Arte y ciencia
La gente radiante
Publicado
hace 6 añosen
In moonlight,
black boys look blue.
–Moonlight: Barry Jenkins (2016)
No recuerdo desde que edad me embestían los comentarios de otras personas sobre el tono de mi piel y apariencia, no lo recuerdo porque siento que experimenté esos juicios desde que tengo memoria y raciocinio consciente. En la primaria surgían los “estás negro porque no te bañas”; en secundaria y prepa había más crueldad en sus palabras ¿Cuántos “maldito negro” habré escuchadopara mi y para otras personas afrodescendientes durante la adolescencia? Y en la Universidad se disfrazaba el racismo; recuerdo a un abogado penalista decirle de forma despectiva y clasista a una compañera -basandose en su apariencia- qué seguramente ella era del CONALEP. Todas esas palabras, ideas y comentarios racistas provenían de gentes blancas, con apellidos no mayas -acaso europeos, acaso no hispanos- y también de gente que a su concepción era más blanca que uno, ya saben, la ficción del “moreno claro”. ¿Cuántas personas afro no se odian por no ajustarse al modelo de belleza impuesto por el sistema capitalista, por no ajustarse a ser un Chris Hemsworth o una Ester Expositó. El racismo está tan enraizado en nuestro pensamiento que desde el jardín de niñas y niños nos enseñan que “el color piel” sólo puede ser el rosado.
La sistemática discriminación que vivimos las personas afrodescendientes en las Américas por nuestro color de piel nos ha invisibilizado en muchos campos, como la educación, la ciencia y por supuesto, el arte. Estoy seguro que al igual que yo, muchas personas afro se han sentido poco -a no decir nada- representadas por figuras destacadas en el imaginario colectivo.
Sin embargo, hay destelloz que nos iluminan el camino. De mi parte, mi primera identificación de orgullo por mi tono de piel provino de la voz de Nina Simone junto con el sonido de su piano; pensaba en lo increíble que era ver la maestría de Nina al hilvanar poesía en el movimiento de sus dedos y en las palabras que surgían de su radical boca. Después, la vibra de la intensa voz de Ella Fitzgerald me alcanzó y me hizo sentir que dicha energía provenía irremediablemente de nuestros orígenes, de nuestros antepasados, de nuestra herencia de color. Luego, ese mismo camino sonoro junto con la ayuda de Russell, uno de mis mejores amigos, me llevó a la trompeta de oro de Louis Armstrong; Cortázar, en La vuelta al día en 80 mundos, contaría:
“Parece
que el pajarito mandón –más conocido por “Dios”– sopló en el flanco del
primer hombre de la primera persona para animarla y darle espíritu. Si en
vez del pajarito hubiera estado ahí Louis para soplar, el hombre ´la
humanidad´ habría salido mucho mejor.” [Las correcciones son mías, con permiso
cronopiésco]
Pero sin duda, una de las figuras negras que más me ha impactado ha sido la de Jean Michel Basquiat. Nacido en New York City, el pintor, poeta, músico y sobre todo artista, fue hijo de Matilde Andrades, diseñadora gráfica de prestigio de ascendencia puertorriqueña que vivió con discapacidad mental. Es importante mencionar el vínculo estrecho entre madre e hijo, ya que fue Matilde quién llevaba a Basquiat desde pequeño a los museos de la Big Apple especialmente al MET. La esquizofrenia con la que vivía Andrades fue el pretexto de Gerald Basquiat -padre de Jean Michel- para el divorcio y confinamiento total de Matilde en el hospital psiquiátrico de Nueva York. A partir de esto Jean Michel consideraría traidor a su padre.
Para esa época Basquiat ingresa al City As-School, un centro educativo para personas superdotatas, donde explotó su creatividad. Sin embargo, debido a su conducta es expulsado un año antes de graduarse. La creciente tensión entre él y su padre revienta cuando tenía 17 años y es expulsado de su hogar con unos cuantos dólares. La adolescencia de El niño radiante se podría resumir en dormir en la calle, desayunar chester cheetos, drogas y dibujar frenéticamente. Se introdujó al mundo del Graffiti junto con Al Díaz, antiguo compañero de clases, y crearon en conjunto el tag SAMO, que viene a significar Same Old Shit. Logra invadir un edificio abandonado y desde ahí diseña postales y camisas con lo que encontrará en la calle para venderlas y vivir. A diferencia de Rauschenberg, Basquiat usa la basura y desechos como materiales por necesidad. Alexis Adler, quién fuera su pareja, explica que eran tan pobres que Basquiat tenía que pintar con lo que cayera en sus manos –como maderas, períodicos o papel higiénico-porqué no podía pagar lienzos; el único vestido de Adler, para esa época, se convirtió en un lienzo literalmente.
A través de diferentes exposiciones de Arte Emergente en Nueva York, Basquiat hace su aparición y despega gracias al apoyo de Annina Nosei. El vertiginoso ascenso de Basquiat lo lleva a trabajar en conjunto con Warhol, quien terminó siendo un gran amigo suyo, a pesar de su posterior distanciamiento. Basquiat era consciente que su llegada como una persona de color a un campo dominado por gente blanca y materialmente privilegiada era totalmente contracultural. En una ocasión un periodista le llega a preguntar si él se consideraba un “pintor negro o nada más un pintor”. Indignado, Basquiat le responde que se consideraba un Artista. Natividad Pulido (ABC,2015) hace, a mi parecer, un comentario muy preciso sobre Basquiat:“Rebelde con muchas causas, blandió el pincel como su mejor arma: sus poderosas obras gritaban con rabia contra el racismo, la hipocresía social y el capitalismo”.
Jean Michel, Nina, Ella y Louis, se enfrentaron al sistema de discriminación racista. Y todavía hay gente radiante que sobrevive a ella. Queda decir: Aunque traten de robárnosla -como lo han hecho con todo lo demás-, la Cultura Negra es nuestra. No de los privilegiados.
También te puede interesar
-
Libertad Menéndez Mena
-
Mérida y sus alrededores en 1765
-
Los mayas Cruzo’ob y sus estrategias de guerra
-
Sinkeuel, 125 años de reses bravas
-
Normalismo rural o sobre la conciencia social
-
Checo Pérez: “Tuvimos una mala parada y eso nos perjudicó, nos quedamos a media vuelta del podio” tras el GP de Estiria
El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
