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Editorial

¿Cómo va Yucatán en progreso social?

José Miguel García Vales

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Semanas atrás en esta columna, reporté los resultados del Social Progress Index 2019, en el que se medía el progreso social de los países. Conforme  a ese índice, México obtuvo una calificación de 71.51, que lo colocó en la posición 55 entre 149 naciones, lo que representa un nivel medio alto de progreso. En 2014 ocupaba la posición número 54 con una calificación global de 66.41. En 2017 alcanzó la posición 48 con una calificaciónn de 71.93. Con vaivenes, se puede concluir que México ha mejorado en ciertos indicadores, pero otros países los hacen aún mejor.

Ahora bien, los resultados nacionales son producto de los esfuerzos que se hacen en niveles locales. Y no sólo eso, conocer cómo se comporta cada estado en los indicadores que componen este índice, podría servir para enfocar políticas públicas específicas que ayuden a mejorar en los ámbitos que contribuyen integralmente a elevar la calidad de vida.

Recordemos que el Social Progress Index se compone de tres grandes dimensiones: 1) necesidades básicas, 2) fundamentos del bienestar y 3) oportunidades. De ahí se desprenden 12 indicadores. Este índice fue replicado estatalmente por México ¿cómo vamos?, en alianza con la organización Social Progress Imperative, con el objetivo de contar con una herramienta de diagnóstico en cada uno de las 32 entidades del país (https://mexicocomovamos.mx/?s=contenido&id=1354) Sigue los mismos principios, fuentes y metodología, que permiten la comparación de los resultados. Otros 40 países ya cuentan con esta medición a nivel subnacional.

Entre los resultados generales, se destaca que 7 estados se ubican en la categoría de progreso alto, entre ellos Yucatán, 21 se considera tienen un progreso medio alto – el promedio del país, y 4 caen en la categoría de progreso medio bajo. Con una intención comparativa, los tres primeros estados con el índice más alto, Nuevo León, Querétaro y Aguascalientes, tendrían niveles de progreso similares a Hungría, Uruguay y Bulgaria, mientras que los tres estados con menor índice, Chiapas, Oaxaca y Guerrero serían similares a Filipinas.

Uno de los argumentos que justifican este índice respaldado por INCAE Business School, Deloitte o el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, es que hay que medir más allá del PIB. Sin embargo, el componente económico incide en el desarrollo social, aunque como concluye el estudio, “no siempre es aprovechado de la mejor forma”. Por ejemplo, Coahuila es el quinto estado del país en PIB per cápita, pero cae hasta la posición 22 en el índice de progreso social. Caso contrario sería Yucatán, que si bien es el estado 19 por su PIB per cápita, es el sexto estado en el índice de progreso social, incluso por encima de la Ciudad de México.

La sistematización de los resultados permite observar en qué destaca Yucatán, dónde tiene un comportamiento regular y cuáles son sus aéreas de preocupación. Cabe subrayar que la mayoría de los indicadores están
construidos con datos correspondientes a 2016 y 2017, salvo informalidad laboral que corresponde al segundo trimestre de 2019.

En la dimensión de Necesidades Humanas Básicas, Yucatán ocupa el lugar 8 a nivel nacional, en buena medida por el indicador de seguridad. En cambio en agua y saneamiento, así como nutrición y cuidados médicos básicos, tiene calificaciones promedio de 12 y 13. No obstante, en vivienda aparece en los últimos lugares, el 28 específicamente. Con mayor especificación, donde más falla es en mortalidad por enfermedades infecciosas, viviendas con pereces de material frágil, hacinamiento y muertes de accidente de tráfico, en donde ocupamos el penoso lugar 31 de 32.

En Fundamentos del Bienestar, Yucatán baja a la posición 12. Al desgranar esta dimensión, nuestro estado logra ocupar la primera posición del país, a pesar de que los indicadores enterrar o quemar basura y la tasa de deforestación nos lleva al lugar 28 en ambos vasos. En cambio satisfacción con áreas verdes y uso de focos ahorradores nos tienen en el lugar 1. En el componente acceso a la información y comunicaciones Yucatán está en la posición 15 a nivel nacional. Las peores calificaciones del estado son en Acceso a conocimientos básicos, en el lugar 26, así como Salud y Bienestar en el 30. Los focos rojos son analfabetismo, paridad de género en educación secundaria, tasa de suicidios y tasa de obesidad.

Finalmente, en la dimensión Oportunidades, Yucatán asciende al lugar 5 entre los estados del país. Es el primer lugar en Derechos personales, gracias a la alta participación electoral, pero en tiempo para cumplir contratos o para registrar una propiedad cae al lugar 20. De acuerdo al índice, Yucatán es el lugar 11 en acceso a educación superior, lugar 12 en inclusión, con una calificación reprobatoria de 48.20, la más baja de todas las que recibe por componente (aquí se mide la confianza en vecinos, inclusión de población gay, indígena y con discapacidad); el componente libertad personal y de elección, Yucatán es el lugar 16 nacional. En este último, Yucatán es el lugar 21, 22 y 24, por informalidad laboral, violencia contra las mujeres y tiempo de traslado (con un indicador que mide la población que tarda menos de dos horas en trasladarse de un punto a otro).

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En términos generales, lo que a Yucatán lo tiene en una posición positiva es la seguridad pública, ciertos aspectos medioambientales y la participación electoral. Con calificaciones medias los servicios básicos, la matrícula universitaria o las telecomunicaciones. Y las mayores problemáticas se localizan en salud, movilidad, inclusión social y violencia contra las mujeres.

Un dato

Este Índice de Progreso Social para los estados de México, elaborado por México ¿cómo vamos? debería ser una herramienta básica para analizar la orientación del presupuesto estatal para el año 2020, que a ascendería a 42 mil 185 millones, y comprobar si el dinero público se invertirá dónde y cómo se necesita.

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A propósito de…

Rosas y Revelaciones, hilar como quien reza

Cristina Martin Urzaiz

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A propósito del 12 de diciembre, se presenta la muestra “Rosas y Revelaciones” en el Museo Nacional de Culturas Populares en la Ciudad de México, integrada por 73 piezas textiles elaboradas por artesanas y artesanos mexicanos que dedicaron una pieza de su trabajo al tema de la Virgen de Guadalupe.

Se trata de textiles  confeccionados con diversas técnicas y en distintos materiales, que reflejan la extendida devoción a la Virgen del Tepeyac y que forman parte de la colección de Linda Hanna, promotora de arte popular mexicano, quien pagó por cada una de las piezas el precio fijado por su creador, en un ejercicio de valoración del trabajo artesanal.

Y así, como si cada puntada fuera una jaculatoria o como si en lugar de devanar el hilo estuvieran pasando las cuentas del rosario, artesanas y artesanos representantes de 50 comunidades originarias de México, respondieron al llamado de Linda Hanna para plasmar en el material que utilizan cotidianamente imágenes de la Guadalupana, emulando a la que, según cuentan,  apareció retratada en el ayate de Juan Diego, allá por 1531.

Además de la imagen de la advocación de María que se reveló en el Cerro del Tepeyac, hiladoras e hiladores incorporaron en sus piezas las rosas, que son un elemento fundamental en la iconografía de la tradición religiosa, en cuanto que al desplegar el huipil en el que se encontraba retratada la virgen, cayeron al suelo varias rosas, flores que no se daban en la región donde luego se construiría el templo.

En “Rosas y Revelaciones” participan trabajos de 70 artistas, pertenecientes a 52 comunidades, además de una selección de  pinturas de la época virreinal, incluida una de Miguel Cabrera, el pintor más reconocido de la Nueva España, nacido en Oaxcaca. Estas obras se incluyeron con una intención didáctica respecto al origen, la historia y la iconografía de la revelación guadalupana.

Los artistas textiles cuyas piezas participan son originarios de Oaxaca, Guerrero, Colima, Chiapas, Michoacán, Jalisco, Estado de México, Puebla, Tlaxcala, Yucatán y Ciudad de México y los diseños de las prendas que se presentan son desde los más elaborados hasta minimalistas.

Asimismo, “Rosas y Revelaciones” es un abanico de las diferentes técnicas, materiales, pigmentos y diseños característicos del arte del hilado  de comunidades de origen amuzgo, chatino, chinanteco, huave, huichol, maya, mazahua, mazateco, mixe, nahua, otomí, tacuate, totzil, triqui y zapoteco.

Las piezas de esta colección fueron encargadas específicamente a los artesanos, que desplegaron sus habilidades a fin de manifestar su devoción, según explican, algunos de los participantes, en un video que acompaña a la muestra

La exposición se divide en cinco zonas, respondiendo a la técnica que se utilizó: telar de cintura, telar de pedal, telas bordadas y con aplicaciones, tejido en crochet y randa y tejido en palma y papel.  Tiene lugar en la sala Guillermo Bonfil Batalla del Museo de Culturas Populares en Coyoacán, Ciudad de México y permanecerá hasta el 19 de abril del próximo año.

Todos los artistas elaboraron piezas de vestido que se usan en la región que habitan: huipiles de diario y de gala, rebosos, bolsas, cinturones, chaquetas, cotones o coleras, blusas de gala y para jaripeo, sandalias, fajas. En su confección se utilizaron punto de cruz, cadeneta, brocado, aplicaciones de listón, tejido plano, puntada de ojal, puntada de satín, anudado, calado, tejido de ganchillo, técnica de randa, punto de hilván.

Los materiales son algodón, manta, seda criolla, lana teñida, plumas teñidas, algodón coyuchi, tela de fibra de bambú, chaquira, listones. En cuanto a los pigmentos utilizados están el añil, la fushina, el caracol púrpura, el palo de Brasil, y la grana cochinilla, entre otros.

De esa forma, los artistas textiles de lugares con nombres tan llenos de música como Santiago Jamiltepec, San Mateo del Mar, Pinotepa de Don Luis, Villa Hidalgo Yalalag, Tzintzuntzan o Chachahuantla, bordaron, cosieron, hilaron anudaron, tejieron, urdieron, tramaron, repitiendo el movimiento una y otra vez así como se multiplican las avemarías del rosario, porque la creación artística es también un acto de fe.

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El pasado nos alcanzó

Iconoclastas contra Zapata en tacones

Ricardo Maldonado Arroyo-

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Un broncíneo Emiliano Zapata en pose seductora, vistiendo apenas sombrero charro rosa y tacones negros, mientras cabalga portentoso corcel blanco, ha desatado uno de los pasajes más surrealistas de este año. La Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas bloqueó el día de ayer, 10 de diciembre, las puertas del Palacio de Bellas Artes donde se expone la obra descrita, que lleva por título “La Revolución”, exigiendo retirarla en un plazo no mayor de 48 horas o, de lo contrario, amenazan con destruirla. Previamente, Jorge Zapata, nieto del caudillo, anunció públicamente su intención de interponer una denuncia por considerar que la imagen es “denigrante”. Las autoridades de cultura están mediando y llamando a la mesura, pero el grupo campesino parece no ceder. Es una estampa digna de película de Luis Estrada.

Antes de encender los ánimos, quienes protestan deberían considerar al menos tres aspectos. Primero, es ofensivo que, en pleno siglo XXI, la representación feminizada de un personaje histórico se considere denigrante. ¿Por qué espantarse de hombres representados con rasgos masculinos y femeninos (lo cual varía según la sociedad)? Pensar que lo femenino “denigra” y los masculino es una virtud, saca a flote el machismo más profundo. Por ejemplo, el coraje y la gallardía de las soldaderas no motiva polémica. Emiliano Zapata ha sido hipermasculinizado en incontables ocasiones, le han atribuido muchas conquistas, sean verdaderas o falsas, se le ha caricaturizado (no es un secreto que sirvió de inspiración para dibujar a Speedy González), pero parece que la mayor afrenta es homoerotizarlo. Muchas mujeres, sí, muchas pistolas, también, tacones, no.

Segundo, el arte es un proceso creativo que implica libertad. El arte no pretende ajustarse a los parámetros morales de alguien, sino generar una experiencia estética a través de diversos elementos. Esta libertad abarca la crítica social y la reformulación de nuestro pasado. La exposición Emiliano. Zapata después de Zapata, donde se puede visitar el polémico cuadro, incluye otros tantos de diverso formato y contenido, pero el único que parece disgustar es donde calza tacones. Se puede inferir que su autor, Fabián Cháirez, desea provocar al espectador, remover las fibras más sensibles de nuestros imaginarios de género, por tanto, cumplió su propósito. Y está muy bien si no gusta, el espectador puede continuar su camino. El arte es una alternativa, no una obligación. Esta pintura en particular tampoco es una incitación al odio ni al exterminio de algún grupo (como sí lo han sido otras), si se razona con detenimiento, puede ser hasta un lindo afiche revolucionario. No existe razón alguna para censurarla o destruirla. En lugar de hablar sobre qué tan femenino luce Zapata, deberíamos debatir la calidad pictórica de la imagen y si es digna o no de nuestra atención.

Tercero, es necesario reconocer que cada sector de la sociedad mexicana se ha apropiado de la historia y la ha reinterpretado. Nuestra historia nacional se asentó sobre mitos y personajes históricos a quienes se atribuyó un dechado de virtudes. Con la crítica al nacionalismo, resaltó el vacío histórico donde deberían estar representados mujeres y colectivos de la diversidad sexual. Nuestra historia se ha construido con hombres, todos supuestamente heterosexuales. Más allá de la dificultad de documentar las prácticas sexuales de un personaje del pasado, ha surgido la necesidad de reivindicar la disidencia sexual, que también es revolucionaria. Ese es uno de los mensajes que puedo inferir del cuadro de Cháirez. En esta tónica, colectivos de la diversidad sexual se han apropiado de las figuras de Emiliano Zapata y Maximiliano de Habsburgo, de las letras de Sor Juan Inés de la Cruz y Salvador Novo. No se trata de revelar verdades o falsedades históricas, sino del valor de hacer partícipes de la historia a quienes antes parecían no existir.

¿Qué ofende a quienes protestan? ¿El cuestionamiento a la historia o a la masculinidad hegemónica? Nadie se ofende por los hijos de los curas Miguel Hidalgo y José María Morelos, porque es una transgresión religiosa, no a su “hombría”. Pero a la luz de la diversidad sexual, qué mas da si el sombrero de Zapata es negro o rosa, o si usa tacones. Emiliano Zapata, no el abuelo ni el padre, sino el personaje histórico, pertenece a la historia nacional que hoy se reinterpreta en el arte. Y así como nos ha ayudado a comprender la opresión de los campesinos, hoy nos ayuda a comprender la opresión derivada del machismo. Esperemos que la Secretaría de Cultura actúe conforme a la libertad de leer, representar y apropiarnos de nuestra historia.

Post scriptum: Agradecemos a la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, pues con su intento de censurar el cuadro de Zapata han logrado el efecto contrario: ahora todo el país lo ha visto.

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Editorial

La Cumbre del Clima de Madrid y el futuro del planeta

Héctor Hernández Pardo

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Hay que reconocer a España su decisión de acoger este encuentro mundial. Está dañado el multilateralismo por decisiones de gobiernos de países poderosos. ¿Se logrará la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero? La mayoría de los países están lejos de cumplir con los objetivos del Acuerdo de París.

La cumbre sobre cambio climático que se desarrolla en Madrid, hasta el próximo 13 de diciembre, debió celebrarse en Chile pero el gobierno de Sebastián Piñera tuvo que renunciar a su realización, debido a las gigantescas protestas que sacuden al país sudamericano, contra las medidas neoliberales dictadas por ese ejecutivo. Ante tal situación, España asumió la sede.

Las organizaciones que luchan a favor del medio ambiente  y quienes reconocemos la necesidad de acuerdos internacionales que aseguren reducir a nivel mundial la emisión de gases de efecto invernadero, debemos destacar que la decisión de las autoridades españolas de acoger esa importante reunión internacional favorece seguir sensibilizando a la opinión pública  y a gobiernos para dar otro paso en busca de que el calentamiento global se quede dentro de unos límites manejables.

La cumbre de Madrid es también denominada COP25, por sus sigas en inglés. Porque se refiere a la Conferencia de las Partes, es decir, los casi 200 países del mundo que firmaron en 1992 la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, documento que reconoció que  los gases de efecto invernadero que emite el ser humano en su actividad industrial y cotidiana están contribuyendo de manera importante al cambio climático. La Convención, además, fijó que los firmantes deben reducir la emisión de esos gases. Para desarrollar ese tratado se celebran las COP, en las que participan los delegados y ministros de las naciones involucradas en el acuerdo. Las cumbres se efectúan cada año en naciones de diferentes regiones del planeta y esta 25 edición le correspondía a Latinoamérica. Primero se ofreció Brasil, pero la llegada al gobierno del derechista Jair Bolsonaro, contrario a trabajar en defensa del medio ambiente, hizo que su país renunciara. Chile fue la alternativa, pero al final también declinó del compromiso.

Cuando el gobierno chileno renunció (tras el de Brasil), no pocos pensaron en cerrar esta nueva oportunidad, argumentando que en definitiva se trata de un encuentro de transición hacia las metas del Acuerdo de París sobre cambio climático que, luego de muchos vaivenes, se adoptó en la capital francesa en el 2015.

Pero lo cierto es que el momento es muy oportuno para esa Cumbre, puesto que el multilateralismo (y dentro de él todo lo relacionado con pactos para disminuir el veloz ritmo del cambio climático) está siendo muy atacado por medidas de gobiernos de países poderosos, en especial el de Estados Unidos. Donald Trump ya anunció su decisión de sacar al gran país del norte del Acuerdo de París.

De manera que esta Conferencia Mundial sobre el clima en Madrid evita que un asunto tan importante para el presente y el futuro de la vida en nuestro planeta se quede alejado de las prioridades de gobiernos, de los medios de prensa y de la opinión pública internacional, y asegura que se mantenga la atención acerca de la emergencia climática y de que no se dilaten medidas que se desprenden del Acuerdo de París.

El Secretario General de la ONU, Antonio Guterrez, dijo que ese encuentro tiene dos retos concretos por delante: uno político, es decir “dar una clara demostración” de los países acerca de su interés para detener el calentamiento global; y uno técnico, es decir, terminar de desarrollar los criterios para poner en marcha el Acuerdo de París.

Dicho Acuerdo, que siguió al Protocolo de Kyoto, obliga a todos los gobiernos a realizar acciones para recortar la emisión de gases de efecto invernadero. Su principal objetivo es garantizar que la temperatura media de la Tierra no supere los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales, y en la medida de lo posible que no rebase los 1.5.

Los estudios científicos, que sólo personas irresponsables e ignorantes refutan, señalan que lo que recoge como objetivo el Acuerdo de París es el límite mínimo para evitar los efectos más catastróficos de un calentamiento global que ya no se puede revertir. Fuentes del grupo de expertos que asesora a las Naciones Unidas han advertido que la mayoría de las naciones están lejos de cumplir con las metas del Acuerdo de París, y que la concentración en la atmósfera de los principales gases de efecto invernadero no han dejado de aumentar desde que se firmó en 1992 la Convención marco.

El portugués Antonio Guterres, principal dirigente de la ONU, señaló que “Estamos en un agujero profundo y seguimos cavando…la Humanidad se está quedando sin tiempo y pronto será demasiado tarde para que el calentamiento se quede dentro de márgenes seguros”.

El Acuerdo de París establecía revisiones periódicas -al alza- de los planes de recorte de emisiones de gases. El objetivo ahora es que los Gobiernos se comprometan a hacerlo durante esta cumbre de Madrid. Esos planes son de aplicación inmediata y fijan metas hasta el 2030.

¿Perdurará la cordura, una visión de futuro y la sensibilidad humanista por encima de los intereses de las grandes transnacionales y de la absurda posición de aquellos gobiernos que no respetan los consensos internacionales?

El mundo y nuestros hijos lo necesitan.

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