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Hay mayor vulnerabilidad de la Península de Yucatán ante huracanes: estudio de la UNAM

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Nuevo estudio pronostica que los huracanes que afectarán la Península de Yucatán serán más intensos. Especialistas de la ONU recomiendan tomar medidas preventivas ante las previsiones científicas.

Un nuevo estudio científico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), publicado en la revista internacional Climatic Change de Springer Nature, plantea escenarios en los cuales los huracanes que afectarán a la Península de Yucatán podrían ser más potentes.

De acuerdo con el doctor Christian Appendini, investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM en Sisal y líder del estudio,  para  la investigación se usaron seis modelos de circulación que permiten, con base en datos históricos y considerando el aumento de las temperaturas por el calentamiento global, conocer los posibles patrones de huracanes del futuro cercano. 

Los resultados indicaron que el aumento global de temperaturas propiciará la intensificación de los huracanes, por lo cual no necesariamente habrá más eventos en la región, pero sí es más probable que los que lleguen a afectar a la península sean de categorías mayores.

Al respecto, Sébastien Proust, especialista del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México y co-autor del estudio, comentó que “Más allá de alarmarnos, el estudio permite tomar mejores decisiones”.

Ambos mencionaron que se están implementando iniciativas que permitirían mitigar los futuros impactos de los huracanes. Por ejemplo, como ha comunicado Informe Fracto previamente, en Sisal existe un proyecto de estudiantes de la UNAM, cuyo objetivo es restaurar las dunas, su vegetación y su biodiversidad, como forma de proteger a la comunidad. 

El Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD financió en esta misma comunidad, una iniciativa de mujeres para restaurar el manglar en la ciénega, lo cual constituye una barrera viva ante los fenómenos climáticos. 

En Quintana Roo, organizaciones como Oceanus A.C. trabajan en la restauración del arrecife degradado en Xcalak y Cozumel, como una forma de proteger las costas. Este tipo de propuestas debe implementarse para poder ser más resilientes ante la eventual afectación de estos eventos extremos, apoyándose en la naturaleza, mencionaron los académicos. 

Tierra adentro, la prevención se puede implementar de diferentes formas. Para ello, los financiamientos que otorga el Programa de Pequeñas Donaciones del PNUD en las comunidades contemplan siempre una inversión del 4% hacia prevención de riesgos. Este recurso se usa para “blindar” los proyectos, capacitando a las comunidades para la prevención y la preparación, así como invirtiendo en equipamiento e infraestructura para estar preparados. 

Un ejemplo puede ser para los apicultores, quienes deben tener un plan de resguardo, y preparar cuerdas para amarrar las colmenas. Para las y los campesinos que siembran semillas nativas, se trata de mantener las semillas en circulación a través de las ferias de las semillas, las cuales nacieron después del huracán Isidoro hace ya 18 años.

La planeación de la construcción es otro ejemplo de acción. Existen ya guías precisas de construcción para la costa, algunas incluidas en planes de ordenamientos como el programa de ordenamiento territorial de la costa de Yucatán, que recomienda la construcción sobre pilotes en la costa. 

Según estudios de la UADY, las casas mayas tradicionales son construidas de tal forma que resisten a los vientos huracanados, dejando pasar los vientos por los bajareques. Pero la infraestructura reciente, calles, postes y casas de concretos carecen de estas características y eso aumenta la vulnerabilidad.

A nivel de las ciudades de la Península de Yucatán, las cuales están casi todas a la orilla del mar (Campeche, Chetumal, Progreso, Cancún, Playa de Carmen) o bastante cerca (Mérida) el estudio revela que es necesario desarrollar, pero sobre todo implementar planes de acción climáticos. Estos instrumentos de planeación, llamados Plan de Acción Climática Municipal (PACMUN), solamente existen en la actualidad para Cancún y Bacalar.

Finalmente Appendini y Proust señalaron que el aumento de la frecuencia e intensidad de los huracanes es una consecuencia directa del calentamiento global, pero la vulnerabilidad de las comunidades humanas es resultado de un crecimiento no ordenado. 

Por ello, sugirieron tomar acciones de planeación e inversión para mejorar la capacidad de resiliencia de las ciudades, de la costa y de las comunidades locales. A diferencia del COVID-19 (coronavirus), está es una crisis que se puede anticipar y todavía estamos a tiempo para construir, sociedad y servidores públicos, soluciones locales basadas en la naturaleza, el conocimiento local y la planeación, sostuvieron.

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Sábado trágico en Yucatán: se registran 16 decesos por COVID-19

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En total, ya son 516 fallecimientos a causa del virus en la entidad.

Otro día trágico para Yucatán: hoy, la Secretaría de Salud estatal (SSY) reportó 16 nuevos decesos a causa del virus, la cifra más alta de defunciones registradas en un día en lo que va de la contingencia.

Las personas que perdieron la vida:  

1. Hombre, de 43 años de edad, originario y residente de Mérida, con antecedente médico de hipertensión. El paciente convivía con 4 contactos, los cuales hasta el momento se reportan asintomáticos.

2. Hombre, de 52 años, originario de Chiapas y residente de Mérida, con antecedentes de diabetes y obesidad. Convivía con 4 contactos, los cuales se reportan asintomáticos.

3. Mujer, de 53 años de edad, originaria y residente de Baca, con antecedentes médicos de obesidad y diabetes. La paciente vivía con 2 personas, que no presentan síntomas.

4. Mujer, de 54 años, de Mérida, con antecedentes de hipertensión y diabetes. Vivía con 4 contactos, todos ellos sin síntomas.

5. Hombre, de 54 años, de Mérida, con hipertensión, obesidad y diabetes. Convivía con 1 contacto, que se reporta asintomático.

6. Hombre, de 60 años, de Cacalchén, sin reporte de enfermedades previas. Tampoco se reportan contactos: el paciente vivía solo.

7. Mujer, de 62 años, de Muxupip, con hipertensión, insuficiencia renal crónica, obesidad y diabetes. Convivía con 4 contactos, todos asintomáticos.

8. Hombre, de 62 años, de Mérida, con diabetes. Convivía con 4 contactos, todos asintomáticos.

9. Mujer, de 63 años, de Mérida, con hipertensión, enfermedad cardiaca y diabetes. Vivía con 2 personas, ambas asintomáticas.

10. Mujer, de 67 años, de Umán, con hipertensión, obesidad y diabetes. Vivía con 1 persona, asintomática.

11. Hombre, de 68 años, de Mérida, con hipertensión y diabetes. No se reportan contactos: el paciente vivía solo.

12. Hombre, de 71 años, de Mérida, con hipertensión. Convivía con 6 contactos, los cuales hasta el momento se reportan sin síntomas.

13. Mujer, de 76 años, de Ticul, con hipertensión y diabetes. Vivía con 1 contacto, asintomático.

14. Hombre, de 78 años, de Suma, sin historial de enfermedades. El paciente convivía con 2 contactos, ambos asintomáticos.

15. Mujer, de 81 años, de Mérida, con hipertensión y diabetes. Vivía con 1 persona, sin síntomas.

16. Hombre, de 90 años, de Mérida, con hipertensión. El paciente convivía con 2 contactos, ambos asintomáticos.

Asimismo, en las últimas 24 horas se confirmaron 125 diagnósticos en la entidad. De los cuales, 50 ocurrieron en Mérida, 16 en Valladolid, 9 en Ticul, 6 en Tekax y Umán, 5 en Progreso y Temozón, 3 en Chocholá, Tinum y Tizimín, 2 en Chemax y Dzitás, 1 en Acanceh, Chichimilá, Dzan, Halachó, Hunucmá, Kanasín, Motul, Muna, Oxkutzcab, Peto, Tecoh, Tekit, Tixcacalcupul y Ucú, y 1 foráneo. En total, ya son 5,011 casos positivos, 48 son de otro país u otro estado.

La dependencia informó que 279 de los casos confirmados están hospitalizados y en aislamiento total. Hay otros pacientes hospitalizados a la espera de diagnóstico. El rango de edad de los casos confirmados es de 1 mes a 97 años.

Pese a que en los últimos días, el estado ha registrado un alto número de contagios y fallecimientos por el virus, se mantiene en semáforo naranja, que ha relajado la apertura de negocios y el consecuente acceso de personas.

Actualmente se puede consultar información sobre la COVID-19 en la página http://www.coronavirus.yucatan.gob.mx. También se encuentran a disposición la línea telefónica (800 982 2826), y los chats de Whatsapp en español (999 200 8489) y en maya (9991 40 6622), para obtener diagnóstico automatizado; y la aplicación “Meditoc”, tanto en Apple Store como en Play Store.

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COMUNICADO

Cooperativas de la Península de Yucatán se unen para promover el turismo comunitario

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En este año 2020, tan diferente por la pandemia que azota al planeta, la Alianza Peninsular para el Turismo Comunitario (APTC) conformada por 24 cooperativas de Campeche, Yucatán y Quintana Roo, decidió celebrar el día internacional de las cooperativas de forma diferente. Conscientes de que el turismo busca ahora experiencias más cercanas a la naturaleza y a la cultura, decidieron aliarse para responder a esas nuevas necesidades. Este 4 de julio, la APTC presenta el sitio en internet viajaturismocomunitario.com en el cual las personas interesadas podrán encontrar en un click la experiencia que más les interese.

Las cooperativas ofrecen a través de este sitio, vivencias diferentes a lo que uno puede imaginar al decidir viajar a la Península de Yucatán. El turismo de naturaleza es una de esas experiencias. Las cooperativas ofrecen, por ejemplo, recorridos en los canales de la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an, en Quintana Roo; paseos en lancha por las costas de Campeche a lado de delfines, flamencos e islas desiertas; nado en las refrescantes aguas de los cenotes de Yucatán y la posibilidad de conocer de cerca a los cocodrilos, monos saraguatos y aves de la región.

La cultura maya gira alrededor de la milpa, una forma tradicional de cultivar la tierra, la apicultura y las abejas sin aguijón (abejas meliponas); esas constituyen tres experiencias únicas para recorrer con respeto.  Al regreso, y en cada uno de los sitios de la alianza, la gastronomía maya está en el menú y gran parte de los alimentos provienen del mar o del campo que rodea la comunidad.

El turista especializado en birdwatching, o los amantes de la naturaleza que quieran conocer las serpientes colgantes anunciadas hace poco tiempo en National Geographic, también encontrarán un viaje a su medida. Los cenotes del gran acuífero maya, tan renombrados a nivel internacional, son también parte de la oferta de la Alianza.

Ismael Arellano, desde Valladolid en Yucatán, comparte que el turismo comunitario permite viajar en grupos pequeños, lo cual garantiza la sana distancia en todo momento. Además, todas las cooperativas están recibiendo asesoría y capacitación para adoptar mejores prácticas que permitirán a los visitantes vivir una experiencia segura en todo momento.

En opinión de Rossana Rivero, del destino Isla Arena en Campeche, las y los mexicanos merecen viajar de manera segura, después de haber respetado durante más de tres meses las medidas para ayudar a controlar la epidemia. Ella destaca que las y los turistas pueden mostrar su solidaridad al viajar hacia las cooperativas que ofrecen turismo comunitario, pues así contribuyen de forma directa al apoyo de muchas familias y, con ello, a la recuperación económica del país.

Zendy Euan, de Felipe Carrillo Puerto en Quintana Roo, concluye con una invitación a cada mexicana y mexicano a explorar, cuando la situación lo permita, la naturaleza y la cultura de la Península de Yucatán. Elige y VIAJA TURISMO COMUNITARIO.

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Lluvia

Indalecio Cardeña Vázquez

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En estos últimos días de lluvia, luego de la tormenta de hace un mes, pareciera que el agua se hubiera vuelto benigna, que sus caudales hubieran retomado su intensidad normal, aunque en algún momento irrumpiera impetuosa.

La lluvia, en este tiempo de pandemia, de temor incorporado ya a nuestra rutina, volviendo así más peligroso al coronavirus porque los cuidados y las precauciones se relajan, la lluvia decíamos, cuando es moderada, y no pareciera contagiada por nuestras zozobras, resulta agradable, tonificante incluso.

Ahora, cuando es menor la cantidad de gente que sale de sus casas–pero desafortunadamente no la necesaria que debería permanecer en sus domicilios, y esto último debido fundamentalmente a una razón: la económica, la necesidad de trabajar–, pareciera que al estar casi todos en sus hogares al anochecer temprano, como era a mediados del siglo  pasado, la lluvia contribuyera a retrotraerse en el tiempo, ayudara a remontar días, horas, para llegar a momentos olvidados, guardados en algún pliegue de los años, y surgieran entonces luminosos, plenos, con su cauda memoriosa, lejana o reciente. Como cuando se llegaba a casa luego de un día lluvioso para descansar, y ello resultaba increíblemente agradable luego de atravesar nuestra Venecia yucateca, y sufrir los estragos de calles inundadas, porque lo mismo era ir en vehículo, esquivando baches que caminando y bogando charcos.

Después de aquella odisea, era realmente confortable estar en casa y desde ahí escuchar caer el murmullo del agua sobre los árboles. Cierto es que la lluvia en el campo es más bella que en la ciudad, pero las lluvias en la provincia siempre son hermosas.

Las lluvias de verano tienen una suave tristeza que nos deja pensativos, como si fuese una llave que abre algo dentro de nosotros y, entonces se escapan los sueños, los recuerdos.

Una de estas noches pasadas, la lluvia abrió mis recuerdos y volví a vivir veranos pasados, el ruido del agua que caía al pozo filtrándose, trajo de nuevo para mí, el canto de las ranas, la voz grave de los sapos uo. Volví a las calles de laja y tierra de mi niñez, a las lluvias de junio que las inundaban por la tarde, igual que ahora, pero entonces sin pavimento, para que el sol, rojo como los flamboyanes se reflejase ahí, mientras dibujaba un arcoíris.

Mi abuela solía recomendar no salir de la casa, cuando la tarde era amarilla. Las mañanas blancas en su casa eran magníficas, con el patio y el pozo, la anona y demás árboles frutales, y con los tres perros que siempre espantaban a las gallinas. Por las noches, cuando salíamos a “tomar fresco”, a la puerta de su casa podíamos ver claramente las estrellas.

Los años han pasado y ahora no hay nada de aquello. Primero la televisión no dejó mucho tiempo para salir a “tomar fresco”, después cuando llegaron las redes sociales, todo terminó de modificarse. La luz en la ciudad fue incrementándose con los nuevos fraccionamientos y colonias, hasta no dejarnos ver ya las estrellas. El pavimento sepultó lajas y ranas. Las mariposas que los niños salían a cazar, huyeron junto con otros insectos y animales.

La otra noche, en el silencio que la pandemia ha instaurado, la lluvia despertó mis recuerdos, del mismo modo que seguramente, alguien también, en algún lugar, volvió a sus memorias.

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