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La Nación y el Mundo

Encuentro simbólico entre descendientes de Moctezuma y Hernán Cortés

Carmen Lorena López Cabrera

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A 500 del encuentro entre Moctezuma II y Hernán Cortés el 8 de noviembre de 1519 en Tenochtitlán, otro encuentro histórico se celebra en esta misma fecha de 2019 entre sus descendientes Federico Acosta y Ascanio Pignatelli, respectivamente.

Registra la historia que el primer encuentro entre el conquistador español y el monarca azteca tuvo lugar en el cruce de la calle República de El Salvador con avenida Pino Suárez, en el centro de la capital del país. Los historiadores aclaran que el ceremonial de la corte azteca dictaba que el tlatoani –término que a menudo se traduce como emperador– no debía tener contacto físico, por lo que aseguran que el líder azteca y el conquistador nunca se tocaron.

En el acto simbólico de este 8 de noviembre, según se aprecia en los vídeos difundidos en Twitter y YouTube, Federico Acosta Ruiz-Peinado y Ascanio Pignatelli Aragona Cortés caminaron hasta encontrarse en el punto aproximado donde sus antepasados se vieron por primera vez, y ellos sí se estrecharon la mano y se dieron un abrazo.

El encuentro fue una iniciativa del cineasta Miguel Gleason, quien contactó a la empresa Muesart para plantearle “la idea de hacer un documental en conjunto donde pudiéramos traer este tema del reencuentro, con el objetivo primordial de abonar a la identidad del mexicano del siglo XXI”, relató a EFE Álvaro Espinosa, director de Muesart. Agregó que el documental está en filmación y que han grabado escenas en diferentes locaciones: Pignatelli viene haciendo la ruta (de Cortés) desde Veracruz hasta la Ciudad de México, y Acosta está grabando en la Plaza de la Constitución y en el sitio arqueológico del Templo Mayor.

Miguel Gleason acompañó en el acto simbólico a ambos descendientes.

Tras el abrazo, Pignatelli afirmó que se siente “muy conectado” a México. “Son muchas veces que vengo aquí y siempre es un viaje muy bueno, me siento bien, pero ahorita es otra cosa, me siento muy conectado a este país”.

En su turno, Federico Acosta señaló que “hoy (8 de noviembre) se conmemoran 500 años de un momento histórico para todos nosotros los mexicanos. Independientemente de lo que pasó en ese momento, fue la fusión de dos culturas, la europea y la nuestra. El resultado somos todos nosotros, porque todos nosotros, en la gran mayoría de este país tenemos sangre española y sangre mexicana”.

“Yo represento a mi familia, descendientes de Moctezuma, y somos una gran familia junto con los españoles, todos estamos juntos, porque nosotros somos el resultado. Y es un país increíble, México, y lo único que se requiere en este momento es que reencontremos nuestra identidad. Porque si nos creyéramos lo que éramos antes de la conquista, que más bien fue una invasión, seríamos una gran nación, porque podríamos emular lo que éramos antes de ese momento”, añadió Acosta.

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Madre América: Bolivia

Con las venas abiertas en Bolivia

Malcom Maceo

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El panorama político y social de Bolivia después de los trágicos acontecimientos del fin de semana, que precipitaron la renuncia de su presidente Evo Morales es hasta hoy complejo y sobre todo incierto. Los resultados de las elecciones del pasado 20 octubre fueron el detonante para escribir la crónica de una muerte anunciada, para el más sólido y exitoso de los procesos progresistas y populares de la región. No puede en ningún análisis de lo que allí ocurre evitar destacar los intereses geopolíticos externos y la nefasta postura de una oposición racista y resentida que convergen en la situación que hoy impera en el país andino. De un parte las riquezas bolivianas, en especial sus valiosas reservas de litio el llamado “oro blanco,” concentradas en el Salar de Uyuni, y estimadas como las más grandes del planeta, son el interés real de los sectores foráneos y de las transnacionales que han apoyado el derrocamiento de Morales. Por otro lado, las oligarquías locales concentradas en la denominada media luna-que no perdieron sus fortunas durante estos años del gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS)- se envalentonaron ante el apoyo de las fuerzas armadas, de la policía, pero también tras las cuestionables decisiones de Evo de implicar a la desprestigiada Organización de Estados Americanos, (OEA) y luego ceder tras las primeras presiones que le vinieron de múltiples instituciones y actores del país. El resultado de esa convergencia de intereses de la derecha externa y la boliviana, a lo que se añade la evidente incapacidad de respuesta del gobierno depuesto para una situación golpista condujeron a la situación actual.

En los sucesos del fin de semana en Bolivia, se han repetido muchos elementos para nada novedosos en la historia antigua y reciente de América Latina. En especial la patria del mandatario aimara tiene una larga tradición de golpes de estado, por tanto, la idea de ser intocable o inmune frente al golpismo contienen cierta ingenuidad política. Para sólo citar tres ejemplos, donde la falta de estrategias defensivas precipitó la acelerada caída de gobiernos de base popular, recordemos el derrocamiento de Jacobo Arbenz en Guatemala en 1954, puesto en condiciones denigrantes en un avión y expulsado de su país, o el cuartelazo que acabó con la vida de Salvador Allende en Chile en 1973; aunque este último, a diferencia del primero, prefirió inmolarse antes de vivir como víctima de un golpe para el cual no se salvaguardó y menos aún preparó a sus simpatizantes.

¿Dónde estaban los ponchos rojos, y los miles de seguidores de Evo que hoy han salido a las calles durante el día domingo 10 de noviembre? ¿Cómo una turba opositora enardecida por el odio y deseosa de una guerra de razas logró entrar al Palacio Quemado sin encontrar a su paso a ese 47% que votó por la fórmula Morales-Linera el pasado 20 de octubre? ¿A qué lógica política responde la renuncia en masa de todos los posibles sucesores de Morales, por demás afines a su partido? Son algunas de las tantas preguntas que muchos nos hacemos desde que seguíamos con pesar el desarrollo de los acontecimientos.  Evo y su proyecto político cambiaron notablemente la economía y la sociedad boliviana, pero como se evidenció este fin de semana quizás no transformaron a profundidad la ideología ni el sistema cultural y de valores impuesto durante siglos. Todos los poderes públicos a partir de la llegada de Evo al poder se “tiñeron” con sangre e ideas indígenas, pero resulta claro que esto no llegara a las cúpulas de las fuerzas armadas y de la policía, las mismas que lo presionaron a salir del ejecutivo, los que consumaron el golpe.

Los sucesos que han sobrevenido tras el pasado fin de semana boliviano, siguen sembrando más interrogantes que respuestas. La renuncia de Evo ha generado más problemas que soluciones, situación que él mismo pretendió evitar con su dimisión. La violencia, la represión y el caos se han apoderado de las principales ciudades bolivianas. Escenario donde se mezclan la confrontación entre seguidores del gobierno del MAS y opositores y los que simplemente se aprovechan para el pillaje, el delito, la especulación y la subida de precios.

El gobierno sigue debatiéndose en una guerra simbólica y mediática, el crucifijo y la biblia contra la wiphala, una fáctica presidenta semirubia o “blanqueada” que arremete contra los “satánicos” indios, autoridades que renunciaron pero que siguen desde fuera ostentando sus cargos, un poder legislativo que logra recomponerse por la fuerza mayoritaria de la organización del presidente Morales. Las fuerzas armadas no regresan todavía a los cuarteles. La comunidad internacional se muestra de alguna manera polarizada en cuanto a sus opiniones de lo que ocurre en el país andino. En definitiva, hasta hoy las venas abiertas de Bolivia siguen sangrando y su cura continúa a la expectativa.

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A medio siglo de la fundación de La Habana

Extraordinario esfuerzo constructivo al calor del aniversario 500 de la capital cubana

Héctor Hernández Pardo

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Cientos de obras se han desarrollado para construir, restaurar y embellecer la ciudad. Sobresalen las realizadas en importantes símbolos habaneros, como el Capitolio Nacional, la Plaza de Cuatro Caminos, el Museo de Cristina (con todo el patrimonio ferroviario), el Castillo de Atarés, la Finca de los Monos, el nuevo emplazamiento del monumento al General Calixto García, los Jardines de la Tropical y otros. Se han construido nuevos hoteles y se han beneficiado hospitales, escuelas y numerosas instalaciones del comercio y la gastronomía. Entre el 15 y el 16 de noviembre numerosos festejos populares y más de 16 mil fuegos artificiales darán la bienvenida al 500 aniversario de La Habana.

Cuando entre los días 15 y 16 del actual mes de noviembre los habaneros estén festejando el 500 aniversario de la fundación de la capital cubana (carnavales, fiestas en diversos puntos de la ciudad con las mejores orquestas, 21 salvas de artillería desde la fortaleza de La Cabaña, justo a la entrada de la Bahía, 16 mil fuegos artificiales, ofertas gastronómicas por doquier, exposiciones y otras formas de celebración), habrán quedado atrás muchos meses de gran esfuerzo laboral constructivo, de restauración y embellecimiento de arterias y edificios.

Con el apoyo de la población, de organismos centrales del Estado y de todas las instituciones del Gobierno de la capital, en los últimos meses se han terminado más de 2 mil obras constructivas, de ellas 1 400 objetos de obra, entre las que sobresalen salas de operaciones y de ingreso en Hospitales, laboratorios y aulas de escuelas de distintos niveles, numerosas viviendas para familias del este de La Habana, que fueron afectadas por el paso de un tornado en enero de este año.

Al comercio y la gastronomía pertenecen alrededor de 900 proyectos constructivos de diferentes magnitudes y con un alto impacto comunitario.

Se destacan, igualmente, los proyectos de restauración de emblemáticos lugares como el Capitolio Nacional, del Museo de los Bomberos, del Complejo de la Plaza de Cuatro Caminos, un símbolo de la capital cubana; la del Hotel Paseo del Prado, el Museo de Cristina con patrimonio ferroviario, el Museo de la Alfabetización, el Museo del Automovilismo, el Castillo de Atarés, entre otros muchos que ha venido enfrentando la Oficina del Historiador de la Ciudad y empresas de construcción. Igualmente, la popular Finca de Los Monos se ha convertido en un parque tecnológico para la recreación de los jóvenes y ya está en funciones el nuevo Hotel Paseo del Prado, justo a la entrada de la Bahía de La Habana.

Se ha mejorado el alumbrado público en arterias importantes y se ha avanzado en los servicios comunales que atienden los parques y las áreas forestales, y la limpieza de la ciudad.

La Habana, cuna de José Martí, de destacadas acciones revolucionarias a lo largo del siglo XX, una de las plazas más fortificadas e importantes del imperio español en América, real y maravillosa, parafraseando a Alejo Carpentier, siempre ha sido hermosa por su arquitectura, por su historia, por su cultura y por su gente, a pesar de las dificultades por las que ha atravesado Cuba en los últimos 60 años a causa del asfixiante bloqueo de Estados Unido, y que de alguna manera se ha reflejado en la ciudad. Pero es evidente que todo lo que se ha venido haciendo al calor de este 500 aniversario, a partir de un programa que ha tenido la mayor atención del gobierno local y del Estado, ha calado ya en los habaneros todos.

Y se habla, con razón, que esta conmemoración del medio siglo es sólo un paso para seguir devolviendo el esplendor a esta gran ciudad, capital de todos los cubanos. Cuando hoy viernes, a las 9 de la noche, se produzca la ceremonia tradicional de la vuelta a la Ceiba que indica el lugar de la fundación de La Habana, y muchos ciudadanos tiren una moneda para solicitar que se cumpla un deseo, no dudo que muchos pedirán: “¡que continúe para siempre esta fiebre constructiva, de restauración y de embellecimiento en la capital de todos los cubanos!

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Madre América: México

Huertistas en La Habana

Sergio Guerra Vilaboy

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Tras la caída de la dictadura de Victoriano Huerta, el gobierno cubano, presidido desde el año anterior por el general conservador Mario García Menocal, acogió con generosa hospitalidad a sus partidarios. Entre los huertistas llegados a La Habana figuraban el poeta Salvador Díaz Mirón, que había tenido que abandonar la dirección de El Imparcial de México, y el ex diplomático Federico Gamboa, recibido por el subsecretario de Estado de Cuba y varias veces por el propio mandatario cubano. Entre los asilados también figuraban José María Lozano, secretario de Estado de Huerta, el escritor y poeta Luis G. Urbina –que se radicó por unos meses en La Habana (1915-1916) y después fue corresponsal de El Heraldo de Cuba en Madrid-, el compositor Manuel M. Ponce y el médico y periodista Luis Lara Pardo.

Gamboa fue durante varios meses presidente del Círculo Mexicano de La Habana o Casino Mexicano de La Habana, fundado en 1918 por 84 emigrados, un club aristocrático privado de ricos mexicanos refugiados en la isla, entre ellos el ingeniero e historiador revisionista Francisco Bulnes, José María Lozano, Antonio de la Peña, antiguo secretario de la presidencia mexicana, y el parlamentario y periodista Francisco M. de Olaguíbel, ex subsecretario de Relaciones Exteriores. Los partidarios de Huerta también fundaron en La Habana un Centro Mexicano de Auxilios Mutuos, del que fue presidente el general Carlos Rincón Gallardo, duque de Regla y marqués de Guadalupe.

Entre los más prominentes exiliados huertistas en Cuba figuraban también los generales Manuel Mondragón –llegado a La Habana en 1917- y Aureliano Blanquet. Este último desembarcó en la capital cubana a mediados de enero de 1919 y llegó a organizar una expedición –financiada por el ex gobernador de Veracruz, también refugiado en Cuba, Teodoro Dehesa, y los yucatecos José León del Valle, Luis Rosado Vega y Manuel Irigoyen Lara- para luchar contra los constitucionalistas. Los complotados, entre los cuales figuraban los generales Juan Montaño y Enrique González y los coroneles Francisco Traslosheros y Luis Acosta, salieron en una embarcación del puerto de Bahía Honda, Pinar del Río, el 16 de marzo de 1919, aventura que costó la vida a Blanquet.

En su mayoría, los recién llegados eran destacados miembros del clero, la política, el ejército o la intelectualidad, comprometidos con la sangrienta dictadura de Huerta, como el ex gobernador de Yucatán, coronel Abel Ortiz Argumedo, este último trasladado a la isla en el crucero Cuba en mayo de 1915 con toda su inmensa fortuna, además de fondos estatales, federales y de particulares. El coronel Ortiz Argumedo, con el apoyo de la oligarquía henequera yucateca, había derrocado con anterioridad al gobierno constitucionalista en la península para impedir las reformas sociales, aunque en marzo de 1915 fue derrotado por las fuerzas del general Salvador Alvarado. En la misma embarcación de la marina de guerra cubana –el crucero Cuba-, arribaron a la isla decenas de yucatecos acaudalados y residentes cubanos que huían del avance de las fuerzas carrancistas sobre la península mexicana. Entre los emigrados yucatecos se encontraban también Avelino Montes y Olegario Molina Solís, los principales propietarios del henequén.

Otros encumbrados yucatecos refugiados en Cuba fueron el arzobispo de Yucatán, Martín Trischler–también estuvo asilado en La Habana el arzobispo de México José Morra-, y el general Prisciliano Cortés, que había sido gobernador del estado de Yucatán durante el régimen huertista. Unos de los partidarios de Ortiz Argumedo, Temístocles Correa, ex jefe político de Tizimín, intento organizar otra expedición armada. Entre los involucrados en este grupo de conspiradores yucatecos que actuaba en La Habana estaba también el ex gobernador Eleuterio Ávila.

Algunos de los exiliados huertistas, enemigos jurados de Carranza, fundaron en La Habana la revista mensual conservadora América española (1917), dirigida por el militante católico michoacano Francisco Elguero Iturbide, devenido entre 1916 y 1919 colaborador del periódico habanero Diario de la Marina, donde publicó más de 300 artículos en su columna Efemérides históricas y apologéticas.  En el mismo diario conservador escribían los emigrados políticos Querido Moheno, abogado chiapaneco y ex ministro de Estado de Huerta, el periodista José Elgueró y los ya mencionados Francisco M. de Olaguíbel, Antonio de la Peña y Reyes y Federico Gamboa, quien también fue subdirector de la revista habanera La reforma social. Esta última publicación, fundada en 1914 por Orestes Ferrara, publicó varios artículos contrarios a la Constitución mexicana de 1917.

Estos años fueron los de mayor entrada de mexicanos a Cuba, que alcanzó su altura máxima entre 1915 y 1917, en correspondencia con la etapa más convulsa de la lucha armada en México. Para huir de las persecuciones religiosas en Yucatán, viajaron también a Cuba 56 sacerdotes y monjas en 1915.  Según los datos del censo, en Cuba se duplicó la presencia de residentes mexicanos entre 1907 y 1919, año este último en que residían en la isla 3, 469 mexicanos.

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