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Arte y ciencia

Herminio Almendros, maestro de maestros

Gabriel García

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“Por ahora nos sobra, nos estorba el maestro señorito que abomina y huye del pueblo por asco de la contaminación del campesino sudoroso y analfabeto. Nos estorba el maestro que lleva al pueblo la pedantería de su sapiencia libresca, y dedica la reacción de su sensibilidad ramplona a denigrar, a menospreciar la existencia aldeana y a escarnecer las costumbres y dolerse de la vida inconfortable y a mofarse de la ignorancia, ofreciendo una radical incomprensión ante los resortes del alma campesina. Necesitamos al maestro de sólida formación cultural, sí, pero, principalmente, al maestro que posea un sentido reverencial y altruista de su misión, una clara conciencia y una honda emoción por la obra de la educación popular. Es decir, necesitamos educadores proletarios, no educadores señoritos”.

Herminio Almendro

Un espíritu crítico y comprometido. Una sensibilidad irreductible y unas ansias irrefrenables de contribuir al nacimiento de una humanidad más humana, mejor. Estos son los grandes motivos que inspirarían la vida de Herminio Almendros. Pedagogo, maestro de maestros y amigo de los niños y niñas de España, de nuestra América y del mundo. En especial de ese mundo honesto, duro, rudo, simple y silvestre del campesino. De aquel que labra palabras rasgadas en la tierra viva con burro, hoz y azada, y cuyos hijos e hijas estaban educados en la resignación. Nacido en el seno de una familia muy humilde en 1898, el año del “Desastre”, en la pequeña localidad de Almansa, villa incrustada a medio camino entre la estepa castellana y las vegas valencianas. Lugar donde en la inquieta mente de este joven, empático y solidario, arraigarían profundos sentimientos de rebeldía. Rebeldía contra la condición de postración intelectual que la enseñanza liberal y caciquil instaurada en España otorgaba al campesino. Rebeldía contra la cadena silenciosa que ligaba a los hijos e hijas del labrador a la tierra del señorito. Rebeldía que sería perseguida y censurada por el fascismo y que finalmente encontraría otro ejército de rebeldes en el que florece como poderosa fuerza emancipadora.

Pertrechado con estas profundas convicciones, y gracias al salario de su padre–peón ferroviario- conseguiría acabar los estudios reglados de magisterio en Alicante, provincia en que ejercería como maestro hasta 1921, año en que marcha a Madrid para proseguir sus estudios en la Escuela Superior de Magisterio. En la capital entra en contacto de lleno con las teorías reformadoras que tratan de impulsar una transformación radical del sistema de enseñanza, dentro y fuera de la institucionalidad. Las primeras décadas del siglo XX en España suponen la llegada al país de multitud de corrientes intelectuales con vocación transformadora, que arraigan entre la intelectualidad progresista. Es el momento del regeneracionismo de Joaquín Costa que apuestan por un impulso renovador que modernice al país. Es también el momento en que se consolidan las organizaciones marxistas y anarquistas. Todo este hervidero de ideas conmociona a Almendros, que después de culminar sus estudios superiores y ser destinado como inspector de enseñanza media a Aragón y Cataluña, se vincula con la escuela Freinet de pedagogía. Esta escuela-muy influenciada por las innovadoras técnicas de enseñanza desarrolladas en la Unión Soviética-preconizaba la superación definitiva del sistema de formación tradicional de corte memorístico y aleccionador, y pasa a concebir al niño como un sujeto activo y creador. Además, trata de implementar el uso de las entonces nuevas tecnologías al magisterio (como el cine o la imprenta) y fomenta la creación de Escuelas-Taller. Todo ello con el objetivo de superar la fractura que existe entre la escuela tradicional y las condiciones reales de vida de los estudiantes.

En 1931, durante su estancia en Cataluña, es instaurada la Segunda República. Sobre la base de una gran movilización popular se instala entre la intelectualidad progresista un ilusionante clima de transformación y de reforma social. En ese momento Almendros difunde artículos como: “La escuela rural” o “La función del libro en el trabajo escolar”, en ellos diagnostica los principales problemas del sistema educativo instaurado en España, al que califica como excluyente, desigual y deformador de las capacidades innatas del niño. Participa también entonces de las “misiones pedagógicas” en las que caravanas compuestas por personalidades del mundo de la cultura–artistas, escritores, maestros– recorren los pueblos remotos y olvidados de la geografía del país, haciendo llegar a ellos el cine, la biblioteca, el teatro. Sin embargo, todo ese impulso reformador desde la base y la institución sería abortado a sangre y fuego por la intentona golpista que daría comienzo a la guerra civil. El avance de la contienda conducirá al exilio a miles de maestros y profesores, tachados de “degenerados”, “rojos” y “masones” por el bando franquista, que iban a ser perseguidos y-en caso de ser capturados-torturados, encarcelados y ejecutados en juicio sumarísimo. En 1939 Herminio consigue exiliarse a Francia a través de los Pirineos instalándose en la casa del propio Freinet. Sin embargo, las autoridades de este país recelan de los refugiados españoles, a quienes consideran “subversivos izquierdistas”. La situación es irrespirable y con Hitler ya a las puertas, nuestro “maestro de maestros” es convencido, casi arrastras, para trasladarse a Cuba. Lejos de la inminente gran guerra, pero también lejos de su hogar y su familia, con la que tardaría casi diez años en poder reencontrarse.

Instalado en Cuba colabora con diferentes instituciones pedagógicas, realiza sus estudios de doctorado en la Universidad de Oriente, e imparte conferencias por todo el país, hasta que el gobierno de Carlos Prío Socarras (1949-1952) lo contrata como asesor técnico de inspección escolar. Inmerso de lleno en el sistema educativo de la república descubre el profundo carácter neocolonial, clasista, corrupto y clientelar del sistema político previo a la revolución. No obstante, la relativa estabilidad de este periodo le permite concentrarse de lleno en la elaboración de libros infantiles, su auténtica pasión, a la que se entregaría con devoción durante toda la vida. Para Almendros, la escuela debía desterrar de una vez y para siempre los manuales y fomentar una relación creativa y genuina con el lenguaje del niño, y por eso, creía que la práctica totalidad de la literatura infantil no servía a tal propósito. Al niño debía tratársele con sobriedad y sin artificios imaginativos, se le debía preparar para la vida y al mismo tiempo educarlo en valores morales elevados de paz, justicia, igualdad, solidaridad y de armonía entre los seres. Todos esos motivos los encontraría Herminio en la obra y pensamiento de José Martí, a cuya difusión e investigación se encomendaría hasta los últimos días de su vida. Fruto de ese impetuoso encuentro en 1952 publica su célebre “A propósito de la Edad de Oro”, que msentaría las bases para el estudio de una auténtica pedagogía martiana.

La llegada al poder del dictador Fulgencio Batista y el clima de censura y represión que se cierne sobre el país le fuerzan de nuevo a emigrar, esta vez a Venezuela, donde desempeñaría tareas para la UNESCO hasta el triunfo de la Revolución cubana. Tras la consolidación del nuevo gobierno, es contratado como asesor por el recién nombrado Ministro de Educación Armando Hart, desempeñando desde ese momento y hasta la fecha de su muerte en 1974, multitud de cargos y responsabilidades. Participando activamente en la colosal campaña de alfabetización, en los enérgicos debates en torno a la reforma universitaria, y ayudando a diseñar la nueva escuela revolucionaria. Enfrentado como Fidel al sectarismo, sentiría esa revolución como una gran segunda oportunidad, como un tsunami de esperanzas, como un terremoto de “energías jóvenes” –diría él- al que se sumaría como uno más, dispuesto a relanzar aquel proyecto que hubiera quedado truncado en su añorada España.

Última página

El enorme reto de un espacio cultural

Ariel Avilés Marín

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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de  Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.

Carlos Bojórquez Urzaiz 

Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.

En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.

Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.

La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.

Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.

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Arte y ciencia

El periodismo necesario

Joed Amílcar Peña Alcocer

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La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.

Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.

Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.

Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.

No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.

Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.

La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.

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Notas al margen

Perspectiva y constancia de lo escrito

Manuel Tejada Loría

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Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.

Fidel Castro

La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.

Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.

Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.

De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.

Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.

Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad.  Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.

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BOLETÍN FRACTO

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