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Editorial

Histórico e inédito crecimiento del manto freático de Mérida

Carlos Bojórquez Urzaiz

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Imagen de la Ceiba, rumbo a Progreso.

Como resultado de una atípica temporada de lluvias, avivada por las tormentas Cristóbal y Gamma, y los aguaceros más recientes que trajo el huracán Delta, se incrementó desmesuradamente el nivel del manto acuífero de Yucatán a 5.2 metros sobre el nivel medio del mar, el máximo histórico observado desde hace 20 años que se lleva registro de estos fenómenos y aun antes de ellos, según informó el ingeniero Miguel Villasuso, universitario especializado en temas geohidrólógicos. El experto añadió que si bien con la tormenta Cristóbal el manto freático creció 4 metros, y pasada ésta se observó un leve descenso de 1 metro, aquello apenas fue el preámbulo del crecimiento que sobrevino con la tormenta Gamma y el huracán Delta. En su cuenta de Twiter Villasuso resumió lo que conversó con nosotros, señalando lo siguiente: “HISTORICO & INEDITO. El nivel freático del acuífero kárstico de doble porosidad de la Cd de Mérida, Yuc, Mex, alcanza 5.20 metros sobre el nivel medio del mar.8:33 p. m. • 8 oct. 2020.”    

El énfasis en las palabras HISTORICO & INEDITO, con las que abre su mensaje, confirman lo que de viva voz nos aseveró, en el sentido de que históricamente no se tenía antecedentes de ese nivel del manto acuífero de Yucatán a 5.2 metros sobre el nivel medio del mar, por lo que este hecho historio e inédito no era posible considerarlo en la planeación de las acciones del hombre transformando la naturaleza yucateca en poblados y áreas habitaciones en general.

Cenote de Costco

El noroeste de Mérida, afectado por esta inusual caída de aguaceros, ocasionó la elevación del nivel de manto freático provocando que los encharcamientos e inundaciones se desaguaran lentamente. Un par de fotografías del cenote localizado en el estacionamiento de la tienda Cotsco en el norte de la ciudad, que circulan en redes sociales, ejemplifican lo señalado, mostrando este cuerpo de agua totalmente desbordado, cuando se trata de un cenote que regularmente tiene un nivel del agua 5 metros abajo del que hoy tiene.

Por su parte, el Acalde Renán Barrera Concha explicó que si bien se están llevando a cabo labores de achique en diversos lugares, a manera de apoyo de esto complejo e incómodo problema que atraviesa la ciudadanía, el agua reducirá  lentamente debido a que el manto freático está muy por encima de lo normal. El Presidente municipal, agregó que esta situación es transitoria e  informó que hasta ayer se habían recolectado 1.6 millones de litros de agua en pipas. El día de hoy se atenderá la extracción de agua acumulada y el desazolve en las comisarías de Xcunyá, Cosgaya, Sierra Papacal, Sitpach y Oncán, afectadas por este fenómeno. En el Fraccionamiento Las América y Santa Fe, las inundaciones están siendo atendidas de manera conjunta por el Ayuntamiento las promotoras de viviendas y la JAPAY, tanto para el desalojo de agua como para la construcción de más pozos de absorción.

Finalmente, el ingeniero Miguel Villasuso aseveró que los procesos de regreso a los niveles normales del manto acuífero pueden demorar un tiempo considerable, pero que a partir de esta experiencia registrada en sus niveles máximos con 5.2 metros sobre el nivel medio del mar, el fenómeno pudiera convertirse en referente para acciones de planeación urbana que antes de este fatídico 2020 no se podía considerar. En suma, la naturaleza tiene consternados a los habitantes de Mérida en tanto se instrumentan correcciones en espera de que concluya la temporada de huracanes, y la Ciencia-un tanto relegada por las autoridades-recupera su papel primordial en la orientación del desarrollo social. 

El pasado nos alcanzó

Germán Pasos, la antropología y la diversidad

Ricardo Maldonado Arroyo-

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La última vez que hablé con Germán lo invité a participar en la mesa panel de las primeras investigaciones relacionadas con diversidad sexual en la Facultad de Ciencias Antropológicas de la UADY, en el marco de su 50 aniversario. Germán Pasos Tzec, antropólogo, activista, periodista, artista del espectáculo travesti, presentó en 1992 la primera tesis sobre diversidad sexual en la mencionada Facultad: “Homosexualidad y cultura: una visión antropológica de la relación homosexual masculina en la ciudad de Mérida”. Por tanto, su presencia resultaba imprescindible e implicaba, de manera indirecta, un homenaje a su legado. Él se dijo entusiasmado, agradecido, pero también preocupado por resolver impedimentos tecnológicos, ya que la mesa era virtual.

Dada la amistad con Germán, se estaba obteniendo una computadora y conexión a Internet para que pudiera estar presente. Sin embargo, falleció el 21 de octubre, unos días antes del evento, dejándonos el amargo sabor de una pérdida para su familia, amistades, la antropología y los colectivos LGBTI en Yucatán. Sin afán de protagonismos, Germán Pasos supo granjearse la estima y el cariño de quienes recibimos su apoyo en diversas investigaciones, compartiendo sus experiencias como antropólogo, hombre homosexual y travesti, y poniendo a disposición, de quien así lo pedía, numerosos documentos que dan cuenta de la historia de la diversidad sexual en el estado. Divertido, amigable y multifacético, llevó el conocimiento antropológico y sus convicciones de igualdad al ámbito personal, encarnando al sujeto político que se hace visible y lucha por espacios para ser diferente.

Como estaba programada, la mesa se realizó el 23 de octubre con la participación de las antropólogas Celmy Noh Poot y Diana Rodríguez Baltazar, así como del antropólogo Armando Rivas Lugo y un servidor. Además de exponer el contenido y contexto en que escribimos las primeras tesis sobre diversidad sexual en la Facultad de Ciencias Antropológicas, las intervenciones fueron ocasión para honrar la memoria de Germán, recordando sus aportaciones a la antropología y nuestra relación entrañable con él. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que no he participado en evento académico más emotivo.

Celmy Noh compartió una magnífica semblanza en la que pormenorizó el enfoque, los hallazgos y aportaciones de Germán como antropólogo, entre los que resaltan sus últimos tres libros, síntesis de la labor de toda una vida: Travestis, transgéneros y transexuales en Mérida (2008), Felipe Carrillo Puerto en la memoria (2014) y Mérida Gay: crónica de los movimientos LGBTTT en la ciudad de Mérida (1960-2014) (2015). No extrañe que hoy por hoy sea la fuente más consultada de la historia local de los colectivos LGBTI.

Pero ¿cómo fue posible que en 1992 la UADY admitiera un estudio relacionado con hombres homosexuales? En parte, por la tenacidad del mismo Germán, pero también por la atmósfera de inclusión que ha prevalecido en la Facultad de Ciencias Antropológicas, dando cabida a diversas expresiones sexo-genéricas, lingüísticas, étnicas, religiosas y políticas. En lugar de rechazarla, las disciplinas con perspectiva antropológica han procurado comprender la diversidad sociocultural y apuestan por convivir en la diferencia. Llegando a sus 50 años, este es el distintivo de la Facultad, y lo que le ha permitido albergar historias como la de Germán.

Certero en muchas de sus apreciaciones, nos regaló en su último libro un mensaje que une las experiencias del pasado con las vicisitudes del futuro: “¿Cuál es el temor de aceptar una sociedad más igualitaria? Creo que la percepción respecto de la homosexualidad ha cambiado. Lo que antiguamente horrorizaba a la sociedad era que los homosexuales eran depravados, enfermos y violentos; ahora lo que horroriza a la sociedad es el hecho de que surjan parejas de homosexuales estables, que sean ejemplo de familias integradas, con hijos saludables física y emocionalmente”. Hoy seguimos en el escenario descrito, esperando construir una historia diferente, más justa e incluyente. Hasta luego, Germán. Gracias por todo.

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Editorial

Nuevas lecciones desde Bolivia

Mario Alejandro Valdez

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Hace justo once meses, Evo Morales fue derrocado por un Golpe de Estado impulsado por el gobierno de Donald Trump y la oligarquía racista boliviana. El suceso sorprendió al mundo, pues Morales, pese a ocupar la presidencia de la república desde hacía 14 años, continuaba siendo uno de los mandatarios más populares del planeta, caracterizándose su gestión por espectaculares logros económicos, políticos y sociales. De su rápido derrocamiento, muchos observadores progresistas dedujeron lecciones para la izquierda y los movimientos populares, destacando, entre otros señalamientos, el culto a la personalidad que el líder aimara fomentó o al menos toleró, la facilidad con la que los partidos políticos de derecha, supuestamente democráticos, se prestaron a un ardid absolutamente autoritario y racista, y la proclividad de los mandos del ejército a cambiar de bando y atropellar la legalidad sin el menor resquemor.

El domingo pasado nos han llegado nuevas lecciones desde Bolivia. Un pueblo agredido violentamente por los golpistas, vulnerado por la pandemia, acosado por una espantosa crisis económica, amedrentado por los mismos cuerpos de seguridad que lo había reprimido en innumerables ocasiones durante once meses, salió a votar masivamente y puso en orden el estado de las cosas, restaurando la democracia y devolviendo el poder, de manera contundente, al Movimiento al Socialismo, el partido de Evo Morales. El mundo entero se admira de esta impresionante victoria popular, de la que, nos parece, debemos extraer aprendizajes fundamentales.

Una primera lección es sobre el carácter del movimiento popular. Es sabido que el MAS no es un partido político tradicional, sino una coalición de movimientos de base, de obreros, campesinos, estudiantes, mujeres y que, por tanto, no obedece a la lógica de las élites políticas, sino los auténticos y profundos intereses de cada conglomerado. Este carácter popular es lo que le permitió resistir la andanada de la violencia militar y policiaca, así como la embestida de todos los medios de comunicación e incluso de la Iglesia Católica. Con su gran triunfo del pasado domingo, el MAS no sólo recupera el poder, sino restablece la senda de la transformación de Bolivia hacia una sociedad más justa.

Una segunda lección ya se vislumbraba desde noviembre pasado: la derecha NUNCA es democrática y jamás juega “limpio”. Cuando está en la oposición, se queja ensordecedoramente de persecuciones y fraudes-reales o ficticios-, pero cuando detenta el poder, utiliza sin el menor escrúpulo toda la fuerza del Estado para mantenerse en el privilegio, cueste lo que cueste, sin ninguna consideración por los derechos humanos, las leyes o los compromisos políticos. Ese carácter anti-democrático de la derecha en ocasiones, como en noviembre de 2019, se presenta como una ventaja, pero en otras, como ahora, en octubre de 2020, se revierte por su incongruencia y notoria falsedad.

Una tercera lección también se apuntó desde el inicio de la crisis: los mandos militares se mueven por dinero y ambición, y no por motivaciones como la ideología, la lealtad o el cumplimiento de la ley. Estratégicamente, Evo los apapachó durante su largo período de gobierno, manteniéndolos como un grupo aparte, dotado de privilegios y condiciones ausentes en el resto de la burocracia. Morales pensó así asegurar su apoyo, pero tristemente, y con el riesgo de su vida, de la de sus principales colaboradores y de la de los miembros del movimiento popular en general, constató lo contrario.

Una cuarta lección es probablemente la más dolorosa, pero también la más valiosa: los movimientos que en su radicalismo caen en la intolerancia y la exclusión, pese a su raigambre legítima y popular, terminan traicionándose a sí mismos y provocando un empeoramiento de las condiciones que dicen combatir. Así, tristemente, no pocas líderes feministas y dirigentes indígenas y obreros justificaron el Golpe de Estado, aduciendo errores y desviaciones de Evo, al que acusaron de dictador. Y aún cuando el ejército golpista asesinó y violó a cientos de mujeres y hombres en resistencia, continuaron durante los meses del terror racista afirmando que “todo fue por culpa del macho indígena”. La derecha sabe muy bien que la única formula para vencer al pueblo es “divide y vencerás”, por lo que la lección aquí es que toda exclusión, por legitima que parezca, ayuda al opresor y agrede al oprimido.

Lecciones de validez universal, pero de especial significado para Nuestra América, y particularmente para nuestro país, donde el gobernante MORENA no ha podido-o no ha querido-construir un auténtico movimiento de base, donde la derecha anda desbocada y descaradamente jugando al golpismo, donde el gobierno popular de López Obrador está manteniendo, y en algunos casos incluso acrecentando, el poder del ejército, y donde muchos movimientos populares, con una idea de “purismo” que roza el fanatismo religioso, promueven la intolerancia y la exclusión. ¡Nuestra admiración al pueblo boliviano! ¡No desdeñemos el valor de sus lecciones!

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A propósito de…

Cortesía en tiempos de COVID

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito la transformación de nuestros hábitos a lo largo de este 2020, es de considerarse cómo se han modificado algunos códigos de cortesía. ¿Quién habría imaginado a mediados del año pasado, por ejemplo, que saludar de mano sería no solamente una falta inadmisible, sino un atentado contra la salud e integridad propias y las de aquél con quién chocamos las palmas?

El significado de este acto ha sido diverso a través del tiempo y no siempre con propósitos afectuosos. La imagen más remota de la que se tiene referencia es un relieve procedente de Babilonia del 1800 AC donde se retrata a un rey asirio y uno babilonio estrechando sus diestras.

Aseguran que en la antigua Grecia, cuando dos extraños se encontraban en algún camino o en medio del campo, el primer impulso era sacar la daga y mostrarla al otro, anticipando un posible ataque. Si las intenciones no eran agresivas, se procedía a guardar el arma y tomar con fuerza el antebrazo del desconocido hasta comprobar que no blandiría un cuchillo.

El apretón de manos en sí, tuvo diferentes significados a lo largo de la historia. Para refrendar acuerdos, en la Roma antigua, para cerrar un negocio durante el Renacimiento y finalmente, como una expresión de afecto o respeto al encontrarse con alguien. Hoy, sin embargo, el solo intento  de extender la mano hacia otra persona resulta inadmisible.

Aunque me esfuerzo, no logro recordar cuándo fue la última ocasión en que estreché la mano de alguien. Posiblemente habrá sido en los últimos días de 2019 o en los primeros meses de este 2020. Sin duda, fue antes de marzo pasado, porque en ese mes empezó el confinamiento y la advertencia del peligro de acercarnos a otros.

Un abrazo constituye también un crimen contra la salud propia y ajena. Ese gratificante movimiento mediante el cual se rodean con los brazos mientras se atraen dos personas para manifestarse confianza, amistad, afecto, cariño o amor y cuyos beneficios son magníficos para la salud emocional, al punto de que existe un tratamiento contra el desánimo, la tristeza, el dolor, el enojo o la depresión, denominado “abrazoterapia”.

Personalmente, son estas muestras de afecto las que más extraño. Me declaro aficionada al abrazo. Hoy, en las contadas ocasiones de encuentro– siempre de a pocos–debo contener el reflejo de abrazar a mis seres queridos, mientras me llamo al orden para no permitir la reducción del espacio de, por lo menos, dos metros. Tal vez, podría recompensarme con un abrazo a mí misma, a manera de felicitación, porque nadie de entre mis más cercanos ha enfermado, lo cual debería constituir en sí motivo de felicidad.

En cuanto al beso, ignoro si alguien se permitiría tal trasgresión a las reglas de la sana distancia, porque besar a alguien en tiempos de COVID equivale al mismísimo beso de Judas y no es una parábola.

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