar violador dentro de su casa tenga derecho a continuar con su vida en las mejores condiciones posibles o estás a favor o en contra de condenarla al infierno por el resto de sus días?

El aborto imprudencial no es punible en 30 estados de la República, pero sí lo es en Chiapas, Nuevo León y Tabasco, es decir, que si en esos lugares el embarazo se termina por un error o un acto involuntario de la madre, como cargar un objeto pesado o automedicarse sin conocer los efectos secundarios del fármaco, puede ir a la cárcel.

Cualquiera pensaría que cuando la vida de la madre está en peligro a causa de la gestación, el aborto seguro debería ser legal y garantizado por el sistema de salud. Así es en 24 estados. A pregunta ¿estás a favor o en contra de que se salve la vida de una mujer poniendo fin a su embarazo en condiciones higiénicas y médicas adecuadas? Los Congresos de Campeche, Chihuahua, Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Michoacán y Querétaro contestarían que están en contra.

¿Estás a favor o en contra de que el embarazo pueda interrumpirse cuando el producto presente alteraciones graves? La respuesta es que en 16 estados, es decir la mitad del país, es punible el aborto en este caso. ¿Estás a favor o en contra de que se condene a una madre, a una familia completa y al propio “protegido” a una vida de dolor inimaginable?

El aborto también se considera delito en la mitad de las entidades federativas por motivos de salud. ¿Estás a favor o en contra de que se ponga fin al embarazo cuando la madre requiera tratamientos médicos incompatibles con la gestación?

Ya sea por falta de visión de futuro de los congresos locales, por negligencia o por miedo a tocar el tema, así sea para evitar injusticias impensables, la mitad de los estados no contemplan permitir el cese de la gestación cuando se haya realizado una inseminación artificial no consentida. ¿Estás a favor o en contra de que una mujer que fue sometida a un proceso de fertilización en contra de su voluntad sea obligada a parir a un hijo que obviamente no desea?

¿Estás a favor o en contra de que una mujer pueda poner fin al embarazo en condiciones adecuadas, con el apoyo de las instituciones de salud cuando sus condiciones económicas le impidan cubrir las necesidades de otro ser humano en un país donde más de la mitad de su población vive en la pobreza y casi el 10 por ciento se encuentra  en situación de pobreza extrema? Yucatán y Michoacán no consideran punible el aborto cuando se realiza por esta razón.

Querétaro y Guanajuato solamente admiten que la práctica del  aborto no sea penada cuando el embarazo sea resultado de una violación  o bien cuando la suspensión del mismo resulte de una “imprudencia”. ¿Estás a favor o en contra de que las mujeres de esos dos estados sean obligadas a mantener el proceso de reproducción los nueve meses, así estén en peligro su vida, su salud, su bienestar o incluso, la vida, la salud y el bienestar de su familia y  del producto?

En la Ciudad de México se realiza la interrupción del embarazo en las instituciones de salud del gobierno local a petición de la mujer, sin que tenga que aducir causa alguna,  antes de las 12 semanas de gestación, desde 2008 cuando la Suprema Corte de Justicia declaró constitucional la modificación a la ley realizada por el congreso local  un año antes, en ese sentido. Hace apenas un mes, el 25 de septiembre, el congreso de Oaxaca aprobó la despenalización del aborto en esa entidad.

Y aquí la pregunta ¿estás a favor o en contra de que una mujer esté en libertad de ejercer la maternidad si así lo quiere, para que el hijo creado  en esas circunstancias cuente con los mejores elementos para desarrollarse en plenitud y, de lo contrario pueda también libremente interrumpir un embarazo no deseado? Mi respuesta es, sin lugar a dudas, A FAVOR.

A propósito de…

Se cierra un ciclo en Informe Fracto, otros se abrirán

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

Cuadro de Jean-Léon Gérôme, Consummatum est 1867

 A propósito de los cierres de ciclo, hoy se publica esta columna por última vez en Informe Fracto, luego de más de dos años y medio en que nos hemos encontrado cada semana. Mi primer sentimiento es de tristeza por tener que dejar un espacio en el que pude escribir con total libertad y me dio la oportunidad de llegar a tantos lectores.

De inmediato, viene la necesidad de agradecer. El agradecimiento a Carlos Bojórquez Urzaiz quien me abrió esta oportunidad. Me dijo: “a tus textos no se les va a cambiar ni una coma” y cumplió ese compromiso a carta cabal. También debo dar las gracias, a Lilia Balam y Rocío Valencia cuya información muchas veces me dio la pauta para elegir el tema, así como a todo el equipo de Informe Fracto.  A todos los colaboradores, cuyos escritos enriquecieron mis puntos de vista y contribuyeron a afinar el enfoque.

Pero, principalmente, quiero darle las gracias a cada uno de los lectores, que ocasional o constantemente prestaron atención a mis palabras. Coincidimos en tiempos inimaginables: ¿quién iba a decir que viviríamos la experiencia de encerrarnos en nuestras casas, a piedra y lodo, ante el temor del contagio de un virus desconocido que nos regresaría a la Edad Media?, ¿Quién hubiera previsto que el cubrebocas se convertiría en parte indispensable-casi la más importante-de nuestra indumentaria cotidiana?, ¿Quién que se formarían filas de cientos de personas para recibir el antídoto inyectado?

Esta es una época fecunda en cambios y noticias. Informe Fracto ha consignado con ética, con compromiso social, con honestidad: el movimiento de las mujeres que se han hecho escuchar como nunca en este país y le han arrancado al poder reivindicaciones fundamentales, el reconocimiento del derecho humano del matrimonio igualitario prácticamente en todo el territorio, la visibilización, con respeto, sin condescendencia de las personas con discapacidad como parte imprescindible de una sociedad que se pretende incluyente.

Informe Fracto ha estado siempre atento para darle voz a esas luchas, pero también para denunciar abusos policiales, actos de injusticia, violencia contra las mujeres, hechos de discriminación. Y mantuvo la mira. Siguió los casos, acompañó a las víctimas con un muy claro compromiso social, para prevenir, en la medida de lo posible, la impunidad y el olvido.

A esa visión quise sumarme en todo momento con la mínima contribución de un texto semanal, en el que, lamentablemente, fue escaseando el humor de las primeras fechas, dada la gravedad de muchos de los temas indispensables de abordar.

Para celebrar la libertad que se me ofreció me atreví a escribir de movimientos sociales, de política, de arte, de literatura y de cine. También aproveché para compartir algunas reflexiones y experiencias personales, como mi devenir en este mundo pandémico. Tuve algunas conversaciones con artistas extraordinarias.

 Siempre encontré la recepción afectuosa y la aquiescencia de mi querido Carlos Bojórquez Urzaiz y la seguridad de que en algún lugar, en algún momento, A propósito de… hallaría a un lector que le permitiera cumplir con su vocación de encontrarse con otra mente, con otra inteligencia.

A todos muchas gracias y espero que podamos encontrarnos otra vez.

Continuar Leyendo

A propósito de…

La vocación de arrear ganado de los vaqueros texanos

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

A propósito de las imágenes en las que se observa a elementos de seguridad en la frontera de Estados Unidos que azuzan a sus caballos en contra de migrantes haitianos, a quienes agreden con las riendas a manera de látigos o fuetes, en escenas de violación a los derechos humanos, hacen pensar que esos agentes se comportan como sus antepasados los cowboys o todavía peor, como los plantadores de los estados sureños en contra de sus esclavos, antes de la Guerra de Secesión.

Las escenas de cientos o miles de personas que caminan huyendo de la miseria y la violencia sólo para encontrarse con más miseria y más violencia es desoladora. Los que acampan debajo de un puente en la población Del Río, Texas, a donde llegaron a través de la parte menos peligrosa del Río Bravo, luego de cruzar varios países, seguramente creyeron que habían alcanzado su meta al poner pie en tierra norteamericana en el otro margen.

Me recuerda un juego de mesa que jugábamos los niños de hace muchos, muchos años, llamado Serpientes y Escaleras, en el que se ascendía avanzando casillas mediante el tiro de dados. Si tus números eran propicios, te conducían hasta una escalera que te permitía subir grandes tramos, pero si te llevaban directamente a la boca de una serpiente, podías perder el progreso y regresar hasta el inicio. Justo una casilla antes de la meta se encontraban las fauces de la víbora más larga, si la tirada te llevaba a ese punto, descendías de una vez hasta el punto de partida.

Muchos de los migrantes que pudieron alcanzar tierra estadounidense hace unos días, luego de una larga travesía y una cantidad inimaginable de tropiezos, fueron deportados casi inmediatamente a Haití, tras una recepción en la que se les infligió una nueva humillación y se les canceló su última esperanza de integrarse al “sueño americano” en lo que dura el vuelo del sur de Texas a la isla caribeña.

Haití, fue en el Siglo XVIII una de las colonias francesas más rentables y producía el 75 por ciento del azúcar del mundo. Francia se benefició de esa producción, así como la del tabaco y el café durante siglos, pero, cuando los caribeños se independizaron, en 1804, les impuso una multa de 150 millones de francos.

En 1915 fue ocupada militarmente por Estados Unidos, durante más de 15 años. Luego vendrían una serie de dictaduras con la bendición del gobierno norteamericano. Se sucedieron golpes de estado, regímenes totalitarios, represión, masacres, asesinatos políticos, el más reciente el pasado 7 de julio en contra del presidente Jovenel Moise. Hoy, es el país más pobre de América. El 80 por ciento de sus habitantes vive en la pobreza.

 Hace once años, en enero de 2010 un terremoto provocó la muerte de más de 300 mil personas y dejó un millón y medio de damnificados. Tras lo cual, países como Venezuela, Brasil, Chile y Bolivia, recibieron a haitianos que huían de los efectos de la tragedia, en un país incapaz de hacer frente a la devastación.

Muchos de los haitianos que han llegado a México, en su intento de alcanzar los Estados Unidos, salieron de esos países sudamericanos, porque la crisis económica por la pandemia ha reducido sus expectativas de vida y ante la falsa noticia de que podrían ser beneficiados por el TPS – Programa de Protección Temprana – que Estados Unidos aplicará a quienes ya se encuentran ahí, según expuso el canciller mexicano Marcelo Ebrard.

Pero, quién les diría a los migrantes que al llegar al “país de las oportunidades” los recibiría un grupo de cowboys texanos dispuestos a dar, literalmente, rienda suelta a su vocación primaria de arrear ganado.

Continuar Leyendo

A propósito de…

Con el argumento de defender la vida, lo que buscan es el castigo

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

Para Cristina Urzaiz Mediz, cuya reflexión y
análisis enriquecieron este texto.

A propósito de las reacciones respecto a la declaración de inconstitucionalidad del castigo penal por la interrupción del embarazo por parte de la Suprema Corte de Justicia, es evidente el deseo de agrupaciones “provida” e integrantes de la Iglesia Católica de imponer castigos, sin sopesar las causas que ponen a las mujeres en condición de tomar una decisión tan difícil.

El burdo caso del sacerdote católico del templo de San Juan Bautista de La Salle en Monclova Coahuila, Lázaro Hernández Soto, haciendo un llamado al feminicidio en contra de las mujeres que aborten, es un ejemplo del pensamiento de aquellos que más que defender la vida, buscan mantener el control sobre el cuerpo, los pensamientos y las decisiones de las mujeres.

Aunque luego aseguró que sus declaraciones fueron sacadas de contexto, las palabras del cura son imposibles de suavizar: “No apoyen a las jóvenes matando a sus hijos para que dejen de estorbar y se diviertan; mejor maten a sus hijas para que ellas no estorben

Lo dijo durante la homilía del domingo pasado, desde el púlpito, frente a la feligresía, lo cual le confiere un carácter de adoctrinamiento. Aseguró que una mujer que aborta “tampoco va a servir para nada, está hueca moral, física y sicológicamente” ¿Cómo funciona el cerebro de alguien que pretextando defender la vida, llama a asesinar mujeres, especialmente en un país donde se cometen 10 feminicidios diarios?

Por otro lado, estos integrantes de la Iglesia Católica se manifiestan tan profundamente preocupados por el bienestar de los niños cuando se trata del tema del aborto, pero no se escucha su voz acusadora en los casos de pederastia protagonizados por sus colegas.

Tuvo lugar otra reacción: una manifestación frente a la Suprema Corte de Justicia en contra del fallo de no penalizar el aborto, a la que asistió cerca de un centenar de personas, de acuerdo con los reportes periodísticos. Vestían de azul celeste, portaban globos del mismo color, así como imágenes religiosas y pancartas.

La reflexión se repite en este caso: si están tan preocupados por los niños mexicanos, ¿por qué no hacen mítines para demandar la acción de la justicia en contra del negocio de la pornografía infantil, que tan próspero es en este país o para cancelar los llamados “paraísos de turismo sexual” – con menores de edad que se ofrecen como mercancía – o para protestar por las constantes violaciones en contra de niñas y adolescentes, la mayor parte de los cuales quedan impunes?

Ahí es donde debería concentrarse la acción social en defensa de niñas, niños y adolescentes. Excepto algunas organizaciones de la sociedad civil, unos cuantos periodistas comprometidos con estos temas – tengo en la mente a Lydia Cacho, por supuesto–hay inacción, desinterés e incapacidad de reaccionar.

Si la Suprema Corte de Justicia acuerda – en una resolución que es un ejemplo de amplitud de miras – que es función del Estado prevenir los embarazos no deseados abordando el problema como un asunto de educación y salud, en lugar de penalizar, por ejemplo, a una adolescente que no cuenta con los elementos para hacerse cargo de un hijo, ¿no deberíamos estar todos los mexicanos complacidos por la transformación en el enfoque de un problema tan sensible?

Los banales argumentos del cura de Monclova en el sentido de que las mujeres abortan para “seguirse divirtiendo” se multiplican en las redes sociales, porque ésta es una sociedad muy dispuesta a señalar al otro – a la otra – con dedo flamígero.

Eso resulta más fácil que asumir que vivimos en un país machista en extremo, donde la violencia contra las mujeres es cotidiana, donde una gran cantidad de hombres consideran que tienen el derecho de tomar el cuerpo de una mujer o una adolescente o una niña o un niño impunemente, donde la auténtica educación sexual es inexistente, donde los servicios de salud están saturados y no funcionan o funcionan mal hasta en las urgencias, no digamos en temas de control de la natalidad o prevención de embarazos y donde las familias son incapaces de dotar de herramientas a los jóvenes para que el inicio de su sexualidad sea lo más sano posible.

En fin, muchos en nombre de la defensa de la vida, quisieran ver lapidadas a las mujeres, las adolescentes o las niñas que deciden no ser madres, la Iglesia Católica la primera, sin recordar aquello de “el que esté libre de culpa, tire la primera piedra”

Continuar Leyendo

BOLETÍN FRACTO

RECOMENDAMOS