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La Nación y el Mundo

En México, 90% de los pacientes toma antibióticos sin necesitarlos

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En México, nueve de cada 10 pacientes con enfermedades de las vías aéreas superiores son tratados con antibióticos cuando no lo necesitan. Esto podría deberse a la falta de conocimiento en cómo funciona la microbiología y la farmacobiología para el tratamiento de estas enfermedades y por una fuerte presión prescriptiva, sostuvo el especialista Sergio Caretta.

De acuerdo con Notimex, el presidente de la Sociedad Mexicana de Otorrinolaringología, ofreció una conferencia de prensa donde describió el panorama que ha desatado esta situación.

“A nuestros consultorios llegan los pacientes exigiendo antibióticos para un cuadro que ellos creen que los requiere, aunque no sea así. Vivimos con mitos como que los antibióticos nos van a permitir a regresar a nuestras actividades de forma más temprana y no es verdad”, comentó.

Además, explicó que en estos padecimientos respiratorios es prácticamente imposible diferenciar una enfermedad bacteriana de una viral, ya que muchas veces tienen los mismos síntomas y signos. Lo recomendable es que el médico espere de dos o tres días para ver la evolución de la enfermedad y con base en ello determinar qué tipo de medicamentos necesita el paciente.

“No se trata de decir no usar antibióticos, se trata de decir que debemos emplearlos de forma responsable”, añadió.

Señaló que muchos países de Latinoamérica, incluido México, no cuentan con estudios que muestren el estado de la resistencia antimicrobiana, o sobre los patrones de prescripción.

Sin embargo, “el factor más importante, el que se puede atacar con recursos que ya tenemos, es la educación al médico y a la sociedad sobre el empleo responsable de los antibióticos, porque de esa educación va a derivar todo lo demás “, reiteró.

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El fantasma de los Chicago Boys

Raciel Guanche Ledesma

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Las políticas neoliberales de décadas pasadas estuvieron destinadas a desarmar o hacer económicamente dependientes de Estados Unidos, a los países de América Latina. Milton Friedman, un norteamericano, premio Nobel de Economía y padre de los manejos del libre mercado en el mundo, fue asesor por excelencia de dictaduras sangrientas como la de Pinochet en Chile y de Videla en Argentina.

El sustento del neoliberalismo actual se halla en la propuesta económica de los Chicago Boys, como se ha denominado, pues fue la famosa Escuela de Chicago uno de los escenarios donde Friedman sobresalía como máximo promotor y que la periodista canadiense Naomi Klein describe en su libro La doctrina del Shock, como el «centro forjador» para activar los cambios en la liberalización económica de países independientes.

Lo cierto es que dentro del mundo teórico de Milton Friedman quedaba clara una cuestión: la de que para implantar estas políticas tenía que hacerse valer el uso de la fuerza y el terror, con el objetivo de erradicar cualquier tipo de resistencia en las calles. El ejemplo máximo estuvo en Chile, luego del golpe de Estado a Salvador Allende en septiembre de 1973.

En la América Latina de hoy muchos temas han cambiado respecto a los años de Guerra Fría, sin embargo, el propósito del «tío Miltie» de someter a naciones soberanas a la dependencia económica de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que es igual a suponer una subordinación política, continúa siendo una premisa bajo la bandera imperial de Estados Unidos.

Si antes se conseguían los cambios políticos a punta de cañón, en la actualidad se obtiene a través de los golpes blandos, una especie de falsa «democratización» amparada por la justicia. En el caso de los países del continente que deciden trazar sus propias agendas o toman el camino de la izquierda, solo les queda defender sus principios ante la embestida del norte.

Las recetas neoliberales se retoman con fuerza y cada vez más a América la tratan de asemejar al caos político que fue. El derrocamiento por la vía judicial de candidatos presidenciales o mandatarios como Fernando Lugo en Paraguay, Dilma Rousseff y Lula Da Silva en Brasil, o más recientemente Evo Morales en Bolivia, demuestran el cierre del cerco hacia los países progresistas.

Están claros los resultados que han venido luego de estos golpes en Sudamérica. Los recursos que antes respondían a intereses sociales, ahora van a tener una arraigada dependencia de organismos como el FMI; por lo tanto crece la desigualdad. Conclusión: cambiaron los métodos, pero se mantiene el mismo objetivo que planteó Milton Friedman.

Desde que Donald Trump entró al despacho oval de la Casa Blanca continuó la tradición de «American First» y su odio hacia todo lo que «huele» a socialismo se acrecentó. El hostigamiento marca la política de este personaje que disfraza la democracia con un alto capital para financiar los golpes políticos generados en el continente.

Como todo un hombre de negocios, sus políticas son consecuentes con sus pensamientos arrogantes que con aires de superioridad muestran la desesperación por hacer valer la ley del más fuerte. Pero, ¿quiénes cargan las consecuencias de estas estrategias nada coherentes con el respeto internacional? 

Los pueblos son los que sufren los cambios. En Argentina vimos lo que sucedió luego de salir electo Mauricio Macri en los comicios de 2015. Después de recibir un país casi sin deuda, ahora lo entrega a Alberto Fernández con altos niveles de inflación. Las calles durante el período de su gobierno fueron tomadas por el pueblo ante el descontento de los ciudadanos por las reformas elitistas de Macri.

Así viene pasando con los países del continente que resisten y no quieren volver a pasar por los años de incertidumbre y oscuras dictaduras. Grandes masas han saturado las calles de Chile, Colombia y Bolivia en busca de retomar los caminos de igualdad y respeto constitucional.

El Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, ha sido reiterativo en varias intervenciones al afirmar: «Quieren volvernos a traer el neoliberalismo más feroz al continente». Lo cierto es que el poder del Norte continúa acechando a la América Latina con el objetivo de destruirla, para luego erigirse, otra vez, como todo un «salvador».

Publicado originalmente en el Diario Cubano Juventud Rebelde

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Madre América: Ecuador

La Independencia esa tarea que nos convoca todos los días

Germán Rodas Chaves

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Cuando la intervención napoleónica se tomó la península Ibérica, las autoridades de los Virreinatos y de las Audiencias en América, muy a pesar suyo, se volvieron en representantes del poder usurpador. Esta circunstancia provocó la argumentación necesaria en el sentido que dichos mandos debían ser sustituidos.

En el caso de Quito, detrás del razonamiento antes referido, estuvieron convocados importantes sectores  que, adicionalmente, expresaron su afán de no responder a los objetivos de los Virreinatos de Lima y Santa Fe y que denotaron su intrepidez de gobernar por si solos y sin tutelaje alguno.

En Quito, el intento de constituir una Junta Patriótica en 1808, en el contexto de todo lo señalado, fue descubierto y tal circunstancia obligó a los propulsores de la idea a posponer aquella iniciativa. Fue en 1809, el 10 de agosto, cuando se constituyó la Junta Soberana –en remplazo del poder colonial- y fue nombrado el Marqués de Selva Alegre como su Presidente. Los hechos se precipitaron gracias a la determinación y templanza de Manuela Cañizares para que ocurriera este episodio al que se le ha denominado como la primera iniciativa independentista en el país.

La vida de  la Junta fue complicada, pues los apoyos que se esperaban desde Cuenca, Guayaquil y Pasto nunca se concretaron debido a que las autoridades españolas intervinieron para que no hubiera una “ruptura del orden” y a causa de una conducta de escepticismo de los sectores populares que no se sintieron parte de los objetivos de la coyuntura; todas estas situaciones debilitaron la acción de los criollos, quienes paulatinamente fueron sintiéndose asediados, habida cuenta que el Virreinato de Lima envió fuerzas militares para sofocar las intenciones de la Junta.

En efecto, las tropas que vinieron desde Lima en 1809 a imponer “orden” en Quito, sabían que no podían dejar vestigios de la insubordinación y menos la posibilidad que las ideas de cambio fueran difundidas en lo posterior.  Tanto lo entendieron así,  que a pesar de sus ofrecimientos de “perdón y olvido” fabricaron los argumentos para reducir a prisión a las figuras visibles de los acontecimientos del 10 de agosto de 1809 y aprovecharon las circunstancias para poner tras rejas a un número elevado de personas que de una u otra manera habían cuestionado al poder español.

Cuando se conoció que algunos de los prisioneros fueron sentenciados a muerte, y que varios de los presos serían expulsados de la ciudad, entre otras sanciones, núcleos importantes de ciudadanos propiciaron la toma de las cárceles y de los cuarteles para impedir tales circunstancias. Las tropas del Virreinato de Lima aprovecharon los sucesos comentados para desencadenar el asesinato de los reos y, también, de una parte importante de la población quiteña.

Todo aquello ocurrió el 2 de agosto de 1810. Allí, con la sangre derramada de las patriotas se sembraron los objetivos de la independencia, de la libertad, de la lucha contra los poderes omnímodos. En contra de las tiranías.

Las tareas del 10 de agosto de 1809 y las que emergieron en medio del 2 de agosto de 1810, estarán siempre presentes mientras existan otras dependencias de las cuales liberarse o cuando se constaten vestigios coloniales y ausencias de libertades.

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La Nación y el Mundo

Ponen al descubierto brecha cada vez mayor entre figuras republicanas y el presidente Trump

Héctor Hernández Pardo

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Foto de Julián Durán Bojórquez

Sumario:

Importantes revelaciones del The New York Times y otras fuentes periodísticas de Estados Unidos. El desenlace es producto del mal manejo de la crisis sanitaria en ese país del norte. Gobernadores y legislares republicanos se desmarcan del Jefe de la Casa Blanca.

Según se desprende de algunas declaraciones de figuras del Partido Republicano, es evidente que hay una cierta desesperación en personalidades de ese grupo político en el gobierno norteamericano, ante el fracaso del presidente Donald Trump para combatir la pandemia del nuevo coronavirus en el país.

La ausencia de medidas claras de salud pública por parte del mandatario ha hecho que importantes figuras republicanas desestimen los pronunciamientos del mandatario y atiendan más las sugerencias de especialistas en salud, como el experto en epidemias y enfermedades infecciosas Anthony Fauci, quien ha recibido críticas por parte representantes de la extrema derecha dentro de la administración.

El influyente periódico The New York Times ha comentado que el tema se pone al descubierto en medidas tomadas por gobernadores republicanos, contrarias a la dirección del presidente Trump, como por ejemplo emitir órdenes acerca de la obligatoriedad del uso de mascarillas y restricciones comerciales. Según ese rotativo, ciertos gobernadores han estado realizando llamadas telefónicas nocturnas entre ellos para intercambiar ideas y quejas. A su vez han buscado socios en la administración que no sean el presidente.

Un grupo de legisladores republicanos en el Senado ha presionado en privado a la administración para que devuelva informes de salud dirigidos por figuras como Fauci y el Dr. Deborah Birx, quien regularmente actualizaba al público durante la primavera hasta que Trump los eclipsó con sus propios monólogos en la sala de reuniones. Y en su estado natal de Kentucky la semana pasada, el senador. Mitch McConnell,  líder mayoritario, rompió con Trump en casi todos los problemas importantes relacionados con el virus. Éste enfatizó la importancia del uso de máscaras y expresó una confianza “total” en Fauci e instó a los estadounidenses a seguir las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades que Trump nunca las consideró.

De acuerdo con fuentes políticas estadounidenses el Presidente a veces parece habitar un universo diferente, prediciendo incorrectamente que el brote se disiparía con rapidez y afirmando falsamente que la propagación del virus era simplemente un resultado de mayores pruebas. Con sus impacientes demandas y decretos, el Jefe de la Casa Blanca ha interrumpido los esfuerzos para mitigar la crisis al mismo tiempo que deja de participar efectivamente en ellos.

El resultado es una brecha silenciosa, pero cada vez mayor, entre Trump y las principales figuras de su partido, ya que el virus arde en los principales campos de batalla políticos en el sur y el oeste, como en los estados de Arizona, Texas y Georgia.

Así las cosas, el Gobernador republicano de Utah, Gary Herbert,  instó a la administración a hacer más para combatir  la sensación de complacencia sobre el Covid-19 e instó dramáticamente a usar mascarillas de manera obligatoria, pero el presidente Trump se mantiene en una posición contraria.

Algunos republicanos se han vuelto más abiertos con sus dudas sobre el enfoque del mandatario, incluido el gobernador Asa Hutchinson, de Arkansas, quien dijo que requeriría que las personas usen máscaras en cualquier manifestación relacionada con la campaña electoral de Trump en su estado.  Por su parte, el también republicano  y Gobernador Mike DeWine, de Ohio, en una entrevista en la  NBC, no respondió directamente cuando se le preguntó si tenía confianza en el liderazgo de Trump en la crisis.

También muchos  legisladores republicanos se han exasperado con los mensajes contradictorios de la administración, la guerra abierta dentro del personal de Trump y las demandas del presidente de que los estados reabran más rápido o corran el riesgo de ser castigados por el gobierno federal. El Senador Ben Sasse, republicano, dijo que quería que la administración ofreciera actualizaciones más amplias de salud pública al pueblo estadounidense, y condenó la animosidad abierta hacia Fauci por parte de algunos funcionarios de la administración., Por su parte, el Senador Roy Blunt, R-Mo, fue más específico y afirmó que los informes deben estar a cargo de profesionales de la salud.

Es claro que la desconexión está creciendo entre el Jefe de la Casa Blanca y otros líderes de su partido. A ello se añade que una encuesta publicada el viernes por ABC News y The Washington Post encontró que la mayoría del país desaprobaba enérgicamente el manejo de Trump de la crisis del coronavirus, y aproximadamente dos tercios de los estadounidenses dijeron que confiaban poco o nada en los comentarios de su presidente sobre la enfermedad que azota al país y al mundo.

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