Editorial
Las cuevas de Yucatán en la mirada de Antonio Núñez Jiménez
Publicado
hace 7 añosen
Antonio Núñez Jiménez fue un destacado hombre de ciencia y humanista cuyo rasgo definitorio fue su pasión por las cavernas, virtud reconocida por todos los espeleólogos de Latinoamérica, aunque también gozó de gran respecto por su notable desempeño académico y político.

Nacido en Alquízar, provincia de La Habana el 20 de abril de 1923, se graduó de Doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. En 1940 fundó a Sociedad Espeleológica de Cuba, institución que durante las últimas décadas se dedicó a hacer una minuciosa exploración del archipiélago cubano. Era integrante de la comunidad universitaria cubana cuando se enroló en el movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro.

En 1954 publicó su Geografía de Cuba, alegato antimperialista y en defensa de los recursos naturales de Cuba, obra que la tiranía de Fulgencio Batista ordenó quemar. Fue autor de numerosos libros, muchos de ellos traducidos al ruso, húngaro, inglés, francés, chino, japonés, entre otros idiomas. Desde mi particular punto de vista, su obra, Cuevas y Carso, fue el de mayor trascendencia pues es un texto que describe qué es y cómo se hace la espeleología. En la actualidad continúa siendo un libro de consulta obligada para los espeleólogos.
Como explorador en el campo de la Geografía recorrió prácticamente todo el territorio cubano y en el ámbito de la arqueología efectuó importantes investigaciones, especialmente en el estudio del arte rupestre. También hizo viajes de investigación a Colombia, Perú, Venezuela, varios países de Europa, África, la República Popular China y el Polo Norte. Fue Capitán Ayudante del Comandante Ernesto “Che” Guevara en la liberación de Las Villas, provincia central de Cuba, y entró junto al heroico guerrillero en la Ciudad de La Habana el día 3 de enero de 1959. Como oficial del Ejército Rebelde participó en las tareas de creación del nuevo ejército revolucionario, habiendo ocupado la jefatura de la artillería antitanques y la dirección de la escuela de esta arma.
Fue nombrado por el Gobierno Revolucionario de Cuba de Director Ejecutivo de la Reforma Agraria y ocupó sucesivamente los cargos de Presidente del Banco Nacional de Cuba y Presidente fundador de la Academia de Ciencias de Cuba, habiendo realizado distintas misiones diplomáticas en el exterior. Es un hecho conocido por todos que Núñez ayudó al Fidel Castro para utilizar las cuevas durante la guerrilla en la Sierra Maestra. Este insigne hombre falleció el domingo 13 de julio de 1998.
Mi acercamiento al Dr. Núñez Jiménez ocurrió durante un viaje que realicé a La Habana como representante de la Facultad de Ciencias Antropológicas de la Universidad Autónoma de Yucatán. Gracias a las gestiones del Dr. Manuel Rivero de la Calle, precursor de las relaciones entre los espeleólogos cubanos y mexicanos, y gran amigo de Núñez, tuve mi primera reunión con éste. Me recibió en su casa el 1 de marzo de 1990, año en el que era Viceministro de Cultura.
El propósito de la visita era plantearle la idea de realizar un convenio que permitiera la colaboración de espeleólogos cubanos con especialistas de Yucatán, para trabajar conjuntamente con el respaldo de la Facultad antes mencionada que, en ese entonces, era dirigida por Carlos Bojórquez Urzaiz. Durante la visita a su casa, antes de entrar en materia, conversamos más de una hora acerca de distintos temas relacionados con Yucatán, con su gente y por supuesto de las cavernas yucatecas. Con mucho entusiasmo dispuso la instrumentación del acuerdo que permitiera llevar a cabo nuestros planes.
Desde entonces se fomentó una creciente amistad con este ilustre y sencillo hombre de ciencia a quien admiré a través de sus libros y a través de sus acciones. Alguien dijo que los hombres verdaderamente grandes son sencillos y amables con la gente común. Esta especie de aforismo se cumplía fielmente en la persona de Núñez Jiménez. Para ejemplificarlo traigo a colación la siguiente anécdota: en uno de los recorridos que hicimos a las grutas de la Sierra del Puuc, durante su estancia en Yucatán con motivo del Segundo Encuentro de Espeleólogos (1991), le dije a Núñez que un amigo mío, don Adalberto Mugarte, campesino del pueblo de Opichén, era admirador de Ernesto “Che” Guevara. Entonces Núñez Jiménez me pidió que lo llevara a casa de don Adalberto para conversar con él y obsequiarle un libro donde se plasma la vida del famoso guerrillero. No escatimó tiempo ni detalles para responder todas las preguntas que le hizo don Adalberto esa noche, en una reunión que se prologó varias horas.
Quizás uno de los recuerdos grabados con mayor fuerza en mi memoria es la ocasión cuando Núñez Jiménez vino de Cuba, el 2 de diciembre de 1991, navegando en la embarcación Gaia, reproducción exacta de los barcos vikingos. Esta nave había zarpado de Noruega y su propósito era recorrer el mundo, con escalas que incluyeron Cuba y Yucatán. En la ciudad de La Habana el Dr. Núñez se unió a esta expedición, y posteriormente, al arribar al Puerto de Abrigo Yucalpetén, los tripulantes fueron recibidos por las autoridades locales, y por Carlos Bojórquez Urzaiz que les brindó una calurosa recepción en la Facultad de Ciencias Antropológicas. Al terminar la visita a la Universidad, me pidió que al día siguiente yo los llevara a la Cueva del Venado, municipio de Muna, dado que en una visita anterior le había fascinado por la cantidad de arte rupestre que en esa caverna se encuentra. El 3 de diciembre de 1991, Antonio Núñez Jiménez y yo nos fuimos a la citada cueva en compañía de dos noruegos y dos islandeses. Salimos de Mérida como a las 2 de la tarde bajo una lluvia torrencial. Estacionamos la camioneta en un punto del tramo de la carretera Muna-Maxcanú. Caminamos hacia la cueva que está en pleno monte, y con la vegetación muy crecida. Por fortuna la pude encontrar sin mucho problema y Núñez me felicitó por mi habilidad para orientarme en los montes y encontrar la entrada de la caverna.
Estando dentro de la gruta salió a nuestro paso una serpiente como de dos metros de largo y de color rojo oscuro. Repuestos de la sorpresa, nos preguntamos si era necesario matarla, como generalmente ocurre cuando los hombres se encuentran con cualquier ofidio. Nosotros mismo nos contestamos: la serpiente estaba en su hábitat natural y en todo su derecho de vivir. Entonces el Dr. Núñez dijo, un tanto en broma y un poco en serio, que la comisión internacional formada por representantes de los cuatro países presentes, Islandia, Noruega, Cuba y México, reconocíamos en el acto el derecho a la vida del animal en cuestión. ¡Ojalá así se resolvieran todos los conflictos internacionales¡ agregó el científico cubano. Esta anécdota la festejábamos cada vez que nos reuníamos en La Habana o en Mérida, y fue tan memorable para Antonio Núñez que la mencionó en los párrafos de un artículo que publicó en el diario capitalino El Sol de México.
Una de las enseñanzas más significativas que Antonio Núñez me dio fue a partir de una reflexión que me comunicó dentro de la Cueva del Venado, y fue en este tenor: mientras los noruegos e islandeses revisaban la caverna, Núñez y yo nos dedicamos a documentar el amplio corpus de arte rupestre. Aun cuando la mayoría de los elementos mostraban claramente su temporalidad prehispánica, especialmente los petrograbados, le dije que había una polémica en cuanto a algunas pictografías de las cuales se ponía en tela de juicio su antigüedad. Le puse en antecedentes señalando que en la cabecera del municipio donde se encuentra esta gruta, vivían artesanos muy buenos, especialmente en la reproducción del arte maya. Por eso existía la sospecha de que alguno de ellos hubiese hecho las pinturas.
Sin embargo, las pinturas antedichas, tampoco podrían haber sido muy recientes pues una capa de calcita sedimentada cubría la superficie de tales obras. Después de mirar y registrar todo lo que la caverna contenía, se dirigió a mí diciendo: “aunque las pinturas no sean prehispánicas son muy valiosas, pues el hecho de que alguien haya venido hasta esta cueva a realizarlas con tanto cuidado y detalle, indica la importancia que el autor dio a este lugar y decidiera plasmar su creación. Es igual que haya sucedido hace 500 años que hace sólo 50”. Esta fue la reflexión que Núñez me comunicó, me ha servido para valorar todas las manifestaciones culturales que encuentro en las cuevas, independientemente de su antigüedad.
Gracias al convenio celebrado entre la Sociedad Espeleológica de Cuba y la Facultad de Ciencias Antropológicas, tuve la fortuna de conocer y hacer gran amistad con otros destacados espeleólogos de Cuba y que me enseñaron muchos elementos de la espeleología. Estos buenos amigos son Augusto Martínez Zorrilla, Roberto Gutiérrez Domech, Enrique Alonso, Ercilio Vento Canosa, Evelio Balado Piedra y Pedro Pérez y Miranda, este último guía de la famosa Cueva Bellamar. Cada vez que visitaba Cuba, Núñez procuraba que me llevaran a una caverna y fue así como conocí 10 de las más importantes cuevas del país vecino. La que más me impresionó fue la Gran Caverna de Santo Tomás, cavidad de magnitudes gigantescas y belleza sin igual. Junto a ella se estableció la Escuela Nacional de Espeleología de Cuba, sitio a donde acuden a capacitarse estudiosos de todo el mundo.
Atesoro varios libros autografiados por este célebre cubano, pues cada vez que nos veíamos tenía la gentileza de obsequiarme su última publicación. Un día concebimos la idea de hacer un libro entre los dos, pues nos interesaba un tema en común: las religiones y las grutas. Pero la vida ya no nos alcanzó para tanto. Se han cumplido 21 años del fallecimiento del célebre Antonio Núñez Jiménez, pero su partida no nos separa de él, nos queda en el presente su obra y para el futuro su ejemplo.
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Hace justo dos años y un poco más, recibí atenta llamada del entrañable amigo Carlos Bojórquez Urzaiz para invitarme a colaborar en Informe Fracto, un proyecto editorial digital que coordinaba desde hacía algunos meses. Inmerso en el trabajo cotidiano y las mil vicisitudes que conforman nuestro día a día en estos tiempos, no había reparado en esta nueva apuesta mediática. Acepté gustoso la invitación, y, antes de elaborar aquella mi primera colaboración, me permití recorrer virtualmente la propuesta, que me sorprendió gratamente por su frescura, profundidad, diversidad y calidad.
Desde aquel día y hasta hoy, escribir para Informe Fracto se convirtió en un muy grato hábito, que me conducía a la reflexión sobre algún problema o situación de nuestra dinámica realidad. Siendo la discusión histórica una de sus muchas vertientes, acordé con Carlos, desde inicios de 2020, abrir un espacio en este ámbito, proponiendo cada semana un tópico historiográfico de interés, mostrando una perspectiva distinta, una óptica novedosa en pasajes diversos de nuestro devenir. De esta manera, mi relación con Informe Fracto -dos colaboraciones semanales- se volvió un ejercicio habitual, un compromiso y un auténtico deleite para las neuronas.
Conforme el proyecto se desarrollaba, durante 2020 y el actual 2021, lo percibíamos cada vez más fuerte, cada vez más influyente y cada vez más diverso… Muchas voces se fueron sumando, convirtiendo a nuestro medio en un auténtico caleidoscopio de la sociedad yucateca y peninsular, con constantes y enriquecedoras incursiones en el paisaje nacional, el mundo caribeño y la realidad de Nuestra América. NO hubo tema tabú ni una postura única sobre los muchísimos aspectos de la realidad que en este espacio fueron analizados… Informe Fracto se convirtió rápidamente en uno de los mayores y mejores escaparates de nuestro clima social…
Esta impronta llegó, además, en una coyuntura muy especial: el advenimiento al gobierno yucateco de Mauricio Vila se caracterizó, sorprendentemente, en una importante mutación en el actuar de la prensa escrita… tarea para el futuro será analizar a fondo esta situación. Pero lo cierto es que desde fines de 2018 y hasta la actualidad, los medios escritos, y un porcentaje significativo de los electrónicos, han mantenido una actuación más bien complaciente con el Ejecutivo estatal que -se afirma entre bambalinas- dicta agendas, veta temas y matiza editoriales. El arribo de Informe Fracto sin duda quebró esa realidad, y este espacio se convirtió en el más libre, crítico y analítico de la región.
En muy poco tiempo, Informe Fracto se consolidó como líder entre los medios electrónicos, incrementando semana con semana su influencia, y enriqueciéndose a cada paso con nuevas voces, nuevos enfoques, nuevas perspectivas, con ópticas diferentes, muchas de ellas que encontraron en él cauce a su expresión y a su visión de la realidad. El largo camino recorrido en estos pocos meses seguramente llena de orgullo a sus impulsores, al gran amigo Carlos y, por supuesto, a todas y todos quienes aportamos para este exponencial crecimiento en un tiempo sorprendentemente breve.
Hoy hace Informe Fracto un alto en su camino. Confiamos en que esta pausa -que esperamos breve- de paso a un nuevo andar más vigoroso aún. Los tiempos del porvenir demandan estas presencias, estas propuestas, estos debates, estas reflexiones… De cualquier modo, la senda queda, la convocatoria permanece abierta y la respuesta obtenida es, sin duda, acicate para el quehacer. Ante la apuesta conservadora por un pensamiento único y una visión neoliberal, el humanismo progresista respondió con fortaleza. Nuestro compromiso, en el marco de esta pausa, es mantener vigorosa la respuesta y contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.
A propósito de…
Se cierra un ciclo en Informe Fracto, otros se abrirán
Publicado
hace 5 añosen
septiembre 30, 2021
A propósito de los cierres de ciclo, hoy se publica esta columna por última vez en Informe Fracto, luego de más de dos años y medio en que nos hemos encontrado cada semana. Mi primer sentimiento es de tristeza por tener que dejar un espacio en el que pude escribir con total libertad y me dio la oportunidad de llegar a tantos lectores.
De inmediato, viene la necesidad de agradecer. El agradecimiento a Carlos Bojórquez Urzaiz quien me abrió esta oportunidad. Me dijo: “a tus textos no se les va a cambiar ni una coma” y cumplió ese compromiso a carta cabal. También debo dar las gracias, a Lilia Balam y Rocío Valencia cuya información muchas veces me dio la pauta para elegir el tema, así como a todo el equipo de Informe Fracto. A todos los colaboradores, cuyos escritos enriquecieron mis puntos de vista y contribuyeron a afinar el enfoque.
Pero, principalmente, quiero darle las gracias a cada uno de los lectores, que ocasional o constantemente prestaron atención a mis palabras. Coincidimos en tiempos inimaginables: ¿quién iba a decir que viviríamos la experiencia de encerrarnos en nuestras casas, a piedra y lodo, ante el temor del contagio de un virus desconocido que nos regresaría a la Edad Media?, ¿Quién hubiera previsto que el cubrebocas se convertiría en parte indispensable-casi la más importante-de nuestra indumentaria cotidiana?, ¿Quién que se formarían filas de cientos de personas para recibir el antídoto inyectado?
Esta es una época fecunda en cambios y noticias. Informe Fracto ha consignado con ética, con compromiso social, con honestidad: el movimiento de las mujeres que se han hecho escuchar como nunca en este país y le han arrancado al poder reivindicaciones fundamentales, el reconocimiento del derecho humano del matrimonio igualitario prácticamente en todo el territorio, la visibilización, con respeto, sin condescendencia de las personas con discapacidad como parte imprescindible de una sociedad que se pretende incluyente.
Informe Fracto ha estado siempre atento para darle voz a esas luchas, pero también para denunciar abusos policiales, actos de injusticia, violencia contra las mujeres, hechos de discriminación. Y mantuvo la mira. Siguió los casos, acompañó a las víctimas con un muy claro compromiso social, para prevenir, en la medida de lo posible, la impunidad y el olvido.
A esa visión quise sumarme en todo momento con la mínima contribución de un texto semanal, en el que, lamentablemente, fue escaseando el humor de las primeras fechas, dada la gravedad de muchos de los temas indispensables de abordar.
Para celebrar la libertad que se me ofreció me atreví a escribir de movimientos sociales, de política, de arte, de literatura y de cine. También aproveché para compartir algunas reflexiones y experiencias personales, como mi devenir en este mundo pandémico. Tuve algunas conversaciones con artistas extraordinarias.
Siempre encontré la recepción afectuosa y la aquiescencia de mi querido Carlos Bojórquez Urzaiz y la seguridad de que en algún lugar, en algún momento, A propósito de… hallaría a un lector que le permitiera cumplir con su vocación de encontrarse con otra mente, con otra inteligencia.
A todos muchas gracias y espero que podamos encontrarnos otra vez.
La política en Yucatán
Introspección histórica: en busca de los orígenes locales de la Revolución Mexicana (XV)
Publicado
hace 5 añosen
septiembre 29, 2021
El lunes 6 de noviembre de 1911, Francisco Madero y José María Pino Suárez juraron ante el Congreso de la Unión como Presidente y Vicepresidente Constitucionales de los Estados Unidos Mexicanos para concluir el período 1910-1916, que había iniciado como Jefe del Ejecutivo el Gral. Porfirio Díaz. Ello significaba, de jure, la aceptación de la legalidad de la elección de Díaz y, paradójicamente, colocaba fuera de la ley al propio Madero y su convocatoria del 20 de noviembre. El conservador periódico El Imparcial leyó a la perfección los acontecimientos, y así lo editorializó al día siguiente de la ceremonia:
“La Revolución deja desde ahora de ser una palabra de significación actual en la vida política de la República Mexicana. LA REVOLUCIÓN NO EXISTE YA, [el resalte en mayúsculas es nuestro] acaba de morir, acaba de extinguirse, acaba de transformarse en el gobierno constituido, y de dejar, por lo mismo, inquietudes, para entrar, consciente de sus deberes, y con la serenidad necesaria en su nueva y alta función: la de encaminar honrosa y decorosamente al país hacia un constante y definido progreso”.
El tema había sido furiosamente discutido en las negociaciones de Ciudad Juárez. Carranza y Pino Suárez encabezaron a quienes se negaban a transigir y urgían el pleno reconocimiento del Plan de San Luis; pero Francisco Madero, a través de sus familiares, logró que prevaleciera la idea de mantener el orden constitucional, aceptar la renuncia de Díaz como si hubiera sido un asunto de salud y no consecuencia de una Revolución, y permitir la vigencia de las estructuras del Antiguo Régimen. En ese contexto, uno de los Jefes más importante del Ejército Federal fue el Gral. Victoriano Huerta, sanguinario perseguidor de los mayas de la Guerra de Castas a fines del siglo XIX y principios del XX, y feroz represor de lo que los porfiristas y la gente de bien llamaban las hordas zapatistas.
Durante los quince meses del gobierno maderista, Francisco Madero fue el perene optimista, que siempre veía el lado bueno de las cosas y jamás las amenazas; en tanto que José Maria Pino Suárez fue el puntilloso analista que advertía los peligros que se cernían sobre la nueva administración. Madero era el atrevido, Pino el cauto; Madero el arrojado, Pino el prudente… Al final, como casi siempre, prevalecía la opinión de la máxima autoridad, y así pronto se materializaron las palabras que en Ciudad Juárez pronunció Carranza: “Revolución que transa es Revolución perdida”.
El gobierno de Francisco Madero terminó estrepitosa y trágicamente… El 9 de febrero de 1913, una importante sección del Ejército Federal se sublevó en su contra. Los leales obtuvieron victorias importantes, pero la fatalidad intervino, encarnándose en el Gral. Huerta, quien por herida del Gral. Lauro Villar, quedó accidentalmente al mando de la Ciudad de México. Pronto el llamado chacal consumó la traición, y tanto el Presidente como el Vicepresidente fueron tomados prisioneros. Aún en esas condiciones, Madero continuó haciendo alarde de optimismo, incapaz de reconocer la gravedad de la situación. Angustiado y sin esperanzas, Pino Suárez le escribió a su amigo Serapio Rendón Alcocer la mañana del viernes 21:
“Dispensa que te escriba con lápiz, pero no he logrado que nuestros carceleros me proporcionen una pluma. Como sabes, hemos sido obligados a renunciar a nuestros respectivos cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, pero no por eso están a salvo nuestras vidas. Creo que peligran aún más que antes. Nunca estuve de acuerdo en esas renuncias precipitadas, pero el Presidente insistió”.
Sin faltar a la lealtad al entrañable amigo y Jefe, Pino Suárez hizo constar a Rendón, entonces diputado, la ingenua actitud de Madero, y las previsibles consecuencias de la misma:
“… yo no soy tan optimista como el Presidente Madero respecto a que Huerta cumplirá su palabra de respetar nuestras vidas. ¿Por qué ese afán de confiar en alguien como Huerta? Temo lo peor, y en caso de que suceda, te ruego que hables con María, mi esposa, sobre las circunstancias trágicas de mi muerte”.
En la epístola que terminó siendo su testamento sentimental, el poeta romántico se condolió, ante su martirio, de la difícil coyuntura en la que quedaría su compañera de vida:
“La pobre quedará sola, con apenas unos cuantos pesos ahorrados, y seis hijos a los cuales criar y educar”.
Emocionado seguramente hasta las lágrimas, Pino Suárez cerró su carta con una frase lapidaria:
“… la política me endilgó un sueño que en realidad era una pesadilla”.
Unas cuantas horas después, durante la noche del sábado 22, Madero y Pino Suárez fueron ignominiosamente ejecutados a escasos metros de la Penitenciaria de Lecumberri… Serapio Rendón entregaría la emotiva correspondencia a doña María Cámara Vales, esposa de José María, y, a la vuelta de unas cuantas semanas, él mismo sería asesinado en esa horrible danza de sangre en la que se convirtió la feroz dictadura de Victoriano Huerta. Así terminó aquel hermoso proyecto revolucionario, aunque luego otros hombres y mujeres de Yucatán y de toda la Nación lo impulsaron a mejores puertos… Dieciocho meses después de los asesinatos, el revolucionario progreseño Lino Muñoz Nogueira tomaría a sangre y fuego el Puerto de Progreso, ejecutaría al Jefe Político huertista y se acercaría a la residencia de la viuda del poeta en homenaje a su martirio. Luego vendrían los tiempos de Alvarado y Carrillo Puerto, pero esos son otros temas…
Con esta introspección, la número 90 publicada de manera ininterrumpida en Informe Fracto, culminamos la primera etapa de este feliz esfuerzo. Hemos repasado, durante estos casi dos años, muchísimos episodios y procesos de la historia de nuestro querido Yucatán… muchos más se quedan en el tintero, seguramente en próximos tiempos podremos compartirlos con ustedes. Aprovecho las últimas líneas de esta final introspección -repito, final de esta primera etapa- para agradecer al gran amigo Carlos Bojórquez Urzaiz, hermano de luchas ideológicas y pesquisas históricas, por su invitación para incluir un espacio de reflexión historiográfica semanal. ¡Hasta siempre!
