En
México este 2020 se cumplirán 210 años del inicio de la Guerra de Independencia,
así como 110 de la Revolución Social, con un panorama de guerra no declarada,
mucho menos admitida, con un país polarizado.
Ambas
luchas armadas cobraron miles de vidas. Tan sólo la Guerra de Independencia
duró once años. La Revolución en sí no concluyó con la salida de Porfirio Díaz
en 1911, sino que se prolongó hasta la siguiente década con enfrentamientos
armados en pos del poder.
Para
los mexicanos el festejo de la independencia reviste particular importancia.
Año con año es ocasión de reunirse con
amigos y familiares para “dar el grito”. Donde quiera que esté, alrededor del
mundo, en esa fecha recuerda a su país y hay festejos, grandes o chicos, por la
ocasión. En Estados Unidos la comunidad mexicana se deje sentir en esas fechas.
México
llega al 2020 en plena guerra. Esta vez no es contra una potencia extranjera o
contra un régimen dictatorial. Se trata de una guerra que abiertamente, desde
2006, ha cobrado miles de vidas y el 2019 fue el más violento. Los cárteles del
narcotráfico y delincuencia organizada se han adueñado de regiones enteras del
país y a través del terror pretenden mantener su dominio.
En
esta guerra, como en todas, la población civil ha sido de la más afectada.
Hasta el sexenio encabezado por Vicente Fox Quesada, las cosas aparentemente
estaban bajo control. El gobierno no se metía y la delincuencia trabajaba,
haciendo sus ajustes de cuentas en pugna por el control de territorios, pero por
lo general dando una imagen de tranquilidad y orden hacia el exterior, aunque el ciudadano común palpaba
como la inseguridad se había adueñado de las calles.
Esa
inseguridad motivó que en la campaña presidencial de 2006 la demanda
generalizada fue que se combatiera el crimen, que se recuperara la seguridad y
todos, hasta Andrés Manuel López
Obrador, prometieron que se harían cargo de ello, aunque ahora su discurso sea
distinto.
Con
el reforzamiento de la seguridad, los grupos de criminales desataron la
violencia. Las ejecuciones han menudeado, los atentados han surgido en
perjuicio de la población civil. Ya se está “normalizando” el escuchar a diario
sobre ejecuciones, desaparecidos, levantados y ataques aleatorios a la
población civil.
La
violencia rebasa lo que hasta hace unos años se pensaba que podría ocurrir en
México. Los grupos armados han penetrado a centros de rehabilitación para
ejecutar a quienes pretenden cambiar de vida, presumiblemente para que no
pueden identificar a quienes les vendían la droga.
La
violencia va por cosas absurdas a veces. Una discusión entre jóvenes puede
derivar en una balacera o un ajuste de cuentas, pues es el modelo que se ha impuesto
como “normal”, en muchos sectores. La confianza en las autoridades se ha
perdido y la gente poco a poco se ha insensibilizado. Ya hasta bromas se hacen
sobre el tema, mientras el suelo mexicano se sigue cubriendo de sangre, en
tanto los políticos buscan aprovechar ese clima de temor para ganar votos
proclamándose como los salvadores, aunque en realidad no tengan ni la más
remota idea de cómo resolver las cosas. Total, es tan fácil hacer un discurso,
diciéndole a la gente lo que quiere oír. Ojalá las cosas mejoren. Hasta la próxima…
caronte@letralia.zzn.com
También te puede interesar: LA CIUDAD “MÁS TRANQUILA DEL PAÍS” NO ESTÁ EXENTA DE VIOLENCIA DE GÉNERO