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Arte y ciencia

Música, velocidad y guerra comercial

María de Lourdes Pérez

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Pedirle a un músico que espere cierta cantidad de tiempo para el lanzamiento de su nuevo proyecto musical, pedirle que “aguante unos días más” hasta pulir la mezcla y que ésta esté lista, o entienda que no hay forma de programar la promoción en medios con únicamente las canciones, sino que es necesario tener el resto de las aplicaciones como videos, fotografías y arte, resulta en conflicto y en ocasiones el fin de la sociedad de trabajo entre la agencia-sello y el músico.

“Ya he esperado mucho,” es el argumento con el que los músicos suelen presionar. Las dimensiones de ese “mucho” pueden variar, porque en el caso de  la música independiente, hay proyectos musicales o bandas que llevan esperando sacar “el sencillo” un par de meses, un par de años, 10 años o toda una vida. Así de simple: la espera pone en riesgo el proyecto, y en el peor de los casos, puede amenazar la carrera artística de un músico, que aún no es conocido.

Desde la perspectiva del músico, la velocidad es una condición necesaria, una que al parecer les permite existir y aspirar a sobresalir entre el exceso de nuevas ofertas que inundan las plataformas de streaming. ¿Por qué el músico, con tanta urgencia, decide sacar un sencillo sin tomar en cuenta, que una vez presentado el material posee una caducidad, que no puede pasar mucho tiempo y ya debe presentarse el lyric video, con el video oficial y con todas las aplicaciones promocionales? ¿Por qué el músico no toma en cuenta los ciclos, las temporadas y las fechas más adecuadas para sus públicos? ¿Por qué esta necesidad apremiante por la velocidad en la producción y promoción de su creatividad? ¿Por qué tiene que sonar ahora? ¿Por qué no puede esperar?

Me parece que las respuestas se hallan de alguna manera en la comprensión del concepto velocidad, en cómo a su vez se relaciona con la tecnología y la configuración política de las redes de comunicación y los flujos informáticos que nos circundan día a día.

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A mediados de los 70, justo antes de la explosión del Internet, un urbanista francés, comenzó a pensar en la velocidad y cómo esta mantenía una relación con el diseño de la traza urbana de las ciudades modernas. Paul Virilio, propuso hablar de dromología: el estudio y el análisis de la velocidad. Virilio propuso pensar la ciudad (su traza urbana y la configuración de sus flujos de desplazamiento) como una tecnología. Su control permitía convertirla en una máquina de guerra, porque ante cualquier posible amenaza, la velocidad de ataque o de la administración de la movilidad es fundamental. Es decir, el más poderoso, era aquel que podía ser el más veloz.

Virilio también advirtió, que la velocidad trae consigo sus propias consecuencias, sus propios accidentes: a mayor velocidad, mayor es el impacto y la catástrofe. Por lo tanto, la velocidad requiere de mayor control y vigilancia. El control de la velocidad implica el desarrollo de tecnología y de estrategias inscritas en la amenaza contante de un conflicto, todo el tiempo está la amenaza de la guerra.

Podemos partir de la propuesta de Virilio, y si, pensar la ciudad como una tecnología. Sin embargo, actualmente, la web también funciona como una tecnología con su propia configuración de circuitos de transito, que sobrepasan las trazas urbanas locales y que nos conectan a esta idea de la aldea global. Los ritmos impuestos por la interconexión han normalizado la inmediatez, es por ello que para el músico independiente de una escena local, esta necesidad por el “ahora”, por la velocidad, se justifica porque tanto en la configuración física de la ciudad que habita como en la configuración digital de la economía de plataformas, está constantemente amenazado por los otros músicos, es decir, está en una constante y permanente guerra comercial.

Es verdad, se está a un click de subir una canción a Spotify, se está a un click de compartir los productos de nuestra creatividad en Facebook, Twitter y Youtube, pero no debemos engañarnos. El músico más exitoso no es el más rápido, sino el que menos se accidenta: la urgencia, la premura, trae como consecuencia el perderse entre los millones y millones de ofertas musicales, también compromete la calidad del proyecto por la falta de un plan estrategico que le permita ser visble y escuchado por los públicos a los que va dirigido. El mayor peligro para el músico independiente de las escenas locales, es la velocidad articulada por la inmediatez, por la desesperación, porque amenaza las pocas oportunidades para competir con la música producida nacional y globalmente. Aún en el contexto de guerra comercial, si, la velocidad es importante, pero debe ser pensada estratégicamente sabiendo esperar el momento mas oportuno, más conveniente.

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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