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Estilo de vida

Psicovid-19, plataforma de ayuda para atender estrés y ansiedad

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A distancia, un equipo de profesionales de la salud mental brinda un servicio gratuito de atención de problemas emocionales relacionados con la pandemia.

El Hospital Civil de Guadalajara “Juan I. Menchaca” y la Universidad de Guadalajara (UdeG) promueven Psicovid-19, una página de Facebook donde un equipo de psicólogos orienta y da recomendaciones para evitar emociones negativas durante el aislamiento por coronavirus.

La idea surge a raíz de que una gran cantidad de personas se han visto alteradas emocionalmente debido a factores como el aislamiento social y la crisis económica.

“Desde el 6 de abril iniciamos una estrategia para el personal de salud y para la población en general. Nuestra labor no es brindar una atención psicológica, sino un acompañamiento de corte psico-social para que la persona que vive esta experiencia pueda sacar algo de provecho, no nos enfocamos en identificar patología, pero si es necesario lo derivamos a instancias especializadas”, explicó Marcela Palacios Mirakota, encargada de la iniciativa.

Al consultar la página de Psicovid-19, el usuario deberá responder un cuestionario para conocer su escala de estrés y ansiedad. Posteriormente se le proporciona una serie de ejercicios si los niveles son normales o se le deriva a atención psicológica especializada, como la que se brinda en el Centro Universitario de Ciencias de la Salud o intervención en crisis de SALME Jalisco.

La líder del proyecto celebró que en 15 días que tiene el servicio de Psicovid-19, el alcance de sus publicaciones en redes ha llegado a 100 mil usuarios de Facebook y más de 60 personas han sido atendidas.

Psicovid-19 y otras estrategias similares abiertas al público se muestran preocupadas por la salud emocional de los mexicanos que, máxime en momentos como este, debe ser atendida. 

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Estilo de vida

Las formas de balón, Maradona 1960-2020

Edgar A. Santiago Pacheco

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No es posible escribir sobre el triste fallecimiento de Diego Armando Maradona, sin la emoción que inspira el que fuere admiración, ternura, rabia, congoja y cualquier otro sentimiento propio de nuestra naturaleza humana. El 25 de noviembre es ya una fecha que tendrá un significado diferente para el mundo del deporte y para el mundo a secas. Muchas plumas se remojarán en la tinta para abordar las facetas de este humilde hijo de Argentina, cuyo apellido, de origen gallego, llevaba amarrado la bendición divina, pues es una apócope de Mar a Dona, Mar de la virgen, y con esa protección en el pecho recorrió triunfante el mundo. Escaló las alturas del balompié a punta de patadas en un sentido propio y figurado, pues sus luchas públicas contra el orden establecido, lo ponían en la eterna contradicción de ser parte de él, de vivir con sus prebendas y placeres, pero nunca ser su cómplice.

Maradona, el Pelusa, surgido del barrio marginal de Fiorito, se prestó a numerosos conciertos con el poder, vivía del reconocimiento público de poderosos, pero aquí otra contradicción, era la voz de los pobres, del pueblo, era la aspiración lograda de triunfar sin el empuje del dinero, del poder familiar, o de los influjos políticos, era el producto de la pureza del deporte y de algo que Dios depositó en él, esa habilidad, atributos físicos y pasión, que honró y compartió con todos sin distingos de clase o etnia. En la práctica de un deporte, el pagó  el reconocimiento mundial y el amor irrestricto de un pueblo. Su grandeza jamás estará en discusión. 

Llevó en sus hombros la carga de un país, cuyos políticos y hombres de negocio la han saqueado y ofendido, pero él, sólo él, los llevó a ganar una guerra deportiva ante los odiados ingleses en el mundial de México de 1986, ayudado por la “mano de dios”, como genialmente lo llamó, le dio razón a un país entero para enfrentar y superar la dolorosa ofensa de una de las naciones más poderosas y agresivas del mundo, aceptó la carga, la responsabilidad, y en el camino los costos de ese sacrificio.

A sus 60 años decidió dejar de jugar, aceptó pasar a formar parte del panteón de los eternos, a mirar desde arriba el juego más lindo del mundo, a gritar animando a su equipo, el pueblo argentino. Pues no nos equivoquemos, la muerte no vino por él y lo obligó a dejar este mundo. A Maradona no se le obligaba a nada. La muerte en su egoísmo decidió que necesitaba al mejor jugador para su equipo, y Maradona aceptó el trato y acordó los términos, y la palabra hay que honrarla siempre.

A mi mente viene ahora esa imagen juvenil de un humilde chico que decía “sueño con estar en la selección y ganar un mundial”, eso fue lo mínimo que hizo, pues la pelota tiene muchas formas de cumplir los sueños. Los de él seguirán cumpliéndose cada vez que la pelota gire en un campo lodoso, polvoso, pedregoso, pateada por niños y jóvenes que busquen en el futbol llegar a ser como “el Diego”, que entiendan que el “balón no se mancha”. Y nuestros errores, son eso, nuestros, no del futbol.                

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Estilo de vida

El falso sentimiento de ser antisistema

Orlando J. Casares Contreras

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Tienes voz porque sabes hablar, pero eso no garantiza que estés en lo correcto, una frase de hace muchos ayeres con que los que abuelos solían  dar por terminadas las discusiones con sus hijos, nietos y familiares más cercanos. Quizás una variante en nuestros tiempos de opiniones en redes sociales pueda ser: Tienes un teclado y conexión a internet para opinar, pero eso no te hace estar en lo correcto. Y es que dicho reajuste se construye debido a la enorme pandemia de desinformación que se padece en las redes y parece cada vez más distante la aparición de una vacuna contra la misma.

La desinformación se puede presentar de muchas maneras y estar movida por diferentes intereses, desde el descrédito político, académico, económico y social, hasta otras formas de abusar autoritariamente de quienes debieron asumir con la responsabilidad la conducción de las cosas. A eso se añade que en una época de gran avance digital, se “democratizó” con voz a una enorme cantidad de personas de escaza educación cuyo atraso se traduce en lo que hoy se conoce como analfabetismo funcional, una fórmula perfecta para la propagación de la desinformación.

Estos factores se conjugan en algo que la gente asume, a veces sin darse cuenta, que es el desafío a las instituciones tradicionales que asumieron alguna autoridad en sus temas. Y de hecho aunque la crítica siempre es necesaria, también se requiere de una enorme responsabilidad individual y colectiva para poder discernir entre las razones que nos llevan a formular cuestionamientos.

Esto ha hecho que si discernimiento haya gente poniendo en duda todo el avance de la medicina,  y con ello vemos la aparición de productos milagro que no hacen más que exprimir el bolsillo de quienes los consumen, sumándole los daños que generan y, paradójicamente, haciendo ganar dinero a quien promovió una campaña de desprestigio con esas compañías que sólo quieren aprovecharse de la gente al enfermarla (en referencia a las farmacéuticas, como afirman los antivacunas). Claro, han existido abusos en materia económica, pero a pesar de su poder económico los productos curativos  están sometidos a regulaciones estrictas que si bien son perfectibles,  cuando menos existen y no así entre quienes promueven los productos milagro con la leyenda de que el consumo es responsabilidad tanto de quién lo recomienda como de quién lo consume.

Otro ejemplo se extiende con la aparición de personal que en apariencia son capaces de asesorar tu vida para que se convierta en una trayectoria de éxito, no sin antes hacer una irresponsable intervención desmoralizadora, irrumpiendo en la salud mental de sus socios y dejando, en algunos casos, graves secuelas mentales. Estamos hablando de la aparición del negocio de los coaching, que inicialmente surgieron como acompañamiento a empresas pero que se extendieron a la vida personal, dejando de lado a toda la gama de profesionales en salud mental que con sus aciertos y desaciertos tienen mayor formación académica y regulaciones en su ejercicio profesional que la improvisada organización sectaria de los coaches.

La situación inunda también el ámbito de la alimentación, donde enormes empresas hacen lucro con el desconocimiento de la población en el tema, como aquellas que derivan de las ventas fraudulentas con el esquema Ponzi, también llamadas ventas piramidales, multifactoriales, multiniveles o cualquier otro sinónimo. Siempre con las características generales de promesas de ganancias a corto plazo, aumento en la salud, dirigido a cualquier persona, capacitación mínima y sin regulación, carente de cualquier registro ante autoridades tributarias y que al final, únicamente benefician al que se encuentre en la cima de la pirámide. Esto deja también de lado el trabajo de profesionales de la salud alimentaria y con la misma cantidad de secuelas que agravan a largo plazo, la salud de los que se involucran en las mismas.

Ejemplos existen al por mayor y cada día aparecen más, dando constancia de esta falsa sensación y sentimiento de ser un antisistema, de ser alguien capaz de darle la vuelta a una regulación que en apariencia limita el potencial económico, social, de salud, cultural y de cualquier otra esfera de la vida. Algo que valdría la pena reflexionar es el papel de las regulaciones existentes, que fungen como argumento de los antisistemas, pero que todas maneras deben estar en constante revisión. Sin embargo, éstas han demostrado ser hasta ahora el mayor y mejor contrapeso efectivo contra abusos de grandes corporativos.

Hoy más que nunca urge el fomentar el pensamiento crítico pero de una forma adecuada, responsable y madura. Dicha tarea es extensa y requiere de la enorme capacidad para cuestionarse hasta lo que uno ha normalizado de toda una vida, que va desde uno mismo hasta el resto de la sociedad. Se requiere conocer fuentes de información adecuadas, fuentes que puedan ser validadas con evidencias claras que vayan más allá de la capacidad de argumentación de quién las emite. El espejismo de encontrarse con alguna información que se adecúe a nuestra forma de pensar, puede ser el más convincente pero también el más peligroso señuelo al momento de tomar una decisión.

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Estilo de vida

¿Por qué son importantes los buenos hábitos alimenticios durante la pandemia?

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Imagen: lacuinatradicion.es

La nutrióloga Norma Pazos Pereira recordó que las personas con desnutrición presentan sistemas inmunes débiles, lo cual aumenta el riesgo de desarrollo de enfermedades.

Mérida, Yucatán, 17 de noviembre del 2020.- Una nutrición adecuada es esencial ante cualquier enfermedad, incluida la COVID-19, porque se sabe que las personas con desnutrición presentan sistemas inmunes más débiles, lo cual aumenta el riesgo de desarrollo de distintos padecimientos, afirmó la nutrióloga Norma Pazos Pereira.  

Las prácticas alimentarias, dijo, también cambiaron durante el confinamiento, afectaron el peso, y la composición corporal, lo que tendría relación estrecha con factores como la economía, trabajo, situaciones familiares o hasta algún tipo de violencia al interior del sitio de confinamiento.   

La especialista en nutrición impartió la conferencia “Vida Saludable también en tiempos de pandemia”, en el marco de la XIV Feria de la Salud de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), donde comentó que el estado de ánimo también tiene que ver con la alimentación; al tiempo que los malos hábitos alimentarios han provocado enfermedades crónicas.   

“Aumentó el sedentarismo, cambiaron los hábitos de sueño, las preocupaciones, la incertidumbre, el estrés y la ansiedad hizo que cambiaran esos hábitos, que también afectan o influyen en lo que comemos”, apuntó.   

Pazos Pereira resaltó el tema de la salud mental, porque está relacionada con los hábitos de alimentación y viceversa.  

“Hay estudios que dicen que las personas con sobrepeso u obesidad tienen alta presencia de depresión, por lo mismo del confinamiento están aumentando los casos de depresión y ansiedad que hacen que algunas personas encuentren refugio en la comida”, dijo.   

Ante estos distintos escenarios, la nutrióloga brindó algunos consejos para llevar tanto una mejor vida saludable como mental, entre ellos subrayó el mantener una rutina de horarios con las comidas.  

“En aquellos momentos entre horas en los que apetece comer algo se puede recurrir a alimentos como fruta, frutos secos crudos o tostados sin sal, un yogur natural”, recomendó.   

Sugirió, además, mantener una hidratación correcta, acordarnos de beber agua, que sea nuestra bebida de elección y tomar infusiones, que podemos aromatizar con limón o menta.   

Otro consejo fue realizar actividad física dentro de casa, si no se está habituado a practicar ejercicio físico, se puede aprovechar la oportunidad de moverse con las tareas domésticas como limpieza del hogar, poner en orden las cosas, mover muebles o limpiar cristales.   

Actualmente, destacó que es muy frecuente la modalidad de teletrabajo, por lo que es importante no descuidar la forma física, levantarse al menos cada hora, estirarse o caminar unos pasos y llevar a cabo una “pausa saludable” para cada dos horas levantarse, dar un paseo, estirar los brazos, el cuello con suavidad, tomar una bebida como agua, té o café y comer una fruta.   

“Si bien es cierto que la pandemia del coronavirus llegó a sacudirnos, también ha provocado mayor conciencia en los seres humanos de cuidar nuestro cuerpo, pues no hay que olvidar que somos lo que comemos, no todo lo que hacemos en nuestra alimentación está mal, hay cosas que hacemos muy bien y hay que fortalecerlas y adquirir responsabilidad en lo que nos toca, reconciliarnos con nosotros y con lo que comemos”, concluyó. 

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