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Arte y ciencia

Areté, y la heterodoxia de José Martí

Hayled Martín Reyes Martín

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Muchos pensadores ubican a José Martí cerca del platonismo. La idea no resulta descabellada, pues el poeta cubano fue un profundo conocedor de las ideas de Platón. Sobre el filósofo griego —a quien tanto admiró— escribió palabras de elogio: Platón, el “soñador” en contraposición de Filósofo; “retórico”, “quimérico”, “melancólico”, “heredero de los Faquires”; él, que amó la belleza; él, “el anciano que se sienta a ver hervir los mares, desde las rocas de Egina, y a coloquiar con el espacio vasto, como con natural amigo”; Platón el “dialoguista”, él, “que vio sin miedo, y con fruto no igualado, en la mente divina”; el que “había enseñado, a la sombra de los espesos olivos, en la Academia”; él, el revelador de “sublimes inquietudes del espíritu humano”. Asimismo, se nota una analogía entre el sentido de la vida (martiano) y la alegoría de la caverna del distinguido pensador griego. Martí en carta a su amigo Miguel F. Viondi, fechada en 1880, escribió, “Tengo pensado escribir, para cuando me vaya sintiendo escaso de vida, un libro que así ha de llamarse: El concepto de la vida. Examinaré en él esa vida falsa que las convenciones humanas ponen en frente de nuestra verdadera naturaleza, torciéndola y afeándola”. Tal intento nunca sucedió: Martí no pudo concretar su idea. Pero, sin embargo, en sus palabras se dejan ver las referencias a la alegoría de la caverna del filósofo ateniense cuando plantea que “examinará” en el libro esa “vida” falsa que nos imponen frente la “verdadera naturaleza”, y que las “convenciones humanas” terminan por torcer la vida misma. O sea, existe un ocultamiento de la verdadera naturaleza humana, muy a lo Platón. Si uno ve en el hombre que las trabas humanas eran la génesis del desconocimiento, privando al Ser de visualizar la Verdad y la Belleza y por la tanto llegar a la idea del Bien; el otro, plantea que la sociedad con sus males, la vida postiza a la cual era llevado el hombre y lo que añaden en él, eran una traba al conocimiento que nos es dado por Naturaleza, en la vida natural. Salir de la cueva y visualizar la luz, en el griego; pensar por-sí-mismo y respetar el pensamiento de los demás, en el cubano: eran las claves de estos grandes maestros para comprender la vida, para alcanzar el Sol. También fue Martí un profundo conocedor de los paseos socráticos por el Liceo ateniense, de la eticidad aristotélica, de la forma de vida de los griegos. En fin, conoció el pensamiento filosófico antiguo griego. Recuérdese, que su introducción en el mundo griego parte de sus años mozos como estudiante en la carrera de Filosofía y Letras, en España. A través de los estudios en la Universidad de Zaragoza y sobre todo el estudio libre, le llegaron las categorías griegas.

Uno de los más importantes conceptos de la Antigua Grecia es areté. Areté, del griego antiguo, significa “excelencia”. Para los sofistas areté es la excelencia o la exaltación del “cultivo de la elocuencia”; puesto que aristós significa lo (el) “mejor”. Entonces, areté para los griegos es grandeza, cultivo máximo del conocimiento: es alcanzar la “verdad”. Por lo que areté entre la polis griega era el conjunto de cualidades morales e intelectuales a que todo ciudadano debía aspirar. En este sentido, areté era un concepto y un modo de vivir clasista, pues el ideal de alcanzar el punto culminante en la sociedad era sólo opción para las clases altas. En medio de una sociedad que se sustentaba en el esclavismo, el esclavo —que era la mayoría de la población— no era elegible para lograr el areté: quedaba sin opciones.

Martí fue crítico de la noción griega de areté. No es ni ortodoxo ni positivista es cuestiones educativas. La educación de la “excelencia” consiste “en llevar el amor a lo útil, y la abominación a lo inútil”; y todo ser humano es útil. La concepción utilitarista y práctica de la “excelencia”, en sus formas educativas y sociales, aparece cuando Martí plantea,

Se han hecho dos campos: en el uno, maltrechos y poco numerosos, se atrincheran los hombres acomodados y tranquilos, seguros de goces nobles y plácidos, que les dan derecho de amar fervientemente el griego y el latín: en el otro, tumultuosos y ardientes limpian las armas los hombres nuevos, que están ahora en medio de la brega por la vida, y tropiezan por todas partes con los obstáculos que la educación vieja en un mundo nuevo acumula en su camino, y tienen hijos, y ven a lo que viene, y quieren libertar a los suyos de los azares de venir a trabajar en los talleres del siglo XX con los útiles rudimentarios e imperfectos del siglo XVI.

Se percibe en el Apóstol claramente su intuición de la discriminación clasista en enseñanza con teoría y objetos teleológicos distintos, así como su rechazo democrático al ocio (improductivo) sibarita que los griegos llamaron areté— que no es otra cosa que el “placer” de esclavista  posibilitado por el trabajo del esclavo.

Lo anterior no quiere decir que Martí repulsa la “excelencia” (areté griego). Al contrario, lo desarrolló toda su vida como poeta, hombre de letras, pensador, revolucionario. Siempre anduvo en la búsqueda de la “excelencia”; y más aún el areté griego, con el icónico Platón: máxima figura, y altura, en ir al encuentro de la Verdad, la Virtud y la Belleza. Del griego dijo: “El amor es el lazo de los hombres, el modo de enseñar y el centro del mundo. Lo que dijo Platón, debe repetirse hasta que los hombres vivan conforme a su doctrina”. Lo que no comparte el poeta cubano es la terrible selección ateniense de quien es bueno para lo útil y quien no, quien puede alcanzar el areté y quien no; discurre con tal distinción esclavista. Su discurso americanista e integracionista no permite pasar por alto la totalidad del ser humano: el Todo con sus múltiples partes. El cubano se acuerda del areté existente en “Nuestra América” en la época colonial; que él mismo vivó en su última etapa, con los indios y negros esclavizados, el campesino pisoteado. Areté sinónimo de “virtud”, fue algo que bien cultivó el Apóstol, sin dudas de los más grandes humanistas que han parido estas tierras americanas. Pero el héroe nacional cubano no cultivó el areté en el sentido griego, o sea, clasista, esclavista o en la búsqueda estéril de ser el “mejor”: cualidad ateniense.

Aquel que vio la luminosidad del pensamiento griego, la supo y la tomó en sí, no se dejó engañar por sus oscuras siluetas —y desde la heterodoxia supo compartir su areté con las masas sufridas de América. De América vinimos; a ella nos debemos.

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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