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Estilo de vida

El consumismo verde o ¿Cuánto cuesta “ayudar” al planeta?

César Benítez

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Actualmente la sociedad ha comenzado a generar conciencia respecto a los problemas del cambio climático. Cada vez son más las campañas de concientización a  favor de una vida “verde” o ecosustentable, asimismo se hacen llamados para cambiar hábitos alimenticios, de transporte, y en general de consumo.

Por tal situación ha comenzado una oleada de ciertos lugares, y personas, enfocados en la oferta de productos manufacturados de manera “artesanal,” no industrializada y sobre todo, con un perfil “ecosustentable”. Lo anterior ha disparado la presencia en redes sociales de páginas en las que se puede contactar con las mencionadas personas o establecimientos en los cuales están disponibles artículos con las características antes referidas. Al dar un vistazo rápido por las paginas, podemos encontrar cierta variedad de artículos que van desde utensilios de cocina y comida, como vasos, platos, juegos de cubiertos, termos etc. También hay artículos de aseo y cuidado personal como jabones y cremas e incluso ropa y otros artículos para el uso diario como bolsas, ropa, y otros enseres.

Seguramente mucho de ustedes, amigos lectores, ya se habrán topado con una o dos de estas páginas o incluso ya son consumidores regulares de sus productos o al menos de algunos de ellos. Seguramente conocerá gente que está totalmente comprometida con esa causa y es consumidor asiduo de los productos y artículos “verdes” y es aquí donde podemos hacer la pregunta: ¿se ha puesto a pensar cuánto les está costando cuidar el planeta?

La pregunta anterior no es retórica, indaguemos: “¿Cuánto puede llegar a costar salvar nuestro planeta?” ya que los precios de los artículos “verdes” muchas veces puede ascender a cantidades mucho mayores que los de artículos regulares. Cepillos para el cabello a $145 pesos, cepillos dentales en $60, juego de popotes y cucharas para cocktail, $200. Granola orgánica artesanal entre $115 -$200, 500 gr. Café orgánico entre $80 y 120 pesos 100gr, y así entre otros productos, que si bien, sus costos podrían no sonar muy elevados, invitan a considerar sobre si es necesario “invertir” ese dinero bajo la premisa de un “consumo responsable”.

Hace apenas un par de meses un artículo, escrito por Andrea Fajardo, llamó poderosamente mi atención, ya que hablaba precisamente sobre el costo o más bien sobre lo que se necesita invertir para poder disfrutar de una vida saludable, “fit” y “responsable”, ya que los precios de esos productos y artículos, eran pagables únicamente por gente con una condición económica muy por encima del grueso social, sin tomar en cuenta que la mayoría de los granos, semillas, frutas y verduras, condimentos, especies, etc. pueden conseguirse en los diferentes mercados de nuestra ciudad alguna veces hasta a la mitad del precio.

Toda esta nueva tendencia de consumir esos productos ecosustentables  forma parte de la corriente conocida como “capitalismo verde,” corriente que viene a ofrecer supuestas alternativas para una vida de consumo más responsable y amigable con el medio ambiente, en tanto que juega con el imaginario de la superioridad moral haciendo que los consumidores no se percaten de que nuevamente están en el juego del consumismo o mercantilismo “verde” sólo que bajo la idea de que en realidad NO están consumiendo desmedidamente sino que por lo contrario, están frenando la explotación de los recursos y “derrotando” a las empresas transnacionales y capitalistas.

Es verdad que existen pequeños productores que SI cumplen con una labor responsable y cuyos ingresos por la venta de sus productos se destina a su economía personal o simplemente para recapitalizar y distribuir nuevamente aquello que venden. Sin embargo, también es cierto que existen empresas internaciones, y locales en ascenso, que lucran descaradamente con esa idea de “consumo y producción ecosustentable” únicamente para atraer más clientes como es el caso de “Nestlé”, “Unilever”, “Ebro Food”, entre otras. Otras tantas se posicionan en internet y distribuyen a diferentes ciudades sus productos, como lo es el caso de “Violife”, “Natursoy”, “Salud Vida”, entre otras más de relevancia.

Si bien, la tendencia hacia un consumo responsable es verdaderamente importante y necesaria, también lo es saber ¿a qué nos comprometemos? y ¿cómo pretendemos lograrlo? De nada sirve buscar o simular un estilo de vida “sano”, “verde” si estamos consumiendo productos cuya producción deja una huella ecológica y de carbono bastante significativa. ¿Por qué no usar productos reutilizados en lugar de comprar otros nuevos, pero “ecológicos”?, ¿por qué en lugar de comprar popotes de metal para tomar un frappe tres veces a la semana no mejor consumimos un frappe con cuchara  tradicional? ¿Por qué en lugar de comprar en bazares pretensioso y elegantes productos de campo, no mejor los adquirimos con los productores locales o directamente en el mercado? ¿Por qué en lugar de radicalizar los hábitos alimenticios volviéndose vegano, no mejor reducimos la ingesta de carne a solamente un par de días a las semana? Existen muchos otros cuestionamientos respecto a cómo manejar con los problemas del cambio climático en nuestro plantea y de cómo los podemos asumir personalmente. De cualquier modo, es tarea de cada uno tratar de llevar una vida correcta de acuerdo a nuestros intereses y posibilidades, pues no es necesario gastar miles de pesos para surtir una despensa de productos orgánicos o artesanales, si al final de cuentas otras acciones están dañando de peor manera nuestro entorno.

Estilo de vida

Mexicanos, cerca de los más altos niveles de estrés: UAM

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En las últimas décadas, el estrés se ha convertido en un serio problema de salud en el mundo. Se trata de una condición que, de no atenderse, puede causar incluso algunos trastornos y enfermedades.

Según parámetros mundiales, los mexicanos se encuentran cercanos a los niveles más altos de estrés, apuntó Carlos Contreras-Ibáñez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

A través de un comunicado, el investigador de la UAM explicó que este dato se pudo obtener mediante una encuesta aplicada del 30 de marzo al 27 de abril del presente año a 6,424 mexicanos.

Los mexicanos refirieron más tensión por el siguiente orden de asuntos:

  1. La economía nacional
  2. El riesgo de infección
  3. El peligro de hospitalización
  4. La situación de amigos y parientes que viven lejos
  5. La educación de los hijos

Contreras-Ibáñez señaló que según la versión utilizada de diez reactivos de la Escala de Estrés Percibido, “México está por arriba de la media internacional en estrés y más bien cercano a los puntajes altos”.

Esto, debido a que –en cálculos previos en los ámbitos poblacional y de estudios epidemiológicos amplios oficiales– ya acusaban índices altos de violencia e inseguridad, a los que se añadió el Covid-19.

Los resultados mostraron que las mujeres experimentaron más tensión física o emocional que los hombres y quienes se identificaron en forma no binaria registraron categorías aún más altas, en relación con los grupos anteriores.

Además, en el contexto del confinamiento, las mujeres enfrentaron una doble jornada y la presión de llevarla a cabo en condiciones muy complejas. Esto no significa “que los varones no se estresen”, sino que la carga es distinta para cada sector.

Por último, la encuesta arrojó “una correlación negativa” entre estrés y edad, ya que los jóvenes de alrededor de 20 años mostraron un estrés mayor que los adultos mayores de 65 años.

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Estilo de vida

Reconocen labor de madres donadoras de leche materna

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En el marco del Día Mundial de Donación de Leche Humana, que se conmemora cada 19 de mayo, el Instituto Nacional de Perinatología (INPer) reconoció la labor de las madres que acceden a compartir su excedente de leche materna para salvar la vida de los bebés prematuros que la necesitan.

“El INPer, a través del equipo del Banco de Leche, festeja y agradece a cada una de esas donadoras ejemplares que han hecho posible que todos nuestros bebés sean alimentados con lo mejor: la leche humana”, comunicó el instituto a través de un video difundido en su cuenta de Twitter @INPer_mx.

El Banco de Leche de la institución recolecta mil 500 litros por año, lo que alcanza para alimentar hasta 750 bebés prematuros enfermos, cuyas madres por algún motivo no pueden amamantar de manera directa o están bajo algún tratamiento que lo contraindica.

Como se ha reiterado en Informe Fracto, los beneficios de alimentar a los bebés con leche materna van desde fortalecer el sistema inmunológico y los órganos vitales, eliminar bacterias, virus y toxinas, hasta prevenir infecciones respiratorias y estomacales, entre muchos otros.

Teniendo en cuenta el papel fundamental de la leche materna se ha buscado garantizar su provisión por medio de donaciones para los bebés que lo requieran.

Requisitos del INPer para donar leche materna:

  • Cubrir las necesidades de alimentación del hijo/a y donar el excedente.
  • Realización de historia clínica y/o exámenes de laboratorio.

Una vez que la madre es aceptada como donante, recibe capacitación sobre técnicas de extracción, conservación, transportación de leche humana y equipo para colectarla y transportarla.

Además del INPer existen otros centros de recolección distribuidos en distintos estados del país, los cuales se pueden consultar en este enlace: https://bit.ly/3g4mWu6

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Escultismo

La fogata

Julián Durán Bojórquez

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Foto de Julián Durán Bojórquez

Algo que se espera con ansias cuando se participa en un campamento es el encendido de la fogata. Poco a poca cae la tarde, y en ese preciso momento  te solicitan que ayudes a recoger leña. Y es que recolectar leña es mucho más que el simple hecho de ir a reunir ramas secas por los montes aledaños. Hacerlo representa sobre todo la enorme satisfacción de saberse útil en un grupo donde todos aportan esfuerzos para lograr una comunión de  amigos que comparten principios e ideales en una noche imperdible.

Cada minuto en que la obscuridad se acerca, cada instante en que el olor a humedad se mezcla con el aroma del campo, se está invocando un ambiente que en ningún otro lugar se puede disfrutar. La leña ya está apilada, rama sobre rama en un círculo de rocas, formando una especia de edificio armonioso. En el centro de ese edificio hay pequeños troncos, y se coloca yerba seca que ayudara a que el encendido sea más rápido.

Empezamos a reunirnos en torno al círculo y la emoción crece, sobre todo cuando es la primera vez que se asiste a un campamento. De pronto el brillo de un cerillo provocará la luz y el calor. Quizás no sea el primero o el segundo que encendemos intentando originar la candela, pero sin duda será un un cerillo el origen de toda la magia y el fuego comenzará a crecer hasta iluminar el rostro de los presentes. En ese preciso instante es cuando se escucha un clamor que dice: “que las llamas se levanten hasta el cielo y con ellas el corazón de los mortales.” Entonces sabrás que la fogata ha comenzado.

El aroma a monte húmedo se combina con el olor de las brasas ardientes, y el crepitar de la candela produce armonía entre quienes estamos allá. Entre los que cantamos, entre los que contamos historias o hacemos escenificaciones cortas que amenizan el momento y le dan un regocijo singular a la noche. Con el paso de las horas, poco a poco la intensidad de las llamas disminuye, y las estrellas parecen brillar con más intensidad. Es momento de la despedida: entrelazamos las manos y cantamos la despedida: “porque perder las esperanzas de volverse a ver…” El momento se torna emotivo, nostálgico pero alegre, la luz se pierde cada vez más y el aroma se extingue, es hora de despedirnos con un hasta luego, es apenas un breve adiós.

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