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Arte y ciencia

Martha Riva Palacio plasma su gusto por Japón en su nuevo libro

Carmen Lorena López Cabrera

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Su gusto por la cultura japonesa y los cuentos de terror llevaron a Martha Riva Palacio a crear “Kitsunebi: Fuego de Zorro”, su más reciente obra que presentó en el marco de la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que se llevó a cabo en el Centro Cultural del Issste.

El martes pasado, la escritora ofreció una cálida charla con los asistentes, al contar que desde pequeña le empezó a interesar todo lo relacionado con la cultura japonesa, como las series anime y manga.

Comentó que su inspiración para crear este libro fueron los espectros y leyendas japonesas. También anotó que en su obra buscó experimentar con diversos géneros literarios, como son la prosa y el “haiku”, un tipo de poesía japonesa. Recordó que uno de sus primeros libros fue sobre  este género.

La escritora explica que para hacer su libro se hizo la pregunta sobre “qué es lo que me gusta tanto de Japón”, ya que desde siempre le ha llamado la atención todo lo relacionado con ese país.

Por otro lado, Martha Riva Palacio considera que el gusto por el terror es “porque nos encanta asustarnos. Nos gusta generar escalofríos y es algo que nos refleja cosas de nosotros”.

Relata que su obra explora las leyendas japonesas, en las que existen los llamados “yokais” o espectros. En esta categoría se encuentran los zorros, los cuales “son muy interesantes, (ya que) son aliados, son enemigos, son traviesos, y si están de buenas te van a invitar a su casa a comer”.

Por  último, la escritora comentó actualmente está realizando un libro con ediciones El Naranjo, en el que busca explorar “los géneros que se encuentran en zonas grises” y que será dirigido para jóvenes y adultos.

También señaló que para el próximo año trabajará en un libro de cuentos con la editorial Santillana.

Arte y ciencia

Entre humanismo y sacrificio, la juventud cubana

Adianés de los Ángeles Cruz Basallo

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Ya casi serán tres meses desde que fueron diagnosticados en Cuba los primeros casos positivos al nuevo Coronavirus. A partir de ese momento, las cifras de contagios en las provincias se elevaron de forma vertiginosa. Debido a este panorama la mayoría de los cubanos, como en casi todo el mundo, se vieron obligados a dar un vuelco a sus rutinas diarias, resguardándose en sus hogares y acogiéndose a las medidas dictadas por el gobierno ante la situación epidemiológica que atraviesa la Isla.

Mientras las calles actualmente se abrigan en el silencio por los efectos de la COVID-19, las nuevas generaciones de cubanos vuelven a ser ejemplos en esa lucha diaria por contribuir voluntariamente en el enfrentamiento directo a la pandemia. Es cierto que en estos tiempos es difícil mantener la calma, pero los jóvenes, un brazo fuerte de apoyo al país, parecen ser esos hombres y mujeres serenos que batallan desde cualquier frente para tratar de revertir el complejo escenario.   

 La suspensión de las clases dejó en ellos espacios vacíos, y el sentimiento de alejarse del ajetreo constante de las Universidades se hizo amargo, luego de la pausa necesaria del curso escolar a finales del mes de marzo. Sin embargo, resulta admirable ver cómo, a pesar de todo, las nuevas generaciones prestan su tiempo sin más motivación que la de hacer un bien social, dígase su contribución en las múltiples tareas de orden sanitario, organizativo o de ayuda a los más necesitados.

Una postura importante han jugado los universitarios, quienes impulsan en estos días varios movimientos en las redes sociales y medios informativos encaminados a exhortar al distanciamiento social, además de los mensajes de motivación mediante contenidos audiovisuales haciendo uso de las distintas manifestaciones artísticas.

Por otra parte, las pesquisas constituyen una de las principales acciones realizadas  por los estudiantes de medicina, únicas de su tipo en el mundo, y que al decir del Presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, contribuyen al control y la prevención de la enfermedad en zonas urbanas y rurales como un método indispensable para detener la pandemia.

Evidentemente a ese llamado de la máxima dirección del país, ha respondido sin titubeos la juventud cubana, quienes con responsabilidad y sentido del deber rompen su distanciamiento para tocar cada mañana una puerta nueva, e incluso, para llegar como voluntarios hasta los centros de aislamientos donde se encuentran personas sospechosas a la Covid-19.

La valentía de los estudiantes en Cuba está también patentizada en los hospitales y centros de investigación. Son ellos los que sustituyen en estos lugares a los más experimentados, quienes deben permanecer aislados por su vulnerabilidad ante la infección por el coronavirus.

En tales circunstancias, rozar el peligro no significa nada para quienes llevan dentro las premisas martianas de humanismo y solidaridad. Si Cuba hoy puede mostrar loables indicadores en el enfrentamiento de esta pandemia es entre otros factores, gracias a la contribución sacrificada de los jóvenes. Y es que por más que algunas personas aún mantengan el falso concepto de que la juventud está pérdida, su espíritu de voluntariedad prevalece como lumbrera en estos tiempos.

Otras de las responsabilidades tomadas por ellos han tenido que ver con el proceso organizativo de las colas en los centros comerciales, la siembra en los campos cubanos o la búsqueda de soluciones científicas, actividades encaminadas al mejoramiento del país en esta circunstancia, justo cuando sufre con crueldad los embates de un bloqueo económico inmoral.

Sus actitudes esperanzadoras dan fe de la unión de los cubanos y su lucha por el bienestar popular, esa que es prioridad desde 1959. Cada granito de arena es imprescindible en la batalla contra la Covid-19 y en la mayor isla del Caribe eso se comprende. Aquí los universitarios no pagan los estudios, es más que todo un deber asistir a las aulas, y por ende es quizás ahí donde radica el compromiso social de los jóvenes.

Esto demuestra que, en vez de lamentarse, en las peores circunstancias también podemos realizar acciones positivas, valorar el esfuerzo de los demás y engrandecerlo, como hoy se hace en la Isla con cada aplauso a las nueve de la noche por los médicos, personal de servicio y por las nuevas generaciones que enfrentan desde la primera línea una pandemia sin precedentes en la era moderna.

Para dejar de extrañarnos, es preciso buscar la manera de volvernos a encontrar. Entonces ahí deberíamos seguir este ejemplo y dar el paso al frente, amar la vida sin importar fronteras y hacer por ella lo que un buen hijo por su madre, regalarle todo el sacrificio, como hoy mayoritariamente hacen las nuevas generaciones de cubanos.

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Ecuador

El día en la que el poeta perdió la compostura

Germán Rodas Chaves

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Se trataba de la última sesión. Corría el 23 de mayo de 1926 –hace exactamente 94 años- y se le había encargado al poeta la responsabilidad de conducir la Asamblea. Aquel domingo los debates prosiguieron con la misma intensidad que en los días anteriores.

En efecto, los discursos, las propuestas, la contraposición de ideas llenos de pasión y entusiasmo que fueron evidenciadas desde las primeras jornadas de esta Asamblea, iniciada el domingo 16 de mayo con horarios intensos de trabajo, no habían desaparecido.

Los 59 delegados de todo el país llegados en medio de múltiples sacrificios, se habían congregado en aquella semana de mayo en el salón principal del municipio quiteño a fin de fundar un nuevo partido político que respondiera a los intereses de los más amplios sectores del Ecuador.

La inacabada revolución liberal-radical y alfarista, la influencia de la revolución mexicana y los acaecimientos de 1917 en la URSS que impactaron al mundo, así como el martirologio de los trabajadores y del pueblo acaecido el 15 de noviembre de 1922 en Guayaquil, se constituyeron en los antecedentes más próximos para que se reuniera el Congreso, al que me refiero en líneas precedentes.

Otra causa próxima a la realidad descrita, fue el fraude electoral de 1924 que había propiciado el entonces Presidente José Luís Tamayo–vinculado al liberalismo plutocrático-a favor de su coideario Gonzalo Córdova, lo cual, a contrapelo, significó la derrota electoral del Coronel Juan Manuel Lasso–el mismo que tuvo importante apoyo de sectores populares-y a quien el poeta de esta narración apoyó entusiastamente desde la dirección del diario “Humanidad”.

Todos estos factores históricos enumerados, entonces, fueron constituyéndose en los prolegómenos para que se reuniera en Quito aquella Asamblea de 1926.

La sesión vespertina del 23 de mayo de 1926 tenía por objeto aprobar los documentos fundamentales del naciente partido político y de nombrar a sus dirigentes. No obstante, a esas mismas horas, grupos de liberales y conservadores habían concurrido al municipio de la ciudad para insultar y provocar a los delegados a la Asamblea constitutiva del socialismo ecuatoriano.

El poeta, frente a tal circunstancia, suspendió la sesión y, como el mismo lo refirió, “invitó a los concurrentes” a desalojar a las barras contrarias a la Asamblea. Ese día el poeta Jorge Carrera Andrade perdió la compostura.

Carrera Andrade fue designado por la Asamblea como el primer secretario general de los socialistas. Sus renglones cortos no dejarían de ser producidos a causa de esta nueva responsabilidad que abrió una página de ilusiones y esperanzas entre los ecuatorianos. 

Aquel 23 de mayo el poeta se abrevó en su pueblo para mirar al cielo. Diría entonces: “toque final de la hora de la espada/ primer minuto de la nueva hora. / Cien mil puños construyen con la azada/ la montaña de trigo de la aurora”.

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Arte y ciencia

Guepardo del Sahara es visto por primera vez en 10 años

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La última vez en la que se había podido avistar a un guepardo del Sahara fue en las montañas Hoggar en 2008.

En Argelia, justamente cuando el mundo sigue en encierro por la pandemia, un grupo de naturalistas avistó nuevamente después de 10 años a un guepardo del Sahara viviendo en libertad; una subespecie de guepardo catalogada en crítico peligro de extinción en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Según la autoridad de Parques Nacionales de Argelia, el ejemplar fue grabado en las montañas de Hoggar, una amplia zona de desierto que se extiende en la provincia de Tamamrraset, situada a 1,500 kilómetros al sur de la capital, fronteriza con Níger y Mali.

El anuncio coincidió con el lanzamiento de un documental sobre el trabajo de los científicos del parque, que incluye imágenes del guepardo tomadas en el campo volcánico de Atakor, cuyos picos alcanzan una altura de 3,000 metros.

El guepardo del Sahara está presente únicamente en cuatro países del noroeste africano, con una población de 250 individuos en la naturaleza. ​ De acuerdo con la UICN, en Argelia sólo quedan 37 ejemplares.

Aun cuando forma parte de la familia de los guepardos africanos, el cheetah del Sahara es bastante diferente en apariencia, ya que su pelaje es más corto y de color más pálido.

La última vez en la que se había podido avistar a un guepardo del Sahara fue en las montañas Hoggar en 2008, cuando una familia de cuatro miembros fue grabada por una cámara trampa.

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