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La Nación y el Mundo

Desata crisis diplomática intención de Trump de comprar la isla de Groenlandia

Héctor Hernández Pardo

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Las autoridades de Dinamarca y del gobierno local rechazan tajantemente la propuesta del Ejecutivo norteamericano. Las enormes riquezas de Groenlandia se ponen al descubierto con los deshielos en la zona Ártica y por investigaciones recientes. El interés de Estados Unidos es económico y también de carácter geopolítico.

El pasado 14 de junio publiqué en los espacios editoriales de Informe Fracto un artículo llamando la atención sobre los problemas medioambientales que sacuden el Ártico. Expliqué entonces, que paradójicamente esa situación saca a la superficie importantes intereses económicos y comerciales que, de hecho, ya empiezan a generar problemas internacionales, puesto que esa región polar atesora cerca del 22 % de las reservas mundiales de hidrocarburos.

De hecho, decía, las riquezas naturales del Ártico –puestas al descubierto con los deshielos- provocarán conflictos que pueden llegar a ser muy peligrosos.

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No han transcurrido tres meses de aquella publicación,  y una polémica oferta del Gobierno norteamericano pone sobre el tapete que aquél pronóstico no es exagerado. El presidente Donald Trump, según medios de prensa de Estados Unidos, expresó el interés de adquirir la Isla de Groenlandia, territorio helado que ofrece a primera vista pocos atractivos, pero sus recursos naturales y su situación geográfica lo convierten en una apuesta de futuro frente a los proyectos de China, Rusia y otros países en el Ártico. Fue el periódico The Wall Street Journal el que destapó la noticia. Algunos analistas han planteado, incluso, que Trump quiere convertir a Groenlandia en el 51 Estado de los EE.UU.

Groenlandia es una enorme isla perteneciente al Reino de Dinamarca, con un estatus especial autonómico. Está ubicada  entre los océanos Atlántico Norte y Ártico. Cerca del 80 % del territorio (2 106 000 km²) está cubierto de hielo, por lo que constituye la segunda reserva de éste en el planeta, por detrás de la existente en la Antártida.  Su pequeña población vive fundamentalmente en la costa sin hielo rodeada de ensenadas, en el suroeste. Su posición está al norte, por sobre el círculo polar ártico. Su economía depende de la pesca y de la exportación de pescado, en especial la del  camarón, que es la mayor fuente de entrada de divisa. ¿Por qué el interés norteamericano en esa gran isla danesa?

Los deshielos e investigaciones relativamente recientes sobre su subsuelo han puesto al descubierto la enorme riqueza que posee Groenlandia. Esta isla concentra una gran parte de los minerales conocidos como tierras raras que existen en todo el mundo. Se estima que atesora 38.5 millones de toneladas de óxidos de tierras raras, cantidad nada despreciable, ya que el resto del mundo alberga 120 millones de toneladas.

China domina la producción global de estas tierras raras, un grupo de 17 metales difíciles de comercializar, pero fundamentales en las aplicaciones de últimas tecnologías, el vehículo eléctrico, las turbinas eólicas y la tecnología militar, entre otras aplicaciones.

El territorio de Groenlandia registra importantes yacimientos de rubí, hierro, uranio, aluminio, níquel, platino, tungsteno, titanio, cobre y otros minerales. Recientemente se han identificado reservas de petróleo en las aguas costeras, comparables a la mitad de las reservas del Mar del Norte. A finales de 2013 se ha descubierto en su zona sudeste, un enorme acuífero (que parece tener un área semejante al de la isla de Irlanda, es decir unos 85 000 km2)

La verdad es que el mandatario estadounidense conoce la riqueza mineral de la isla, así como sus reservas acuíferas, por lo tanto su dominio resultaría un gran negocio. A eso se une la posición geopolítica de aquel territorio, cercano a Norteamérica, y a la vez, a Europa y Rusia. Por lo tanto hay intereses económicos y también geopolíticos.

Así lo confirmó hace apenas unos días el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow, quien ha dicho: “Groenlandia es un lugar estratégico, allá arriba. Y tienen muchos minerales valiosos”.

Según  el diario The Washington Post, funcionarios de la Casa Blanca familiarizados con el interés del presidente en Groenlandia dijeron que habían estado hablando sobre la posible compra durante semanas y que se había discutido la posibilidad de ofrecer a Dinamarca un acuerdo para que Estados Unidos asuma un subsidio anual a la isla de 600 millones de dólares a perpetuidad. Además, señalaron haber debatido dar al país un gran pago único para incentivar la transferencia.

La oferta de compra de esta posesión danesa por el exmagnate inmobiliario, ha provocado una crisis diplomática impensada, pues Dinamarca no suele estar en conflictos de esta naturaleza.  Copenhague y el gobierno local han dejado en claro que Groenlandia no está en venta.

La primera ministra de Dinamarca, Mette Fredriksen, rechazó rotundamente el planteamiento de Trump y  calificó la intención de “absurda”. El ministerio de Relaciones Exteriores de Groenlandia, en una tajante declaración expresó que: “no estamos a la venta”. Mientras que  el portavoz de Asuntos Exteriores del Partido Popular Danés, Soren Espersen, afirmó acerca de la propuesta de Trump: “Si es cierto que está pensando en eso, es una muestra definitiva de que se ha vuelto loco”.

En respuesta, y molesto  por la negativa danesa y local, Trump ha pospuesto la visita que tenía prevista los primeros de septiembre a Dinamarca, su aliado en la OTAN. Y, para colmo, el ejecutivo estadounidense  -según el New York Times- comentó la posibilidad de ceder a Dinamarca a Puerto Rico a cambio de Groenlandia. 

En medio de esta crisis diplomática, me viene a la memoria una anécdota que leí hace algunos años en una biografía de Napoleón Bonaparte, cuando éste decidió vender en 1803 el rico territorio de la Lousiana a Estados Unidos por la cifra de 15 millones de dólares.  Entonces su ministro de Asuntos Exteriores, Talleyrand,  inquirió al Emperador que cómo era posible que tomara esa decisión y vender un territorio con tantas riquezas por esa cifra tan irrisoria. Y Napoleón le contestó: “Es el mejor negocio que estamos haciendo, porque si no lo hacemos nos la quitan de todas maneras”.

Sólo que ya no estamos ni la época de Napoleón ni en los tiempos en que Estados Unidos podía impunemente ocupar, forzar ventas y quitar territorios a otros países. El mundo ha cambiado.  

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Madre América: El Salvador

Maíz e Historia en El Salvador

René Villaboy

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Precisamente en 1989, cuando la Guerra Civil que azotaba a El Salvador llegaba a su momento de mayor intensidad un novedoso esfuerzo editorial que mostró a los habitantes del llamado “pulgarcito de América” una visión progresista y popular de su propio pasado y de su presente inmediato. En medio de las balas cruzadas- que enfrentaban a las guerrillas del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) contra los regímenes oligárquicos de turno que ingobernaban la patria del gran Roque Dalton- hace ya 30 años el Equipo Maíz publicó por primera vez su Historia de El Salvador. De cómo la gente guanaca no sucumbió ante los infames ultrajes de españoles, criollos, gringos y otras plagas. Aquel texto que tenía y conserva aún el propósito de:“mantener al pueblo como protagonista de la historia y escribir una historia sencilla que pueda ser entendida por todas y todos, y no solo por la gente estudiada”.

El Equipo Maíz surgió en 1983, como esfuerzo de un grupo de mujeres y hombres jóvenes de El Salvador, que querían ayudar a crear conciencia entre la población sobre las causas de la guerra, a pesar de vivir diariamente sus consecuencias en las condiciones de extrema pobreza y la represión imperante de esos años. Precisamente por el cierre de espacios a la crítica y el debate, Maíz focalizó los primeros procesos formativos en las comunidades eclesiales de base en algunas parroquias donde todavía se ofrecían ciertas condiciones para poder reunir grupos de personas a conversar – aunque fuera furtivamente – sobre la realidad del país. Así se comprendió que para entender el presente había que recurrir al pasado, a la historia.

 De esa manera se gestó la idea del primer texto de la Historia de El Salvador, a partir de un esfuerzo colectivo, de personas formadas en ciencias sociales, aunque sin formación específica como historiadores, pero que se nutrieron además de la experiencia militante y del contacto con las poblaciones pobres y muchas veces analfabetas. A partir de lecturas y el estudio de materiales y diversas fuentes un pequeño grupo de 6 personas discutió y elaboró la obra que contó inicialmente con 18 capítulos.

El texto Historia de El Salvador del Equipo Maíz, esboza de manera didáctica el desarrollo del país desde sus primeros pobladores, y si bien en su primera edición llegó hasta 1984 y en su séptima llega  al 2009. Para ello utiliza como valioso recurso la imagen caricaturizada de los diferentes momentos y personajes de la historia salvadoreña. En abierta ruptura con las ilustraciones edulcoradas y ficticias que acompañan los textos oficiales y los manuales escolares que se encargan de difundir el pasado de la nación centroamericana. A pesar de sus numerosas reimpresiones la obra ha mantenido líneas conceptuales y metodológicas invariables.  De ella es imprescindible destacar en este comentario al menos tres de ellas.  La primera es su visión de una historia desde los vencidos o los oprimidos, que incluye la constante presencia de la explotación, la agresión e invasión externa, la exclusión social y las luchas populares como elementos de continuidad. Para ello utilizan como símbolos la conquista y colonización, la dominación interna de las oligarquías criollas conservadoras y liberales y la presencia de los Estados Unidos. Una segunda línea de la Historia de El Salvador del Equipo Maíz ha sido su enfoque de género, al presentarse desde las primeras páginas no como una historia de y para varones, sino que incorpora a las mujeres y su activo papel dentro de los cambios y dinámicas de la sociedad salvadoreña desde los tiempos precolombinos. La tercera es la visión de historia total que proyecta el discurso narrativo del texto. Para esto último se entrelazan de manera sencilla pero acertada la economía, la política y sus efectos en la sociedad; articulando como bloque histórico la base y la superestructura teorizada por el marxismo.

La Historia de El Salvador de Maíz con el lenguaje cotidiano y las expresiones de los sectores populares a los cuales se dirige ha logrado en definitiva, a lo largo de 30 años, llevar un mensaje emancipador a las lectoras y los lectores que no tienen acceso a la academia, o los cuales los medios confunden y enajenan a cada minuto. Maíz con su “texto líder” ha mostrado la utilidad de la historia para la lucha política y sobre todo para el combate contra las injusticias de nuestro presente.

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La Nación y el Mundo

Honor, gloria y civismo

Natalio Pat Balam

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Un regazo de gloria para los héroes que escribieron con su sangre las gloriosas páginas de la historia de nuestra nación. Ceremonia cívica imborrable para los mexicanos.

La historia de México se caracteriza por los sentimientos de libertad que cada mexicano experimenta cuando se acercan las fechad para conmemorar la independencia de nuestro país. Uno de los relatos más intensos que forma parte de la historia de México, de acuerdo a los historiadores de las fuerzas armadas de México (Revista mensual de las fuerzas armadas. 2018) tuvo su origen el 13 de septiembre de 1847, en donde seis cadetes, casi niños, defendieron con gran arrojo y valentía el icónico castillo de Chapultepec, quel en aquel tiempo era la sede del Heroico colegio militar.

El ejército invasor norteamericano, se enfrentó a la valentía de unos jóvenes que nunca dudaron en ofrendar sus vidas por la soberanía de la nación mexicana. Este acto nos recuerda que el arrojo por la soberanía nacional y la lealtad a la patria, son valores que se van forjando desde lo más profundo del alma, desde temprana edad a través de nuestras instituciones educativas. El máximo altar que representa el heroísmo mexicano, se encuentra ubicado en la primera sección del bosque de Chapultepec.

Año con año, ese histórico lugar se viste de gloria durante la ceremonia conmemorativa de la gran gesta heroica de los niños héroes de Chapultepec. Con solemnidad es presidida por el comandante supremo de las fuerzas armas del país, el presidente de la república. Acompañado a un costado por el secretario de la defensa nacional y el almirante de la fuerza naval militar, así como diputados, senadores, ministros de justica militar y civil, así como el gabinete de la presidencia de la república.

Durante el evento, los cadetes que actualmente forman parte de los diversos planteles militares, enmarcan el evento con su gallardía e imponente voz al emitir con gran lozanía la expresión: “murió por la patria,” cada vez que el comandante supremo de las fuerzas armadas mencionaba uno de los nombres durante el pase de lista de honor a los héroes de 1847.

Como símbolo del compromiso que se adquiere al recibir con honor, el encargo de defender al país, el presidente de los Estados Unidos Mexicanos, realiza la tradicional entrega de espadines a seis cadentes del heroico colegio militar, y de manera inmediata un cadete hace uso de la palabra para expresar y refrendar el compromiso asumido por aquellos valientes mexicanos que con sangres escribieron sus nombres en las páginas gloriosas de la historia mexicana.

El mensaje del cadete representa la enorme responsabilidad de seguir fomentando el ideal que nos heredaron los niños héroes, luchar con determinación por nuestras instituciones, luchas hasta el último aliento por el bienestar nacional, luchar siempre y sin reservas por el honor de México.

Una compañía de cadetes del heroico colegio militar, con fusil en hombro, realiza una salva de honor dando paso a la entonación de la marcha del heroico colegio militar, integrada por valiosas estrofas de estos jóvenes, héroes gloriosos de la nación mexicana.

El comandante supremo de las fuerzas armadas en seguida deposita una ofrenda floral y junto a los integrantes del presídium, montan guardia de honor en el Altar a la patria. Es de esta manera como se recuerda el valor y lealtad de seis cadentes que entregaron su vida por el gran amor a su patria.

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Madre América: Argentina

Rodolfo Puiggros, activista irreducible de los Montoneros

Sergio Guerra Vilaboy

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En 1975 tuve la suerte de recibir en la Universidad de La Habana al eminente historiador, educador y político argentino Rodolfo José Puiggros (1906-1980), algunas de cuyas obras ya había leído entonces, como De la colonia a la revolución (1940) y su excelente Historia económica del Rio de la Plata (1943), que lo ubicaban entre los primeros exponentes de la historiografía marxista en Nuestra América.  Estos libros, junto a La herencia que Rosas dejó al país (1940); 130 años de la Revolución de Mayo (1941); Mariano Moreno y la revolución democrática argentina (1941); Los caudillos de la Revolución de Mayo (1942) y Rosas el pequeño, (1944) –que publicó durante su exilio en Montevideo- pertenecen a la etapa en que militaba en el Partido Comunista y por tanto contienen muchos de los conceptos y esquemas tradicionales de esta organización.

Puiggros había ingresado en 1928 en este partido, afiliado al Komintern, tras viajar a la Unión Soviética con su padre dos años antes. Con estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, se incorporó como docente en la Asociación de Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores (AIAPE), creada en 1935, y que dirigía Aníbal Ponce. Desde entonces, y durante veinte años, fue también redactor del periódico Crítica y profesor en el Colegio Libre de Estudios Superiores.

Atraído por las conquistas sociales y las reivindicaciones nacionalistas de Juan Domingo Perón, Puiggros se inclinó por el apoyo crítico a su gobierno, lo que motivó su separación del Partido Comunista (1947), integrándose al Movimiento Obrero Comunista, en el que dirigió hasta 1955 su órgano Clase Obrera. Este proceso lo condujo también, sin dejar el marxismo, a comulgar con el revisionismo histórico, asumiendo una posición más ecléctica desde el punto de vista interpretativo y metodológico y haciendo duras críticas a la historiografía marxista dogmática, A esta nueva etapa de su producción corresponden libros como La época de Mariano Moreno (1949); Historia crítica de los partidos políticos argentinos (1956); Libre empresa o nacionalización de la industria de la carne (1957); El proletariado en la revolución nacional (1958); La España que conquistó el Nuevo Mundo (1961); El Yrigoyenismo (1965); Las izquierdas y el problema nacional (1967); Pueblo y oligarquía (1967); El proletariado en la Revolución Nacional (1967); La democracia fraudulenta (1968); Los caudillos y la Revolución de Mayo (1971); El peronismo: sus causas –con prólogo del propio Perón- y Adonde vamos, argentinos, estas dos últimas de 1972.

Tras la llamada “Revolución Libertadora”, que derribó el gobierno justicialista en 1955, Puiggros se vinculó a la organización opositora Argentinos de Pie, hasta que en 1961 debió buscar refugio en México. Durante su primer exilio en tierra mexicana sobresalió como profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y estuvo entre los fundadores del diario El Día y de su suplemento El Gallo Ilustrado, manteniendo hasta 1977 su columna en este periódico sobre temas internacionales.

En el efímero retorno de Perón al poder, entre 1973 y 1974, Puiggros ocupó el rectorado de la Universidad Nacional de Buenos Aires y fundó el Instituto del Tercer Mundo. Ante las amenazas a su vida por parte de la banda terrorista Triple A, la organización de los Montoneros lo trasladó a México. En su segundo exilio mexicano, dirigió desde 1977 la sección de Profesionales, Intelectuales y Artistas del Movimiento Peronista Montonero, en la que llegó a ser miembro de su Conducción Nacional. Además, fue fundador y secretario general del Comité de Solidaridad con el Pueblo Argentino (COSPA), creó el Comité de Solidaridad Latinoamericana y encabezó la Editorial Patria Grande, encaminada a rescatar la verdadera historia de nuestra América. Rodolfo Puiggros murió en un hospital de La Habana el 12 de noviembre de 1980 y sus restos fueron inhumados en México y trasladados después a la Argentina, donde se depositaron junto a la tumba de su hijo Sergio, también dirigente Montonero, caído en combate en 1976 contra la sanguinaria dictadura militar argentina.

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