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Crónicas de Ixil

LA GENTE

Miguel Ángel Orilla

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EL “CHANGUITO” ZALDIVAR

Después de varios años de no verlo, tuve el gusto de saludar y platicar a este popular personaje, que en sus años mozos fue un destacado deportista, y que ahora, a sus 83 años, todavía tiene cuerda para rato.

Practicó beisbol cuando se jugaba en la plaza principal con los equipos Ayuntamiento, Ixilito, Zoila Rosa. También fue boxeador y se recuerda vivamente que el “Kid Dinamita” lo vapuleó en Conkal, esa noche salió en hombros pero rumbo a la enfermería. Después se volvió muy amigo de Baco, lo que le causó varias enfermedades que supo sortear airosamente y lo retiro de su agitada vida activa. Ahora ya recuperado, se dedica a saludar y platicar con sus numerosos amigos y recordar sucesos del Ixil antiguo. Salud amigo Elfy Zaldívar Gasca, más conocido como “changuito”.

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Crónicas de Ixil

El primer camión de pasaje

Miguel Ángel Orilla

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El Sacristán y varios campesinos, desde lo alto del campanario de la Iglesia gritaron ¡Ya viene!… ¡Ya viene!

Sorteando hoyancos y dando tumbos hizo su entrada triunfal el “San Bernabé”, como le llamaron al camión, en honor al Santo patrono de Ixil. Aquella noche, el pueblo todo se reunió en la plaza, para ser testigo de este acontecimiento que nunca imaginaron y mucho menos olvidaron. Se trataba del arribo del primer autobús que durante la década de los 50 marcó un hito en la historia de la comunidad, ya que en atención a las necesidades de transporte, don Felipe Nery Aguilar Rodríguez, un dinámico empresario del transporte, hizo realidad un sueño largamente acariciado por los ixileños al poner a su servicio un vehículo colectivo capaz de transportar a numerosos pasajeros por los pedregoso caminos que conducían a este hermoso lugar.    

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Crónicas de Ixil

Pancho Orilla

Miguel Ángel Orilla

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A su viuda Guadalupe Moguel

Tengo frente a mí una foto que en lo personal, y para los antiguos aficionados al beisbol, dice mucho. Allá por la década de 1950 en Ixil como en muchos otros pueblos, jugar pelota en domingo, era lo más importante que sucedía. Entonces los juegos se efectuaban en la plaza principal.

Mi hermano Francisco Javier Orilla Canche, tendría 17 años y estrenaba uniforme con el equipo del Ayuntamiento. Debía estar nervioso, era su debut como pelotero. Jugaba de shortstop y no dejaba pasar ni el aire; también cubría los jardines.

Chocaba bien la pelota y era ágil corredor. Una vez que alcanzaba la primera base, seguro que llegaba a la segunda. En su larga trayectoria siempre fue primer bate. Un jugador completo.

Sus hazañas beisbolísticas con los “Cebolleros“, aún se recuerdan. Cuando dejó de jugar, continuó activo como asesor del equipo y consejero de sus hijos Oli Fili, Chino, a quienes cuando niños, los enseñó a jugar beis todas las tardes.

Como persona fue mejor. Hasta luego Pancho, algún día nos reuniremos en otra dimensión para continuar comentando tu legado deportivo.

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Crónicas de Ixil

El Charro Aguilar

Miguel Ángel Orilla

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A “Nani” Aguilar

Orlando Aguilar Gómez, hermano de Narciso, nuestro anterior biografiado, desde pequeño fue muy aficionado a la charrería y lo siguió siendo toda su vida. Claro, había nacido en la pequeña hacienda San Antonio, donde se cultivaba y desfibraba henequén y en la que desempeñó labores campiranas.

Allá por el año 1960, cuando se encargó de la administración de la heredad se ganó la amistad de todos los trabadores, dado que Orlando era muy amiguero.

En su juventud lucía con orgullo el traje de charro, y en la tradicional fiesta de Ixil, con un grupo de amigos, de seguro participaba ejecutando el floreo del lazo, el paso de la muerte e infinidad de suertes propias de la charrería.

También fue beisbolista: jugó con las “Estrellas”, fue cácher y tuvo de compañeros de equipo a Eligio Moguel, Silvio Sánchez, Juan Orilla y Paulino Escobedo, quien fuera su vaquero de toda la vida.

Orlando casó con Mirza Farfán y tuvo cinco hijos: Aurora, William, Alejandro, Fernando e Iván.

Fue también caballerango en el Rancho del Charro, en la ciudad de Mérida. A causa de un padecimiento viajó a California en busca de salud, pero no regresó con vida. Aún nos parece verlo ejecutar con destreza y gracia las diversas suertes de la charrería. Hoy traemos el recuerdo de nuestro amigo el “Charro” Aguilar.

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