Voz de la Península
ESTIGMA (Cuento)
Publicado
hace 7 añosen
A MIS ALUMNOS DE TODOS LOS TIEMPOS
INTRODUCCIÓN
Escribir crónicas, ensayos, novelas, poesías, cuentos, tienen una complejidad distinta y, aunque un novel escribidor -que no joven persona- quiera incursionar en todos esos campos, no siempre contará con los dones efluvios del Parnaso, pero ante todo con la experiencia de los más distinguidos habitantes en la República de las Letras; de aquellos que se desenvuelven con gran competencia en los diversos campos del arte de escribir. Sin embargo, aun así, cuando existe la voluntad y la decisión para incursionar con frecuencia en la práctica de componer textos, es posible llegar a la producción de un cuento y compartirlo con el público. Es la intención.
Componer un cuento, tanto como una poesía, requieren, de colocar las palabras más precisas en un espacio no muy extenso, para que el lector penetre con interés en el contenido del texto y pueda contagiarse con lo que transmite el escritor.
Para que se aprehenda esa transmisión emocional o simplemente despierte cierto grado de interés, el cuentista debe recordar siempre que el cuento es a la novela, lo que la fotografía al cine, tal y como como dijera Cortázar. Lo esencial para el autor es el ensueño y mirar lo que los otros ven también, aunque de otra forma.
El admirado hombre de letras mexicano, Juan Rulfo, dijo que todo escritor que crea es un mentiroso y lo enfatizó al decir que la Literatura es mentira, empero, de esa mentira sale una recreación de la realidad.
Y continuando con la sabiduría del autor de la universal obra, Pedro Páramo: “Si uno entra a la realidad de las cosas conocidas de oído o vista, y las describe tal como fueron, estará haciendo Historia”. Ya sea ésta con mayúscula o minúscula.
Estigma, es un cuento. Unos de sus acontecimientos fueron ciertos, otros imaginados. Se escucharon por tradición oral o son testimonios presenciales. Todos entrelazados desde distintos tiempos, a partir de la infancia del firmante.
Si no es el propósito escribir una obra científica o informativa con sensatez, lo primordial consiste entonces en narrar lo que ocurrió en la imaginación, en la intuición. Pueden parecer como verdades aparentes porque surgen de las vivencias, anécdotas, mitos, experiencias, que trascienden en la vida de quien escribe y de su entorno comunitario.
Los personajes de Estigma fueron seres vivos, a los que se conoció, con quienes se trató, pero, sobre todo, son como llegaron a la imaginación a partir de algunos detalles que se fueron urdiendo para amalgamar esta argumentación. Por supuesto, es una ficción. Ratifico: es un cuento.
Si alguien dijera, al hacer el favor de leernos, que determinado personaje se parece al difunto don fulano, o que los chicos protagonistas son zutano y perengano, y la señora, tal vez se trata de… Sólo se les responde una vez más: es un cuento.
Sucede todo en un ambiente pueblerino, donde nace y crece; del que no se desarraiga, con el que se identifica, al que pertenece,
El autor.
ESTIGMA
Llegar al mundo en el día de la Navidad siempre ocasiona que surjan presagios de los agoreros en la vida comunitaria. Para algunos puede resultar una anatema, por más santo que fuese el día, porque el maligno anda suelto por todos lados en la eterna lucha entre el bien y el mal…
Más adelante, si surgiera alguna circunstancia en el devenir de aquellos marcados por su natalicio, cualquiera de esos entrometidos tendrá la oportunidad de decir:
-¡Yo lo dije! – Aunque nunca hubiese augurado nada al respecto.
-Lo anuncié por la fecha de su nacimiento. -Insistirá.
Aquella madrugada tan fría, con fuertes vientos y lloviznas del norte, no evitó que las mujeres mayores del vecindario acudieran en auxilio de una parturienta primeriza. ¡Qué mejor socorro! Las ancianas del pueblo son poseedoras de vasta sabiduría. Saben asuntos de mujeres, tanto de su cuerpo como de su espíritu; de la educación de los niños, administración del hogar y de curaciones mágicas o con el auxilio de plantas medicinales. Entienden de todo. Son las consultoras de las mujeres de la familia durante el proceso de aprendizaje para cuando sea menester sustituirlas.
En aquella gélida amanecida salieron de sus casas apenas cubiertas con sus rebozos las cuatro decanas del rumbo. No hubo convocatoria, era cuestión de solidaridad. Estaban al pendiente. Llevaron unas antiguas telas, pero limpias y con ellas forraron un huacal para convertirlo en cuna. Pusieron a hervir el agua en una vieja olla de barro sobre un muy modesto fogón y le añadieron hierbas aromáticas. La espigada doña Natalia, con el rostro y brazos acanalados por el paso de los años, dirigía las acciones. Prepararon la hamaca y acercaron la palangana de peltre. Hirvieron entre alcohol unas tijeras, luego sobaron el vientre de la futura madre. Le mostraron cómo pujar. Fue un parto eutócico.
Después del alumbramiento, dieron de beber a la recién parida un atolillo hecho de maíz, cocido con anís en grano y una copa de vino fortificante, famoso en la región como Wampole. Era un tonificador del calostro. Según decían las matronas, ese primer lácteo era indispensable para el desarrollo sano del niño y, por tanto, imperioso fortalecerlo. Además, cada una de las veteranas señoras llevó consigo una cerveza negra como obsequio a la nueva madre; servirían para que al ingerirlas en los días posteriores le fluyera leche en abundancia.
Después de limpiar al pequeño, lo acomodaron en el cajón preparado y a prudente distancia lo acercaron al calor del fogón. Doña Concepción, mujer rica, su antigua patrona, había obsequiado unas frazadas para la madre y el neonato. La parturienta no tenía familiares en el pueblo, sólo a su marido.
Piquín, -así pusieron por nombre al niño- nació el 25 de diciembre en un hogar donde imperaba la pobreza en grado extremo. Su padre, además de ampáyer de béisbol, era un artesano, empleado en uno de los obrajes donde se confeccionaban implementos apícolas; asimismo un melómano empedernido y, como casi todos los bohemios, éste combinaba su arte con la ingesta de alcohol. Costumbre que lo convirtió en dipsómano noctámbulo.
La madre, mujer enfermiza con una delgadez muy acentuada, había decidido unir su vida a la de don Cayetano Paredes para salir de la pobreza y vejaciones que padeció desde su nacimiento. Este matrimonio procreó cinco hijos, el mayor fue Paquín, Natanael el segundo y Nanda la tercera. Los dos últimos, unos gemelos, que fallecieron siendo muy pequeños cuando un brote de cólera asoló a la población.
La vivienda de la familia estaba en deplorables condiciones, era un jacalón con raída techumbre de paja que no protegía del todo el paso de las aguas cuando la despiadada época de las lluvias. Durante el invierno, con periódicos y cartones rellenaban las rendijas que quedaban entre las rústicas maderas que hacían de paredes. Era de una sola pieza, piso de tierra, un fogón entre tres piedras, una olla vieja, algunas ropas y deshiladas hamacas. Era el escaso patrimonio.
Don Cayetano, salía de sus labores al ocultarse el sol y antes de llegar a su casa compraba un litro de alcohol en una tienda o botica. Su costo era de nueve pesos y le sobraban 6 de su salario para la manutención familiar.
Doña Justa Romeno, la esposa, tenía que hacer milagros para hacer rendir el recurso. El marido trabajaba circunstancialmente por las noches como músico en las novenas católicas o los oficios pentecostales. Ejecutaba muy bien la guitarra, la armónica y el marimbol. El ingreso adicional por ese trabajo nunca llegó a la familia.
Doña Justa se levantaba muy temprano y salía en busca de leña, alistaba su nixtamal y preparaba para los niños un atole con fécula de maíz o los frutos del Ramón; luego los enviaba a la escuela. Posterior escudriñaba para la comida del mediodía, entre chaya, tomates silvestres, raíces como yuca o makal, frutos del bonete o lo que hallase en el gran solar de la vivienda. Lavaba y planchaba ajeno. Nunca faltaron patronas que le obsequiaran comida para sus pequeños, así como ropa y, en caso necesario, apoyo con medicamentos durante las enfermedades propias de la niñez.
En la casa contigua nació también un varón primogénito. Fueron casi coincidentes los alumbramientos, en apenas cuestión de minutos la diferencia, pero esta familia sí pudo pagar el estipendio de una comadrona. La vivienda vecina era también de tipo maya, sin embargo, con paredes de mampostería, característica que hacía clasificarla en la categoría de ripio para el pago arancelado del impuesto predial. Como sucede siempre: las peculiaridades de la morada demuestran la condición social de sus ocupantes.
Darío, el padre del otro neonato, determinó otorgar el nombre de Ligorio a su heredero. Ese apelativo le gustó cuando asistió al cine del pueblo como espectador de una película del charro Antonio Aguilar.
Darío, era un hombre rudo, empleado de una hacienda, conductor de vehículos motorizados y capataz de los peones. Muy católico, al grado de fanático. En la población lo conocían, por su trato áspero y maldiciente, como El Renegado. Se quejaba de todo, pero en especial de los que en su subconsciente consideraba superiores. Práxides, era su esposa, una mujer veinte años menor que él.
Pesaba mucho para sobrellevar la vida de Darío, que su madre tuvo muchas parejas y que su mujer fue empleada doméstica, aunque la familia donde de muchacha sirvió siempre la trató con respeto y cortesía.
Durante el crecimiento de aquellos chicos, las comparaciones fueron inevitables, se daban por todas partes. Así los niños empezaron a competir entre ellos, pero se exacerbaba la conducta en Ligorio por las exigencias paternas con altas dosis de violencia.
Paquín fue un niño muy apreciado, era obediente, estudioso, buen deportista. Su rostro reflejaba la inocencia, la humildad. Como que clamara conmiseración. Se daba a querer.
Ligorio era grosero, muy mal estudiante y extremadamente envidioso de su vecino, incluso se burlaba por que no estrenara ropas durante la fiesta del pueblo, del alcoholismo del padre o la flacura de la madre, a quien apodaba con saña, como Cacalbaak. Externaba así un inculcado padecimiento arrogante de aporofobia hacia el vecino y perenne competidor. Imperaba en él una perspectiva determinada por los atavismos a la cultura humillada, machista y rencorosa del padre.
Se grabó en el cruel niño la persuasión violenta de su padre, quien le decía:
-Llévate siempre con los del centro, ellos tienen algo para aportar en tu formación, y aprenderás a vivir mejor con el ejemplo de esas amistades. No seas como las cabras, no tires al monte.
Cuando los pequeños vecinos concluyeron el sexto grado, los padres de Ligorio se instalaron en el festival y ocuparon la primera fila, después que Darío exigió para su familia aquel lugar, pues dijo no ser menos que nadie. Los maestros cedieron ante la violencia verbal, para evitar más escándalos, aun cuando los espacios estaban reservados para las autoridades.
Durante el evento se entregó un reconocimiento a Paquín, con un diploma por ocupar el tercer lugar en aprovechamiento de toda la generación en egreso. No se nombró a Ligorio, y cuando entregaron la boleta de calificaciones, el padre leyó: “La directora de este plantel educativo hace constar que el alumno, Ligorio Itzincab González, no aprobó el curso.”
¡No pudo alcanzar los seis puntos en Lengua Nacional, ni en Aritmética y Geometría! ¡Es un pendejo! -Gritó a Práxides, el encolerizado padre.
Histérico el progenitor, alcanzó al chico en el parque del pueblo y después de vociferaciones, lo cundió de cintarazos hasta saciar su arrebato. Los vecinos quisieron intervenir para evitar la salvaje agresión al púber, pero se detuvieron. Los policías tampoco lo hicieron. Aquella respuesta paterna era parte de los malos usos y costumbres en la vida comunitaria, aunque el progenitor, a todas luces, se había excedido.
Los padres de Paquín no acudieron al festival de clausura. Durante la tarde habían trasladado por ferrocarril hasta la ciudad de Mérida, a doña Justa. Se le había recrudecido añejo malestar: un carcinoma, que la tenía en estado de suma gravedad. Ante el padecimiento, cuya noticia cundió entre toda la población, los hermanos masones se organizaron para donar y hacer una colecta, casa por casa. Con lo obtenido se pudo llevar al hospital a la enferma. Fue vano el esfuerzo, era imposible: falleció al día siguiente.
La noticia hizo llorar al pueblo. Era un inmenso drama que consternaba a todos.
¿Qué sería de los pequeños? -Se preguntaban.
El sacerdote católico trasladó a los niños a la ciudad para que asistieran al sepelio de su madre. Era imposible, por la falta de recursos, que el cadáver fuera inhumado en el pueblo.
Ante la posible intervención del Instituto de Protección a la Infancia para llevar a los niños a un orfelinato, una tía materna solicitó a la pequeña Nanda, y Natanael pasó a la custodia de la familia del sacerdote católico. Paquín se negó. En el fondo se desesperaba por el futuro de su padre. Así que decidió quedarse con él.
Durante dos meses y medio, el adolescente vendió golosinas en los alrededores del centro de la ciudad de Mérida; en tanto el padre, se incorporó a un grupo de trovadores como bajista, porque el titular tuvo un accidente de tránsito. Ganaba mejor que en el pueblo, pero después de diez semanas de vivir en el anexo de la casa, propiedad de un paisano conocido, le pidieron que pagara la renta correspondiente o abandonara el cuartucho. Recogió sus pertenecías y una madrugada, en compañía de su hijo, se trasladó a la Estación Central para retornar por ferrocarril al solar natal.

Encontraron muy limpia su vivienda, fue labor de las damas de La Legión de María.
Don Cayetano se incorporó a sus labores y nuevamente cayó en el vicio, así que el muchachito estaba solo. Muchas veces fue a recoger a su padre en la calle cuando le avisaron que se encontraba tirado en la vía pública. Paquín sobrevivía porque la gente lo ayudaba, además él era muy gentil, siempre presto para ayudar. Cargaba las compras del mercado a las damas, llevaba el periódico a las casas, ayudaba a limpiar las mesas del mercado cuando concluía la venta. A cambio recibía buenas propinas, incluso sus alimentos.
Seis meses después de aquel retorno al pueblo, precisamente durante un amanecer, el padre manifestó al chico que dada la situación paupérrima en la que vivían, y siendo dignos de tener una mejor suerte, había resuelto aventurar en los Estados Unidos. Informó que su compadre Javier lo apoyaría, pero como la entrada en aquel país sería ilegal, no podía llevarlo consigo. Le explicó que nada más se acomodara, mandaría por él, total que juntos habían vivido un infierno y era necesario arriesgar; además le expresó sentirse orgulloso de tener un muchacho muy responsable que sabía enfrentar con valor los retos que la vida impone.
Tres días después partió su progenitor. Nunca más lo volvió a ver.
El joven Paquín se levantaba con el alba, ayudaba a los abastecedores a descargar sus productos en el mercado, aquellos lo invitaban a desayunar y otorgaban una gratificación. Recogía la basura en los domicilios, hacía los mandados en las casas de la gente mayor, llevaba los rollos enlatados del cine desde la estación del ferrocarril hasta el cinema. Estaba presto para cualquier actividad que lo requiriera. Por las noches una familia acomodada le obsequiaba invariablemente un vaso de leche. Nunca faltó quien lo premiara con una cena por sus amables servicios. Siempre fue atingente y recibía apoyos a cambio, tanto en especie como monetarios.
Por las noches, en la soledad de su vivienda, hacía el corte de caja con el dinero recaudado y consideraba que era mucho más que lo suficiente para satisfacer sus necesidades vitales, más aún cuando recibía sus alimentos, ropa y otros satisfactores completamente gratuitos. Así que aquel recurso era una enormidad, un exceso, -según pensó.
Decidió guardarlo para cuando se requiriera. Sin embargo, le entró la ambición y la avaricia, aunque sin perder su emblema de buena y sana persona. En el imaginario del pueblo no se olvidaba aquel sufrimiento de la niñez, y los habitantes se sentían obligados moralmente a compensar lo que el destino de sufrimiento le había determinado.
Una mañana, cuando un comerciante pesaba unas galletas para su cliente, descubrió que éstas estaban rotas, así que decidió ir por otro envase para dar la atención correspondiente. Los bizcochos se resguardaban en empaques enlatados para su venta al menudeo.
El mercante obsequió a Paquín los que se habían despedazado por un mal manejo del producto. El joven recibió y probó para luego expresar que estaban muy sabrosos, sólo hechos añicos. Fue una expresión zalamera al donante y de indirecta al comprador. Agradeció la gentileza y pidió le vendieran el depósito vacío. Por supuesto, no se lo cobraron.
Llevó el recipiente, que era de buen tamaño, con un artesano que confeccionaba objetos de hojalata para que soldara con estaño la tapa e hiciera una incisión en el centro. Quedó funcional como una alcancía.
El 12 de diciembre, del mismo año de la partida de don Cayetano, falleció Darío. Fue en un accidente cuando transportaba a jóvenes “Antorchistas” de una peregrinación Guadalupana. Un camión carguero los embistió en la carretera a Campeche.
Con la muerte de su padre, Ligorio pasó más penurias que su vecino. ¡Hasta en esto compiten! -dijeron en el pueblo.
Era muy mala la suerte para aquellos vecinos. El hijo de Darío tuvo que desertar en la escuela, aunque era algo esperado, su indolencia ante el estudio y la mala conducta ya lo pronosticaban.
Entre tanto que Paquín era una persona apreciada en la población, la presencia de Ligorio no era bien aceptada por su fama de pendenciero y ratero. El primero hizo del asistencialismo oficial y particular todo un negocio. Siempre con su bajo perfil y su carácter humilde recibió todo tipo de ayuda. Sus hermanos lograron concluir carreras universitarias en la ciudad y ofrecieron llevarlo con ellos, pero él se negó y dijo que si querían ayudarlo lo hicieran con envíos en efectivo, pues los regalos que le mandaban no los sabía utilizar.
Natanael se encargó de pagar el cambio de la techumbre de la casa con nuevas palmas y Nanda lo apoyó con la introducción del servicio de agua potable y contrató la construcción del sumidero para el servicio sanitario. Le enviaban el dinero para mejorar sus condiciones de vida, y Paquín lo guardaba. Tenía un concepto como meta: lo que entra no sale.
Aquella lata de galletas como alcancía fue el inicio de la gran fortuna propia de un avaro, se multiplicó durante los cuarenta años consecutivos de esos ingresos sin merma alguna.
Nunca nadie pensó en entrar a robar a la casa, quizá por intuir que no había nada, incluso cuando el dueño salía, solo amarraba con un mecate las armellas donde debía colocarse un candado.
Una mañana, cuando Paquín ayudaba a limpiar las mesas de un local donde los ricos del pueblo tomaban café, en tanto charlaban, escuchó decir que ante la inestabilidad financiera lo mejor era adquirir oro, pues no se devaluaba. Afirmaron que era la forma más segura; y como siempre pensó que un rico sabe más, empezó a comprar Centenarios de oro en los bancos de una ciudad vecina. Los guardaba debajo del gallinero, en el espacio destinado para el sumidero, que nunca se concluyó.
El propio Paquín construyó una parrilla con maderas que cortó en su solar; luego tendió ramas y encima colocó tierra. Previamente determinó los espacios para acomodar dos lotes de gallinas que le obsequió la municipalidad. Contó doscientos sesenta y cinco Centenarios de oro y los guardó debajo de su improvisado corral. Estaba seguro, nadie sospecharía.
En una taberna de barrio, Ligorio tomaba la copa con sus amigos y, ese día, como siempre, denostó lo que hacía su añejo archirrival:
-Explota su fama de pobre y la gente lo sigue creyendo, siempre narran el drama que vivió en su infancia. Aunque no es el único caso, pero él ya es parte de la costumbre. Como las tiendas que tienen fama de vender a bajos precios, pero son igual de caras que las demás, -expresó con vehemencia.
-Es cuestión de fama, -espetó en tanto aporreaba el puño sobre la mesa.
Pocos le hicieron caso; era esa su plática cotidiana, pero en aquella ocasión, terminó pidiendo que observaran:
-No gasta en nada y todo le obsequian, también le envía dinero su familia, asiste a todas las fiestas y novenarios o mítines políticos donde le dan de comer, recibe buenas propinas. Todos lo ayudan. Es un tacaño y debe tener mucha lana.
-Es un simulador, que supo administrar su drama. -Prosiguió.
Nadie dio importancia a lo dicho, era ya parte de la costumbre escuchar sus diatribas contra el vecino.
A Ligorio no lo había tratado bien la vida, hasta que poco tiempo atrás, haciendo de cicerone de un experto manipulador de los resultados electorales, que el Comité Nacional de su Partido envió a la región para atender una elección muy competida, aprendió las artimañas del fraude electoral. Desde entonces empezó a vivir un tanto mejor. Los candidatos le pedían fuese el coordinador de sus campañas para la alcaldía. Él sabía cobrar, pues conocía la importancia de sus servicios ante a ambición desmedida de los políticos.
Sus aduladores hacían notar que él debería ser el alcalde, pero éste reconocía que no era muy aceptado en la población por su desprestigio, aunque sabía que, con una buena publicidad eso quedaría en el pasado; pero también carecía de recursos y de relaciones en el exterior para conseguir que su partido lo designara como candidato. No tenía fortuna para ofrecer sobornos a cambio de la nominación partidista. De lograrlo, ya sabía del quehacer para ganar en una contienda electoral. Su encumbramiento como político le posibilitaría un ascenso socioeconómico. Era el único camino desde su perspectiva y aquello, en el fondo, le obsesionaba.
Ligorio se puso a espiar las actividades de su vecino en el interior del terreno donde estaba la humilde vivienda. Se percató que al oscurecer, el ocupante acudía invariablemente al gallinero para contar sus aves, pero luego desaparecía de su vista durante algún lapso considerable, para posteriormente retirarse.
Aquella actitud, llamó su atención e incrementó la suspicacia. Siendo un tacaño, y con ese proceder, debería existir alguna relación con su peculio. Consideró necesario esperar la oportunidad para comprobarlo y luego apropiárselo, si ese fuese el caso.
Un domingo por la noche, al concluir la Misa, le informaron que la casa de Paquín despedía un fuerte tufo:
-Más intenso que cuando se trata de un animal muerto, -informó su compadre Tito.
Recordó que lo había percibido, pero dedujo que se trataba de una zarigüeya muerta, era lo más común por el olor característico. Luego rememoró que hacía tres días que no veía a su vecino. Así que, pensando en lo peor para su contemporáneo, y sin decir nada a nadie, se retiró.
Llegó a la vivienda de su vecino, logró entrar por la puerta trasera y con el auxilio de un foco de mano revisó y encontró un cadáver en la hamaca: Era el de Paquín, al acercarse pisó una camiseta manchada, que luego constató era sangre ya seca como con ostrones. Tuvo presente que era tuberculoso y nunca se atendió. Tirados, cerca de la hamaca, halló una hoja de papel y un lápiz. Decía lo siguiente:
“Hoy conté el equivalente, según el valor del oro, a la cantidad de cinco millones setecientos setenta y cinco mil pesos”.
¡Es el valor de lo recaudado durante toda su vida! –exclamó Ligorio.
Decía también la nota:
“Una vez que llegue a los seis millones, acudiré a Mérida para atenderme en el hospital del Estado. Creo lograrlo en el mes de julio. Estamos a 22 de enero de 20… No concluyó la escritura.
Ligorio tenía para él un tesoro, pero debía actuar con inteligencia. Aún con el insoportable hedor que le herían las fosas nasales y provocaba náuseas, revisó con esmero la vivienda y encontró un envase con tres mil pesos, luego acudió al gallinero e inspeccionó todo hasta encontrar una oquedad cubierta con hojas secas. Se introdujo y luego fue de vuelta, varias veces, hacia su casa cargando unas latas de galletas “Aviones”.
Antes de dar parte a las autoridades, rellenó los envases metálicos con golosinas de chocolate, cuyo empaque asemejaba monedas áureas y las colocó de nuevo en el agujero. Las había enviado el Partido, entre confites y caramelos, para las festividades de fin de año, pero éste se había quedado con ellas para venderlas luego a un comerciante de chácharas y dulces del parque principal.
Recompuso el piso del corral, ordenó el cuartucho y fue de dar parte a la autoridad. Dijo que por la intolerable fetidez decidió meterse a la humilde choza y tuvo un macabro hallazgo, que el ahora difunto había vomitado sangres en grandes cantidades.
Llegó el médico forense, realizó la autopsia y determinó que la muerte fue por hemorragia pulmonar y que la tuberculosis era muy avanzada. Aquello libró de sospechas a Ligorio, pues todos los pobladores intuían que él fuese el causante del deceso.
La orden de la autoridad fue quemar de inmediato el jacal para evitar que se propagara el mal. Así fue, pero antes Ligorio, como acto de bondadosa honestidad, sacó una lata de galletas que contenía tres mil pesos y la entregó a las autoridades. El alcalde indicó que se donara a una familia que ese día había perdido su vivienda por un incendio, cuando un volador pirotécnico cayó sobre el techo de paja.
Todos vieron como muy loable lo hecho por Ligorio, que incluso lloró a rienda suelta. Hasta los que sabían de lo farsante que era se convencieron de su sinceridad, gracias a la habilidad histriónica innata en él.
Con los recursos obtenidos y su habilidad malévola, Ligorio fue alcalde en varias ocasiones y se convirtió en el hombre más rico del pueblo, aunque vivía en eterna zozobra por el origen e incremento de su fortuna, así como sus eternos exabruptos. Todos sabían de su deshonestidad, pero era un tipo habilidoso para torcer las leyes y calmar con zalamerías y obsequios a los líderes opositores. Poco el interesaba el desarrollo del pueblo y la aplicación de la justicia social, pero hacía muy buenas fiestas populares, de las que también obtenía robustos recursos como ganancias.
Mandó construir un monumento a la humildad, dedicado a Paquín, en el propio lugar que fuera la vivienda del difunto. Aquello fue del gusto de los pobladores. Por supuesto, hubo un gran baile con harta venta de cervezas.
Durante los días de los finados y para el aniversario de su natalicio le llevaban flores y veladoras, asimismo se celebraban muy concurridos rituales religiosos en el sitio. Hasta se decía que era muy milagroso.
-¡Es un beato! -dijo un cura —y aunque, ante la Santa Sede no se han iniciado los trámites burocráticos de la beatificación: La voz del pueblo es la voz de Dios.
-Por esa conducta intachable, -prosiguió el Sr. Cura-, solicitamos ya a la Arquidiócesis la elaboración de la propuesta y enviarla a Roma, para declarar al hermano Paquín formalmente como Beato.
-Tuvo un comportamiento sin mácula durante la vida terrena. Digno ejemplo para nuestros parroquianos.
-Eso de guardar chocolates en forma de monedas es una muestra de su inocencia, de la pureza de su alma, -enfatizó el sacerdote, durante una homilía de aniversario.
-Nuestra solicitud, -continuó- fue firmada por todas las organizaciones de seglares en nuestra parroquia; gestionaremos un dignatario postulante de la causa y que se sustente en los cánones estipulados en una de las cuatro constituciones vaticanas, la Lumen Gentium, del Concilio Vaticano Segundo. -Concluyo el religioso entre fuertes aplausos.
-“Fue muy abnegado, irradiaba bondad con su sola presencia”. -Se leía en una de las pancartas que portaba la Liga de la Defensa de la Fe, una de las organizaciones apostólicas más vehementes con la beatificación.
Como siempre, el primero en la fila para comulgar, con el fin de darse a notar, fue Ligorio. Abrió la boca para que le depositaran la hostia sagrada. Pensaba en su otrora archirrival y fue audible su expresión: Ge-ne- ro-si-dad. ¡Muy generoso el Paquín! ¡Dios lo tenga en su santa gloria!
-Los caminos que nos traza Dios para llegar al destino son perfectos. No tenemos la humana capacidad para comprenderlos. -dijo Ligorio a su cuarta esposa, ésta cuarenta años menor que él, cuando retornaban a su domicilio después de aquellos servicios religiosos.

Espita, Yucatán
27/11/2019
La pandemia del Covid-19 propicia espacios de privilegio para las personas de la avanzada tercera edad: aparte de cuidar a los nietos, hay más tiempo para la lectura. El yucateco, ya decía el admirado escritor Roldán Peniche Barrera, es lector de periódicos. Los lee de “cabo a rabo”. Algunos, además, leen libros.
El Inegi informó que según los resultados de su Módulo de Lectura (febrero de 2021), “el promedio de libros que leyó la población adulta lectora en los últimos 12 meses fue de 3.7 ejemplares, cifra que no se alcanzaba desde 2017. Las mujeres declararon haber leído más ejemplares que los hombres (3.9 y 3.5 respectivamente)”.
Un dato de Yucatán se encuentra en un reporte periodístico, correspondiente a 2015: “El promedio de libros leídos por persona al año en Yucatán es de 1.7, siendo esta la cifra más baja de todo el país”.
Los Bocadillos y su redactor son lectores, hay que presumirlo. No superan el centenar de libros leídos en el año, pero se acercan a la cifra. En estos días leyeron dos: Elvia Carrillo Puerto. Violencia política y resiliencia, de la doctora Dulce María Sauri Riancho. Y, Canek, Combatiente en el tiempo, del escritor Roldán Peniche Barrera.
Elvia
Releo de vez en vez el libro de la Dra. Dulce María Sauri Riancho, La Casta Divina por dentro y por fuera, en el que proporciona el “listado de ese exclusivo y excluyente puñado de familias que dominaron la economía y la política peninsular en la época dorada del henequén”: Arrigunaga, Ancona, Berzunza, Bolio, Castellanos, Cámara, Cantón, Casares, Cirerol, De Regil, Domínguez, Dondé, Duarte, Escalante, Espinosa, G. Cantón, García, Ibarra o Ybarra, Laviada, Manzanilla, Molina, Palomeque, Patrón, Peón, Ponce, Rendón, Rivas, Solís, Urcelay, Vales, Zapata. El libro de la Dra. Sauri Riancho, con la coautoría del investigador José Luis Sierra Villarreal, apareció en 2019.
Ahora, en 2021, publicó el estudio denominado Elvia Carrillo Puerto. Violencia política y resiliencia, bajo el sello editorial de la Cámara de Diputados. LXIV Legislatura. Resulta una extensión del reconocimiento que hizo la “legislatura de la paridad”, al inscribir el nombre de Elvia Carrillo Puerto, en los muros de la Cámara baja del Congreso de la Unión, el pasado marzo. La Legislatura, apuntó la Dra. Sauri Riancho, “subsanó una deuda histórica”.
“Esta publicación-escribe la Dra. Sauri Riancho-destaca su vida y trayectoria: resiliente ante las dificultades, imbatible frente a la violencia política que por su condición de género hubo de padecer, feminista de vanguardia, convencida de la causa que está transformando a México”.
Enfatiza que la “reivindicación” de Elvia Carrillo Puerto es “relativamente” reciente. Hay que insistir en las actuales generaciones, sobre todo en las mujeres, de que muchos de los derechos de que gozan, entre ellos el de votar y ser votadas, se debe a la lucha de mujeres como Elvia Carrillo Puerto. Esa es la importancia del libro de la Dra. Sauri Riancho.
La vida de Elvia fue intensa, nació en Motul el 30 de enero de 1881 y falleció en la capital de la República el 18 de abril de 1965. Sus restos mortales reposan junto a sus hermanos Felipe, Edesio, Benjamín y Wilfrido, en la Rotonda de los Socialistas Ilustres del Cementerio General de Mérida.
Elvia Carrillo Puerto fue electa, con Beatriz Peniche y Raquel Dzib Cicero, diputada a la XXVIII Legislatura del Congreso del estado, a partir del 1 de enero de 1924, “cargo que no llegó a desempeñar más allá de la conformación de la legislatura”. Presidió la Liga Feminista “Rita Cetina”. Organizó la Liga Orientadora de Acción Femenina, que “lucharía por los derechos laborales de las mujeres para la obtención del derecho de votar y ser electas”.
La Dra. Sauri Riancho señala que “el largo y sinuoso trayecto entre el activismo social en favor de las mujeres y la organización política en pos del sufragio y la igualdad de derechos, tomó a Elvia Carrillo 15 años recorrerlo, secuela de avances y tropiezos que la llevaron a madurar en su condición femenina”. Apunta más adelante que Elvia “pudo celebrar en marzo de 1953, el triunfo de su lucha por el voto de las mujeres”.
El estudio incluye una imagen, entre otras, de la publicación de la Secretaría de Gobernación y de la Secretaría de Defensa Nacional: “Calendario Cívico. 22 de junio de 1952. Se le otorga a Elvia Carrillo Puerto la Condecoración al Mérito Revolucionario, Feminista e Intelectual que dedicó su vida a ganar el sufragio femenino. Fue una de las tres diputadas electas al Congreso de Yucatán en 1923 por el Partido Socialista del Sureste”.
En la biografía que publica el Senado de la República se dice que “Elvia es conocida como Monja Roja por ser parte del grupo de mujeres mexicanas que luchaban por sus derechos políticos durante y después de la Revolución Mexicana”. Igual apunta el portal del gobierno de México: “El empeño, lucha feminista e ideales políticos de igualdad y justicia social de Elvia Carrillo Puerto la llevaron a ser recordada en la posteridad como la Monja Roja del Mayab”.
La Dra. Sauri Riancho no utiliza el colorido mote.
A la par de su desempeño reciente y exitoso en la Cámara de Diputados federales, en la que presidió la Mesa Directiva en el último año del ejercicio legislativo, la Dra. Dulce María Sauri Riancho ofrece a sus lectores el ensayo Elvia Carrillo Puerto. Violencia política y resiliencia, en el que destaca que la “violencia fue el silencio que rodeó su memoria por muchos años”. El libro sugiere que no debemos olvidarla.
Canek
La novela de Roldán Peniche Barrera, con la que iluminó el año en curso y a sus fieles lectores, es Canek, Combatiente en el tiempo. Antes publicó Historia del Héroe y el Demonio del Noveno Infierno, en el que narra las “hazañas de Hunab Kel Cauich y su furiosa lucha contra sus enemigos y contra Ah Puch, el artero demonio del Noveno Infierno”.
Ahora aborda la historia de un “hombre que pretendió liberar al pueblo maya de la garra extranjera y terminó en el patíbulo descuartizado y quemado en la lóbrega Mérida del siglo XVIII”: Jacinto Uc de los Santos, Jacinto Canek. Según su acta de bautismo: Jacinto Joseph de los Santos Cuyos Uc.
En el libro se apunta que la “brutalidad del sacrificio” de Canek “provocó el asombro y el espanto de la América española del siglo XVIII”. La sentencia de Canek es una lectura horrible:
– “Señor Jacinto Uc de los Santos Canek, alias el Serpiente Negra, alias Quetzalcoatl o Kukulcan, alias el Nuevo Moctezuma, alias el Nuevo Satanás, yo añado, levantado contra Dios y contra el Rey, que Dios guarde, sois culpable de sublevación, de conspirar para apoderarse del gobierno de esta provincia, y culpable también del asesinato a traición de nuestros soldados, os condeno a ser roto vivo, atenaceado y descuartizado vuestro cuerpo en un cadalso expresamente erigido en la Plaza Mayor de esta honorable ciudad, a partir del sonido de las once campanadas del reloj inglés que está empotrado en la torre izquierda de nuestra Santa Iglesia Catedral, en la mañana del lunes 14 de diciembre del presente Año del Señor de 1761. Una vez cumplidos estos procedimientos, sean vuestros despojos expuestos al escarnio público durante un lapso de tres horas, hasta las dos de la tarde en que serán quemados y esparcidas vuestras cenizas al viento. Sentencia leída para conocimiento del inculpado hoy día viernes 11 de diciembre del Año del Señor de 1761. Yo, Sebastián de Maldonado, Abogado de los Reales Consejos, Oidor Honorario de la Audiencia de Santo Domingo y Auditor de Guerra de la Capitanía General de Yucatán”.
Roldán retrata algunos aspectos de la vida colonial yucateca. Informa: “Había, en la Mérida de 1761, una dispar escenografía de altas casas de cal y canto de los acaudalados entreveradas con desvalidas chozas, patrimonio de los descendientes de los indios despojados de sus tierras dos siglos atrás. El alma de la ciudad lo constituía la Plaza Mayor, con sus empolvadas calles de tierra transitadas por las bruñidas calesas de los encomenderos, los vecinos españoles y criollos, a pie o a caballo, y decenas de mayas, domésticos de los ricos”.
Enciende la expresión de Canek a la sublevación: “Nosotros los descontentos, los que estamos hartos de ser tratados peor que las bestias, los que no queremos padecer más la tortura de las encomiendas y el trabajo forzoso y estamos hartos de cuidar el ganado y las aves de patio de los gavilanes obligados por el látigo brutal de los mayordomos, seremos quienes haremos la revolución”.
Roldán cuenta el alzamiento de los indios mayas en Kisteil, el temor de los españoles, la derrota de los rebeldes, la aprehensión de Canek y el horripilante final de su vida.
Las ediciones
Lo lamentable de las ediciones de Elvia Carrillo Puerto. Violencia política y resiliencia, de la doctora Dulce María Sauri Riancho, y de Canek, Combatiente en el tiempo, del admirado Roldán Peniche Barrera, es que apenas cuentan con 1 mil y 500 ejemplares, respectivamente.
Negocios deportivos
Que el terreno donde se construiría el “Estadio Sostenible de Yucatán” tendrá un “valor comercial” de 10 mil pesos por metro cuadrado, lo que “generará ingresos por 400 millones de pesos” para el gobierno conservador del PAN en Yucatán, aseguró el Secretario de Fomento Económico y Trabajo, Ernesto Herrera Novelo (“400 millones por el terreno para el Estadio Sostenible”, EstamosAquí.mx, 27 septiembre 2021).
El recurso, según Herrera Novelo, se destinaría para “mejorar las vialidades, los servicios y espacios públicos en beneficio de los vecinos de la Unidad Habitacional Cordemex y la comisaría de Sodzil Norte”.
También dijo que hay una “intención de compra” del inmueble que alojó a la Benemérita y Centenaria Escuela Normal de Educación Primaria “Rodolfo Menéndez de la Peña”.
No obstante la declaración secretarial, el gobernador conservador panista informó que hará un avalúo nuevo, “para que no haya dudas ni suspicacias ni especulaciones”.
Más recursos públicos
El Ejecutivo otorgó una ampliación presupuestal por 3.7 millones de pesos a la Secretaría de Mujeres, para “fortalecer sus servicios integrales de atención y prevención dela violencia”.
El presupuesto de egresos 2021 le asignó recursos por la cantidad de 73 millones 312 mil 348 pesos.
Recursos federales
El Instituto de Salud para el Bienestar transferirá al gobierno conservador del PAN en Yucatán la cantidad de 7 millones 385 mil 080.36 pesos, para “cubrir los gastos de operación” del programa “Fortalecimiento a la Atención Médica S200”, según el convenio específico de colaboración de fecha 2 de marzo de 2021.
A la mitad
El gobernador conservador panista, Mauricio Vila Dosal, llegó a la mitad de su ejercicio gubernamental. Concluirá su administración el 30 de septiembre de 2024.
Alcanzó el cargo con una minoría de electores: el 39.55 por ciento de los votos. Es decir, un 60 por ciento de los electores lo rechazó en las urnas.
En un boletín palaciego (1 octubre 2021) presumió algunos de sus principales logros. Por ejemplo, aseguró que “desde el inicio de su administración, hemos ahorrado 2,300 millones de pesos aplicando políticas de austeridad”.
Antes, el Ejecutivo había hecho dos ofrecimientos:
A). Al inicio de su administración afirmó que “vamos a ahorrar más de mil millones de pesos cada año”.
B). A partir del año 2020, y con la “desaparición” de ocho entidades públicas, dijo que aspiraba tener un “ahorro de 100 millones de pesos”.
Según su “logro” a la mitad del ejercicio de gobierno, el Ejecutivo yucateco no cumplió con sus ofrecimientos en los recursos públicos.
Quedó corto en sus “ahorros”.
Revocación de mandato presidencial
A partir del próximo noviembre, los ciudadanos podrán recabar firmas y solicitar el proceso de revocación de mandato del presidente de la República.
De acuerdo con las reglas constitucionales el número de ciudadanos debe ser de al menos el 3 por ciento de los inscritos en la lista nominal de electores, siempre y cuando correspondan a por lo menos 17 entidades federativas, y que representen como mínimo el 3 por ciento de la lista nominal de electores de cada una de ellas.
El oficialista Morena se alista para para “lograr la movilización histórica que asegure el triunfo de la consulta de revocación”. Equivocadamente, Morena afirma: “Tenemos que ganar de manera contundente la ratificación de mandato”.
Trata de confundir al electorado.
La Constitución de 1917 señala, sin duda alguna, que se trata de un proceso de revocación de mandato, no de ratificación.
Apuntes librescos
“Karl Marx leía también por placer, y muchísimo. La biblioteca en su casa de Maitland Road Park 41, en la periferia de Londres, albergaba alrededor de dos mil libros, modesta si se compara con las obras en diversos idiomas que el autor de El capital (1867-1883) debió de leer a lo largo de su vida, de la que pasó 34 años exiliado en la capital inglesa, donde leyó literatura al por mayor en el Museo Británico” (Laberinto de Milenio, 13 agosto 2021).
Ad litteram
En la serie televisiva española “Jaguar”, que “en los años 60, una sobreviviente del Holocausto se une a un grupo de espías autodidactas que busca justicia contra los nazis que se fugaron a España tras la guerra”, uno de los personajes cuenta un “chiste” a sus compañeros:
– Dos tipos en el cielo discutiendo sobre el campo de concentración donde había estado. Uno en Auschwitz y el otro en Treblinka, y defendiendo cada uno que su campo era mucho peor que el del otro.
– Llega Dios para poner calma y paz y les dice: “Señores, no hace falta que discutan más. Ya están muertos, ya solo tienen que descansar en paz”.
– Entonces, uno de ellos se gira, mira a Dios y le dice:
– “Usted no puede opinar, porque no estuvo en ninguno de los dos campos”.
Hasta la victoria siempre
Con esta célebre consigna, distintiva de la revolución cubana, el Dr. Carlos Bojórquez Urzaiz concluyó su mensaje con la infausta noticia de que Informe Fracto cerrará el domingo 3 de octubre de 2021, su ciclo de actividad periodística, iniciada en 2019.
Informe Fracto se constituyó en un espacio de libertad y pluralidad.
Los Bocadillos y su redactor lamentan esta decisión, y al mismo tiempo agradecen al editor Dr. Bojórquez Urzaiz, la deferencia y atención que les prodigaron durante el lapso de publicación de estas notas, primero en la columna Apuntes Librescos y luego en la de Bocadillos.
Ojalá surjan otros espacios periodísticos como Informe Fracto. La sociedad yucateca los requiere para su desarrollo social y cultural.
Como dijo el Dr. Bojórquez Urzaiz, los Bocadillos y su redactor se despiden, por el momento, de sus lectores y también les enfatizan: “Hasta la victoria siempre”.
Voz de la Península
Finalizan entrega de iniciativas pendientes en Comisiones Permanentes
Publicado
hace 5 añosen
octubre 1, 2021
Mérida, Yucatán, 01 de octubre de 2021. Integrantes de cinco Comisiones Permanentes conocieron la lista de iniciativas y asuntos pendientes de la pasada Legislatura, para finalizar con este proceso y continuar con el estudio de estas.
Primero fue la comisión especial de Turismo, en la cual, el vocal, Erik Rihani González (PAN), reconoció el regreso de cruceros en el Puerto de Altura de Progreso, Yucatán; porque fue un logro en conjunto entre los gobiernos estatal y municipal, así como los empresarios del sector y la ciudadanía.
Por otro lado, el vicepresidente, Rafael Echazarreta Torres (Morena), entregó una propuesta para que comparezca la titular de la Secretaría de Fomento Turístico con el fin de que presente un informe del plan de trabajo en la materia y las acciones para la reactivación económica del rubro; dicha solicitud fue desechada por mayoría por los miembros del cuerpo colegiado.
El secretario, Luis Fernández Vidal (PAN), mencionó que este órgano deberá primero atender los temas pendientes previamente distribuidos y, aunque el turismo es uno de los sectores más perjudicados por la pandemia de Covid-19, recomendó esperar la glosa del informe de gobierno en próximos meses para desahogar dudas sobre el tema.

Además, refirió el artículo 30 de la Constitución Política de Yucatán, en su Fracción 14, que menciona que se puede solicitar la comparecencia de un funcionario cuando se discuta una ley o un negocio que se relacione con su cargo.
La otra secretaria de la comisión, Ingrid Santos Díaz (PAN), reiteró que existen momentos para citar a cualquier servidor público de la administración estatal, cuando existe algún asunto en trámite.
En su turno, la vocal, Alejandra Novelo Segura (Morena), señaló que lo único que busca la solicitud es hacer preguntas para conocer las decisiones que se tomaron al respecto, así como transparencia y legalidad.
En la comisión para el Respeto y Preservación de la Cultura Maya, la secretaria, Jazmín Villanueva Moo (Morena), solicitó que durante la revisión de las iniciativas pendientes, se celebre una reunión con representantes de pueblos indígenas.
En el mismo sentido, el otro secretario del cuerpo colegiado, Raúl Romero Chel (PAN), añadió que se debe tener un contacto más directo con la comunidad maya, por lo que propuso organizar algunos talleres y trabajar con estos grupos indígenas sobre los temas a tratar.
En la comisión de Derechos Humanos, la vicepresidenta, Carmen González Martín (PAN), recordó que octubre es reconocido como el mes rosa para crear conciencia a hombres y mujeres sobre el Cáncer de Mama y así promover la autoexploración, revisiones periódicas y chequeos para poder detectarlo a tiempo.
Detalló que el presupuesto de egresos de la Federación tiene destinado un rubro para apoyar a personas con Cáncer a través del Instituto Nacional de Cancerología y diversos programas de detección y atención de Cáncer infantil, de próstata y mama, “hago votos para que esto sea una realidad y una prioridad para quienes hoy sufren una enfermedad”.
“El Congreso estatal aprobó mediante Decreto 306/2020 la Ley para la Atención Integral del Cáncer de Mama del Estado de Yucatán, donde determina que las autoridades estatales tendrán la obligación de garantizar el ejercicio de este derecho y su acceso de manera gratuita, eficiente, oportuna y de calidad, conforme a los lineamientos establecidos en dicha ley”, añadió.
Sobre el tema, la vocal, Vida Gómez Herrera (Movimiento Ciudadano), declaró que le parece importante trabajar con una visión y en el tema del presupuesto federal, específicamente en los medicamentos contra esta enfermedad y como se hizo en la Sesión Ordinaria del pasado miércoles, hacer un llamado a las y los diputados federales, para que puedan pedir los recursos para estos fármacos.
Así mismo, la vocal, Rubí Be Chan (Morena), comentó que no hay acciones preventivas claras, lo cual será el reto, porque se tiene una deuda pendiente con las mujeres; en tanto la presidenta, Jazmín Villanueva, manifestó que se deberán tener reuniones para darle continuidad a estos temas.
En la comisión de Arte y Cultura, la vicepresidenta, Abril Ferreyro Rosado (PAN), recordó que se conmemora el Día Internacional de la Música, por lo que felicitó a quienes se dedican a este arte porque “la música está en los deportes, en los negocios, y es de las pocas ramas que ilustra a todo el mundo”.
El presidente del cuerpo colegiado, Eduardo Sobrino Sierra (PRD), expresó que Yucatán es un estado profundamente cultural, con rica actividad artística y propuso una reunión de trabajo para abrirle las puertas a quienes se dedican a esta industria, ya que “es una de las principales riquezas de nuestra entidad, vamos a trabajar para contribuir y enriquecer este capital tan importante”.
En la comisión especial de Desarrollo Humano e Inclusión de los Grupos en Situación de Vulnerabilidad, el vocal, Crescencio Gutiérrez González (Nueva Alianza), también mencionó que se conmemora el Día del Trabajador del Issste, por lo que reconoció el esfuerzo y la lealtad del personal administrativo de dicha institución.
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Voz de la Península
Narran en libro sus vivencias del confinamiento
Publicado
hace 5 añosen
octubre 1, 2021
La comunidad de la UADY recopiló memorias y reflexiones sobre el tema en el libro “40 en cuarentena”.
Mérida, Yucatán, 1° de octubre de 2021.- El libro “40 en cuarentena” es una recopilación de memorias, reflexiones y experiencias de estudiantes, egresados, docentes, directivos y jubilados, así como trabajadores administrativos y manuales de la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) respecto a lo que significó el gran confinamiento del año 2020.

Durante el Foro de Avances en Psicología Educativa, organizado por la Facultad de Psicología de la UADY, se llevó a cabo la presentación de este libro que promueve el reconocimiento de los cambios sociales y cómo éstos aportan a la valoración de nuestro entorno.
La profesora Nancy Evia Alamilla comentó que, ante el panorama actual, la escritura se erige como una herramienta terapéutica, una alternativa para purgar temores, ansiedades y tristezas ante la incertidumbre causada por la pandemia de Covid-19.
“Como universitarios tenemos la responsabilidad de sumar esfuerzos para enfrentar los retos que determinan nuestra realidad social; esta crisis sanitaria no es la excepción y por eso, y con la ayuda de personas comprometidas con su Universidad y la sociedad a la que sirven, decidimos abrir un espacio donde las personas puedan expresarse libremente y compartir sus experiencias de vida”, apuntó.
Agregó que para la recopilación de los 40 textos no fue requisito ser un escritor, pues lo que se buscaba era darle voz a quienes quisieran compartir su universo y experiencias a través de la narrativa, de tal manera que los lectores pudieran sentirse identificados y reflejados con las situaciones y vivencias.
Dentro del libro se encuentran relatos como “Me siento bien”, “Parvada”, “Teoría de una realidad ajena”, “Una pecera, dos amigos”, “Maternar”, “Dos minutos para la media noche” y “Cepos de miedo”, por mencionar algunos.
Cabe destacar que la antología de microficciones pictóricas “40 en cuarentena” es gratuita y se encuentra disponible en la página de Facebook de la Universidad Autónoma de Yucatán UADY o en Cultura UADY.
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