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La Nación y el Mundo

Dos veces deportado: el agitado paso de Efraín Ballote por Estados Unidos

Lilia Balam

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FOTOGRAFÍA: LILIA BALAM / DISEÑO: ROCÍO ROJAS

Efraín Ballote no dejó México para perseguir el sueño americano, pero una vez allí montó un negocio sin permiso y prosperó económicamente. Al menos por un tiempo. Hoy, después de dos deportaciones, sigue a la espera de obtener una visa estadounidense que le permita visitar a su familia cuando quiera. Fragmento del especial #MigracionesLATAM de la #RedLATAM. 

Mérida, Yucatán, 29 de abril del 2021.- No era el “sueño americano” lo que Efraín Ballote Escalante tenía en mente en 1998, cuando dejó México para irse a los Estados Unidos. En ese entonces tenía 32 años, acababa de divorciarse y, para él, mudarse a aquel país significaba poner distancia con sus asuntos emocionales. 

Por ello, en cuanto terminó su relación, tramitó su visa de turista y se fue a Dallas, Texas, donde residía su padre desde años atrás. No lo detuvo su desconocimiento del inglés. Después de todo, su plan era quedarse un tiempo muy breve.

Solo que una vez allí, “conoció un mundo mejor”: descubrió que trabajando como mecánico, oficio al cual se dedicaba desde los 17 años, podía ahorrar suficiente dinero y vivir cómodamente. Entonces decidió quedarse a “juntar una lana”. Cinco meses después de llegar, estableció su propio taller y prosperó económicamente. 

También se casó de nuevo. Esa relación tampoco funcionó y aunque no se divorció, inició un noviazgo con otra mujer, originaria de Ecuador. Al cabo de unos años, la pareja tuvo un hijo y una hija. Todo marchaba aparentemente bien hasta que un día le notificaron que su madre estaba enferma. 

Regresó a México a visitarla, acompañado de uno de sus hermanos, quien tenía asuntos pendientes con un juzgado de Estados Unidos por su proceso de divorcio. Ninguno de los dos sabía que eso ameritaba una deportación. 

“Lo agarraron a él. Luego me hicieron preguntas: que si íbamos juntos, que si éramos hermanos. Nos metieron a un cuartito y nos empezaron a investigar. Fue un momento muy desagradable, angustiante. Yo ya tenía un taller en Estados Unidos, así que no tardaron en darse cuenta de que tenía un negocio ahí, aunque solo tenía visa de turista. Y nos deportaron”, relató. 

Los subieron a un avión junto con otras personas migrantes y los dejaron directamente en su natal Mérida, la ciudad capital de Yucatán, en México. 

De acuerdo con investigadores como Rodolfo Cruz Piñeiro, director del Departamento de Estudios de Población del Colegio de la Frontera Norte (COLEF), en los últimos años han aumentado las deportaciones en el continente.

Desde 1990, las autoridades norteamericanas comenzaron a destinar mayores recursos al control y sellamiento de la frontera con México. A la par, las crisis económicas, sociales e incluso ambientales en Latinoamérica generaron cambios en los flujos migratorios: cada vez más personas, sobre todo del Triángulo Norte (Honduras, El Salvador y Guatemala), querían abandonar sus países de origen ante las duras problemáticas de pobreza, inseguridad o violencia que vivían en ellos. 

Sin embargo, los gobiernos de los principales destinos, es decir, Estados Unidos y México, no implementaron políticas migratorias coordinadas que facilitaran la recepción de personas extranjeras para cuestiones laborales o como refugio ante problemas de seguridad. 

Por el contrario, las cifras indicaban otra cosa. Cruz Piñeiro detalló que del 2005 al 2010 y del 2010 al 2015, durante las administraciones de George W. Bush y Barack Obama, incrementaron las deportaciones desde Estados Unidos. Después Donald Trump impuso “una política migratoria xenófoba, racista”, que presionaba a las autoridades mexicanas para detener el flujo de personas que intentaban llegar a territorio nortemericano.

De hecho, el recrudecimiento de las políticas migratorias norteamericanas afectó fenómenos como la re-emigración irregular después de la deportación. De acuerdo con Ana Luisa Calvillo Vázquez y Guillermo Hernández Orozco, investigadores de la Universidad Autónoma de Chihuahua, hace tres décadas era frecuente que personas deportadas regresaran a territorio estadounidense. Algunas acumulaban varias expulsiones. 

Cuando las autoridades de Estados Unidos comenzaron a endurecer las medidas para las y los migrantes, cada vez menos personas repatriadas intentaban regresar a ese país. Por supuesto, existían excepciones, como Efraín.

El mecánico admitió que la experiencia de la deportación no fue sencilla, pero se sentía fuerte y no quería dejar el negocio que ya había montado en territorio norteamericano. Por eso, considera que “se le hizo fácil” pagar dos mil dólares a un “coyote” para que lo cruzara desde Nuevo Laredo, Tamaulipas, a Texas. Pero el proceso para llegar fue todo lo contrario. 

FOTOGRAFÍA: PABLO JUÁREZ / DISEÑO ROCÍO ROJAS

Lo citaron una tarde, a finales de diciembre del 2006. Primero le hicieron peregrinar entre varias casas. Después, las personas con las que estaba recogieron una camioneta. Con ella pasaron por otra persona y después fueron al río. 

Vigilaron que no hubiera “moros en la costa” y a las dos de la mañana cruzaron desnudos el río, llevando su ropa en bolsas que cargaban sobre la cabeza, para evadir a los perros de la patrulla fronteriza. “El tramo era corto, pero la corriente te llevaba. Estaba lloviendo. Comencé a tener calambres, no me podía ni mover por el frío”, detalló. 

Al alcanzar la otra orilla, no se detuvieron a descansar: caminaron medio kilómetro hacia un establecimiento de venta de cerveza, donde les esperaban con otro vehículo. “Subir al auto fue la sensación más adorable del mundo, porque tenía calefacción”, dijo. 

Ahí se separó de la otra persona que cruzó con él. Después lo trasladaron a una casa, donde permaneció aislado durante cinco días. Un tormento para Efraín, pues no podía abandonar el lugar. Pasado ese período, le dieron el uniforme de un electricista, lo subieron a una camioneta con el logotipo de una empresa de servicios eléctricos y así llegó a Dallas. 

“Estuve con siete personas o tal vez más, no sé si lo hacen para despistar. No hablé con ninguna, porque todos te pasan rápido, es en caliente. Ahí somos mercancía”, dijo. 

Aunque logró su objetivo, la dura travesía le generó a Efraín ataques de pánico y ansiedad. Acudió a una psiquiatra y comenzó a tomar antidepresivos. Intentó retomar el taller automotriz, pero al encontrarse emocionalmente inestable, su productividad bajó. 

“Ya no había fuerza económica. Y después falleció mi mamá y yo no pude ir a su funeral, porque no podía salir del país. Entonces todo se me juntó. Empecé a quedar idiota. Los antidepresivos los combinaba con alcohol”, relató. 

En esas condiciones vivió dos años, hasta que en el 2011 unos policías lo detuvieron: estaba manejando bajo la influencia del alcohol y benzodiacepinas. Estuvo en prisión 28 días. Para Efraín, eso le “compuso” la vida temporalmente, pues cuando lo arrestaron su salud estaba muy deteriorada y en la cárcel le daban comida saludable y otras atenciones. Incluso disfrutaba la hora de lectura y por primera vez leyó la Biblia. 

Después lo remitieron al departamento de migración y, una madrugada, lo dejaron de nuevo en Nuevo Laredo. Cuando soltaron a las personas deportadas, los agentes les advirtieron que no podían pisar territorio estadounidense durante diez años. 

“Nos dijeron que a la próxima sería cárcel. Nos intimidaron. Pero yo realmente no quería volver a pasar con coyote, me dejó traumado. De hecho lo primero que hice cuando me liberaron fue encender un cigarro. Y un año estuve en las andadas del tabaco y el alcohol, portándome mal”, contó. 

Conoció un grupo de Alcohólicos Anónimos y comenzó a tratar su adicción. Poco a poco, recuperó el control de su vida. Todavía le es difícil hablar de lo que vivió para cruzar la frontera, pero ni así critica las políticas migratorias de los Estados Unidos. 

“Los gringos se portaron muy bien conmigo. Todo lo que pasó no fue más que mi culpa, yo me fui a meter allá, nadie me llamó. Además dicen que nosotros (en México) somos más duros con los migrantes centroamericanos. Yo llegué a vivir ahí una vida muy bonita, muy estable, hasta que se me perdió el piso”, sostuvo. 

La única falla que les ve a las políticas migratorias es en lo referente al trato a menores de edad. Considera injusto que no se les brinde automáticamente la documentación para permanecer en el país, pues no fueron ellos o ellas quienes tomaron la decisión de trasladarse sin documentos a otra nación. 

Pese a todo, Efraín planea sacar una visa de turista. Dice que es feliz en México, pero no le agrada no poder ir a visitar a sus parientes cuando quiere. Tal vez este o el próximo año intente tramitar la documentación. Cruzará los dedos para conseguir los papeles que eliminen las barreras y le devuelvan la libertad de viajar para estar con su familia.  

Este contenido forma parte del reportaje “Migraciones: caminos, huidas  y permanencias”, elaborado por la 5ta generación de la #RedLATAM de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes. El especial completo puede ser consultado en la página: https://distintaslatitudes.net/migraciones-latam

Madre América

La traición de Cochrane

Sergio Guerra Vilaboy

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El 6 de octubre de 1821 el almirante inglés Lord Thomas Alexander Cochrane (1775-1860), jefe de la flota que había traslado el año anterior al Virreinato del Perú al Ejército Expedicionario del general José de San Martín, sublevó la escuadra, que tenía bandera de Chile, argumentando el atraso en el pago de sus servicios, y se la llevó rumbo norte. La traición de Cochrane fue un severo golpe a la causa de la independencia y debilitó al gobierno de San Martín como Protector de la Libertad del Perú.

Después de merodear con su flota por las costas de México y otros territorios hispanoamericanos del Pacifico, atacando barcos y guarniciones españolas, Cochrane volvió a Chile en junio de 1822, donde trató de indisponer a su gobierno con San Martín. Fracasado en sus propósitos, se puso a las órdenes de Pedro I de Brasil, que contrataba oficiales y soldados desmovilizados de las guerras napoleónicas. Además de dirigir la escuadra imperial brasileña en operaciones contra los portugueses, el almirante británico también reprimió a los republicanos de la Confederación del Ecuador, formada en Pernambuco en 1824, sublevados contra el absolutismo de los Braganza, por lo que fue gratificado con el título de marqués de Maranhao. Luego estuvo en Grecia entre 1827 y 1828, con los independentistas que luchaban contra el imperio otomano, para después dejar sus aventuras, al servicio del mejor postor, para regresar a su tierra natal.

Nacido en Escocia en 1775 en una familia arruinada de la nobleza, a los doce años se había enrolado como tripulante en la marina de guerra británica, donde tuvo una carrera meteórica y ganó cierta notoriedad. Se distinguió en las guerras napoleónicas y llegó a capitán de la armada real y a tener un escaño en la cámara de los lores. Acusado de un mega fraude en la bolsa de valores de Londres, fue expulsado en 1817 de la marina y el parlamento, despojado de condecoraciones, títulos e incluso condenado a prisión. Liberado, puso un aviso en un periódico para conseguir trabajo, anuncio que leyó un representante de San Martín, que lo contrató junto a otros oficiales y marineros británicos.

Al año siguiente, fue recibido por el Director Supremo de Chile, Bernardo O´Higgins, quien organizaba junto con San Martín la campaña para la liberación del Perú, recibiendo el grado de vicealmirante de la naciente flota nacional y la ciudadanía chilena. Además de contribuir a la ocupación de la base naval española más poderosa del Pacífico en Valdivia, el 3 de febrero de 1820, la escuadra de Cochrane transportó unos meses después al ejército de San Martín al Perú. En El Callao encerró a la flota enemiga y en sorpresivo combate naval se apoderó de la fragata Esmeralda, buque insignia de la marina española.

Pero Cochrane no era un patriota desinteresado, sino un mercenario obsesionado por recuperar su fortuna, por lo que cada vez que se apoderaba de una embarcación exigía su botín como si fuera un simple corsario, lo que San Martín no admitió. El tema fue enturbiando la relación entre los dos jefes militares, sobre todo desde agosto de 1821, cuando la situación hizo crisis al apoderarse sin autorización de recursos públicos del gobierno que estaban en una goleta anclada en Ancón. Indignado por el robo, San Martín le ordenó el 15 de septiembre que “restituya, a bordo de los respectivos buques, las propiedades que han sido tomadas de ellos por pertenecer, las más, al gobierno y las otras a los particulares que se hallan bajo mi protección.” Distanciados por el grave incidente, el almirante inglés, declarado en rebeldía, zarpó con la escuadra bajo su mando integrada por dos fragatas, una de ellas la propia Esmeralda, una corbeta, un bergantín y una goleta, lo que mereció el lapidario comentario de San Martín: “Este Lord metálico, cuya conducta puede compararse al más famoso filibustero”.

En 1828, enriquecido y de regreso en Londres, recibió cuatro años después el perdón de la reina Victoria por el fraude cometido y se le permitió heredar el título de conde de Dundonald y recibir el rango honorífico de contraalmirante de la marina real. Al morir con 85 años de edad fue enterrado con honores en la Abadía de Westminster y sobre su tumba se puso la inscripción “Libertador de Chile y Perú”. Quizás, como anota el historiador argentino Norberto Galasso en su biografía de San Martín Seamos Libres y lo demás no importa nada (2009), en reconocimiento al mercenario inescrupuloso que contribuyó a la expansión del imperio británico.

Adenda

Sirvan estas líneas para despedirme de los queridos lectores de la revista digital Informe Fracto y, en particular, de su sección Madre América, que invoca el nombre de un texto paradigmático de José Martí. Quiero agradecer en especial al doctor Carlos E. Bojórquez Urzaiz por la oportunidad brindada, desde abril de 2019, para colaborar en esta aventura del periodismo mediático, que me ha abierto nuevos horizontes. La publicación de más de doscientas cincuenta notas cortas, dos semanales, sobre temas desconocidos, insólitos o mal contados de la historia de América Latina, fue un verdadero desafío. No sólo para mantener una entrega regular y puntual, sino también conseguir que atrajeran a un público amplio y exigente, que de una ojeada pudiera leerlas en sus celulares. Gracias a Informe Fracto, y su excelente equipo editorial, algunas de esas notas aparecen en sendos libros publicados en Chile, lo que reconoceré siempre.

Sergio Guerra Vilaboy

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La Nación y el Mundo

Difícil que prospere demanda por armas en EU: especialistas

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Ciudad de México, 1° de octubre del 2021.- El Gobierno de México busca que se establezcan protocolos para la venta de armas, pues en la actualidad no existe control ni información fidedigna sobre a quién se le están comercializando armas, explicó Raúl Sapién Santos, Presidente del Consejo Nacional de Seguridad Privada (CNSP),

“Resulta que cuando se comete un delito de alto impacto, como lo es el homicidio, al llegar la fiscalía a realizar el aseguramiento al lugar de los hechos, estas armas se tienen identificadas que provienen desafortunadamente del vecino país del Norte”, detalló.

Un juez federal en EU aceptó que las empresas acusadas vayan en bloque, en un juicio civil con el que México pretende obtener una indemnización por las prácticas negligentes.

En agosto pasado, el Gobierno de México recurrió a una Corte de Estados Unidos para demandar a fabricantes de armas a los que acusa de negligencia y propiciar un tráfico ilegal; entre las empresas están Smith & Wesson, Colt’s Manufacturing y Barrett Firearms Manufacturing, cuyo rifle de francotirador calibre .50 es un arma de guerra utilizada por los cárteles de la droga en México.

En EU existe la Ley Protection of Lawful Commerce in Arms Act (PLCAA), la cual impide que haya demandas frente a ese tipo de empresas por daños que hagan sus productos.

Carlos A. Pérez Ricart, profesor investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) indicó que la demanda contra fabricantes de armas será difícil que prospere, porque en Estados Unidos la industria armamentista está protegida y los delitos que se cometen con armas en México son ejecutados por mexicanos.

“A ver cómo va a poder sortear el Estado, México va a tener que acreditar, como Gobierno, que es víctima de todo esto y eso tampoco es claro si lo vaya a poder hacer”, indicó.

Sin embargo, Pérez Ricart consideró que la demanda podría generar que las empresas modifiquen la forma en que distribuyen sus armas, lo que ayudaría a alinear incentivos entre los grupos de activistas en México.

“Grupos que pugnan un control de armas más estricto en Estados Unidos. La demanda es evidencia de que hay una buena estrategia del Gobierno federal a mediano y largo plazo para terminar con este tema; y es un indicio de que es un área prioritaria para el gobierno mexicano”.

En tanto, la vicecoordinadora de la bancada del PAN en el Senado, Kenia López, refirió que serán los jueces quienes definan conforme al marco legal, la demanda interpuesta.

“Habremos de ver cuáles son, cuál es el proceso jurídico, lo que tendrá que prevalecer son dos cosas: es la ley en términos nacionales y, por supuesto, que haya un entendimiento de cuáles son las prioridades para ambos países”.

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La Nación y el Mundo

En agosto se rompió el récord histórico de cifras de feminicidio en México

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De acuerdo con el semáforo delictivo, también aumentó considerablemente el índice de violación y violencia familiar.

Ciudad de México, 30 de septiembre de 2021.- En agosto, el Semáforo Delictivo reportó cinco delitos en rojo: violación, violencia familiar y feminicidio, así como extorsión y narcomenudeo. Todos ellos están arriba de su media histórica mensual; mientras que la cifra de asesinatos de mujeres por razones de género rompió el récord histórico, con 107 víctimas durante ese mes. 

Incrementan delitos de violencia familiar y violación en casa


La violación y violencia familiar se ubican en rojo desde el mes de febrero y tienen incrementos importantes en el año de 31% y 20%, respectivamente. Los estados con las tasas más altas en violación son Chihuahua, Quintana Roo, Durango, Baja California Sur y Querétaro. Los estados con tasas más elevadas en violencia familiar son Chihuahua, Durango, Colima, Coahuila y CDMX. 

“La mayor parte de las violaciones se dan en casa por parientes cercanos y las víctimas son menores de edad”, comentó Santiago Roel, director del Semáforo Delictivo. 

 
Al cierre de agosto, el feminicidio rompió récord con 104 casos y 107 víctimas, la cifra histórica más alta y un incremento de 8% en el año. 

“El feminicidio suele ser un caso extremo de violencia familiar, por lo que no es de extrañarse su incremento, ya que la violencia familiar ha subido en todo el país de manera significativa. Por ello, es fundamental la atención oportuna de la violencia en casa y la protección de la familia en caso de riesgo extremo”, reiteró el directivo.
 
Los estados con tasas más altas de feminicidio en el año 2021 son Chihuahua, Morelos, Sonora, Quintana Roo y Sinaloa.
 

La extorsión suma varios meses en rojo con un incremento de 5% en el año. Los estados con tasas más altas son Zacatecas, Estado de México, Colima, Querétaro y Baja California Sur. En tanto, el narcomenudeo se ha mantenido en rojo todos los meses con un incremento de 9% en el año. Los estados con las tasas más altas son Guanajuato, Coahuila, Chihuahua, Baja California y Colima.  

 
El homicidio se ubica en amarillo con un informe de 2,394 carpetas en el mes, ligeramente por debajo de su media histórica mensual. Los estados con tasas más altas son Chihuahua, Baja California, Colima, Zacatecas y Sonora. Santiago Roel afirmó que “seguimos teniendo una de las tasas más altas del mundo por no querer resolver el tema de fondo a nivel nacional, mediante la regulación de las drogas”.
 
Por su parte, el secuestro se mantiene en verde y tiene una reducción de 28% en el año. Los estados con las tasas más altas son Chihuahua, Colima, Morelos, Tlaxcala e Hidalgo.
 
Robo de vehículo, a casa y negocio se mantiene en amarillo y presentan reducciones entre el 5 y el 10%.
 
Las lesiones dolosas (riñas) se ubican en amarillo en el mes; sin embargo, presentan un incremento de 10% en el año.
 

Calificación por estados
 
Los peores estados calificados en el mes de agosto, con 8 rojos, son Chihuahua, Nayarit, Nuevo León y Sonora. Por el contrario, el mejor calificado es Jalisco con un sólo rojo en su Semáforo Delictivo, seguido de Yucatán y Chiapas, con dos rojos.  
  
“Sigue sin resolverse la violencia del crimen organizado, en especial de narco-ejecuciones, es un tema federal y tampoco hemos sido capaces de hacer campañas efectivas contra la violencia en casa, que reduzcan los índices de violencia familiar, violación y feminicidio. Las familias mexicanas, y en especial las mujeres, siguen atrapadas entre la violencia extrema dentro y fuera de casa”, concluyó Santiago Roel.

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