A David y Arturo
Baquedano.
La época del
cine llegó en 1945. Inicialmente los propietarios fueron los hermanos Arturo y
Primitivo Baquedano, prósperos comerciantes. Al poco tiempo quedó a cargo del
primero la sala cinematográfica.
El Cinema fue el
centro de reunión social de la comunidad, acudían familias enteras a
divertirse, así como la gente que habitaba en las haciendas cercanas que se
trasladaba en truks. En esos tiempos la única diversión que había en Ixil era
el béisbol.
Frente al local
del Cinema existían tres puestos de los señores Carlos Dzul, Juan Cocom y
Emilio Chan quienes con sus esposas cocinan ricos salbutes y panuchos
acompañados de horchata y Sidra Pino. Desde las 6 de la tarde don Arturo
calentaba el ambiente por medio de un equipo de sonido con música y advertía a
los cinéfilos:” no deje que se la cuenten”.
Y la gente acudía a ver la película que se exhibía.
La película para
la función de cine llegaba en el camión de pasaje San Bernabé, era un pesado
fardo metálico de diez rollos. Los niños del pueblo siempre estaban pendientes
para correr la voz. Veces hubo que la película no llegaba y los cinéfilos
quedaban vestidos, alborotados y encabronados.
El Cinema
constaba de una planta eléctrica, sala de proyección, bancas de madera para
cinco personas, sillas plegables y un montón de piedras de regular tamaño. Si
piedras, pues en ellas se sentaban los niños que siempre ocupaban las primeras
filas.
La función era al aire libre, por eso se tenía al cielo de techo y se iniciaba a las 9 de la noche. Durante la proyección sucedían hechos curiosos: se notaban la luz de los cocuyos y se escuchaba el canto de los grillos. El silencio sólo era roto por el clásico! Wak!, !Wak! de los jovenzuelos al reventar sus chicles de “bomba” o “negrito”.
En el intermedio
rápidamente se agotaban las pepitas, cacahuates y “chinas” que
vendían los entonces niños Gil Chan y Candil Zapata. ! Hay que tiempos aquellos
señor don Simón!
Las funciones de cine se realizaban casi siempre con casa llena. Acudían lugareños y acasillados de las haciendas San Juan, San José, Concepción, Too y Kansacopó.
A veces, en lo
más emocionante, se reventaba en el rollo del filme, y el griterío del público
se dejaba escuchar! Ladrones¡ ¡No roben! ¡Devuelvan las entradas! También los
viejos gritaban en lengua maya: ¡Maá Okol meejen kisín!
Las películas
que más recuerdos dejaron entre los aficionados son: Allá en el rancho grande, La
mujer del puerto, Perdida, El
paisano Jalil etc. y los actores de moda que dejaron huella fueron Joaquín Pardave, Jorge Negrete, Pedro
Infante, Cantinflas y los Soler.
A media noche, cuando la función de cine finalizaba, la gente salía en tropel, como caballos desbocados, sobre todo los hombres, pues a las 5 de la mañana en las haciendas empezaba la desfibración del henequén y ahí debían presentarse puntualmente.
———-o———
A don Arturo lo
ayudaba en la administración de su empresa su familia que fue numerosa, y en el
Cinema también se efectuaban veladas culturales con temas regionales y aun mítines
políticos.
El 22 de
septiembre de 1967, la anhelada corriente eléctrica llegó al pueblo, entonces
la vida y costumbres de Ixil, cambiaron. Tiempo después llegó la televisión y
tuvo gran aceptación, por lo que poco a
poco, el Cinema pasó a segundo plano y tuvo que cerrar sus puertas.
La familia Baquedano traslado a Mérida su residencia y así se cerró un capítulo hermoso de la historia de la comunidad que jamás se repetirá. Pero en la mente y el corazón de aquellos traviesos niños-del que yo formaba parte- y que siempre esperábamos la llegada del camión con la película, que en las noches de cine, buscábamos la piedra más cómoda y plana, que cuando se encendían los focos de Cinema revoloteábamos locos de contentos, jugando juegos tradicionales, eso jamás se nos olvidará.
En las madrugadas, hora que me pongo a escribir, en medio del silencio, roto sólo por el canto de los gallos y ladridos de perros malixes, a veces creo escuchar a don “Turix”, y el anuncio de las películas “El Águila Negra”, ” Hay Jalisco no te rajes“, ” Amorcito Corazón” “El patrullero 777” etc. y finalizar como siempre: “No deje que se la cuenten” Así concluyo esta historia que debí titular: ” Lo que el tiempo se llevó”.
También te puede interesar: El cinema Encanto