Apuntes librescos
Eugenia
Publicado
hace 6 añosen
La novela Eugenia. Esbozo novelesco de costumbres futuras, del Dr. Eduardo Urzaiz Rodríguez, fue publicada, en formato digital, por la Universidad José Martí de Latinoamérica, Campus Mérida. La edición original es de 1919.
La escritora Cristina Martín Urzaiz dice en la edición 2019: “Eugenia fue la primera novela mexicana de ciencia ficción y su autor ubica la trama 300 años después de haberla escrito (2218). Esta obra que plantea una visión futurista de la vida en la tierra, se adelantó 13 años a los clásicos “Un Mundo Feliz” de Aldous Huxley (1932), 30 años a “1984” de George Orwell (1949) y 34 años a “Farenheit 451” de Ray Bradbury (1953)”.
Los promotores de la edición, Dres. Carlos E. Bojórquez Urzaiz, Alejandro Ramírez Loria, y Ginón Bojórquez Palma, explican: “Se trata de una edición digital, dispuesta a tono con la futuridad con que el doctor Urzaiz Rodríguez imaginó las líneas de su obra literaria, con la mirada puesta no sólo en un viaje doscientos años hacía el futuro de Villautopia, sino que a la vez nos traslada cien años al pasado, a la Mérida, Yucatán, o La Habana, Cuba de1919”.
Ante la publicación de Eugenia, hace cien años, el autor, rector fundador de la Universidad Nacional del Sureste (fundada por el gobernador Felipe Carrillo Puerto, el 25 de febrero de 1922), hoy Universidad Autónoma de Yucatán, apuntó en su prólogo:
– “Estoy seguro de que muchos individuos, de esos que se consideran los únicos usufructuarios del sentido común, exclamarán escandalizados al leer mi libro: – ¡Pero esta es la obra de un loco! – .
“Médico soy de locos y nada tendría de extraño que, en los catorce años largos que llevo tratando a diario con ellos, algo se me hubiese pegado de sus delirios y manías. Yo, como es natural, me tengo por sano y cuerdo; y como, por otra parte, he conocido y conozco enajenados que escriben muy bella y razonadamente, ni me asombra ni me ofendo porque mi obra sea calificada de tal manera.
“Después de todo, hasta los mismos conceptos de cuerdo y loco son relativos, pues dependen del lado en que se coloque el que juzga o califica. Así, a lo menos, lo entendió aquel fraile español que, en el siglo XVII, escribió un libro titulado: “De si los locos son ellos o lo somos nosotros”.
“Tú, por lo tanto, lector benévolo o severo, puedes juzgarme como mejor te parezca; que me queda el recurso -y a él me acojo desde luego- de aplicarte la misma vara que empleas para medirme”.
El Dr. Urzaiz Rodríguez fue autor, además de la novela Eugenia, de los siguientes títulos, entre otros: Historia de las Religiones; Reconstrucción de Hechos, firmada con el seudónimo de Claudio Meex e ilustrada por él mismo; la traducción al español de “Evangelina” de Longfellow; Del Imperio a la Revolución; Psiquiatría para estudiantes de medicina; Biología y Antropología para alumnos de la Escuela Normal; Estudio Psicológico sobre el espíritu varonil de Sor Juana Inés de la Cruz; Exegesis Cervantina; La Emigración Cubana en Yucatán; La Familia, Cruz del Apóstol.
Tengo en mi biblioteca un ejemplar de Eugenia, edición de 1976, con motivo del centenario del nacimiento del Dr. Urzaiz Rodríguez, a cargo de la Universidad de Yucatán, y que constituyó la tercera edición, “en gran parte facsimilar, rememorando justicieramente al desaparecido maestro”, apunta el escritor Renán Irigoyen Rosado, como jefe del Departamento de Extensión Cultural de la Casa de Estudios yucateca. Contiene el prólogo a la segunda edición, escrito por otro distinguido universitario, Conrado Menéndez Díaz, y un estudio del enciclopedista Leopoldo Peniche Vallado.
Menéndez Díaz apunta: “Esperamos que el conocimiento de esta obra resulte sumamente provechoso a las nuevas generaciones, ya que en ella –como ocurre en toda novela- el autor infunde sus ideales, sus aspiraciones y sentimientos, a sus personajes y por consiguiente cumple, aun sin proponerse hacer una obra de tesis, con el docere delectando, inseparable de la buena literatura”.
Don Leopoldo señala: “Esencialmente deductivo en el razonamiento, las anticipaciones futuristas del Dr. Urzaiz están sólidamente basadas en las realidades sociales e históricas que él ha vivido o estudiado y su sueño –lo que él llama su sueño cuando en el prólogo dice: ¡Anchie io sogno spesso! (También yo sueño a menudo)- no es el sueño descoyuntado, descabalado y caótico del poeta sin vigilia, sino el sueño ordenado, todo equilibrio, todo deliberación, del hombre de ciencia que razona y especula, analiza y sopesa, y resume en fórmulas y ecuaciones cuanto lucubra y atisba”.
Los moralistas y conservadores, entiendo que aquí sí viene bien empleado el vocablo, de la sociedad yucateca de principios del siglo XX se habrán escandalizado y ofendido por la novela Eugenia:
Esterilización masiva, “reproductores oficiales de la especie”, desaparición de la familia y aparición del “grupo, basado en las afinidades de carácter y en la comunidad de gustos y aspiraciones y, por tanto, realmente indisoluble”, y lo más “detestable”, los “gestatores” del sexo masculino, “previamente feminizado”, al cual un cirujano “le ha hecho ya una pequeña incisión en el abdomen. El ovulo es depositado en la cavidad peritoneal, como un grano de trigo en el surco, y si la operación es fructuosa –lo cual en la actualidad rara vez deja de suceder- a los doscientos ochenta y un día exactos, hacemos una laparotomía y extraemos un niño perfectamente desarrollado y viable”.
Es probable que los conservadores yucatecos de la sociedad del siglo XXI también se trastornen por la trama eugenésica de la novela Eugenia, cuya acción se desarrolla en el siglo XXIII.
Los interesados encuentra la novela Eugenia, en: https://universidadjosemarti.com/wp-content/uploads/2019/12/EUGENIA-E-URZAIZ.pdf
“Tendido de libros”. El vocablo “tendido” se usa más alrededor de los cosos taurinos. La Real Academia Española informa “tendido” como adjetivo en tauromaquia: “Dicho de una estocada: Que penetra más horizontalmente de lo adecuado en el cuerpo de la res”. Otra acepción es: “Acción y efecto de tender”, y éste significa “Desdoblar, extender o desplegar lo que está cogido, doblado, arrugado o amontonado”. A un lado estos conceptos, el caso es que recientemente hubo un “tendido” de libros, promovido por el Fondo de Cultura Económica (en portal de revista Proceso, “Esteban Moctezuma y Paco Ignacio Taibo II inauguran Tendido de Libros en Los Pinos”, 20 diciembre 2019).
El acto se efectuó en el otrora centro del poder nacional, Los Pinos, la residencia presidencial desde el mandato del Gral. Lázaro Cárdenas hasta el gobierno de Enrique Peña Nieto. El presidente Andrés Manuel López Obrador decidió no usarla, y residir y celebrar sus actos oficiales en Palacio Nacional. El “tendido”, en el salón “Adolfo López Mateos”, atrajo a miles de visitantes, lectores, quienes adquirieron, según los reportes periodísticos, más de 14 mil ejemplares, editados por el FCE y Educal. La oferta libresca, señaló el FCE, fue seductora, en términos de precios: “La mayoría en un rango de nueve pesos hasta 150 y ya de ahí los menos de 151 a 250” (Milenio, 23 diciembre 2019).
El “tendido de libros” es una excelente idea para promover la lectura. Podría ser imitado por alguna institución yucateca, por ejemplo, la Universidad Autónoma de Yucatán, la secretaría estatal de la Cultura y las Artes, el Ayuntamiento de Mérida, y Maldonado Editores, que además, han sido, históricamente, los grandes editores en la Península de Yucatán.
A estas entidades podría sumarse la UNAM, por conducto del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, cuya sede principal se encuentra en las instalaciones del ex sanatorio Rendón Peniche. En su caso, el Centro atraería las importantes ediciones de la UNAM.
La UADY, el Ayuntamiento de Mérida y Maldonado Editores ya promueven sendas ferias de libros y de lectura. El “tendido de libros”, entiendo, consistió en ofertar publicaciones a bajo precio, así que también esas instituciones podrían hacer lo mismo con sus propias producciones. Así que bien que pueden promoverlo. Los lectores lo agradeceremos.
Borges. Apunte relativo al escritor argentino Jorge Luis Borges, que publicó Graciela Mochkofsky, en la revista Letras Libres (número 188, agosto de 2014): Fervor de Buenos Aires, que es el primer libro publicado por Jorge Luis Borges. Es un librito delgado, sin prólogo ni pie de imprenta. La edición fue pagada por el padre de Borges cuando este tenía veintitrés años.
“Escribí esos poemas entre 1921 y 1923, y el volumen apareció a comienzos de 1923” – precisa Borges en Autobiographical Notes, publicado originalmente en inglés por The New Yorker en 1970 y traducido al español como un ensayo autobiográfico.
Sigue contando Borges: “Mi hermana (Norah) hizo un grabado en madera para la portada y se imprimieron trescientos ejemplares. En aquellos tiempos, publicar un libro era una suerte de empresa personal. Nunca se me ocurrió, por ejemplo, mandar ejemplares a los libreros o a los reseñistas. La mayor parte los regalé”.
Borges falleció en Ginebra de un enfisema pulmonar el 14 de junio de 1986.
Lectora. Diálogo de Salman Rushdie y la Chica Playboy del Año 1988, durante una fiesta en la Mansión Playboy de Hugh Hefner, en el libro Memorias. Joseph Anton, del escritor indio-británico:
“… una joven rubia de sonrisa amable y cuerpo inverosímil. Era Heather Kozar, la recientemente elegida Chica Playboy del Año, una muchacha muy joven con excelentes modales que, para decepción de él, insistió en tratarlo de usted.
“Perdone, no he leído ninguno de sus libros –se disculpó-. Para serle sincera, no leo muchos libros, porque me canso y me entra sueño”. Sí, claro, coincidió él, a él a menudo le pasaba lo mismo.
“Pero hay algunos libros –añadió ella-, como Vogue, que me siento obligada a leer para mantenerme al corriente de lo que pasa”.
Diferencias. “¿Eres bibliófilo? ¿Practicas tsundoku? La Bibliofilia es el término para definir a las personas amantes de los libros, de su coleccionismo, a los expertos en encontrar las primeras ediciones de una obra, de conocer al detalle cada libro y saber cuál tiene más valor. Mientras que el Tsundoku se refiere más a una acumulación de libros que no leerás nunca. Comprar sin parar” (Portal Qué leer, 25 septiembre 2019).
Felicitaciones. A los lectores de Informe Fracto, el redactor de los Apuntes Librescos les expresa sus felicitaciones por el año nuevo y un inmejorable deseo: que lean libros en 2020, muchos libros y más libros.
Traspunte. “Borges y el taxista”, de José Bianco, en El Cuento, Revista de Imaginación, Premio Nacional de Periodismo 1981, número 143, abril-diciembre 1999, ejemplar de aniversario número de 35:
– “No puedo leer. Soy ciego.
– ¿No puede leer nada?
– No. Nada.
– ¿Ni siquiera los diarios?”.
Apuntes librescos
El capítulo más bullanguero del imperio en Yucatán
Publicado
hace 5 añosen
febrero 2, 2021
De acuerdo con la novela de Fernando del Paso, Noticias del Imperio, Carlota, “Emperatriz de México y de América, Regente de Anáhuac, Reina de Nicaragua, Princesa de Chichén Itzá”, se llamó “María Carlota Amelia Victoria Clementina Leopoldina”.
Se recordó a Carlota, esposa del emperador Maximiliano, con motivo de la declaratoria en 2020 de Sisal, como Pueblo Mágico, ya que arribó al puerto yucateco el 22 de noviembre de 1865, hace poco más de 155 años, para realizar una visita de trece días en Yucatán, que relata el maestro Faulo Sánchez Novelo, en su libro, Yucatán durante la intervención francesa (1863-1867), editado en 1983 por Maldonado Editores.
Carlota llegó a Yucatán como “la esperanza, como la mensajera de la felicidad”, al decir del cura Manuel Sánchez. Estuvo, camino a Mérida, en Hunucmá, “se bañó en el cenote del lugar”, en Ucú, y en Caucel, “desde allí viajó escoltada por un grupo de jóvenes meridanos que habían hecho viaje a esa población a caballo”, visitó Kanasín, “con el objeto de conocer las artesanías de barro”, y principalmente en Mérida.
Llegó a Mérida el 23 de noviembre de 1865 y siguió a Campeche el 5 de diciembre, “dejando a la población sumida en agudo dolor”. Al retornar a la capital del país, se dijo estar “satisfecha y altamente complacida con Yucatán”.
A su arribo a Mérida, visitó la Catedral, en donde “se entonó un solemne Te Deum compuesto expresamente para el acto por José Jacinto Cuevas”. La iglesia, apunta Sánchez Novelo, “estaba repleto. Los ricos ocupaban los mejores lugares y el más infeliz hombre del pueblo contemplaba aquel espectáculo desde atrás y por el rumbo de las puertas laterales”.
Agrega: “La Emperatriz debió sentirse muy incómoda ante aquellas muestras de fatuidad santurrona, pues desde su llegada a México manifestó gran antipatía por el alto clero, el regular y las monjas”.
Se hospedó en la residencia en donde “no hace mucho tiempo estuvo instalada una farmacia que llevó el nombre de El Gallito“, en donde almorzó y exclamó: “De todo corazón os digo que el mayor sentimiento del Soberano es y será no estar aquí presente para manifestaros cuánto os ama”.
Al día siguiente, oró en el templo de la Mejorada, visitó el Hospital General de San Juan de Dios, la Casa de Beneficencia y el Convento de las Monjas Concepcionistas, atendió asuntos oficiales, gustó de la actuación de jóvenes mestizas, y visitó escuelas y liceos.
Otro día estuvo en el mercado público, la ciudadela de San Benito, el liceo de niñas de la Sra. Ortoll, y a un baile en el palacio de gobierno. También, más adelante, visitó la cárcel pública y asistió a una función de ópera, y estuvo en el Seminario Conciliar de San Ildefonso; inauguró la fábrica de tejidos La Constancia de Manuel Medina y M. Binney.
Donó: 3 mil pesos para las obras del Hospital General de San Juan de Dios, 3 mil pesos para repartir entre los pobres y los afectados por la guerra de castas, mil pesos para la conclusión de la verja del atrio de catedral, 2 mil para el convento de las monjas concepcionistas y una cantidad similar para la Casa de Beneficencia.
Nombró “damas de palacio” a Julia Campillo de Salazar Ilarregui (esposa del comisario imperial de la Península de Yucatán, José Salazar Ilarregui), Dolores Lavalle de Ibarra de León, Julia Fajardo de Regil y Peón y a Eduvige Peón de Hermida.
Designó “chambelanes del Emperador a Arturo Peón y a Joaquín González y Gutiérrez”.
La visita de la Emperatriz de México, afirma el escritor Sánchez Novelo, es “el capítulo más bullanguero del imperio en Yucatán”.
Bicentenarios. En 2021 celebramos a Gustave Flaubert (nacido el 12 de diciembre de 1821), autor de Madame Bovary; a Charles Baudelaire (nacido el 9 de abril de 1821), autor de Las flores del mal; a Fiódor Dostoyevski (nacido el 11 de noviembre de 1821), autor de Crimen y Castigo, y Los hermanos Karamazof.
El centenario de Augusto Monterroso (nacido el 21 de diciembre de 1921, autor del legendario cuento: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Recomendaciones. Para empezar el año 2021 es recomendable la lectura de las novelas Las tinieblas y el alba, de Ken Follet, y La mujer del bosque, de John Connolly. Una, novela histórica, y otra, novela negra.
Cuando Follet publicó, en 1978, su novela La isla de las tormentas, su agente Al Zuckerman, le dijo: “Esta novela va a ser algo grande, y a partir de ahora tendrás problemas con los impuestos sobre ganancias”. Luego publicó otras veinte novelas, hasta llegar a la más reciente, Las tinieblas y el alba, que se anuncia como “precuela” de su trilogía “Los pilares de la tierra”.
La novela transcurre entre los años 997 y 1007 de nuestra Era, con la vida de los personajes principales: Edgar, constructor de barcos; Ragna, rebelde hija de un noble normando; Aldred, monje idealista; y, Wynstan, obispo despiadado. Dice la promoción del libro: “El gran maestro de la narrativa de acción y suspense nos transporta al ocaso de una época violenta y brutal y al comienzo de un nuevo tiempo en un monumental relato de ambición y rivalidad, nacimiento y muerte, amor y odio”.
La mujer del bosque es la nueva novela de Connolly protagonizada por el detective Charlie Parker. Éste debutó en la novela Todo lo que muere, en la que Connolly introduce al “antihéroe” Parker, “un expolicia obsesionado con encontrar al asesino de su mujer y su hija”.
La serie Charlie Parker comprende ya 17 novelas, incluyendo La mujer del bosque. En su reseña de Todo lo que muere, Víctor Hugo López dice de Parker: “Su distintivo es el coqueteo con lo sobrenatural y la bifurcación que lo habita entre el mundo onírico y los eventos de la realidad, habilidad que amplía los recursos para agregar detalles sumamente misteriosos a los casos que resuelve”.
Para alentar la lectura de La mujer del bosque, los editores incitan: “En una casa cercana a los bosques, un teléfono de juguete empieza a sonar. Suena para un niño que está a punto de recibir una llamada de una mujer muerta. Pero, cuando los muertos llaman, sólo Charlie Parker se atreve a contestar”.
Académico. El novelista cubano Leonardo Padura será miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, al igual que el escritor nicaragüense Sergio Ramírez (Excélsior, 19 enero 2021). La Academia afirma: “Son autores de obras fundamentales para las letras latinoamericanas como El hombre que amaba a los perros y Margarita, está linda la mar”.
Lectores. Según el Inegi, en comunicado de prensa de abril 2020: a). “La población que declaró leer libros en los últimos doce meses, en promedio lee 3.4 ejemplares por año”. b). “Cuatro de cada diez personas alfabetas de 18 y más años de edad declararon haber leído al menos un libro en los últimos 12 meses”. c). “Los principales motivos para no leer fueron: falta de tiempo y falta de interés, motivación o gusto por la lectura”.
Premio. La novela Los abismos, de la escritora colombiana, Pilar Quintana, obtuvo el premio Alfaguara de Novela 2021, porque “se adentra en la oscuridad del mundo de los adultos a través del punto de vista de una niña que, desde la memoria de su vida familiar, intenta comprender la conflictiva relación entre sus padres” (La Jornada, 22 enero 2021).
La editorial informa que “la dotación del premio es de 175 mil dólares, una escultura de Martín Chirino y la publicación simultánea en todo el territorio de habla hispana”.
El Premio lo han obtenido cuatro mexicanos: En 2001, Elena Poniatowska, por su novela La piel del cielo. En 2003, Xavier Velasco, Diablo guardián. En 2018, Jorge Volpi, Una novela criminal. En 2020, Guillermo Arriaga, Salvar el fuego.
Entre juristas. El austriaco Hans Kelsen es apreciado como el jurista más influyente durante el siglo XX. Escribió un poema, traducido por el jurista mexicano Ulises Schmill Ordoñez, Carpe Diem:
“Pronto, Oh! Pronto tú empalidecerás,
Dejarás este bello mundo
Y serás olvidado.
Por ello no debes preocuparte,
Siempre es hoy, nunca es mañana;
El tiempo es ilusión
No ensueñes lo muy lejano,
Puedes dar lugar a dichas cercanas,
¿Sólo lo que tomas es tuyo!
Traspunte. En el libro de Faulo Sánchez Novelo, Yucatán durante la intervención francesa (1863-1867):
– El emperador Maximiliano encargó a Carlota que “comprobase en su viaje si convenía o no otorgar a Yucatán una especie de autonomía, ya que era una realidad que los yucatecos odiaban a los mexicanos, (pues) intelectualmente tenían un nivel más elevado que éstos y por eso merecían más libertad”.
La respuesta de Carlota, Princesa de Chichén Itzá:
– “En determinados aspectos se les podía conceder (a los yucatecos) una legislación especial, pero no aconsejaba darles libertades demasiadas amplias pues el temperamento de los habitantes de la Península era demasiado ardiente y quizá pudiesen hacer excesivo uso de ellas”.
El presidente de la República presentó en octubre último, un “plan para conmemorar en 2021 los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán, 500 años de la Memoria Histórica de Tenochtitlán y 200 años de la consumación de la Independencia de México”, y para ello solicitó a países europeos diversos préstamos de piezas arqueológicas prehispánicas para su exhibición en la capital del país.
A Italia: el Códice Florentino, que está en la Biblioteca Medicea Laurenziana, y el Códice Cospi o Bologna, que está en la Universidad de Bolonia. A Australia: el penacho de Moctezuma. Al Vaticano: el Códice Borgia, Códice Vaticano de la cultura náhuatl, Códice Vaticano de la cultura tolteca-chichimeca, y Mapas de Tenochtitlán. A la fecha, ninguno ha concedido préstamo alguno.
Hace ocho años, Elva Mendoza publicó un artículo en el portal de ContraLínea (“Saqueo arqueológico en la impunidad”, 7 agosto 2012): en el que denunció:
– “México se ha convertido en un paraíso para los saqueadores: objetos arqueológicos e históricos son robados, traficados ilícitamente, dañados y destruidos año con año. Pese a que los incidentes denunciados involucran al menos 4 mil 235 piezas muebles y 106 inmuebles dañados, durante los gobiernos panistas la PGR ha iniciado únicamente 181 averiguaciones previas, apenas la cuarta parte de las que asegura el INAH que fueron abiertas durante el mismo periodo en la Procuraduría. En 12 años, ningún detenido a pesar de que hasta en internet se ofertan las piezas saqueadas”.
El asunto es antiguo, por supuesto, y no únicamente se ha registrado en los años de gobierno federal del PAN. En la BBC, Julián Miglierini, así lo apunta: “El tráfico de piezas de arte elaboradas antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI no es un fenómeno nuevo en México” (“México contra el saqueo de su pasado prehispánico”, visto el 5 diciembre 2020).
Este asunto hizo que revisara mis papeles antiguos. Recordé la celebración de la Semana de Alabama en Yucatán”, en mayo de 1981, en la que el profesor Eduard Terry, informó que desde 1971, la Universidad de Alabama, Estados Unidos, organizaba cursos y seminarios en la entidad, como parte de su programa de posgrado de Estudios Latinoamericanos. El Dr. Terry dijo que desde hace muchos años, la Universidad de Alabama tiene “interés y vínculos” con Yucatán. En la década de los treintas, uno de sus catedráticos practicó investigaciones en la entidad. De 1965 a 1969 se realizaron tres “temporadas de campo” en el sitio arqueológico de X-Kutican.
Y que mientras se efectuaba el proyecto X-Kutican, esa universidad se “interesó por conservar el acervo de archivos de Mérida para hacerlo disponible tanto a los investigadores de México como a los de Estados Unidos”.
Durante el otoño de 1967 y la primavera de 1968, “libros, manuscritos y documentos de dos bibliotecas, seleccionados por el Dr. Alfredo Barrera Vásquez y sus colegas, fueron filmados en 119 rollos de microfilme”.
En una visita del rector de la Universidad de Alabama, se obsequió al Instituto Yucateco de Antropología e Historia, un aparato para leer microfilme.
Más tarde –reveló el Dr. Terry-, “llevamos los originales a la Biblioteca Central de la Universidad de Alabama, para resguardarlos en su edificio con aire acondicionado”.
Lea de nuevo, lector de Informe Fracto. Se llevaron originales y dejaron copias filmadas. No supe entonces, ni ahora, cuáles fueron esos “libros, manuscritos y documentos”, ni qué autoridad permitió que se llevaran los originales a Alabama.
Canek. La novela Canek, combatiente del tiempo, del siempre admirado escritor Roldán Peniche Barrera, se publicará en breve, según anunció la Secretaría de la Cultura y las Artes.
Libros aún no publicados. En enero último, estos Apuntes Librescos publicaron que con motivo de las festividades del aniversario número doscientos de la doscientos de la “consumación” de la Independencia nacional, el presidente de la República anunció la edición de libros: “21 títulos de historia, ensayo y literatura mexicana, que se repartan uno por mes, a partir de este enero y hasta septiembre de 2021” (“La Reina del Crimen. Centenario de su primera novela: El misterioso caso de Styles”, en Informe Fracto, 15 enero 2020).
Algunos de los títulos: Los bandidos de Ríoo Frío, de Manuel Payno. Noticias del imperio, de Fernando del Paso. El laberinto de la soledad, de Octavio Paz. La región más transparente, de Carlos Fuentes. Los de abajo, de Mariano Azuela. Pedro Páramo, de Juan Rulfo. La noche de Tlatelolco, de Elena Poniatowska. El libro rojo: 1520-1867, de Vicente Riva Palacio, Manuel Payno, Juan A. Mateos, Rafael Martínez de la Torre (y con “amplificaciones” de Ángel Pola, en el tomo II).
Los Apuntes Librescos y su redactor siguen esperando, sentados, por supuesto, la publicación de esos libros.
Centenario de Quezada. El suplemento El Cultural del periódico La Razón (12 diciembre 2020) le dedicó a Abel Quezada, su principal nota de su edición sabatina:
– “Este domingo 13 de diciembre se cumplen cien años del nacimiento de un periodista que dejó huella con sus cartones. Durante varias décadas del siglo XX, en ellos combinó su crítica de la realidad del México posrevolucionario y la crónica de una sociedad tan singular como la de esos años. Además de dibujante, caricaturista, fue pintor y escritor —entre otras ocupaciones. A la par de las batallas periodísticas gozó una vida plena de gracia, goce, calidez, ironía; con esos y otros atributos dio forma a una visión única, aunque influyente, del que permanece como el mejor de los mundos imposibles”.
Abel Quezada nació en Monterrey, Nuevo León, en 1920, y falleció en Cuernavaca, Morelos, en 1991. Fue caricaturista, dibujante, historietista, pintor, muralista. Él lo dice así: “Dibujar para mí es un constante tic nervioso. Comencé a dibujar desde que era niño y lo he seguido haciendo durante todos los días -casi todas las horas- de mi vida. Dibujo cuando estoy solo y cuando estoy acompañado. Dibujo cuando hablo por teléfono y dibujo cuando, en los restaurantes, converso con una persona” (publicado en el prólogo del libro Nosotros los hombres de verde, del Fondo de Cultura Económica, en 1985).
Publicó sus “garabatos”, en los periódicos capitalinos Esto, Ovaciones, Cine Mundial, Últimas noticias de Excélsior, Novedades, Excélsior. Sus personajes destacados fueron: El Tapado, Gastón Billetes, El Charro Matías, y La Dama Caritativa de Las Lomas. Dejó de publicar en 1989, con una serie de seis cartones, “Serie de despedida”, en Excélsior, del 27 de marzo al 01 de abril de 1989, denominados: Los 100 días, La ciudad, Los periodistas, El tapado, El humor, y El último.
Guardo en mi biblioteca una bellísima edición de dos libros de dibujos, pinturas y caricaturistas de Abel Quezada, Obras y Petróleo, editados por Pemex, Abel Quezada Asociación Civil, América Natural Floresta Ediciones, y Museo de la Ciudad de México.
En AQ, Abel Quezada, Obras, reproduce dos obras en óleo sobre tela:
a). Un retrato del General Salvador Alvarado, de 1960, y, b). “El submarino yucateco”, de 1982, así denominado acaso por el casco exageradamente redondo.
Eva García Sáenz de Urturi. La novelista española Eva García Sáenz de Urturi obtuvo el Premio Planeta 2020, con una bolsa de 601 mil euros, por su novela Aquitania. Es autora de la trilogía de la “Ciudad Blanca”: El silencio de la ciudad blanca (2016), Los ritos del agua (2017), y Los señores del tiempo (2018).
García Sáenz de Urturi definió su obra, Aquitania, como un “thriller medieval, un homenaje a El Nombre de la Rosa de Umberto Eco”.
El Premio Planeta de novela es un premio literario comercial otorgado desde 1952 por la editorial Planeta a la mejor obra inédita. La primera fue dedicada a En la noche no hay caminos, del escritor español Juan José Mira, pseudónimo de Juan José Moreno Sánchez. El mexicano, José Zepeda Patterson, obtuvo el premio en 2014, por su novela Milena o el fémur más bello del mundo.
La promoción de Aquitania, dice lo siguiente:
– “1137. El duque de Aquitania —la región más codiciada de Francia— aparece muerto en Compostela. El cuerpo queda de color azul y con la marca del «águila de sangre», una ancestral tortura normanda. Su hija Eleanor decide vengarse y para ello se casa con el hijo del que cree su asesino: Luy VI el Gordo, rey de Francia.
Pero el propio rey muere durante la boda en idénticas circunstancias. Eleanor y Luy VII intentarán averiguar, junto con los gatos aquitanos —los épicos espías de los duques—, quién quiere a los inexpertos reyes en el trono.
Décadas antes de la muerte del duque de Aquitania, un niño sin nombre es abandonado en un bosque por sus cinco madres. Acaso un monstruo, o tal vez un santo, el pequeño superviviente acabará convirtiéndose en uno de los hombres más excepcionales del medievo europeo”.
Le Carré. Falleció, el pasado domingo 13, el escritor británico, David John Moore Cornwell, conocido con el seudónimo de John le Carré (1931-2020), “considerado un maestro de la intriga, del espionaje y un referente de las letras inglesas” (Excélsior, 14 diciembre 2020).
Su primera novela la escribió en 1961, Llamada para el muerto, y la última en 2019, Un hombre decente. Su tercer libro, El espía que surgió del frío, publicado en 1963, lo convirtió en el más famoso escritor de novelas de espionaje”, dijo su agente literario. Excélsior la reconoce como “una de las grandes novelas del siglo XX”.
Obama. El expresidente norteamericano Barack Obama publicó, recientemente, el primer tomo de sus memorias, Una tierra prometida. Entrevistado por The new York Times, aseguró que sus libros preferidos, de “cabecera”, son: El gran Gatsby, de Francis Scott Fitzgerald; El hombre invisible, de Ralph Ellison; Las uvas de la ira, de John Steinbeck; La canción de Salomón, de Toni Morrison; y “cualquiera de Hemingway o Faulkner”, así como las novelas de Philip Roth (ABC, 10 diciembre 2020).
El periódico español El País, en su resumen anual de libros (19 diciembre 2020) consideró a Una tierra prometida como uno de los “50 mejores libros de 2020”, al igual que la novela del cubano Leonardo Padura, Como polvo en el viento.
Divorcio. El escritor argentino Jorge Luis Borges se divorció de Elsa Astete Millán. Algunas de sus razones, según publicó José María Lancho, en su artículo “El divorcio de Borges, relato hostil”, en el diario español ABC (12 agosto 2020):
– “Hace tres años que no puedo entrar en mi casa sin el temor de recriminaciones, de silencios hostiles y de todas las formas del malhumor. Mi mujer me exige la explicación de cada una de mis palabras o de mis actos”.
– “Se inmiscuye en todos mis asuntos particulares y ha tentado que las secretarias de la Biblioteca Nacional espíen mi correspondencia, mis llamadas telefónicas y mis visitas”.
– “No ha mostrado el menor interés en mi obra literaria, pero sí en los resultados pecuniarios de esa obra”.
Receso de fin de año. Los Apuntes Librescos y su redactor disfrutarán de un receso con motivo del final de este Annus horribilis de 2020. El próximo año reanudarán la publicación de esta columna. Desean felices fiestas -con sana distancia y cubre bocas- a los lectores de Informe Fracto.
Traspunte. Nota antigua, siempre vigente. En el portal “comunidadbaratz.com” (28 febrero 2014) leí que uno de los “diez libros más leídos (y vendidos) en el mundo”, es El Libro Rojo de Mao o El Pequeño Libro Rojo, que contiene cita del Presidente Mao Tse-Tung, “con 820 millones de copias”.
La nota agrega: “Es un libro publicado desde abril de 1964 por el gobierno de la República Popular China en el que se recogen citas y discursos pronunciados por Mao Tse-Tung, que en aquel momento era el presidente del país y del Partido Comunista de China”.
Una cita sobre Cultura y Arte: “En el mundo actual, toda cultura, toda literatura y arte pertenecen a una clase determinada y están subordinadas a una línea política determinada. No existe, en realidad, arte por el arte, ni arte que se desarrolle al margen de la política o sea independiente de ella. La literatura y el arte proletarios son parte de la causa de la revolución proletaria en su conjunto; son, como decía Lenin, engranajes y tornillos del mecanismo general de la revolución”.
Hace siete años, en el portal de ZaiChina (01 octubre 2013) se publicó que el Libro Rojo de Mao se reeditaría y que costaría 240 euros. “Fue un fenómeno social, revolucionario y propagandístico en los años 60”, dice la información.
Recuerdo la jocosa reacción de un internauta de Zhejiang, que no admite comentario alguno. Lanzó al aire la siguiente pregunta, acerca del libro rojo:
– “¿Es para limpiarse el culo?”
En Yucatán todos comemos el mucbipollo o pib en memoria de nuestros muertos. Así es la tradición. En el portal de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural: “Esta festividad se conoce como Hanal Pixan, que en maya significa comida de las almas, un homenaje que se representa con altares que exponen diversidad de símbolos y suculentos platillos típicos de la región, para honrar a los difuntos”.
“El ochavario o bix es la manera de honrar el recuerdo de los difuntos, pues en algunas regiones de influencia maya se cree que los pixanes o las almas vienen temporalmente al mundo de los vivos partir del 31 de octubre y que una semana después deben regresar al mundo de los muertos. Son ocho días de “permiso” que se les da a las ánimas para estar con sus familiares y para muchas familias aún se trata de algo solemne” (Diario de Yucatán, 7 noviembre 2019).
Carlos Evia Cervantes recuerda que “en aquel hogar en donde haya muerto algún familiar cercano durante al año anterior al Día de Muertos, no se hará el pib, pues existe la creencia que al excavar el hoyo en la tierra para cocer el guiso, equivale a estar desenterrando al recién fallecido y por lo tanto no lo dejan descansar en paz. Al respecto, un investigador sostiene que la razón por la que no se debe ofrecer el pib en el periodo citado es porque al hornear el guiso se estaría quemando el cuerpo del difunto recién enterrado” (“El día de muertos”, en Informe Fracto, 28 octubre 2020).
En su artículo, “Los finados en Yucatán”, José Iván Borges Castillo apunta: “El 7 u 8 de noviembre se realiza el ochovario y en algunos pueblos yucatecos, es entonces cuando aparece el pib como ofrenda, en el altar, y se reza solemne para que la ofrenda sea tomada. El 30 de noviembre tiene lugar el bix mes, o sea la despedida de las ánimas. Ahora será en la noche cuando se realiza todo un rito establecido, se coloca una nueva ofrenda pero ahora de alimento sólidos, panes, tamales, o pibes, que serán envueltos con servilletas y dejados en el altar por toda la noche para que las ánimas al retirarse se lleven esos alimentos” (Informe Fracto, 29 octubre 2020).
Además de mis notas de mujeres, café y tabaco, guardo también otras de los muertos, que aquí comparto con los lectores de Informe Fracto:
1. “Los muertos están solos, quieren que vayas con ellos. Pero ¿adónde? No existe el lugar en el que están. Los muertos no saben dónde están. No saben decir el nombre del lugar en el que están”, en la novela de Manuel Vilas, Ordesa.
2. “Los muertos no tienen prisa”, en la novela de David Baldacci, Memoria total.
3. “Los muertos escuchan, siempre están escuchando. ¿Qué otra cosas van a hacer?”, en el relato “El hombre que vaga por mundos ignotos”, en el libro de John Connolly, Música nocturna.
4. “Los funerales son una pérdida de tiempo. No son más que un espectáculo para los vivos. A los muertos les trae sin cuidado. Ahora la tendencia no es hacer un funeral, sino una celebración. ¿Qué hay que celebrar? El muerto seguro que nada”, en la novela de John Grisham, El soborno.
5. “En el fondo, sabía que los muertos estaban muertos”, en la novela de Michael Connelly, La habitación en llamas.
6. “Un muerto no corre ya el riesgo de que le ocurra el menor accidente”, en la novela de Yannick Grannec, La diosa de las pequeñas víctimas.
7. “Y a mí no me gusta que los muertos me sorprendan”. “El muerto nunca tiene respuestas”. En la novela de Henning Mankell, Un ángel impuro.
8. “Pronunciar el nombre de los muertos es hacerlos volver a la vida, decían los egipcios antiguos; que no siempre es lo que uno desearía”, en la novela de Margaret Atwood, El asesino ciego.
9. “Ya me había olvidado de todo. ¿No es un privilegio que tenemos los muertos? ¿Ahora resulta que también tenemos que recordar? Pues claro que sí… Solamente los muertos tienen todo el tiempo del mundo para recordar”, en la novela de Viet Thanh Nguyen, El simpatizante.
10. “Los muertos hacen lo que pueden”, en la novela de Dolores Redondo, La cara norte del corazón.
11.”Los muertos continúan viviendo en las conversaciones de los sobrevivientes”, en la novela de Roberto Ampuero, El último tango de Salvador Allende.
12. “Los vivos se van lejos, buscando su felicidad, o se afincan a los suyo y parecen dichosos, mientras los muertos se quedan abandonados en la más ingrata soledad”, en la novela de Leonardo Padura, La niebla del ayer.
13. “Dicen que los muertos no hablan, pero, si uno escucha atentamente, claro que los oye hablar”, en la novela de Faye Kellerman, Desde la oscuridad.
14. “Los muertos odian con mayor intensidad que los vivos”, en la novela de Víctor del Árbol, La tristeza del Samurái.
15. Murió Pío V, “porque no quiso enseñar sus vergüenzas, que tenía una enfermedad de piedra que podían muy bien haberle curado, pero permitió que mejor lo comiera el cáncer antes que lo tocasen y viesen sus partes púdicas”, en la novela de Carmen Boullosa, La otra mano de Lepanto.
16. “Somos y seremos mortales hasta que dejemos de serlo, y eso solo sucede cuando morimos; es una ley clara y precisa (…) para ser inmortal hay que dejar de ser mortal”, en la novela de Antonio J. Corrales, El octavo jinete del apocalipsis.
17. “La muerte no se entiende nunca. No sigue leyes ni reglas. La muerte es una anarquista incurable”, en la novela de Henning Mankell, Botas de lluvia suecas.
18. “Amigo mío -dijo gravemente Arthos-, recordad que los muertos son los únicos con los que no se expone uno a tropezar de nuevo sobre la tierra”, en la novela de Alejandro Dumas, Los Tres Mosqueteros.
19. “Los muertos ni descansan ni dejan de descansar. Simplemente están muertos”, en la novela de Alberto Vázquez-Figueroa, Tiempo de Conquistadores.
20. “Los muertos son despiadados, tercos, feroces. Los muertos son estúpidos. Caprichosos y vanidosos como los niños y las mujeres. Los muertos están locos”, en la novela de Curzio Malaparte, Kaputt.
21. – “Y si hay algo seguro en la vida, es que los muertos no hablan“, en la novela de Arturo Pérez-Reverte, El oro del rey.
22. “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”, refrán popular.
23. “En la Edad media circulaban numerosas historias de fantasmas, si bien la creencia en los mismos es muy anterior al cristianismo. Las almas en pena solían ser víctimas de una muerte prematura, injusta o violenta que no lograban abandonar el mundo material y atormentaban a los vivos para vengarse o solicitar ayuda. Asimismo, se encuentran referencias a sanguinarios muertos vivientes que seguían conservando su cuerpo carnal”, nota al pie de página, en la novela de Andrea H. Japp, La cruz de la perdición.
24. La muerte visita dos veces. Edmundo Dantés, el Conde de Montecristo, falleció en la prisión. Eso creyeron sus carceleros y arrojaron su cuerpo al mar, en realidad el cadáver era del abate Faria. Así escapó de su injusto cautiverio, en el castillo de If.
Resulta que años, pero muchos años después, el 6 de marzo de 2003, falleció de nuevo en Yucatán. En la sección correspondiente del Diario de Yucatán se participó, el 13 de marzo de 2003, que había fallecido en esta ciudad el señor Edmundo Dantés… Araiza!
25. “Los muertos deben callar a menos que tengan algo que decir”, escritor Roldán Peniche Barrera, en su columna Yucatán Insólito, en Por Esto! 3 de noviembre de 2000.
Una extra. La Secretaria de Cultura del gobierno de la 4T: “Hanal Pixán es un tamal” (Yucatán al Minuto, 30 octubre 2020).
Una más. Que La Llorona descansa en el cerro El Calvario, en el municipio de Dolores, Hidalgo. “El Vaticano ordenó que en ese punto se construyera un monumento, una tumba que le diera paz al espíritu. Los sacerdotes, de forma paralela, hicieron un exorcismo al lugar y así le dieron paz” (Excélsior, 1 noviembre 2020).
Hasta aquí los muertos. Apuntes Librescos y su redactor se retiran a seguir velando las almas de los fieles difuntos (y también de los “infieles”), y a seguir degustando unos sabrosos, suculentos mucbipollos, hasta que se “empachen”.
Traspunte. Epitafios de escritores famosos, en la revista Lee + (número 79, diciembre 2015):
– “Aquí yace Moliere, el rey de los actores. En estos momentos hace de muerto y de verdad que lo hace bien”.
