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Estilo de vida

Derecho a la vida privada

Mariana Reyes

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Hasta hace relativamente poco tiempo, comunicarse con alguien era complicado: el correo tardaba muchos días en llegar, y si de llamadas se trataba, sólo el teléfono fijo podía resolver la cuestión, siempre y cuando del otro lado hubiese alguien para contestar.

Hoy es diferente, pues en cuestión de segundos podemos localizar a alguien, lo que ha sido bendición y maldición a la vez: bendición porque la gente a la que amamos está en esa ilusoria cercanía y ante las urgencias la rapidez es maravillosa. Y maldición porque no podemos escaparnos tan fácilmente como antes.

Y esto último puede ser un peligro para nuestro derecho a la vida privada, una vez que ponemos el pie fuera del trabajo: correos a media noche con carácter de urgente que, de no ser contestados, aseguran el paredón laboral; chats de WhatsApp con notificaciones las 24 horas con instrucciones; grupos de Facebook donde se marca tarea fuera del horario de clase y que si no viste porque te han quitado el celular y no tienes computadora no es problema de nadie más que tuyo y tanto más.

El “ponte la camiseta mientras, no te pago horas extra,” se extiende más allá del cuerpo físico: invade nuestro espacio virtual, colándose-cuando por fin ponemos pies fuera del trabajo o de la escuela-en la intimidad de nuestras casas.

No importa que queramos dormir o convivir con la familia que amamos o con los amigos que añoramos (aunque sea, precisamente, por esas mismas redes): el trabajo o la escuela estarán primero: serán tu primer mensaje del día y el último de tu noche.

Y no, la vida no se debe resumir en esto ni debemos aceptarlo: debemos pelear por nuestro derecho a desconectarnos, a quitarle la batería al celular si lo deseamos, o a estar activos en whatsapp e ignorar los chats que queramos sin que por ello se nos reprima al día siguiente. Luchemos por nuestra vida propia, personal ¡venceremos¡

Estilo de vida

A finales de los 40: la edad más infeliz según estudio

Lupita Sol

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Según el autor, en esa etapa las personas se vuelven “más realistas”.

Si bien es frecuente escuchar sobre la “crisis de los 40”, una investigación demostró que esta frase dejó de ser un mito, al detectar que la edad en la que el ser humano es más infeliz es alrededor de los 47 años.

La extensa investigación en 134 países, realizada por David Blanchflower, economista del Darmouth College de Estados Unidos, sobre la base de encuestas que miden el bienestar y calidad de vida, arrojó que existe una curva de la felicidad que está presente en la mayoría de los países: los mayores momentos de felicidad se encuentran en la etapa inicial de la vida y después de los 50.

El estudio reporta que en los países desarrollados la gente se considera más infeliz a los 47 años, mientras que en los países en desarrollo les ocurre a los 48. La esperanza en una prosperidad futura se reduce de manera significativa en la mitad de la vida.

Según el autor del estudio, esto se debe a que las  personas se vuelven “más realistas”, se dan cuenta de que sus expectativas eran demasiado ambiciosas y no serán cumplidas. Otro factor relacionado es que a finales de los 40 se tienen más responsabilidades, lo cual genera un gran estrés.

En cambio, a partir de los 50 años las personas se quitan el peso de esas expectativas y tienen más habilidades para manejar sus emociones. Se enfocan  menos en la ambición y más en los vínculos personales. Se tiene también la idea de que en adelante las cosas van a mejorar, no porque las condiciones objetivas mejoren necesariamente, sino porque varía la percepción del bienestar.

Blanchflower sostiene que pasados los 50 años “te vuelves más agradecido por lo que tienes”.

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Estilo de vida

Las diez canciones que reducen el estrés, según estudio

Lupita Sol

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Investigadores británicos analizaron diferentes canciones y observaron que algunas son auxiliares para relajar a las personas.

En los últimos años se ha vuelto frecuente escuchar que el ejercicio y la meditación son actividades tranquilizantes, ideales para reducir los altos niveles de ansiedad.  Sin embargo, neurocientíficos británicos se dieron a la tarea de analizar los efectos de la música en situaciones de estrés y elaboraron una lista de reproducción con las diez canciones más relajantes.

La consultora independiente Mindlab Internacional realizó un experimento para saber qué canciones impactaban positivamente en la ansiedad y el estrés. Para ello, dieron a un grupo de personas varios rompecabezas complejos, con la instrucción de armarlos lo más rápido posible mientras estaban conectados a sensores que medían la actividad cerebral, ritmo cardíaco, presión arterial y respiración.

Los académicos detectaron que mientras escuchaban la canción “Weightless” de Marconi Union, los niveles de ansiedad y estrés de los participantes descendían 65%. Precisamente esa composición fue creada con ayuda de terapeutas de sonido, por lo que las armonías, el ritmo y los bajos están diseñados para bajar el estrés y la presión arterial. Las otras nueve piezas “relajantes” según los investigadores, son: “Electra”, de Airstream; “Mellomaniac (Chill Out Mix)”, de DJ Shah; “Watermark”, de Enya; “Strawberry wwing”, de Coldplay; “Please don’t go”, de Barcelona; “Pure shores”, de All Saints; “Someone like you”, de Adele; “Canzonetta sull’aria”, de Mozart y “We can fly”, de Rue du Soleil.

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COMUNICADO

Estudian factores genéticos que causan obesidad infantil

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Especialista advierte sobre consumo alimenticio inadecuado

Los estudios de asociación genética llevados a cabo en el Laboratorio de Genética del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la UADY, demuestran que existe un factor de riesgo con relación a la obesidad en niños y niñas en edad escolar de Yucatán, reveló la investigadora Lizbeth González Herrera.

“Los niños durante su estancia fuera del hogar, en el trayecto de la casa a la escuela y de regreso, tienen una alta disponibilidad de alimentos densos en energía, lo que puede condicionar su consumo y contribuir a la aparición de sobrepeso y obesidad, por lo que resulta importante investigar esta asociación en estudios prospectivos”, detalló en entrevista.

Asimismo, afirmó que este factor de predisposición genética es derivado principalmente del gen asociado a la obesidad y masa grasa.

Otro aspecto que consideró en la investigación, fue que los niños ingieren una importante cantidad de alimentos sin supervisión familiar, lo cual puede facilitar el consumo de alimentos que pueden favorecer el incremento inadecuado del peso corporal.

“Aun cuando la evidencia sobre alimentos específicos o patrones dietéticos que contribuyen al consumo excesivo de energía en los escolares es limitada, se ha observado que las raciones grandes de alimentos y bebidas, los snacks densos en energía e ingerir bebidas endulzadas, contribuyen al consumo excesivo de energía en niños y adolescentes”, advirtió.

En ese sentido, destacó que durante las últimas décadas la prevalencia de obesidad en escolares ha aumentado de manera alarmante a nivel mundial en niños de cinco a 11 años.

Dijo que la escuela y la familia juegan un papel fundamental en la prevención del sobrepeso en escolares, asimismo el Estado como eje rector y el sistema de salud para la prevención temprana y el tratamiento de esta.

Los niños con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y tienen más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles como la diabetes y las cardiovasculares.

“El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades conexas son en gran medida prevenibles, por lo que, hay que dar prioridad a la prevención de la obesidad infantil”, aseguró.

Varios estudios han enfocado sus esfuerzos a identificar factores críticos asociados al rápido crecimiento de la prevalencia de sobrepeso en escolares, a fin de diseñar estrategias para reducir su aceleración, concluyó.

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