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Estilo de vida

Amor y enamoramiento

Reyna Gómora

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Escena clásica en una preparatoria: primer día de clases, nuevo ciclo escolar. Nadie conoce a nadie, y en el ambiente se respira nerviosismo, expectación, emociones diversas, en general agradables. Entran las personas a su nuevo salón de clase, toman asiento. Ingresa el profesor e inician presentaciones para comenzar a conocerse, y a iniciar la convivencia que durará todo un año. Al concluir la participación de un chico, es atentamente observado por una de sus nuevas compañeras, y al salir al descanso, se atreve a decirle muy suavemente: “te quiero”. Llevan menos de dos horas de “conocerse”, y hasta ese momento no habían cruzado palabra alguna…

¿Es eso “amor”?… ¿o será enamoramiento?… ¿o tal vez solamente atracción y gusto?… ¿o deseo?… ¿O podría ser otra cosa totalmente distinta?…

Ese suele ser uno de los grandes problemas en materia de sexualidad: creer unas cosas por otras, confundir, tergiversar, dar por hecho, generalizar, suponer. Y con el amor y el enamoramiento ha ocurrido infinidad de ocasiones

En modo alguno se trata aquí de hacer “definiciones”, y menos aún para la palabra “amor”. Querer definir el “amor” es algo, ¿cómo decirlo?, muy complejo. A lo largo de la Historia se han escrito ríos de tinta que han ensayado el hacerlo. Los resultados no han sido nunca concluyentes; casi siempre han sido polémicos y se ha discutido acaloradamente a propósito de lo dicho. Es un sentimiento humano, claro. Pero qué y cuáles son sus componentes y los factores que lo influyen: eso es lo realmente embrolloso del asunto. El enamoramiento es otra cosa. También resulta más fácil de conceptualizar. Es un “flechazo”, que ocurre “de pronto”. No es consciente. Tampoco es “controlable”. Se mezclan excitación, deseo, gusto, atracción y ganas inmensas de estar con una persona específica. Es una fase muy intensa, que tiene grandes cualidades, y enormes limitantes. Ejemplo de esto último: se idealiza a la persona, y se “ve” lo que se quiere ver, no lo que necesariamente es. Se le requiere para poder construir (en su caso) una posterior relación más “sólida”. Hasta Freud lo reconoció: decía que, sin cierta dosis de idealización, resultaba imposible llegar a convivir con alguien: un “truco maravilloso” para, a veces, llegar a algún lado y otras para arribar a ninguna parte.

Aún más: el enamoramiento acaba. No se podría vivir en ese estado en el largo plazo (por “maravilloso” que pareciera el que pudiera resultar así) ni es verdad que alguna pareja diga algo así como: “hemos vivido enamorados de forma ininterrumpida por más de 30 años”. No es verdad. El “amor”, es cierto, puede durar “más”: ¿toda la vida? ¿Para siempre? No es posible ni objetivo generalizar…

Tres detalles complementarios a lo hasta aquí escrito:

1) Esa frase que dice, “el amor todo lo puede”, hay que matizarla, y mucho: hay una clasificación de los “estilos individuales de amor” y no, no todos los tipos o clases de “amor” “lo pueden todo”. Sólo algunos, y sólo en algunos casos. Y no es lo mismo el “amor” paternal o maternal, que el de pareja, el de amistad y así sucesivamente.

 2) Puede haber enamoramiento sin amor, y amor sin enamoramiento. Uno no necesariamente lleva al otro, o uno se deriva “automáticamente” del previo. Es decir: no porque se sienta enamoramiento entonces eso significa y quiere decir que sí o sí culminará en amor. La publicidad y los estereotipos dicen que sí. La realidad, que no en todos los casos.

 3) Podría comenzarse a amar a una persona cuando acabe el proceso de enamoramiento, antes no; antes es otra cosa. Enamorarse no es amar. Ni son sinónimos, ni necesariamente consecuentes

Reflexión final: “enamorarse es amar las coincidencias; amar es enamorarse de las diferencias” .Jorge Bucay

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Estilo de vida

Mirar atentamente el mar es benéfico para la salud emocional

Lupita Sol

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El mar induce al buen estado de ánimo a través de la regulación de los neurotransmisores cerebrales, según estudio.

Desde tiempos remotos ha sido muy común que ante un cuadro de estrés o angustia, los médicos e incluso los familiares y amistades recomienden tomarse unas vacaciones en la playa para mejorar el estado de ánimo. Pero ahora existe evidencia científica que corrobora que el mar no sólo favorece un estado de relajación, sino también altera la estructura cerebral.

El biólogo marino Wallace J. Nichols, autor del estudio “Blue mind: the surprising science that shows how being near, in, on or under water can make you happier, healthier, more connected and better at what you do”, publicado en 2014, explica que estar frente al mar propicia un buen estado de ánimo mediante la regulación de los neurotransmisores del cerebro.

El investigador basa su tesis en las siguientes razones: los sonidos marinos estimulan la corteza prefrontal del cerebro –la que regula las emociones y el raciocinio– y, por lo tanto, mejoran el bienestar emocional. En la playa, el cuerpo absorbe los iones negativos liberados por las olas del océano, lo cual permite la absorción de una mayor cantidad de oxígeno y la regulación de los niveles de serotonina. Esto último reduce la sensación de angustia en las personas.

De igual forma, el sonido de las olas y la presencia del agua favorecen la disminución de los niveles de cortisol –también denominado la hormona del estrés–, lo cual genera una sensación de calma y bienestar. Además, mirar y escuchar el mar, junto con una respiración profunda, ayuda a inducir un estado meditativo. Finalmente, en razón de la tranquilidad que ofrece, el mar modera la ansiedad leve, el dolor y la depresión, así como los problemas vinculados al sueño.

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Estilo de vida

“Humm” regreso espiritual y sonoro de Pedro Honda

Omar Badillo

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En la comunidad latinoamericana de música shoegaze se han visto excepcionales casos de transformación magnética, influencias que evolucionan y que cambian la percepción del género. Y para Pedro Honda ha sido una percepción original que cualquiera puede disfrutar, así como cualquiera puede sobre analizar.

Humm” es el último EP del productor, compositor y artista mexicano Pedro Honda. Hace algunos meses vimos su faceta R&B/Pop con sus sencillos “No Pienses Que No” y “No Dejarás”, y si bien por un momento podemos sorprendernos de que su primer EP como solista sea un material ecléctico de música experimental, quizás igual tengamos que recordar sus inicios con Koiwelt y El Jardín del Hospital, bandas que usaban elementos potencialmente electrónicos en mezclas de música alternativa y adulta.

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Este EP es casi un regreso a casa. Se le siente cómodo a Honda con este género. Canciones como “Mitofobia”, donde ligeros riffs en reverb, son los que descubren una atmósfera entre oscura y colorida que se eleva con la extraña pero amable voz de Honda que es acompañada de coros y baterías en eco, se convierte en el intro perfecto para un trabajo tan diverso; o “Hada” realmente tienen enormes rasgos característicos vocales, líneas de guitarra reflexivas y mucha distorsión apacible. En “Males” podemos escuchar un ritmo mucho más rápido, un dreampop que se combina con la oscuridad de densos riffs ambientales, una canción que sirve como complemento para llegar al final de este viaje psicodélico.

Es “Yaakun” la canción que tiene la mezcla más extraña entre un Rock/Emo con los elementos shoegaze, así como el agresivo y violento desenlace de esta historia. Una canción donde la melancolía juega un papel importante, donde los silencios y las partes donde el minimalismo se explora de forma auditiva son la parte más interesante de la carrera de Honda.

Sin duda, “Humm” es el trabajo más interesante y atrevido de Pedro Honda. Un álbum con el que abrimos el 2020 de la mejor manera.

Puedes escuchar “Humm” de Pedro Honda lo ofrecemos aquí:

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Estilo de vida

¿Puede el aburrimiento llevarnos a ser más creativos?

Lupita Sol

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Estar aburridos y no recurrir a estímulos, como emplear el celular, permite reducir el gasto de nutrientes que son fundamentales para el correcto funcionamiento del cerebro.

El aburrimiento por lo general es mal visto: que una persona esté aburrida da pie a pensar que está perdiendo el tiempo o que no está siendo productiva. Sin embargo, los neurocientíficos sostienen que el aburrimiento es necesario para nuestro cerebro.

El investigador Daniel Levitin, de la Universidad McGill de Montreal, explica que al estar haciendo muchas tareas al mismo tiempo, el cerebro gasta energía al pasar de una cosa a otra, lo cual entraña también el gasto de nutrientes que son fundamentales para su buen funcionamiento.

Entonces, lo que creemos que es una gran cualidad, ser “multitareas”, en realidad sólo perjudica a nuestro cerebro. En otras palabras, el aburrimiento es necesario a nivel neurobiológico.

Por su parte, la psicóloga Sandi Mann indica que el aburrimiento es una fase esencial de la creatividad, pues cuando la mente divaga es justamente cuando, sin esperarlo, se hallan soluciones a problemas que nos abruman o surgen ideas creativas para nuevos proyectos.

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