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Editorial

La política en México: descomposición imparable

Mario Alejandro Valdez

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Probablemente sea uno de los políticos más populares del país, pero también ha sido señalado desde hace años como un hombre violento, adicto al alcohol y agresor sexual. Se trata de Félix Salgado Macedonio quien se aferra en estos días a la candidatura de MORENA a la gubernatura de Guerrero, pese a un alud de testimonios en su contra y al menos dos denuncias penales en proceso. No obstante lo anterior, todas las encuestas señalan que no sólo ganaría la elección si finalmente se presenta como candidato, sino que arrasaría a sus contrincantes, quienes, por otro lado, tienen expedientes aún peores. Aquí vemos a un candidato con una figura pública arrolladora, pero cuyo truculento pasado se ha visibilizado de un modo muy negativo.

En cambio, en nuestro Yucatán, las alianzas políticas están guardando a sus candidatos ante el temor al naufragio. No se puede entender de otra forma que el gobernante Acción Nacional aún no haya dado a conocer ni siquiera a sus precandidatos a los distritos locales. Se dice que el gobernador Mauricio Vila y sus asesores políticos están negociando febrilmente con sus nuevos aliados y aún con sus rivales con tal de asegurar la mayoría legislativa que le permita al Ejecutivo una segunda parte más desahogada de su gestión. ¿Por qué no aprovechar el tiempo de las precampañas para lanzarse al ruedo y comenzar la labor de convencimiento a la ciudadanía, aprovechando los medios electrónicos? Obviamente porque en la mayoría de los distritos NO se cuenta con candidatos viables, que representen una alternativa de triunfo, y aún se está en la negociación con los demás partidos y con algunos políticos en particular, sobre todo militantes y exmilitantes del PRI, que eran sus rivales mortales hasta hace pocos meses.

Un político de izquierda probablemente pierda su candidatura por ser demasiado visible, en tanto que los políticos de derecha de Yucatán probablemente pierdan sus elecciones por permanecer velados. Lo cierto es que el terremoto “López Obrador”, que ha desestabilizado a los partidos políticos tradicionales, ha terminado por poner en evidencia la enorme descomposición política del país, algo particularmente grave en un contexto en el que se mantienen irresolutos los grandes problemas nacionales: la violencia de género, la violencia en general, la corrupción, la pobreza. Sobre estos dos últimos temas se han dado pasos importantes, y ya sabíamos que no son de resolución inmediata y milagrosa, pero lo cierto es que la corrupción sigue enquistada en la actual administración -su combate se ha ralentizado-, mientras que la pobreza se ha expandido en México, como en todo el planeta, como consecuencia de una pandemia que hoy vive sus momentos más álgidos.

Es cierto que la descomposición es mundial. Lo hemos señalado reiteradamente para el caso del Imperio, pero las evidencias saltan de todos lados: las izquierdas y derechas europeas, toda América Latina, Estados Unidos por supuesto. Pero el caso de nuestro país es particularmente preocupante: no tenemos una tradición democrática, ni siquiera de la democracia liberal burguesa, que garantiza al menos el respeto al resultado electoral, mucho menos de una auténtica democracia participativa, en la que la ciudadanía se involucra no sólo en el acto electoral, sino en la gestión del gobierno, en la discusión de las leyes, en el ejercicio de los presupuestos, en el acompañamiento cercano a los órganos judiciales.

La llegada de López Obrador a la presidencia creó muchas expectativas al respecto. Luchador sincero e irreductible por la democracia, comprometido sin duda con el combate al ruin neoliberalismo, su contundente triunfo nos hizo concebir muchas esperanzas, probablemente ingenuas, pues aunque percibíamos el tamaño del monstruo, también conocíamos del talento y dedicación del tabasqueño. Pero la realidad se ha presentado apabullante, y aún esfuerzos que sabemos inmensos en algunos campos, apenas y han comenzado a dar resultados visibles. En otras áreas, como las que mencionamos, incluso se ha presentado un retroceso.

López Obrador le rompió el espinazo al sistema, sin duda. El problema es que el mismo MORENA, así como la estructura de gobierno de la 4T son parte de ese sistema roto, y los agujeros asoman por todos lados, sobre todo por los sectores de mayor compromiso y relevancia. Así, un Félix Salgado Macedonio podrá ser un político muy comprometido con ciertas causas populares, pero también es un macho patriarcal, misógino y depredador sexual, cuyas criminales acciones han sido cobijadas por décadas por el mismo sistema que decía combatir. Y ello no es sorprendente, pero sí muy lamentable, y nos pone en un escenario de gran preocupación.

Atacar al gobierno por sus insuficiencias y contradicciones puede representar estarle haciendo el trabajo sucio a la derecha, que sueña con recobrar el poder y desarticular lo poco que se ha podido hacer; pero dejar pasar esas insuficiencias y contradicciones sería convertir la esperanza en traición. El momento es grave, y el pueblo consciente debe jugar el rol que le corresponde impulsando el progreso político, ideológico, cognitivo, así como el desarrollo social y económico de nuestro sufrido México. Y muchas y muchos están haciendo el trabajo, les pasamos un nombre: Carol Arriaga, secretaria nacional de Mujeres en MORENA. Vale mucho la pena seguir lo que está haciendo esta extraordinaria mujer en la ardua y exigente tarea de transformar a México.

Editorial

Elecciones Yucatán 2021: ¿crisis o transición política?

Mario Alejandro Valdez

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La revisión que hicimos durante las pasadas semanas mostró un panorama halagüeño para el partido del presidente Andrés Manuel López Obrador, y bastante complicado para sus opositores. Pero en Yucatán las cosas tienen su propia dinámica, como analizaremos a continuación. Vale recordar que, desde que se dieron los primeros escarceos del actual proceso, el gobernador Mauricio Vila, convertido en vocero oficioso del PAN, anunció que en tierras yucatecas NO había condiciones para una alianza PRI-PAN-PRD, lo que en cierto modo se ha venido confirmando a posteriori, aunque con sus asegunes.

Salvo excepciones -la más notable hasta ahora es la alcaldía de Valladolid, en la que el PAN se ha sumado a la candidatura del muy cuestionado expriísta Alfredo Fernández, abanderado ya tradicional del Partido Verde-el blanquiazul va solo… pero en varios distritos y ayuntamientos, con abanderados que hasta hace muy poco tiempo militaban en otros partidos, el PRI particularmente. El caso más sonado -nuevamente procedente de Valladolid- es el de Liborio Vidal, un viejo político que auténticamente es ODIADO por la militancia panista debido a varias confrontaciones previas, en las que, se afirma, se han producido incluso hechos de sangre. Se afirma también que estas candidaturas exóticas fueron negociadas por órdenes del propio Mauricio Vila, y operadas por el también expriísta Roger Torres Peniche, actual Secretario estatal de Desarrollo Social, quien funge como principal mediador político del gobernante. ¿Cómo se ha tomado esta situación en el seno del viejo partido conservador? Pareciera que los militantes de mayor prosapia han sido tranquilizados conservando puestos y posiciones de escaso significado, pero jugosos sueldos y buenas oportunidades para hacer bisnes. De cualquier manera, el caso es que el PAN yucateco, sin alianzas oficiales, pero muchas negociaciones reales, luce como favorito para mantener el poder en la capital -con Renán Barrera, ese sí un panista muy tradicional, que goza además del reconocimiento generalizado de la ciudadanía meridana-, en varias de las principales ciudades y en la mayoría de las diputaciones de mayoría.

Hace poco más de un año señalábamos que el PRI yucateco era el más fuerte de todo el país, el único que ganó senadurías por mayoría, y la mayor fuerza en el Congreso del Estado. Pero ¿eso dijimos hace unos meses o hace muchos siglos? La situación se ha transformado radicalmente en poco tiempo, y el otrora partido único se encuentra ya en Yucatán en agonía, igual que en el resto del país. Cada día, los antiguos orgullosos líderes del invencible se pelean por las cabezas de los principales medios al anunciar su renuncia al tricolor y su adhesión a otro instituto, siendo los destinos más comunes el PAN, MORENA y Movimiento Ciudadano. Si bien aún no está claro que partido tendrá el control del Congreso -probablemente se repita una situación de NO control-, lo que se sabe es que el PRI verá reducida su presencia a un puñado de curules y ayuntamientos de poblaciones pequeñas y alejadas de la metrópoli. ¿Se cumple pues el Destino Final del partido que ejerció la hegemonía política en Yucatán por casi 80 años? Al tiempo.

MORENA se ha posicionado, sin duda, como segunda fuerza electoral de la entidad, pero sus fuertes rencillas internas siguen frenando el crecimiento y, sobre todo, la estabilidad y estructuración del partido emblemático de la 4T. Se pueden distinguir tres grupos internos bien confrontados en la coyuntura actual: el de los fundadores, que gravita en torno al historiador Mario Mex Albornoz, la más prestigiada, pero también la más acotada facción morenista; el de los expanistas, liderados por Joaquín Díaz Mena, con el poder de la representación federal, pero poco más que eso, con fuerza en el Oriente del Estado, presencia en la capital y… paremos de contar; y el de los expriístas, sin una cabeza visible en Yucatán, pero con amarres con los poderosos Ricardo Monreal y Mario Delgado a nivel nacional. Se sabe que este último grupo posee muchos recursos y gran determinación, pero al final a cada facción le tocará una fuerte cuota. De la determinación de las candidaturas dependerá en gran medida el arrastre electoral que logre MORENA, que creemos NO bajará del 20%, pudiendo crecer hasta un 30%, y disputar varios distritos de mayoría en la capital y en algunas otras circunscripciones.

Movimiento Ciudadano jugará también un papel significativo en esta elección, aunque sus victorias sean escasas. Este partido, encabezado a nivel nacional por el astuto Dante Delgado, se ha propuesto realizar una labor de sacrificio, y apostarle a la construcción con miras a 2024. El discurso que manejan ahora es de ser el fiel de la balanza entre dos radicalismos equivocados: el del presidente y el de la oposición… ¡Pero lo cierto es que ellos son también oposición! Y tan vacua e inoperante como el resto, aunque estratégicamente decidieron desde mediados del año pasado torpedear la alianza. La táctica le ha resultado al partido en algunas entidades, como los casos de Campeche y Colima, pero en Yucatán han operado a contracorriente del resto del país: mientras que otros lares el MC ha captado fundamentalmente a panistas descontentos, aquí el partido se rentó como si de una franquicia se tratara al grupo de la exgobernadora Ivonne Ortega Pacheco. Que no es un grupo reducido y de escasos recursos, sino todo lo contrario, además de tener entre sus filas a estrategas de experiencia y talento. Pero entre las insuficiencias de la administración de Ortega, y los virulentos y desmedidos ataques que su figura ha recibido, el rechazo a Ivonne supera con mucho su capital, al menos en nuestro Yucatán. La inclusión de Ivonne puede ser más bien una jugada nacional, aunque algunos analistas aseguran que también fue fruto de las negociaciones de Torres Peniche.

De este modo, a cuatro meses de la justa electoral, el panorama aún luce incierto. El PAN, partido en el gobierno, luce favorito para obtener las mejores posiciones, pero aún no se ve claro si logrará mayoría en el Congreso. MORENA parece encaminado a transformarse en la segunda fuerza, con unas tres o cuatro curules menos que el blanquiazul, pero suficientes para impedirle el mayoriteo. El PRI, aún en su empobrecimiento, conservará algunas diputaciones y será, seguramente, junto con Movimiento Ciudadano, el fiel de la balanza. ¿Qué tanto pueden cambiar las cosas en las próximas semanas? No mucho, ciertamente, pero si de un modo muy significativo.

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A propósito de…

La danza de las vacunas

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de las vacunas, otra vez. Al momento de escribir esta columna se habían aplicado más de un millón 800 mil en todo el país, la mayor parte de ellas, 860 mil, de Astra Zéneca, se destinaron a personas de la tercera edad. En el municipio de Ecatepec, Estado de México, donde actualmente se registra el mayor número de contagios, se aplicarán 200 mil de la china CoronaVac.

Además, 464 mil de los más de 665 mil trabajadores de la salud, es decir 70 por ciento, recibieron ya la segunda dosis de Pfizer-BionTech.

Son tantas las versiones, las especificaciones para su conservación, su origen, el lugar donde se envasan, el precio por unidad, el tiempo que debe pasar entre la primera y la segunda aplicación para y hasta las reacciones adversas que resulta confuso distinguir cuál es cuál.

Un hecho es indudable: en materia de vacunas el acaparamiento de las grandes potencias es la constante. Podríamos decir que al grito de “sálvese quien pueda”, 10 países se quedan con el 80 por ciento de la producción. Por ejemplo, Canadá tiene aseguradas más de 9 dosis por cada habitante, mientras que 100 de los países más pobres no cuentan con una sola.

Si lo redujéramos a un modelo muy localizado, resultaría absurdo que, en una colonia, dos familias almacenaran 8 de cada 10 de estos medicamentos, mientras los contagios continuaran imparables alrededor, especialmente cuando la relación con los vecinos es inevitable y frecuentemente aparecen nuevas cepas del virus.

Encerrarse en una casa atiborrada de vacunas, mientras fuera los demás enferman o mueren no parece una estrategia muy inteligente, porque ni siquiera sabemos si van a ser útiles en el futuro, frente a una enfermedad que plantea más dudas que certezas, dado el poco tiempo que lleva entre nosotros.

Aunque casi todos los días nos enteramos de nuevas versiones, citamos aquí algunas de las que llegarán a nuestro país: las de origen chino CoronaVac, envasada en Hong Kong, y CanSino, de una sola dosis que cuesta 4 dólares y se envasará en Querétaro. México contrató 32 y 35 millones de dosis respectivamente, hasta el momento. Aseguran los fabricantes que su efectividad es mayor al 85 por ciento en ambos casos.

La rusa Sputnik V, desarrollada por el Centro Gamayela, se conserva a temperaturas entre 2 y 8 grados. La primera y segunda aplicaciones tienen diferente fórmula, aunque ambas consisten en fragmentos del virus atenuado, a fin de que el organismo humano desarrolle anticuerpos para combatirlo, con un 92 por ciento de eficacia. En algún momento, se criticó que era la más barata y por eso el gobierno de nuestro país decidió adquirirla, pero no es así, su precio es de unos 10 dólares.

De la Pfizer, de origen estadounidense y alemán, aunque se envasa y distribuye desde Bélgica, nuestro país apartó 34.4 millones de unidades, pero la entrega se detuvo por el bloqueo que realizaron algunos países europeos, para satisfacer su demanda interna primero. Cuesta 19.5 dólares la dosis y promete una protección del 85 por ciento tras la primera aplicación y hasta 94 por ciento cuatro semanas después de la segunda.

Astra Zéneca, elaborada por la Universidad de Oxford en el Reino Unido, tiene un costo de entre 3 y 4 dólares, ofrece una efectividad de más del 85 por ciento. México recibirá la sustancia activa para elaborar y envasar 77.4 millones de dosis.

Las anteriores son las marcas que el gobierno mexicano ha contratado hasta el momento; sin embargo, cada día surgen nuevas marcas: Moderna, de Estados Unidos, cuya efectividad es de 95 por ciento y debe conservarse a menos 20 grados, con un costo de 25 dólares la dosis; las autoridades de salud estadounidenses acaban de autorizar la producción de Johnson y Johnson.

Debo mencionar el caso de Cuba que, una vez más, demuestra que su apuesta en favor de la salud y la educación es un gran acierto. Cuenta con 4 prospectos, el más avanzado se llama Soberana 02, desarrollado por los laboratorios estatales Biocubafarma, que se declaran listos para producir 100 millones de dosis, casi 10 veces la población de la isla.

Hasta aquí la información que, en este caso, servirá solamente para saciar nuestra curiosidad porque, no importa si te repugna la comida china o rechazas todo lo que suene a gringo o adoras el vodka. En cuanto te convoquen, te apresurarás para llegar a tiempo, te formarás, esperarás el tiempo necesario y recibirás, agradecido, la vacuna que te toque, porque significará que esta devastadora experiencia se acerca a su fin. ¿O me equivoco?

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La política en Yucatán

Introspección histórica: los enigmas de Carrillo Puerto (VII)

Mario Alejandro Valdez

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Al mediodía del 17 de abril de 1924 llegaron al puerto de Progreso fuerzas federales al mando del Gral. Eugenio Martínez. En la madrugada de ese mismo día habían huido rumbo a Campeche los últimos rebeldes delahuertistas que habían asesinado cuatro meses antes a Felipe Carrillo Puerto. En el buque en el que viajaba el Ejército Federal, llegó también el joven periodista Miguel Cantón, cabeza de la facción más radical del Partido Socialista del Sureste, a quien el presidente Obregón había prometido el gobierno interino de Yucatán. Pero en cuestión de días el panorama se transformó, y Obregón cambió de opinión, inclinándose por José María Iturralde Traconis y el ala más moderada para dirigir al gobierno y al Partido. Como hemos señalado, eso marcó el principio del fin del proyecto socialista, que había sido construido a lo largo de una década en la entidad. Cuando el bandazo se consumó, Cantón arengó ante sus partidarios en Mérida que llevaría a la Ciudad de México las pruebas y los argumentos necesarios para ser declarado gobernador y presidente del Partido. Y efectivamente viajó a la Ciudad de México, pero ya no retornó más a Yucatán.

¿Cuáles fueron los factores que permitieron una transformación tan radical del escenario político en tan poco tiempo? Sin el afán de agotar un tema tan complejo, pero tratando de contribuir a su esclarecimiento, nosotros identificamos cuatro como fundamentales en este proceso:

  1. Felipe Carrillo Puerto era aliado de los líderes revolucionarios Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles, pero ellos no eran aliados del yucateco, es decir, no comulgaban con su proyecto político, y muchísimo menos simpatizaban con la autonomía y poder de los que su organización hacía gala. En este sentido, el asesinato de Felipe fue una solución afortunada para los sonorenses, que ni tardos ni perezosos procedieron a descabezar a la facción carrillista, y diluir el poder entre, precisamente, los rivales internos de Felipe. El motuleño, o comprendió tarde esta realidad, o no tuvo alternativa: habiendo demandado armas para sus ligados prácticamente desde que llegó al poder, recibió largas durante meses, y cuando, ante la inminencia de la rebelión delahuertista, al fin decidió adquirirlas por cuenta propia, ya fue demasiado tarde.
  2. La guerra sucia de los conservadores, realizada fundamentalmente a través de la prensa, había calado hondo en Mérida y las principales ciudades de Yucatán. Felipe contaba con el apoyo incondicional de decenas de miles de campesinos, así como de la mayoría de los trabajadores, pero era francamente impopular entre las clases medias y, por supuesto, tenia el rechazo frontal de la oligarquía. Ante su muerte, la reacción de un gran sector de la población fue de indiferencia, y en algunos casos hasta de regocijo.
  3. El Partido Socialista del Sureste estaba profundamente dividido. La facción carrillista era la más poderosa, pero eso concitaba envidias y rechazo entre el resto de los grupos. Iturralde era uno de los líderes moderados; García Correa era cabeza de los pragmáticos, que al final se corrompieron absolutamente; Miguel Cantón se distinguía entre los radicales, pero tampoco gozó de mucho poder de convocatoria, y finalmente se alejó del Partido y del Estado. Hubo líderes, como José Loreto Baak, que inclusive traicionaron a Felipe uniéndose al golpe criminal; otros, como Juan Campos, se limitaron a salvarse, sobrevivir, y acomodarse a los nuevos tiempos.
  4. Incluso el carrillismo se fragmentó. Este grupo, que se hizo fuerte en torno a Felipe, rápidamente abandonó la política de principios y se acopló a la nueva realidad. Javier Erosa, el yerno favorito de Carrillo Puerto, fue de los primeros en amoldarse a las nuevas formas y dar marcha atrás en posiciones que antes había apoyado con calor, como el caso de la participación femenina en puestos de poder. Gualberto, el único hermano que mantuvo su actividad política, dio un giro descomunal y se convirtió en testaferro de los hacendados henequeneros.

En el fondo, la facilidad con la que el proyecto de Felipe fue barrido por los militares, la oligarquía, el gobierno federal y, finalmente, sus rivales en el propio Partido Socialista, dan cuenta de que el motuleño cometió graves errores estratégicos, dejó muchos flancos desprotegidos, careció de visión y no supo leer el sentido de los acontecimientos. Justo una década después de la ejecución del presidente Madero por la connivencia de militares corruptos e intereses oligárquicos, la historia se repitió en Yucatán, protagonizada por actores similares y en el curso de una larga y triste cauda de errores. Cada tres de enero homenajeamos a Felipe en el Cementerio General, pero cada día se siguen produciendo pasos que nos alejan de la justicia, de la dignidad y de la igualdad que su proyecto buscó con afán.

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