Arte y ciencia
Los Chilames, una clase de sacerdotes mayas que predecían sucesos del futuro
Publicado
hace 5 añosen
Los Chilames eran una clase de sacerdotes que predecían los sucesos futuros, escribían los libros de sus ciencias, de sus historias, de su culto, de su cronología o calendario y de su medicina. Por esa razón se les veneraba tanto como adivinos, profetas y médicos.
De todos los Chilames hubo uno, nacido en Maní 1512 a 1540, de nombre Balam, que se distinguió entre todos esos sacerdotes por poseer un mayor cúmulo de conocimientos y por sus notables predicciones. Fue él quien profetizo que llegarían a Yucatán desde el oriente extranjeros con barbas aportando una nueva religión, en el Katun 13 Ahau.
Por todo ello el nombre de Chilam Balam se hizo extensivo y ase aplicó a todos los profetas y adivinos y a los libros sagrados, precisamente en honor a aquel Chilam de apellido Balam. Hasta el momento hay registrados 18 libros de Chilam Balam, pero solamente se cuenta con copias de los siguientes libros; Chumayel, Tizimín, Kaua, Ixil, Tekax, Nah y Tusik. Fragmentariamente se tiene copias, del grupo de Maní (Códice Pérez), hay otro que por su carácter histórico es mas conocido como Crónica y no libro de Chilam Balam, y es de Calkiní. Se Tiene referencia de otros libros como el de Peto, Nabula, Tihosuco, Tixkokob, Hocabá y Oxkutzcab, pero se dice que nadie los ha visto.
El Chilam Balam de Tizimin forma parte junto con el de Chumayel, y el Códice Pérez del grupo más importante de códices poshispanicos y reciben técnicamente el nombre de MATICHU. Son estos los más importantes códices, propiamente manuscritos mayas que hasta hoy se conocen. Estas obras en realidad son una sucesión de textos de diferentes épocas y estilos, y se ha tenido como compilador de algunos a un nativo instruido llamado don Juan José Hoil, natural y vecino de Chumayel, en Yucatán.
La mayor parte de los textos son de índole mística, otros contienen síntesis de relaciones de hechos, crónicas históricas de los nativos, aunque también con un sentido indudablemente religioso, mitología y rituales, ciencias médicas europea y maya, astrología. Otros son cronologías extremadamente sintéticas como las que los mayistas llaman Serie de los Katunes, y existen también interesantísimos fragmentos que muchos han tomado a primera vista, por simples colecciones de acertijos y que en realidad no son sino formas simbólicas de iniciación religiosa.

Por ejemplo el códice de Chumayel, en la parte ultima del manuscrito contiene principalmente series de transcripciones de las profecías, atribuidas al sacerdote Chilam Balam, y a otros. Del nombre de este sacerdote, Chilam Balam, han tomado el suyo los manuscritos mayas, y son conocidos desde hace mucho tiempo como libros del Chilam Balam.
Los manuscritos que proceden de la población de TEABO, se conocen 3, el Chilam Balam de Teabo, cuadernos de Teabo y el Chilam Balam de Nah. El libro del Chilam Balam de Teabo, se registra de la siguiente manera, MANUSCRITO CHILAM BALAM DE TEABO, folio de 36 paginas, copia fotostática, el contenido de este, lista de días buenos y malos, calendario por día, mes y año. El CUADERNO DE TEABO, posiblemente sea obra de algún miembro de la familia Nah, se conoce únicamente por una copia hecha por Adela C. Bretón y que se conserva en la colección Berent incluido en el volumen 49 todo el material fue traducido y publicado por ROYS en 1931.
El manuscrito conocido como Chilam Balam de Nah, fue hecho por los mayas, José María y Secundino Nah, quienes conocían las propiedades de la medicina nativa, compilaron en un cuaderno, en lengua maya, información medica y astrológica, extraída seguramente de un almanaque español el cual le agregaron todo lo que ellos conocían de las formas de curación nativa.
El manuscrito esta dividido en varias partes, la primera es copia del CHILAM BALAM DE TEKAX, y contiene un calendario anual cristiano adicionado con los días del TZOLKIN, sin coeficientes; la segunda parte del Nah, es el libro para curaciones; la tercera, el final del recetario, los Nah cierran el tema con un párrafo de intención esotérica. La cuarta sección del manuscrito es una edición a la materia médica, nuevos remedios que no estaban incluidos en el cuerpo del recetario; La quinta parte es un registro de nacimiento y muerte de la familia Nah. Se trata de una autentica aportación de los NAH, quienes volcaron todos los conocimientos de medicina nativa que poseían.
Dichos materiales fueron escritos por los propios mayas y hoy son una gran aportación a las nuevas generaciones para dar continuidad a los conocimientos sobre la cosmovisión maya.
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El profesor Ariel Avilés Marín, una de las plumas más lúcidas de Yucatán, y amigo de toda la vida, desde los días iniciales de la benemérita Escuela Modelo, hasta el presente convulso y turbio, como activos martianos con quien me une la vocación docente, las letras, la pasión y el entusiasmo por la música, y el amor por México y Cuba, nos honró con la escritura de la última página de Informe Fracto, que a partir del día de hoy domingo 3 de octubre de 2021, entra en receso después de casi tres años de haber abierto una ventana al pensamiento, a la cultura y a la información libres, sin cortapisas de ninguna clase, ponderando siempre el respeto a la diferencia y tratando de dar voz al otro, a los innominados y en general a todos los que no han querido guardar silencio ante el mundo desigual que amenaza ya con la extinción de la especie. En otro momento nos reuniremos de nuevo, mientras tanto, sigamos pensando que venceremos.
Carlos Bojórquez Urzaiz
Luchar por la cultura, es una batalla titánica y muchas veces poco recompensada. Abrir brecha por la cultura, implica una labor dura y desigual, y sostener esa lucha exige la más de las veces la difícil cualidad de hacer verdaderos milagros. Esta lucha es igual de dura en el campo del teatro, de la música y, prácticamente en todo el campo de las artes. Tal parece que las musas son veleidosas e ingratas con quienes buscan sus favores, y que, tocar las mieles del triunfo está reservado a unos cuantos, y no siempre a los más meritorios. En este campo, la lucha por la labor editorial, es una de las más complicadas y cuyos frutos pocas veces logran trascender y menos redituar a quien pone en juego todas sus energías y afanes. La experiencia de crear y sostener una revista, con fines culturales es una empresa titánica y que, definitivamente reditúa, reditúa en planos de un orden estrictamente moral, anímico, de la más amplia realización personal, y eso, no tiene comparación alguna en la vida de las almas sensibles y generosas.
En la historia de las letras yucatecas, revistas memorables han dejado su huella luminosa. Esfinge, Platero, Voces Verdes, son nombres que se deben evocar con un reconocimiento para todas las mujeres y los hombres generosos que las hicieron posibles. En el campo del periodismo estudiantil, en la Escuela Modelo, también ha habido recordadas revistas, desde El Diminuto, en 1916, pasando por El Modelista, El Vocero Modelista, hasta llegar a la revista Blanco y Azul; así que no es de extrañar que un modelista como Carlos Bojórquez Urzaiz haya emprendido una aventura con la publicación y permanencia de la revista Informe Fracto.
Informe Fracto, ha dejado en su breve vida una huella que marca primicias en el periodismo cultural y de opinión. Una revista plural como pocas ha habido. Diversa e incluyente, que no ha rehuido a tema alguno que sus plumas han querido abordar, cada uno desde su trinchera de lucha. Desde sus columnas, ha tenido cabida la denuncia, la crítica afilada y aguda, la lucha a brazo partido por los Derechos Humanos. Creemos que, no hay pluma que haya dejado correr su tinta por sus columnas, que se haya sentido defraudada o sesgada por una línea sugerida y mucho menos impuesta. En sus páginas, se respiraba una libertad sin cortapisa alguna. Y todo esto, créanmelo, vale su peso en oro, y pocas veces se da, así con esta plenitud.
La fuerza de la situación económica es muy fuerte, sostener un proyecto como este no es cosa fácil, y termina naufragando, a pesar de sus logros periodísticos y literarios, porque la frase de Quevedo sigue teniendo una tremenda vigencia: “Poderoso caballero es don dinero”; y cuando éste falta, el casco de la nave hace agua y se va a pique sin remedio, con todo y su precioso cargamento de cultura. Así de fría y brutal es la realidad económica.
Nos duele profundamente que este día, 3 de octubre de 2021, sea el último que vea la luz esta memorable revista. Le decimos adiós con una tristeza profunda. Pero sin perder la esperanza de que, en un futuro, este gran proyecto pueda ser rescatado. En muchas revistas ha habido primera y segunda épocas. Deseamos profundamente que así suceda con Informe Fracto. Mientras tanto, el decimos con el alma en la mano: ¡Hasta luego! Mérida, Yuc., a 3 de octubre de 2021.
La construcción de la opinión pública informada es uno de los grandes retos de la sociedad de la información y el conocimiento, y como es de imaginar, la prensa juega un papel importante en este proceso.
Yucatán atraviesa por una compleja situación, la pandemia agudizó la presencia de información falsa, manipulada y poco confiable. En estas condiciones, no es de extrañar que la toma de decisiones sea complicada y que el ejercicio de los derechos no sea pleno, por lo que la ciudadanía navega sin rumbo en el turbio mar de la información. Este contexto, en apariencia desalentador, puede ser superado por el trabajo de los medios de comunicación que, a través de un accionar ético y responsable pueden erigirse en herramientas que nos permitan orientarnos en estas aguas peligrosas. Eso ha sido Informe Fracto.
Los tres años de existencia de este medio de comunicación han demostrado cómo el periodismo digital puede y debe perseguir dos cosas: ética informativa y calidad de contenido. Durante la pandemia Informe Fracto fue uno de los pocos medios que suscribieron declaraciones puntuales sobre la responsabilidad de los medios de comunicación ante la emergencia por la Covid-19, mostró una clara inclinación por dar visibilidad a grupos que normalmente fueron marginados del espacio de la opinión pública, supo hacer uso del lenguaje como una forma de equilibrar el perverso juego de la desigualdad y reunió para ello a un nutrido grupo de profesionales e intelectuales.
Las páginas digitales de Informe Fracto serán recordadas como uno de los foros de opinión más importantes del espacio digital, donde convivieron algunas de las plumas más apreciadas del campo cultural yucateco. Este espacio digital mostró al periodismo regional los nuevos rostros y perfiles del periodista necesario.
No quepa duda que algún historiador ya ha tomado registro de esta publicación, por lo que su permanencia en la historia de la prensa regional esta asegurada. No se puede ocultar que éste, el medio más crítico de los últimos años, muchas veces fue a contracorriente del discurso periodístico yucateco y con ello sentó un precedente de independencia y libertad para cada uno de sus colaboradores. No se ejerció la libertad de opinión sin reflexión, no se busco ir a contracorriente sin un objetivo, por el contrario, la prioridad fue brindar certeza al lector.
Hace ya casi un año, por la generosidad de Carlos Bojórquez Urzaiz, recibí la invitación para hacer de Informe Fracto un espacio para mis ideas y reflexiones. Posiblemente no correspondí con la constancia debida, por ello valoro más la disposición permanente y entusiasta que siempre mostraron los editores al recibir mis colaboraciones.
La escritura y la reflexión nos llevan siempre por rumbos que se cruzan. Queda la memoria, queda la historia y el respeto a los valores del periodismo necesario.
Pero seré fiel a la divisa
de no escribir nunca una mentira.
Fidel Castro
La experiencia de lo digital ha sido una incitación y, sobre todo, una suerte de esperanza de que la cultura escrita todavía es constancia, y para algunos, destino. Informe Fracto es prueba de que el periodismo puede hacerse desde un discurso más humano y justo, que la escritura de la nota roja puede ir más allá de la estulticia, y que la perspectiva de género es un imperativo que debe permear las redacciones y nuestras relaciones humanas. No se puede desligar la vida diaria del periodismo responsable, de la editorial crítica. No podemos relegar la comprensión del presente a momentos fugaces en cualquier red social, o bien, a impulsos atrabancados de mentira, ego, verborrea y ripio.
Ha sido otro el latir de Informe Fracto. Seguramente otro el motivo de cada colaboradora y colaborador de este proyecto editorial en internet que, sin anuncios y propaganda, bregó por un mar embravecido de crisis pandémica, económica y globalización.
Aún y con todo, queda en la virtualidad, inequívoca constancia de lo escrito, seguro de que la reflexión, esa sí, persistirá en el día a día de quienes confluimos en este espacio diverso.
De manera personal, agradezco y reconozco desde estas líneas, la encomiable labor de Carlos Bojórquez Urzaiz, Rocío Valencia y Lilia Balam para que Informe Fracto navegara sublime. Fueron, sin duda, el viento a favor.
Para mi fue vivificante volver a escribir Notas al margen después de una lamentable y forzada pausa. Y, además, escribirla para un medio digital como Informe Fracto. No sólo fue un puntual recordatorio de la vocación, sino confirmar que este mundo se enfrenta desde nuevas trincheras con palabras, ideas y acciones.
Reencontrar al profesor de universidad, ahora como editor de una revista digital, fue del mismo modo muy grato, aunque no sorpresivo. La esencia del doctor Carlos Bojórquez Urzaiz gira siempre en torno a las ideas, el conocimiento y la creatividad. Es una dicha poder encontrar a un interlocutor como él, y por supuesto, el alto valor de su amistad. Por eso tengo la certeza de que una próxima aurora marcará no uno, sino nuevos rumbos.
