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El pasado nos alcanzó

Hablemos de Rommel

Ricardo Maldonado Arroyo-

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Este viernes 9 de abril iniciarán las campañas electorales en Yucatán. Después de destapes, especulaciones y conflictos internos, los partidos políticos han definido quiénes competirán por más de 800 cargos de elección popular. Uno de ellos, Rommel Pacheco Marrufo, ha captado la atención por ser una figura que no necesita mayor presentación y porque su candidatura emana, inesperadamente, del PAN. La polémica que rodea a Rommel es digna de análisis porque representa las contradicciones del actual régimen político.

¿Es un problema que “sólo” sea un deportista? No. Rommel puede ser votado, toda vez que es mexicano de nacimiento y no es ministro de culto, consejero electoral ni se halla en alguno de los supuestos que lo impidan, según la Constitución. Oponerse a una candidatura por la profesión, escolaridad o extracción social del aspirante es un argumento contrario al espíritu de la ley, que pretende dar cabida a todos los ciudadanos sin cortapisas de género, etnia o clase social. Juristas, docentes, campesinos, payasos, costureras, atletas o comerciantes pueden ser votados si cumplen con los requisitos constitucionales.

Esto recuerda, además, que no existe correlación entre el grado académico de la persona y el correcto y honesto desempeño de sus funciones. De la tecnocracia heredamos ejemplos de dudosa reputación como los de Carlos Salinas de Gortari, Doctor en Economía Política y Gobierno por la Universidad de Harvard, o Felipe Calderón Hinojosa, Maestro en Administración Pública por la misma universidad. Cabe mencionar, sin embargo, que Rommel Pacheco cuenta con credenciales que prueban su experiencia en ciertas áreas. Es Licenciado en Administración de Negocios, atleta de alto rendimiento y miembro del ejército mexicano.

Por tanto, el cuestionamiento a su candidatura no debe sostenerse en argumentos tan endebles, sino en algo que es sintomático de la descomposición del régimen político: la incongruencia entre el candidato que se vende como producto de campaña y los principios del partido que lo cobija. En este caso, salta a la vista la incompatibilidad entre la orientación ideológica del PAN y la imagen que Rommel se ha construido como figura pública.

El PAN sabe que no se trata de un “simple” deportista. Ha sido medallista en 4 Juegos Panamericanos y se ha ubicado entre los diez mejores clavadistas en 3 Juegos Olímpicos. Se ha granjeado la admiración y simpatía de una amplia audiencia con la que comparte valores. En 2018, cuando intentaron ofenderlo recurriendo al tópico de la orientación sexual, respondió en Twitter: “en verdad me molesta que cuando escribes, comentas o haces algo que no es lo “suficientemente masculino” para ellos, te escriben “gay” como si fuera una ofensa. Vivan y dejen vivir. #Loveislove #lovealwayswin”. En 2019 expresó su postura acerca del matrimonio igualitario en ImagenTv: “amor es amor”.

En contraparte, el Programa de Acción Política 2021 del PAN declara: “estamos a favor de la defensa de la vida desde la concepción y hasta la muerte natural, por lo que rechazamos el aborto, la eutanasia, la pena de muerte y cualquier investigación científica que atente contra la vida humana”; “el matrimonio es una institución que une voluntariamente a un hombre y a una mujer con la intención de formar así una familia”; o “las madres y los padres de familia tienen el derecho preferencial para determinar el tipo de educación que deben recibir sus hijos e hijas”.

El Programa no encierra sorpresa alguna, pero existen candidatos, como Rommel, que tendrán que llevarlo cabo en caso de ser favorecidos con el voto popular. ¿Estarán comprometidos con los principios del PAN o decidirán remar a contracorriente? La segunda opción es poco probable, dado que los votos en las legislaturas suelen otorgarse por bancada y no de manera individual. Ahora bien, la suspicacia también surge del lado opuesto. Organizaciones ligadas al Frente Nacional por la Familia se posicionaron desde el mes de enero señalando que no deseaban que en Yucatán se designaran candidatos “solo porque son populares en el medio artístico o deportivo” y “que hay personas que llevan una agenda totalmente contraria al bien común y la ejecutan de una forma muy agresiva”.

Luego entonces el dicho de “yo voto por la persona, no por el partido” se encuentra con la enorme barrera de que nuestra democracia se asienta en un sistema partidista y, por tanto, los partidos políticos son los que definirán la dirección del gobierno una vez concluidas las elecciones. Es necesario subrayar que la crítica a la candidatura de Rommel no es por representar una excepción, sino por ser el ejemplo más visible de las renovadas estrategias de los partidos para ganar adeptos, impulsando agendas políticas vetustas encubiertas con un rostro amable. La indecisión de los ciudadanos para votar en las próximas elecciones obedece, en buena medida, a que sabemos de antemano, que nos están dando gato por liebre.

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El pasado nos alcanzó

Eutanasia y voluntad anticipada

Ricardo Maldonado Arroyo-

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Con la aprobación el pasado 18 de marzo de la ley que permite la eutanasia en España, han resurgido dudas acerca del objetivo de esta práctica médica, los criterios que la justifican y las leyes aplicables en México y Yucatán. Por ejemplo, no es de todos conocido que en Yucatán existe una Ley de voluntad anticipada desde 2016 que, si bien mantiene la prohibición de la eutanasia, permite suspender los tratamientos y procedimientos médicos que prolonguen la vida de quien padece una enfermedad terminal.

La eutanasia consiste en suministrar medicamentos o intervenir con el propósito de causar la muerte. Esto es legal en cinco países, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Canadá, y ahora, España, siempre y cuando se cuente con el consentimiento del paciente o sus familiares. Algunas leyes, como las mexicanas, contemplan prácticas que se acercan a la eutanasia pasiva, es decir, dejar de proporcionar medicamentos y tratamientos que mantienen vivos a pacientes terminales. En estas leyes se emplean términos como voluntad anticipada u ortotanasia. La eutanasia activa (suministrar medicamentos para inducir a la muerte) y el suicidio asistido (proveer al paciente de dichos medicamentos) están prohibidos en casi todos los países.

La eutanasia ha sido motivo de reflexión en diferentes periodos históricos. Suetonio, Platón, Francis Bacon, Tomás Moro, Ernst Haeckel, entre otros pensadores, disertaron acerca de la muerte como recurso para aliviar el dolor. Tomás Moro narraba en Utopía que a los esclavos con males incurables se les facilitaba la muerte por consejo de los sacerdotes: “aquellos que son persuadidos se dejan morir voluntariamente de inanición o se les libra de la vida mientras duermen, sin que se den cuenta de ello. Este fin no es impuesto a nadie, y no dejan de prestarse los mayores cuidados a los que rehúsan hacerlo. Pero saben honrar a los que así abandonan la vida”. En la ficción de Moro, los utópicos reconocían el valor de brindar auxilio con la muerte. Defensores de esta postura coinciden en que expresar la voluntad de morir es condición necesaria para hablar de eutanasia.

Hay quienes argumentan que es innecesario legislar la eutanasia dado que actualmente existen paliativos para el dolor. En sus argumentos omiten que las personas que recurren a la eutanasia atraviesan procesos de sufrimiento no sólo físico, sino también emocional. Son personas que no desean vivir más. Respetar este deseo equivale a reconocer su autonomía y dignidad. Además, las leyes aprobadas no obligan a aplicar la eutanasia, más bien, la ofrecen a quienes anhelan morir por su precario estado de salud.

¿Qué dicen las leyes mexicanas al respecto? 14 estados de la República (Aguascalientes, Ciudad de México, Coahuila, Colima, Estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nayarit, Oaxaca, San Luis Potosí, Tlaxcala y Yucatán) cuentan con leyes de voluntad anticipada. En Yucatán es un derecho de los enfermos terminales suscribir el documento de voluntad anticipada en notaría pública, con la firma de dos testigos. Aunque la ley prohíbe explícitamente la eutanasia, hace lo mismo con la obstinación terapéutica, o sea, “la utilización innecesaria de medios, instrumentos y métodos médicos, desproporcionados e inútiles, para alargar la vida de un enfermo en etapa terminal en situación de agonía”.

En México es inusual recurrir a la voluntad anticipada, ya que existen vías más sencillas para negarse a preservar la vida. Todos los días alguien firma su alta voluntaria de un hospital, abandona su tratamiento o las recomendaciones del personal de salud, para esperar pacientemente el último respiro. Y lo hacen conscientemente. Sin embargo, estas leyes son un primer paso para promover la aplicación de la eutanasia. Cualquiera podría estar en la necesidad de recurrir a ella cuando las dolencias son mayúsculas. Es importante abandonar los juicios moralistas acerca de esta decisión personalísima. La vida no debe ser entendida como un bien supremo con base en su duración, sino en el respeto a la dignidad, la libertad y la consciencia de cada persona.

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Agenda LGBTI

Ricardo Maldonado Arroyo-

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En 2009 compañeros de diferentes organizaciones no gubernamentales instalamos una mesa para recaudar firmas en la Plaza Grande de Mérida. ¿El motivo? Teníamos la determinación de presentar una iniciativa ciudadana para lograr que la figura del matrimonio se extendiera a uniones entre personas del mismo sexo. Una especie de ímpetu esperanzador me mantuvo solicitando firmas y fotocopias de credenciales de elector a los transeúntes. No era cosa fácil: numerosas personas se mostraba incrédulas o desconfiadas, otras, seguían de largo y, unas cuantas, rechazaban la propuesta por contravenir sus principios religiosos. Por supuesto, hubo también apoyo de quienes ya reconocían la necesidad de garantizar la igualdad para todas las personas, sin importar orientación sexual. Se escribía la incipiente batalla por el matrimonio igualitario en Yucatán.

Doce años después, me causa profunda satisfacción ver que las organizaciones que promovieron esa iniciativa no han cejado en su empeño, ahora la agenda es más amplia e incluyente y se han sumado nuevos actores. El pasado 13 de marzo, más de 15 organizaciones y un grupo de ciudadanos presentaron públicamente la Agenda del Colectivo LGBTTTIQ de Yucatán 2021, con miras a posicionar temas que les son prioritarios y deben ser tomados en cuenta por las candidatas y los candidatos a cargos públicos en las próximas elecciones. “Quienes presentamos esta agenda lo hacemos con la profunda creencia y convicción de que estas transformaciones y deudas históricas podrán darse en la medida que nuestros y nuestras representantes realmente trabajen por nuestros Derechos Humanos en los Congresos y en los Cabildos”, declaran en el documento.

A quienes aspiran a integrar el Congreso del Estado les exigen extender las figuras del matrimonio y el concubinato, reconocer la filiación en familias homoparentales, reconocer la identidad de género de personas transgénero y transexuales, contemplar los crímenes de odio en el Código Penal, incluir las terapias de reemplazo hormonal en los servicios públicos de salud y prohibir las “terapias de conversión”. A aspirantes a diputaciones federales les demandan fortalecer las instituciones que trabajan contra la discriminación, abstenerse de votar iniciativas contrarias a los derechos humanos, establecer normas contra la discriminación en el trabajo, hacer adecuaciones para que el Sistema Nacional de Salud contemple las terapias de reemplazo hormonal y fortalecer el trabajo de prevención del VIH. En los municipios piden instalar consejos municipales contra la discriminación, modificar los bandos de policía y gobierno para evitar detenciones arbitrarias, capacitar a los servidores públicos en materia de derechos humanos y diversidad sexual, y sumarse a las celebraciones nacionales e internacionales contra la homofobia.

Esta no es una agenda improvisada, es una hoja de ruta sólidamente trazada sobre necesidades que no han sido cubiertas por leyes ni políticas públicas. Cada propuesta es resultado de años de movilización de los colectivos LGBTI y un amplio sector que ha comprendido que son causas que atañen a toda la sociedad. Por supuesto, sería ingenuo pensar que todos los candidatos abrazarán estas causas con entusiasmo y convicción o, cuando menos, por un respeto básico a los derechos humanos. Las experiencias en Yucatán han sido desalentadoras. Sin embargo, también les será contraproducente a ciertos personajes políticos sostener una postura discriminatoria después de las elecciones de junio. La percepción de la ciudadanía, los votantes y el marco jurídico actual no son los de 2009. Llegue quien llegue a los tan cotizados cargos públicos deberá estimar conveniente considerar la agenda de diversidad sexual porque esta ya no se guarda en el closet, ahora se muestra orgullosa ante la mirada pública. 

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Arturo Díaz Betancourt: un legado de incidencia política

Ricardo Maldonado Arroyo-

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Conocí a Arturo Díaz Betancourt en 2004. Yo atravesaba un pasillo del Centro Vacacional de Metepec del IMSS, donde asistía a una capacitación relacionada con el VIH/Sida. Apuraba el paso para no atrasarme. Un grupo de personas de varios estados del país aguardaba y, al frente de ellos, quienes nos convocaron. Aunque buena parte de los presentes se volvieron amistades entrañables y merecen mención, esta vez deseo destacar la figura de Arturo Díaz Betancourt. En aquellos años era un hombre delgado, de rostro pálido, cuyo gesto severo e impaciente intimidaba, pero, a la vez, transmitía la seguridad de quien sabe de qué habla y actúa con determinación.

Permanecí en silencio la mayor parte del tiempo, procurando no entorpecer el desarrollo de las exposiciones ni parecer aventurado desde mi inexperiencia. Arturo hablaba con autoridad y elocuencia, sin embargo, escuchó con atención mis opiniones y me aconsejó. También lo vi sonreír y carcajearse, mostrarse cercano a todos los participantes. Tuve la oportunidad de convivir con él en varias ocasiones, tanto en la Ciudad de México como en sus visitas a Mérida. Y puedo decir que cada encuentro fue una lección.

Arturo Díaz Betancourt fue uno de los protagonistas de la lucha contra el VIH/Sida en México. Denunció la homofobia en todo momento. Poseedor de una extraordinaria capacidad para llevar las demandas de grupos vulnerados a las más altas esferas de toma de decisiones. Se formó en el Seminario de los frailes carmelitas y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. En 1984 fundó Cálamo y, en 1989, junto con Francisco Galván, Mexicanos contra el Sida. Arturo contribuyó a la formulación y aprobación de la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación (2003), además, formó parte de la Asamblea Consultiva del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred). Colaboró cercanamente con Gilberto Rincón Gallardo.

De 1995 a 2008 intervino activamente en el CONASIDA como voz de la sociedad civil. En 1996 fundó, junto con otros compañeros, la organización Letra S, cuyo suplemento noticioso actualmente se publica en La Jornada. Igual colaboró con la Comisión Ciudadana contra Crímenes de Odio por Homofobia. Su nivel de gestión lo catapultó a encuentros internacionales donde se formulaban acciones globales contra el VIH/Sida y la discriminación por orientación sexual e identidad de género. Simultáneamente, procuró la articulación de distintas organizaciones no gubernamentales, distribuidas a lo largo y ancho de México, para plantear una agenda nacional a funcionarios y servidores públicos. La agenda política fue una preocupación constante de Arturo. Habló con firmeza a toda clase de actores gubernamentales, exigió con voz clara y fuerte.

Y seguiría movilizando voluntades, si no hubiera fallecido el 5 de marzo de 2011. A manera de homenaje, en diciembre del mismo año bautizaron con su nombre el auditorio de la Clínica Especializada Condesa, donde se atiende a personas con VIH/Sida. A 10 años de su partida, mis palabras se suman a otras que intentan rescatar su memoria. Estoy cierto de que quedo limitado ante las experiencias atesoradas por sus amigos más cercanos. Sin embargo, me siento privilegiado por haber compartido con él momentos, conversaciones e ideas. Arturo legó, junto con el ejemplo de su espíritu combativo, un enérgico llamado para que las políticas del gobierno mexicano garanticen los derechos de los colectivos LGBTI y las personas con VIH/Sida. Tarea que hoy, más que nunca, es necesario sostener para no perder espacios ganados.

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