Conecta con nosotros

A propósito de…

¿Nueva normalidad?

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

A propósito del anuncio de que el país ingresará a lo que se ha denominado “nueva normalidad”, que sustituirá a la situación de emergencia en la que nos encontramos, me hago decenas de cuestionamientos respecto a ¿qué puede considerarse normal?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define que la normalidad es “Cualidad o condición de normal” y pone un ejemplo que es muy pertinente hoy: “Volver a la normalidad”. Ahí mismo se enlistan las acepciones de lo que es normal: “Que se halla en su estado natural. Habitual u ordinario. Que sirve de modo o regla. Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano”

¿Por qué se eligieron esos términos para definir la anormal y absolutamente antinatural circunstancia en la que viviremos en adelante y en tanto se descubre y se tiene acceso a la cura, a la vacuna o a la inmunidad universal para el SARS CoV-2 o coronavirus? ¿Se trata de un eufemismo, con la intención de suavizarnos la perspectiva de lo que será la vida en los próximos meses o años?

De acuerdo con la información del gobierno federal respecto al programa de inicio (que no regreso) de la nueva normalidad, en los próximos 4 días se buscará establecer medidas para “blindar” a 269 localidades que no han registrado contagios ni limitan con otros que pudieran exportarles la epidemia, para que sean los primeros en reanudar actividades, a partir del lunes próximo.

En este punto me surgen nuevas dudas, la primera de ellas radica en el hecho de que muchos de los municipios que se han clasificado como “de la esperanza” carecen de servicios de salud adecuados, por lo tanto resulta sumamente difícil asegurar, sin vacilación, que están libres de contagios. Me pregunto, asimismo, ¿cómo podría establecerse un cerco sanitario efectivo en una localidad en la que se reanudarán actividades si, por ejemplo, los maestros llegan desde otras comunidades o los productos se deben transportar hacia o desde otras regiones para comercializarlos?

Hace falta información acerca de las razones por las que la construcción, la minería y la fabricación de equipo para transporte ascendieron al rango de “esenciales”, al punto que podrán realizarse inclusive en las entidades con mayor índice de contagios, es decir las consideradas dentro del semáforo en rojo.

En la “nueva normalidad” habremos de estar atentos al color que corresponda a nuestra entidad, para conocer qué puede y qué no puede hacerse, dependiendo de la gravedad de los niveles de contagio. Eso será a partir del primer día de junio, fecha en la que la autoridad sanitaria determinará y dará a conocer semanalmente la situación del semáforo que, a diferencia de los que regulan el tráfico, tendrá 4 colores, porque se sumará el anaranjado.

Advirtieron que la clasificación cromática de los estados no será definitiva, sino que puede modificarse de una semana a otra. Aquí otra inquietud de mi parte: Si una semana una región se encuentra dentro del rango limítrofe verde, pero incrementan los contagios hasta llegar a anaranjado, ¿tendrán que dejar de acudir a la escuela los niños el próximo lunes para ajustarse a las indicaciones según la gama?

Es posible que los cambios no sean tan drásticos, dado que cada color tendrá cuatro niveles, de acuerdo con la gráfica que se dio a conocer en la conferencia matutina de ayer en el Palacio Nacional.

Sin embargo, se establece como primer punto de todos los colores, incluso el verde más claro –por identificarlo de alguna manera – mantener las medidas preventivas de lavado de manos y sana distancia, así como el cuidado moderado de las personas vulnerables, es decir, los adultos mayores, quienes viven con alguna enfermedad crónica, aquellos con un  sistema inmune deprimido por alguna condición preexistente y las mujeres embarazadas.

A partir de que otros países han decidido reabrir las actividades económicas, culturales y sociales, han circulado algunos vídeos al respecto. El del ingreso a una escuela en China es estremecedor, porque se observa a niños pequeños, tal vez de preescolar o de los primeros niveles de primaria, formados, conservando la sana distancia, para luego pasar a un procedimiento de “desinfección” que incluye zapatos, mochilas y hasta ellos mismos, al hacerlos girar frente a un aparato que lanza vapores, en una escena con mucho de castrense y poco de pedagógico.

En otro vídeo, también de un colegio, al parecer en alguna ciudad europea, se puede ver a  otro grupo de niños, en el patio de la escuela, cada uno en el centro de un área delimitada en el suelo de 1.5 metros cuadrados, durante el recreo, sin interactuar, ni siquiera se hablan, mucho menos juegan.

Una más. En un bar alemán, varios jóvenes, distanciados unos de otros, brindan levantando grandes y espumeantes tarros de cerveza. Si se obviara el asunto de la lejanía entre ellos, es una escena común en aquel país y nada llamaría la atención, excepto porque ¡todos llevan cubrebocas! ¿Cómo van a beber?

Por mi parte, no puedo considerarme en la normalidad hasta que sea posible reunirme con las personas a quienes amo; hasta que me encuentre con mis amigas y las abrace largamente; hasta besar a mis familiares una y otra vez. Mientras no sea así, aunque me digan que estamos regresando a la normalidad  me encontraré en una condición anómala.

También te puede interesar: ¿Volveremos a la normalidad?

A propósito de…

Se cierra un ciclo en Informe Fracto, otros se abrirán

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

Cuadro de Jean-Léon Gérôme, Consummatum est 1867

 A propósito de los cierres de ciclo, hoy se publica esta columna por última vez en Informe Fracto, luego de más de dos años y medio en que nos hemos encontrado cada semana. Mi primer sentimiento es de tristeza por tener que dejar un espacio en el que pude escribir con total libertad y me dio la oportunidad de llegar a tantos lectores.

De inmediato, viene la necesidad de agradecer. El agradecimiento a Carlos Bojórquez Urzaiz quien me abrió esta oportunidad. Me dijo: “a tus textos no se les va a cambiar ni una coma” y cumplió ese compromiso a carta cabal. También debo dar las gracias, a Lilia Balam y Rocío Valencia cuya información muchas veces me dio la pauta para elegir el tema, así como a todo el equipo de Informe Fracto.  A todos los colaboradores, cuyos escritos enriquecieron mis puntos de vista y contribuyeron a afinar el enfoque.

Pero, principalmente, quiero darle las gracias a cada uno de los lectores, que ocasional o constantemente prestaron atención a mis palabras. Coincidimos en tiempos inimaginables: ¿quién iba a decir que viviríamos la experiencia de encerrarnos en nuestras casas, a piedra y lodo, ante el temor del contagio de un virus desconocido que nos regresaría a la Edad Media?, ¿Quién hubiera previsto que el cubrebocas se convertiría en parte indispensable-casi la más importante-de nuestra indumentaria cotidiana?, ¿Quién que se formarían filas de cientos de personas para recibir el antídoto inyectado?

Esta es una época fecunda en cambios y noticias. Informe Fracto ha consignado con ética, con compromiso social, con honestidad: el movimiento de las mujeres que se han hecho escuchar como nunca en este país y le han arrancado al poder reivindicaciones fundamentales, el reconocimiento del derecho humano del matrimonio igualitario prácticamente en todo el territorio, la visibilización, con respeto, sin condescendencia de las personas con discapacidad como parte imprescindible de una sociedad que se pretende incluyente.

Informe Fracto ha estado siempre atento para darle voz a esas luchas, pero también para denunciar abusos policiales, actos de injusticia, violencia contra las mujeres, hechos de discriminación. Y mantuvo la mira. Siguió los casos, acompañó a las víctimas con un muy claro compromiso social, para prevenir, en la medida de lo posible, la impunidad y el olvido.

A esa visión quise sumarme en todo momento con la mínima contribución de un texto semanal, en el que, lamentablemente, fue escaseando el humor de las primeras fechas, dada la gravedad de muchos de los temas indispensables de abordar.

Para celebrar la libertad que se me ofreció me atreví a escribir de movimientos sociales, de política, de arte, de literatura y de cine. También aproveché para compartir algunas reflexiones y experiencias personales, como mi devenir en este mundo pandémico. Tuve algunas conversaciones con artistas extraordinarias.

 Siempre encontré la recepción afectuosa y la aquiescencia de mi querido Carlos Bojórquez Urzaiz y la seguridad de que en algún lugar, en algún momento, A propósito de… hallaría a un lector que le permitiera cumplir con su vocación de encontrarse con otra mente, con otra inteligencia.

A todos muchas gracias y espero que podamos encontrarnos otra vez.

Continuar Leyendo

A propósito de…

La vocación de arrear ganado de los vaqueros texanos

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

A propósito de las imágenes en las que se observa a elementos de seguridad en la frontera de Estados Unidos que azuzan a sus caballos en contra de migrantes haitianos, a quienes agreden con las riendas a manera de látigos o fuetes, en escenas de violación a los derechos humanos, hacen pensar que esos agentes se comportan como sus antepasados los cowboys o todavía peor, como los plantadores de los estados sureños en contra de sus esclavos, antes de la Guerra de Secesión.

Las escenas de cientos o miles de personas que caminan huyendo de la miseria y la violencia sólo para encontrarse con más miseria y más violencia es desoladora. Los que acampan debajo de un puente en la población Del Río, Texas, a donde llegaron a través de la parte menos peligrosa del Río Bravo, luego de cruzar varios países, seguramente creyeron que habían alcanzado su meta al poner pie en tierra norteamericana en el otro margen.

Me recuerda un juego de mesa que jugábamos los niños de hace muchos, muchos años, llamado Serpientes y Escaleras, en el que se ascendía avanzando casillas mediante el tiro de dados. Si tus números eran propicios, te conducían hasta una escalera que te permitía subir grandes tramos, pero si te llevaban directamente a la boca de una serpiente, podías perder el progreso y regresar hasta el inicio. Justo una casilla antes de la meta se encontraban las fauces de la víbora más larga, si la tirada te llevaba a ese punto, descendías de una vez hasta el punto de partida.

Muchos de los migrantes que pudieron alcanzar tierra estadounidense hace unos días, luego de una larga travesía y una cantidad inimaginable de tropiezos, fueron deportados casi inmediatamente a Haití, tras una recepción en la que se les infligió una nueva humillación y se les canceló su última esperanza de integrarse al “sueño americano” en lo que dura el vuelo del sur de Texas a la isla caribeña.

Haití, fue en el Siglo XVIII una de las colonias francesas más rentables y producía el 75 por ciento del azúcar del mundo. Francia se benefició de esa producción, así como la del tabaco y el café durante siglos, pero, cuando los caribeños se independizaron, en 1804, les impuso una multa de 150 millones de francos.

En 1915 fue ocupada militarmente por Estados Unidos, durante más de 15 años. Luego vendrían una serie de dictaduras con la bendición del gobierno norteamericano. Se sucedieron golpes de estado, regímenes totalitarios, represión, masacres, asesinatos políticos, el más reciente el pasado 7 de julio en contra del presidente Jovenel Moise. Hoy, es el país más pobre de América. El 80 por ciento de sus habitantes vive en la pobreza.

 Hace once años, en enero de 2010 un terremoto provocó la muerte de más de 300 mil personas y dejó un millón y medio de damnificados. Tras lo cual, países como Venezuela, Brasil, Chile y Bolivia, recibieron a haitianos que huían de los efectos de la tragedia, en un país incapaz de hacer frente a la devastación.

Muchos de los haitianos que han llegado a México, en su intento de alcanzar los Estados Unidos, salieron de esos países sudamericanos, porque la crisis económica por la pandemia ha reducido sus expectativas de vida y ante la falsa noticia de que podrían ser beneficiados por el TPS – Programa de Protección Temprana – que Estados Unidos aplicará a quienes ya se encuentran ahí, según expuso el canciller mexicano Marcelo Ebrard.

Pero, quién les diría a los migrantes que al llegar al “país de las oportunidades” los recibiría un grupo de cowboys texanos dispuestos a dar, literalmente, rienda suelta a su vocación primaria de arrear ganado.

Continuar Leyendo

A propósito de…

Con el argumento de defender la vida, lo que buscan es el castigo

Cristina Martin Urzaiz

Publicado

en

Para Cristina Urzaiz Mediz, cuya reflexión y
análisis enriquecieron este texto.

A propósito de las reacciones respecto a la declaración de inconstitucionalidad del castigo penal por la interrupción del embarazo por parte de la Suprema Corte de Justicia, es evidente el deseo de agrupaciones “provida” e integrantes de la Iglesia Católica de imponer castigos, sin sopesar las causas que ponen a las mujeres en condición de tomar una decisión tan difícil.

El burdo caso del sacerdote católico del templo de San Juan Bautista de La Salle en Monclova Coahuila, Lázaro Hernández Soto, haciendo un llamado al feminicidio en contra de las mujeres que aborten, es un ejemplo del pensamiento de aquellos que más que defender la vida, buscan mantener el control sobre el cuerpo, los pensamientos y las decisiones de las mujeres.

Aunque luego aseguró que sus declaraciones fueron sacadas de contexto, las palabras del cura son imposibles de suavizar: “No apoyen a las jóvenes matando a sus hijos para que dejen de estorbar y se diviertan; mejor maten a sus hijas para que ellas no estorben

Lo dijo durante la homilía del domingo pasado, desde el púlpito, frente a la feligresía, lo cual le confiere un carácter de adoctrinamiento. Aseguró que una mujer que aborta “tampoco va a servir para nada, está hueca moral, física y sicológicamente” ¿Cómo funciona el cerebro de alguien que pretextando defender la vida, llama a asesinar mujeres, especialmente en un país donde se cometen 10 feminicidios diarios?

Por otro lado, estos integrantes de la Iglesia Católica se manifiestan tan profundamente preocupados por el bienestar de los niños cuando se trata del tema del aborto, pero no se escucha su voz acusadora en los casos de pederastia protagonizados por sus colegas.

Tuvo lugar otra reacción: una manifestación frente a la Suprema Corte de Justicia en contra del fallo de no penalizar el aborto, a la que asistió cerca de un centenar de personas, de acuerdo con los reportes periodísticos. Vestían de azul celeste, portaban globos del mismo color, así como imágenes religiosas y pancartas.

La reflexión se repite en este caso: si están tan preocupados por los niños mexicanos, ¿por qué no hacen mítines para demandar la acción de la justicia en contra del negocio de la pornografía infantil, que tan próspero es en este país o para cancelar los llamados “paraísos de turismo sexual” – con menores de edad que se ofrecen como mercancía – o para protestar por las constantes violaciones en contra de niñas y adolescentes, la mayor parte de los cuales quedan impunes?

Ahí es donde debería concentrarse la acción social en defensa de niñas, niños y adolescentes. Excepto algunas organizaciones de la sociedad civil, unos cuantos periodistas comprometidos con estos temas – tengo en la mente a Lydia Cacho, por supuesto–hay inacción, desinterés e incapacidad de reaccionar.

Si la Suprema Corte de Justicia acuerda – en una resolución que es un ejemplo de amplitud de miras – que es función del Estado prevenir los embarazos no deseados abordando el problema como un asunto de educación y salud, en lugar de penalizar, por ejemplo, a una adolescente que no cuenta con los elementos para hacerse cargo de un hijo, ¿no deberíamos estar todos los mexicanos complacidos por la transformación en el enfoque de un problema tan sensible?

Los banales argumentos del cura de Monclova en el sentido de que las mujeres abortan para “seguirse divirtiendo” se multiplican en las redes sociales, porque ésta es una sociedad muy dispuesta a señalar al otro – a la otra – con dedo flamígero.

Eso resulta más fácil que asumir que vivimos en un país machista en extremo, donde la violencia contra las mujeres es cotidiana, donde una gran cantidad de hombres consideran que tienen el derecho de tomar el cuerpo de una mujer o una adolescente o una niña o un niño impunemente, donde la auténtica educación sexual es inexistente, donde los servicios de salud están saturados y no funcionan o funcionan mal hasta en las urgencias, no digamos en temas de control de la natalidad o prevención de embarazos y donde las familias son incapaces de dotar de herramientas a los jóvenes para que el inicio de su sexualidad sea lo más sano posible.

En fin, muchos en nombre de la defensa de la vida, quisieran ver lapidadas a las mujeres, las adolescentes o las niñas que deciden no ser madres, la Iglesia Católica la primera, sin recordar aquello de “el que esté libre de culpa, tire la primera piedra”

Continuar Leyendo

BOLETÍN FRACTO

RECOMENDAMOS