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Editorial

Quintana Roo, descomposición imparable

Mario Alejandro Valdez

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Foto cortesía de Monserrat Palma.

El feminicidio de Alexis, una joven estudiante y feminista de Cancún, ha puesto de nuevo de relieve el nivel de descomposición en el que se encuentra el país en general, y el vecino Estado de Quintana Roo en particular, una crítica situación que no ha hecho sino empeorar en los últimos años, a pesar de la alternancia política que ha vivido la entidad peninsular, gobernada actualmente por la coalición PAN-PRD, pero en la que el Congreso del Estado y la mayoría de los municipios están en poder de MORENA y, por ende, transitaría, al menos en el discurso, en sintonía con la Cuarta Transformación del presidente Andrés Manuel López Obrador.

El crimen de Alexis es en sí espeluznante: hasta donde se sabe, la muchacha fue violentada por tres hombres, quienes después de asesinarla la descuartizaron y tiraron sus restos en una colonia marginada del mayor polo turístico de América Latina. Aún no se conocen todos los detalles, pero se presume que los criminales violaron tumultuariamente a la jovencita hasta provocarle la muerte, luego de lo cual pretendieron ocultar su crimen destrozando su cuerpo. El hecho como tal, la saña con la que fue ejecutado, la edad y características de la víctima, desencadenaron una enorme y justificada ira, además del inmenso dolor de sus familiares, amigos y compañeros.

El pasado lunes, miles de personas, particularmente mujeres, se manifestaron de manera pacífica pero enérgica en todas las ciudades quintanarroenses. Las concentraciones se realizaron frente a los edificios de la Fiscalía, del gobierno estatal y de los diversos Ayuntamientos. Las cosas transcurrieron con la tensión común en este tipo de eventos, en donde se expresa la rabia, la indignación, la tristeza y se demanda justicia, pero en Cancún la situación tomó rumbos diferentes. Un numeroso grupo de personas AJENAS A LOS GRUPOS FEMINISTAS, pero obviamente en una acción concertada, provocaron un incendio de importantes proporciones, destrozaron las vallas que protegían el acceso al Palacio Municipal, rompieron ventanas e ingresaron al edificio, ante lo cual, sorpresivamente, varias decenas de policías cargaron contra la multitud Y NO CONTRA QUIENES HABÍAN REALIZADO LOS ACTOS VANDÁLICOS, disparando armas largas, con saldo de varios heridos y detenidos. Algunos de los detenidos fueron golpeados salvajemente, y al menos dos mujeres sufrieron abusos sexuales graves por parte de los policías.

En los días subsecuentes, en los que los gobiernos estatal y municipal han tratado de deslindarse torpemente de los hechos represivos, diversos colectivos han expresado su repudio a la brutalidad policiaca, pero ha llamado mucho la atención la actuación de un personaje siniestro, que mantiene desde otros intereses su propia campaña contra el gobernador Carlos Joaquín y contra el presidente López Obrador, y que ha estado convocando a actos de adhesión a las protestas feministas, de los que estos colectivos han marcado claramente su distancia. Nos referimos al empresario Carlos Mimenza Novelo, yucateco con intereses en Playa del Carmen, que en 2018 intentó fallidamente ser candidato independiente a la presidencia de la república. Se sabe que Mimenza Novelo, quien es dueño de empresas turísticas y comerciales, fue un firme aliado de Joaquín cuando se desempeñó como presidente municipal de Solidaridad-municipio donde esta enclavada Playa del Carmen-y aún lo apoyó financieramente durante su campaña gubernamental en 2015-2016, pero a poco de la toma de posesión del actual gobernador se produjo un grave rompimiento, presuntamente porque el gobernante se negó a las exigencias del empresario de colocar a sus amigos y protegidos en puestos clave de su gobierno. Después del choque, Mimenza ha iniciado una feroz guerra contra Joaquín, rayando muchas veces en lo grotesco, como cuando, hace unos pocos días, ofreció cien mil pesos por un video del gobernador inhalando cocaína.

Como señalamos líneas arriba, varias agrupaciones feministas se han deslindado de las convocatorias y dichos del siniestro Mimenza, pero éste no ha cejado en su empeño, utilizando el atroz crimen de Alexis para sus muy particulares fines. La descomposición, pues, brota por todos lados: el feminicidio de Alexis nos muestra el rostro monstruoso y descarnado del machismo; pero ese pérfido rostro emerge también de la brutalidad policiaca, que al menor pretexto aprovechó para agredir salvajemente a una multitud en protesta pacífica; brota también de la evidente infiltración de la protesta por un grupo que seguramente actuó de acuerdo con intereses que nada tienen que ver con el feminismo; y la encontramos también en el desvergonzado y cínico oportunismo de un empresario que siempre ha actuado en los márgenes de la ley.

Andrés Manuel, por su parte, pareciera seguir ajeno a este gravísimo girón de la vida social del cruel México que nos ha tocado vivir. Avances en muchos temas los hay, sin duda, incluso en el caso de la procuración de justicia-hace apenas unas horas trascendió la primera detención de un militar involucrado en la desaparición de los muchachos de Ayotzinapa, algo que hay que celebrar y seguir-, pero en cuanto a la violencia patriarcal aún la Cuarta sigue quedando a deber…y muchísimo.

Editorial

Fuego amigo contra Vila ¿Con qué objetivos?

Mario Alejandro Valdez

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El caso de la renuncia-destitución del Fiscal General del Estado, Lic. Wilberth Cetina Arjona, va quedando viejo, sin embargo, los medios que encabezaron su linchamiento y presionaron para su separación del cargo, han seguido ventilando las supuestas anomalías que motivaron su salida del gabinete estatal, mismas que, por cierto, no han dado origen a una sola denuncia real. La situación parece encaminada a contaminar la elección del nuevo Fiscal, para la que se integró una terna de la que forman parte los abogados yucatecos Patricia Gamboa Wong, Juan Manuel León León y Adrián Anguiano Aguilar. De la revisión de sus trayectorias se desprende que el que tiene mayor calificación para el cargo es el abogado León, en tanto que quien pareciera tener menores posibilidades, dada su clara filiación panista, es la abogada Gamboa Wong, sobre quien incluso ya se han pronunciado claramente de manera negativa líderes de la comunidad de la diversidad sexual y agrupaciones feministas, debido a que la profesional, que tiene una Maestría en Ciencias de la Familia por la Universidad del Mayab, se ha expresado en reiteradas ocasiones contra los derechos humanos de  dicha comunidad y los derechos sexuales de las mujeres.

Sin duda, los señalamientos vertidos por medios afines al panismo contra el Fiscal renunciante son claros y graves. Sin embargo, la gran mayoría de los testimonios en los que se basan las publicaciones fueron obtenidos de manera notoriamente ilegal, y con toda certeza proceden de personas del entorno cercano del cesado funcionario, y muy probablemente de su mismo equipo de trabajo. En otras palabras, las filtraciones vinieron desde adentro, y se dieron a conocer exclusivamente con el objetivo de causar escándalo, debido a que, por sus características, no pueden ser utilizadas para proceder legalmente contra Cetina Arjona.

¿Por qué medios ligados con el conservadurismo han montado esta ofensiva contra Mauricio Vila Dosal? El asunto resulta realmente complejo, pero amerita la exposición de algunas hipótesis explicativas:

  1. Los grupos conservadores del Estado están disgustados con la gestión de Vila debido a que no está respondiendo a sus intereses. El gobernador ha mantenido un perfil moderado en términos políticos, de un modo muy inteligente ha procurado mantenerse fuera del ring al que se han subido otros gobernadores de derecha para boicotear la labor del gobierno federal, mantiene en su equipo de trabajo a algunos funcionarios -especialmente a las secretarias de Fomento Turístico y de la Mujer- con perfiles progresistas, y no ha caído en el juego de represiones generalizadas y ataque a los derechos humanos, como hemos visto en otros mandatarios conservadores, como Enrique Alfaro de Jalisco y Jaime Rodríguez de Nuevo León. Ante ello, el panismo tradicional y sus medios afines ataca al gobernante para recordarle sus orígenes y las causas que se espera defienda. El ataque a Cetina Arjona es incidental: debido a la debilidad, errores y oscuros vínculos del abogado, se convirtió en el “chivo expiatorio” perfecto para enviarle el mensaje al gobernador.
  2. La campaña la inició y continúa un medio en particular: el Diario de Yucatán, periódico comprometido con la derecha desde sus orígenes y antecedentes. Pero, recordemos, su fundador, don Carlos Ricardo Menéndez González, DE NINGUNA MANERA era un hombre reaccionario. Todo lo contrario: procedía de una familia de liberales y patriotas cubanos que tuvieron que exiliarse de la isla por la persecución que contra ellos se desencadenó. Pero don Carlos desde su juventud se alió con los intereses conservadores por un cálculo meramente estratégico, relacionado con el financiamiento de su empresa editorial. Don Carlos fue, sin duda, un gran periodista, PERO TAMBIÉN UN AMBICIOSO CAPITALISTA, que privilegió la obtención de recursos económicos a cualquier otra consideración. Desde esa lógica, los ataques contra el cesado Fiscal, así como contra otros funcionarios, y en particular contra la ya mencionada secretaria de Fomento Turístico, obedecen a una estrategia editorial en busca de una relación comercial más vigorosa y productiva con el gobierno del Estado y/o con los grupos empresariales vinculados con el Jefe del Ejecutivo local.
  3. Otra posibilidad podría centrarse realmente en el abogado Cetina Arjona. Recordemos que llegó al puesto con el apoyo DE LAS DOS BANCADAS PRINCIPALES (PRI y PAN) del Poder Legislativo yucateco, y que obtuvo dicho apoyo PRECISAMENTE por carecer de claros vínculos con alguno de estos dos partidos. O tal vez, expresándolo más claramente, CON VÍNCULOS CON PERSONAS LIGADAS A AMBOS PARTIDOS. Sin embargo de lo anterior, la conducta del Fiscal cesante no satisfizo a los grupos de poder que lo seleccionaron y sugirieron al gobernador -se sabe que tampoco era cercano a Vila-, al no poder controlar las manifestaciones de grupos rivales, no garantizar el beneficio de los grupos que lo propusieron y, además, entrar en conflicto con funcionarios de trayectoria, experiencia y probados resultados. Designado para cuidar los intereses de los grupos poderosos que lo apadrinaron, su incapacidad para lograr dicho objetivo originó la campaña y, ulteriormente, su cese. Esta es, por supuesto, la hipótesis más preocupante, y está en sintonía con la descomposición del clima de seguridad que vemos avanza a pasos agigantados en la capital y las principales ciudades del Estado.

En días pasados, grupos feministas que generalmente respaldan las iniciativas y la figura del gobernador Vila arremetieron contra una supuesta reestructuración de la unidad encargada de la investigación de feminicidios y violencia de género en la Fiscalía, reestructuración supuestamente ordenada por el encargado de despacho. Tras algunos días de alharaca al respecto, ha trascendido que el dicho es falso, por lo que podemos deducir se trató de una provocación para mantener artificialmente la polémica sobre una institución que, por lo delicado de su ámbito, siempre está al filo de la navaja. Pareciera confirmarse entonces que no se trata sólo de una campaña mediática contra un funcionario corrupto y falto de ética, sino algo mucho más profundo y grave. Por lo pronto, la próxima semana el Congreso deberá designar al nuevo Fiscal, por lo no será sorprendente que sigamos escuchando escándalos sobre el particular.

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A propósito de…

Un auténtico lujo en tiempos de COVID

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito de la forma en que algunas experiencias transforman nuestra percepción  de la vida, me encuentro con una reflexión bajo el título ¿Qué es un lujo? y refiere las características que tradicionalmente debe reunir algo para considerarse dentro de esa clasificación, lo caro, lo sofisticado, lo suntuoso, es  decir, lo inaccesible para la mayoría. Inevitablemente, vienen imágenes de joyas, automóviles ostentosos, enormes residencias, viajes en primera clase, clubes sociales exclusivos, alimentos  que muy pocos pueden consumir, sueños para muchos, realidades para muy pocos.

En los tiempos que corren, sin embargo, hay un sinfín de cosas que siempre han estado a nuestra disposición y de las cuales hoy solamente tenemos una suerte de recuerdo nostálgico, una reunión con la familia, por ejemplo. El acto repetido de abrir la puerta a los invitados  y recibir a cada uno con un abrazo especial: el que nos transmite la energía de los jóvenes, que con su presencia renuevan hasta el aire del lugar; el de los hermanos con quienes el acercamiento implica el intercambio de códigos que sólo con ellos compartimos, de lenguajes que inventamos  juntos y nos sirven para testimoniarnos mutuamente, para recordar quiénes fuimos y quiénes somos.

El abrazo de nuestros mayores porque de ese contacto quisiéramos absorber  la paciencia, la capacidad de extraer la esencia de los momentos, de la historia, de los recuerdos y desechar el lastre, la capacidad de “separar el grano de la paja” para guardar solamente lo valioso, lo importante, lo que constituye un auténtico lujo.

El de los primos con quienes, hace mucho tiempo, construimos una complicidad indestructible y una colección de anécdotas que no se deslavan con el paso de los años, sino, por el contrario, reviven y se fortalecen con cada evocación, en cada conversación, cuando las palabras y los gestos traen de regreso a esos niños, esos adolescentes que alguna vez fuimos. O, de dónde venimos, cuando nos convertimos en antropólogos de nuestra historia e intentamos unir piezas del rompecabezas familiar, para intuir verdades a partir de retazos porque quienes podrían dar explicaciones ya no están.

El abrazo distinto, único, característico de cada amigo, de cada amiga. El de la compañera de clase de la secundaria, cuyo acercamiento es suficiente para recrear la sensación de la falda escocesa, las calcetas azul marino, los mocasines, el suéter de punto y la felicidad del encuentro cada mañana en el patio de la escuela. El de la amiga de la madurez que nos reconforta y a quien reconfortamos frente a las preocupaciones por los hijos adultos y los padres ancianos.

La reflexión que provocó la redacción de este texto se refiere, por supuesto, a la realidad impuesta por la presencia de la COVID en el mundo, a la pandemia, a las restricciones para reunirnos y acercarnos. “Lujo es estar sanos y no pisar el hospital”, señala.

Ese es un lujo indudable, pero lo son también la posibilidad de salir a la calle con la cara al aire y respirar libremente, respirar, respirar…sin temor a la cercanía del vecino, del marchante del mercado, del despachador del queso, sin escudriñar la seguridad aparente del cubrebocas del encargado de la farmacia, sin sentirnos con el derecho o incluso la obligación de instruir a los demás respecto a la forma de  embozarse correctamente, ya que en todos constituimos un peligro potencial.

Yo, que no siento especial atracción por las joyas, ni por los restaurantes caros, ni la ropa de diseñador, debo confesar mi debilidad por una marca de automóvil en especial. Nunca he tenido uno de esos vehículos y lo más probable es que jamás lo tenga. Sin embargo, mantengo una broma al respecto con mi sobrino, desde que estudiaba su carrera universitaria: “Ya recíbete para que empieces a ahorrar y me compres mi carro”. El me aseguró que cuando “fuera rico” me lo regalaría.

En estos días,  cuando tan pocas veces nos hemos encontrado y siempre a dos metros de distancia, no tardaría ni un segundo en aceptar si a cambio del coche me ofreciera un abrazo. ¡Ese sí sería un lujo genuino!

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La política en Yucatán

Introspección histórica: La Iglesia Católica y la Revolución Mexicana (IV)

Mario Alejandro Valdez

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Para temblor de las jerarquías católicas, Plutarco Elías Calles ganó las elecciones las elecciones de julio de 1924, y tomó posesión de su cargo el primero de diciembre del mismo año. La ofensiva vino casi de inmediato: apenas tres meses después de la investidura del nuevo mandatario, el Patriarca José Joaquín Pérez-un antiguo sacerdote que había abandonado la Iglesia Católica al menos en dos ocasiones anteriores-proclamó la fundación de la Iglesia Católica Mexicana, acto que de inmediato recibió el apoyo de grupos de obreros enardecidos, miembros de la oficialista Confederación Revolucionaria de Obreros de México (CROM), que actuaban bajo la dirección de Luis Napoleón Morones, uno de los callistas más fieles. Los obreros tomaron por la fuerza el templo de la Soledad, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, y se lo entregaron al Patriarca Pérez. El conflicto religioso acababa de comenzar.

A lo largo de 1925, los conflictos menudearon, sobre todo en el Valle Central y los Estados del Golfo de México. La Iglesia respondió fundando la Liga Nacional de la Defensa de la Libertad Religiosa, un órgano conformado por laicos, con el objetivo supuesto de contrarrestar la propaganda gubernamental anti-católica, pero que en realidad, desde aquellos meses, comenzó a preparar un levantamiento. Calles pareciera querer guerra, y varios jerarcas comenzaron a planear una respuesta contundente. El conflicto continuó escalando, y llegó a su clímax en el verano de 1926, cuando entró en vigor la llamada “Ley Calles”, por la que las infracciones en materia religiosa se convirtieron en delitos graves, sin derecho a fianza. La jerarquía respondió ordenando el cierre de templos, el gobierno regresó el golpe decretando la confiscación de los mismos. Sólo unos pocos días después las acciones armadas se iniciaron en Jalisco, sede tanto de una fuerte devoción popular como de grupos conservadores muy poderosos y contrarios a la Revolución Mexicana.

¿Qué pasaba mientras tanto en Yucatán? Sorprendentemente nada, o muy poco mejor dicho. Tras el asesinato del socialista Felipe Carrillo Puerto, su período de gobierno fue concluido por el militante católico José Maria Iturralde, un hombre que conjugaba su liderazgo popular con su éxito económico y su ideología religiosa. El arzobispo Martín Trischler y Córdova, quien era su amigo personal, respiró aliviado ante su toma de posesión, y no tuvo mayores dificultades en los meses en los que el llamado “Gran Kanxoc” ocupó el Poder Ejecutivo del Estado. Posteriormente las cosas fueron a mejor, pues el nuevo gobernador, electo para un período de cuatro años, fue Álvaro Torre Díaz, otro miembro nominal del Partido Socialista del Sureste que militaba activamente entre la feligresía católica y que, además, tenía muy buenas relaciones con los hacendados henequeneros, quienes por su parte tenían firmes ligas con el jerarca principal de la Iglesia yucateca.

Si bien los templos fueron cerrados formalmente el primero de agosto, la entrega fue pacífica, los funcionarios gubernamentales se mostraron con sorprendente cortesía, en tanto que curas y militantes hicieron ostentación de su odio a Calles, pero sin ofender al complaciente gobernador. Y así marcharon las cosas por casi un año, hasta que las presiones del gobierno federal obligaron a la Policía Municipal de Mérida a detener y deportar al belicoso Arzobispo y a varios de sus principales colaboradores. Hasta antes de este hecho, el culto se realizaba en casas particulares sin ninguna novedad, pero el nuevo orden de cosas finalmente se impuso, seguramente con gran congoja del médico Torre Díaz.

Pero ¿Por qué el anticlerical Calles escogió como gobernador de Yucatán al profundamente católico Torre Díaz? Y ya en el cargo ¿Por qué no lo destituyó ante su tibieza en la campaña anti-católica? Para respondernos a esta pregunta debemos acudir al contexto económico internacional: el henequén yucateco, si bien ya no producía las cantidades multimillonarias de las épocas de Olegario Molina y de Salvador Alvarado, seguía siendo una industria muy redituable, y le aportaba dólares constantes y sonantes al gobierno callista, algo especialmente importante en la coyuntura de la crisis económica internacional del capitalismo, que ya se avizoraba en aquel tiempo y terminaría estallando en el otoño de 1929. Torre Díaz mantenía aplacados a sus amigos henequeneros, éstos a su vez pagaban puntualmente sus impuestos, y el gobierno federal tenía recursos suficientes para comprar armas para abastecer a su Ejército en aguda lucha contra los cristeros. Los hacendados eran muy católicos, pero estaban más encariñados con su dinero que con cualquier otra cosa; Calles era muy anti-católico, pero necesitaba esos recursos por encima de cualquier otra cosa. Y así en Yucatán la Cristiada se mantuvo tibia, sin acciones bélicas por parte de los católicos, ni persecuciones incesantes por parte del gobierno.

Después de mucha sangre llegaron los arreglos. Ya con Calles fuera del poder formal-aunque siendo aún el poder tras el trono, posición que mantuvo hasta el advenimiento de Lázaro Cárdenas a la presidencia, en diciembre de 1934-llegaron los acuerdos. La jerarquía católica dejó colgados a los cristeros, y el gobierno devolvió los templos en el verano de aquel crítico 1929. Ni tardo ni perezoso, Torre Díaz invitó a Trischler a regresar a su diócesis, y tampoco el poblano se hizo mucho de rogar. Mientras en gran parte del país se habían producido hondas heridas que tardarían décadas en sanar, en Yucatán la convivencia Iglesia-Estado se reanudó de inmediato. Y así continúo por muchos años más, generalmente de manera hipócrita y soterrada, como veremos en la siguiente introspección.

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