Arte y ciencia
El camaleón vigilante IV (Continuación)
Publicado
hace 5 añosen
Los dos grupos de chicos observaban con angustia cómo las piernas de Valencia se agitaban y agitaban sin lograr liberar al atascado en la boca de la alta ventana. Con gran resolución, Polo Machuca dijo: – Coño Oropeza, acércate al muro que voy a subir a tus hombros, hay que ayudar a Valencia, si no, ya valimos. Oropeza dudo un momento, pero Machuca ya se disponía a saltar, así que no le quedó más remedio que aguantar; Machuca saltó y con un gran alarde de equilibrio se paró sobre los hombros de Oropeza quedando frente al trasero del compañero atascado que, desesperadamente, agitaba las piernas sin conseguir liberarse del yugo de la ventana. – ¡Cálmate Tachuela, no mames! te voy a ayudar, pero no vayas a patearme, me caiga y me rompa la madre. Al escuchar esto, Valencia detuvo su agitado movimiento de piernas y se dispuso a esperar la ayuda del compañero. Machuca estudió con cuidado la situación y tomó una decisión, agarró a Valencia de las caderas y empujó con gran fuerza, pero muy pronto se percató de que, así, no liberaría al atorado en la ventana; sin pensarlo dos veces, Machuca apretó las nalgas de Valencia, las comprimió con gran fuerza y empujó hacia adentro. – ¡Ay, qué haces cabrón, eso duele! – gritó Valencia. Pero la gran presión de Machuca hizo su efecto y el cuerpo de Valencia se precipitó dentro del salón y cayó al piso. Los chicos de afuera, ante lo sucedido, reían con gran fuerza. Hasta que Machuca dijo: – Bueno, ya estuvo bien. ¡Valencia, levántate y ábrenos!, que no tenemos toda la noche.
Entre la espesura de los arbustos, el otro grupo tuvo que hacer un gran esfuerzo para no soltar la carcajada ante lo sucedido, pero sin perder un detalle de los hechos, Laucirica ordenó: – ¡Ahora, Pizarro, corre a avisar al padre Bernal! hay que agarrar a estos infames con las manos en la masa. Y Pizarro corrió con toda la velocidad que sus piernas le permitían, llegó a la banca dónde el padre Bernal leía plácidamente y gritó: – ¡Padre Bernal, padre Bernal, ya sucedió! Estos están dentro del centro de impresiones. – ¡Dale bola! – gritó Bernal y se levantó con la prisa que su voluminoso cuerpo le permitía y se dirigió a la rectoría, al llegar abrió la puerta y entró. Sentado ante su gran escritorio, el venerable padre rector, doctor Germán Soler y Goicochea, estaba embebido en la revisión de los largos estados contables del colegio. El buen padre Bernal gritó: – ¡Padre rector, padre rector! venga conmigo al centro de impresiones, venga, venga. El padre rector levantó la vista, se quitó los lentes y preguntó: – ¿Qué pasa padre Bernal? ¿Qué escándalo es este? – ¡Los exámenes padre, los exámenes, se los están robando! – ¿Cómo dice? ¡De que se trata Bernal, no me vaya a salir con una tontería, porque se va a acordar de mí! – ¡Venga doctor, venga, si se tarda ya no podrá descubrir esta barbaridad! Y salieron corriendo de la rectoría con dirección al centro de impresiones como si en ello se les fuera la vida.
Entre los matorrales, los conjurados del Camaleón comían ansias esperando qué haría el padre Bernal, no fuera cosa de que aquella oportunidad se les escapara de las manos, y los deshonestos se salieran con la suya en perjuicio del colegio. De pronto, los padres aparecieron corriendo por los pasillos y se dirigieron al edificio del centro de impresiones, al llegar a la puerta detuvieron su carrera y se dispusieron a entrar con mucho sigilo. Abrieron suavemente la puerta y el padre Bernal encendió de golpe todas las luces del amplio salón. En el fondo de la pieza, junto a unos archivadores, los cuatro pillos se paralizaron al ver a los padres parados en la puerta mirándolos. – ¿Qué significa esto? – gritó el doctor Soler. – Padre rector, yo puedo explicarle – dijo Polo Machuca con voz temblorosa – Vera usted, el padre Riquelme nos pidió – Machuca no pudo terminar la frase – ¡Ah, conque Riquelme tiene que ver en esto! – exclamó el doctor Soler – y sin más les quitó de las manos los papeles que tenían agarrados – ¡Mira no más, si son copia de todas las pruebas! ¿Para qué quiere Riquelme estos papeles? Hablen muchachos, y condúzcanse con la verdad, si tratan de mentirme será peor para ustedes. Felipe Oropeza, que no era un muchacho malo, se quebró, y avanzó llorando hacia el padre rector y le dijo: – Padre Soler, el padre Riquelme nos ha hecho muchos favores y deferencias, y eso nos hizo sentirnos comprometidos con él, nos pidió que sacáramos de noche estas copias de las pruebas y que ello nos traería además un beneficio económico, nosotros, no somos de familias pudientes, nuestros padres hacen un sacrificio con sostenernos en el colegio, y un dinero extra nunca sobra, eso terminó de convencernos de colaborar con él. Y le relataron con pelos y señales al padre rector todo lo planeado.
¡Con qué esas tenemos! – dijo el padre rector con gran solemnidad – Como es posible que crean ustedes que, por medio de algo deshonesto obtendrían un beneficio, esto tendrá un castigo, no tengan la menor duda; pero lo que es el canalla de Riquelme, ése, ése va a conocer quien es Germán Soler y Goicochea, porque es él quien tiene la responsabilidad mayor en todo esto. El buen padre Bernal, estuvo a punto de decir: – Se lo dije padre rector – pero se contuvo y guardo silencio. – Mañana mismo tendremos una junta con los padres de estos alumnos, es necesario que estén al corriente de las lindezas de las que sus vástagos son capaces. – Como usted ordene, padre rector – dijo con calma Bernal – Me encargaré de citarlos mañana muy temprano, pues ya es muy noche. – Si, padre Bernal, lo más temprano que le sea posible. Ustedes, vayan a sus dormitorios, que ya mañana nos veremos las caras. Bernal, usted y yo todavía tenemos algo importante que hacer. – Lo que usted ordene doctor Soler. Y salieron del centro de copiado con dirección al edificio de los dormitorios, Bernal iba con su eterno tic de jalar la cintura y el faldón de su sotana, como queriendo acomodarla a su voluminoso cuerpo.
En su dormitorio, el padre prior, Lic. Gamaliel Riquelme, leía tranquilamente en una cómoda poltrona, a la luz de una lámpara de brazo plegable, cuando de pronto oyó unos suaves golpes en su puerta. – ¡Son ellos! – dijo para sus adentros. Cerró el libro y lo asentó en su mesa de noche. Se dirigió a abrir la puerta con una amplia sonrisa en su rostro, abrió la puerta y la sonrisa se le congeló de golpe al ver el rostro iracundo del padre rector. – ¡Padre Riquelme, me quiere usted explicar que es esto! – Dijo con gran furia el doctor Soler, y le arrojó las copias de las pruebas de los exámenes finales. Balbuceando, Riquelme trató de decir: -Déjeme explicar, padre rector. – ¡No, si no es necesario!, ya tengo muy claro de que se trata esto, si sus compinches ya me lo explicaron muy ampliamente, a detalle, diría yo. Y claro, usted tan ofendido por las publicaciones anónimas, por las incalificables calumnias en su contra. Usted, tan dedicado en cuerpo y alma al bien del colegio. ¡Lo que no tiene usted es un poco de sangre en la cara! ¡Cómo va usted a poder mirar a la comunidad de esta institución después de esto! – Padre rector, si usted me permite… – ¡No Riquelme, yo no le ´permito nada! Le espero mañana en rectoría, después del mediodía. Y el padre rector y Bernal se retiraron del dormitorio de Riquelme. Mérida, Yuc., a 7 de enero de 2021.
También te puede interesar: El camaleón vigilante III
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
