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Arte y ciencia

Contradictadura cinematográfica de Pedro Almodóvar

César Benítez

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Hablar de Pedro Almodóvar significa hablar de uno de los directores cinematográficos españoles más importante e influyente del siglo XX y XXI. El estilo de Almodóvar es un reenfoque hacia el costumbrismo español, el cual reconstruye alejado de la tradición que considera “aburguesada”. Nos ofrece un escenario donde hay lugar para todos aquellos personajes y situaciones que anteriormente fueron “omitidos” como son los drogadictos y “yonkis”, las prostitutas, los pobres y excluidos, personas sin privilegios sobre los cuales giran historias, por demás ácidas, punks y con un humor basado en la crítica, la sátira el reclamo y la superación de los tabúes de la sociedad y la época.

Almodóvar, nacido en Calzada de Calatrava, España en  1949, vivió una   infancia y adolescencia que trascurrieron en pleno periodo franquista, una época en la cual la milicia, la iglesia y las familias ricas y acomodadas eran quienes tenían el poder de decisión y en general, el poder de controlar el estado. Era una época de absoluta represión, sin libertad de culto, sin libertad sexual, sin espacio para la libertad tal como suele ser toda dictadura. Franco muere en la víspera de los ochenta, específicamente en el año de 1975, para esos años el director ya experimentaba con algunas producciones independientes, las que serían parte de su fase experimental y que poco a poco lo llevarían a consolidarse en la década de los noventa y bien entrada la de los dos mil.

El cine de Almodóvar, desde sus inicios, se caracterizó por ser irreverente, transgresor, propositivo. Era un cine que servía a manera de fuerte protesta contra las estructuras fascistas que el franquismo había impuesto a la sociedad española por cerca de 40 años. España ahora se levantaba de un periodo obscuro, recuperaba una libertad social, política, ideológica, sexual, con la cual era difícil lidiar debido a la mella que todos esos años habían hecho en ellos y es por eso que el director comienza a desfigurar y caricaturizar a elementos como la iglesia, las clases ricas, a los oprimidos y reprimidos morales y darles presencia a través de sus personajes, como por ejemplo en la película de “Entre tinieblas” de 1983, se presenta un grupo de monjas con una vida religiosa bastante heterodoxo, en la cual se drogan y abusan de sustancias así como también recurren al chantaje descarado para conseguir fondos para su congregación. En otras películas, como “La mala educación” (2003) se expone toda la inmoralidad e hipocresía de los curas, muchos de los cuales caen en el vicio de la pederastia.

La sexualidad juega un papel muy importante en los filmes de Almodóvar, principalmente cuando habla de situaciones que traen a la luz  la diversidad sexual en todas sus maneras, desde homosexuales, bisexuales, travestis y transexuales, hasta prácticas en las cuales se llevan a cabo parafilias como la “lluvia dorada”(“Pepi, Luci y Bom y otras chicas del monto”, 1980). Y es que, como se mencionó anteriormente, durante el franquismo se dio alta prioridad a la presencia de la iglesia católica, por lo cual ésta pudo intervenir en materia de educación, y por ende, decidir sobre la manera en que se abordaba el tema de sexualidad con los infantes, siendo entonces un sociedad que reprimía toda conducta sexual que se considerara “desviada de la norma,” así como a aquellas personas que las practicaran.

La obra de Almodóvar priorizaba personajes y circunstancias en los cuales era posible decidir sobre los cuerpos, o como le llamaba él, “Autonomía moral,” y es particularmente en los personajes femeninos en los cuales dejan caer el peso de mucha de sus historias, señalando los procesos empoderativos por los que ellas van atravesando en todos los niveles, desde el plano social, ideológico, político, económico y desde luego sexual, pues sus “chicas” son mujeres con amplia y total capacidad de decisión sobre su sexualidad y son capaces de decidir las personas que tiene relaciones, de los que se enamoran y de los que se desenamoran.

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Claro, un propuesta tan provocadora y en cierto modo subversiva levantó la indignación de los grupos conservadores, quienes reprocharon  al cine de Almodóvar por encasillar, estereotipar y de crear falsos imaginarios de la sociedad española ya que, según ellos, se abusaba de los personajes negativos como las prostitutas y los drogadictos, así como de la relevancia “innecesaria” de personajes homosexuales y/o de sexualidad diversas o de muchos otros personajes que eran característicos de “la movida” española. No era de sorprender que al principio de su carrera, el cineasta se topara con el veto y la censura de sus filmes, llegando en algunos casos a prohibirse la reproducción de las mismas en algunas salas de cine, así como de darse situaciones en las cuales le complicaron su participación y trayectoria en los festivales de cine.

En varias ocasiones el director comentó que él apoya “todas las izquierdas”, dejando con ello en claro su postura política y su congruencia en cuanto a lo que representa en el cine. Almodóvar nos está dejando un legado muy importante a nivel artístico, cultural y político. Su obra es claro reflejo de su lucha contra el sistema opresor de la dictadura franquista. Su cine nos arrastra hacia la experiencia de mundos y escenarios llenos de personajes que luchan, que se dignifican a cada momento, de personajes e historias que ríen de la desgracia, pero no por ello desisten en sus ideales, tal cual debería ser en nuestra realidad cotidiana.

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Beloved de Toni Morrison

Aracelly Guerrero Maldonado

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Hablar de Beloved en términos lineales o tradicionales no es fácil, ya que la novela no está escrita en una forma tradicional o lineal, no es por ello incomprensible, pero sí hace difícil de encuadrarlo en una categoría, podríamos decir que hay realismo mágico, aunque no es enteramente el género, hay un fantasma y hay una historia de muchas tragedias, pero por su puesto eso no es todo lo que hay en el libro.  A Morrison no la conocía de nada, supe que fue ganadora del premio nobel de literatura en 1993, cuando mi hermano me lo dijo al prestarme el libro, de no haber sido por él y su obsesión con leer a los ganadores del nobel, tal vez no la habría conocido o tardara varios años en hacerlo.

Ya después hice una breve investigación, Toni Morrison, además de mujer, es afroamericana, y en el libro el color de la piel y el racismo son temas centrales, se narra la historia de varias mujeres afroamericanas en un período muy particular, que fue la transición de la esclavitud a la emancipación poco después de la guerra civil de EUA, un período turbulento, como todos los períodos de transición, pero especialmente para aquellos que fueron esclavos y de repente ya no lo eran.

Aunque la esclavitud de nuestro vecino del norte vive en nuestro imaginario colectivo, a través de múltiples referencias: cine, series, libros, música, etc.; y es traído a cuento casi tanto como la segunda guerra en los referentes norteamericanos, para nosotros como mexicanos en general, representa siempre un contexto lejano, una realidad que puede ser vista, explorada pero no vivida o recordada.

Mi primer referente consciente de la esclavitud norteamericana vino de leer a Harriet Becker Stowne, su famoso y panfletista libro La cabaña del tío Tom, que narra en un tono muy emocional y un tanto romántico,  las consecuencias de la esclavitud y por su puesto la célebre novela y película, Lo que el viento se llevó, múltiples películas, series y referencias después, llegué a hacerme clara la idea de la esclavitud, o bueno, eso creía.  Después de leer Beloved estoy segura de que tengo otra perspectiva, no es que estuviera equivocada antes, o que el resto de los autores lo estuvieran, pero eran miradas distintas, miradas que vienen de otros contextos.  La sensibilidad de Morrison para enajenarnos en la historia, para aceptar lo que nos dice sin reparos y al mismo tiempo hacernos temblar de ternura, de alivio, o de melancolía, no sólo dan fe de la maestría de su pluma, también de un trabajo de introspección, de verdadero autoconocimiento y de entendimiento de la propia historia. Gracias a ella, esta etnia, esta cultura, me pueden parecer cercanas, puedo desde la comodidad de mi asiento, sentir empatía, sentir el horror, la desesperación y el odio que en momento lleva a decir a uno de los personajes:  En el mundo no hay mala suerte, si no blancos.

Para finalizar, les diré que no la considero una lectura fácil, sobre todo para los más rigurosos, o que están acostumbrados a las historias lineales o tradicionales, también puede ser por momentos muy agobiante o confuso, pero su calidad es indiscutible.  Si deciden dejarse llevar de la mano de Morrison, no se arrepentirán, garantizado.

“Que se marchara antes de que Sethe le hiciera comprender que peor aún –mucho peor- era lo que había matado a Baby Suggs, lo que Ella sabía, lo que Stamp había visto y lo que había hecho temblar a Paul D:  cualquier blanco podía apropiarse de toda tu persona si se le ocurría.  No sólo hacerte trabajar, matarte o mutilarte, sino ensuciarte.  Ensuciarte tanto como para que ni tú mismo pudieras volver a gustarte.  Ensuciarte tanto como para que olvidaras quién eras y nunca pudieras recordarlo”.

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Cartas a Paloma

Un lugar limpio y bien iluminado

Luis Edoardo Torres

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Querida Paloma:

Mi amor a los libros siempre me remite a ti; a los primeros días de nuestra amistad y la firmeza de tus enseñanzas. Recuerdo que una de las primeras cosas que me dijiste fue: “Si quieres escribir tienes que leer”. Así fue como empezamos un intercambio de primeros textos, los míos, y obras esenciales, las de tu biblioteca. Así fue como atravesé la «noche oscura» de San Juan montado en «el barco ebrio» de Rimbaud (y de alguna manera llegué hasta aquí).

No sé cuántos años y lecturas han pasado desde entonces. Podríamos hacer la cuenta, pero para qué perder el tiempo si puedo contarte historias. Por ejemplo, que ahora estoy obsesionado con las librerías de usado. Me he enamorado del caos y las sorpresas que ofrecen las pilas de libros o estantes improvisados en estos sitios y a donde quiera que vaya las visito.

Neapoli, el barrio donde vivo, es hogar de editoriales con gran tradición y de algunas de las librerías más antiguas en Atenas; pero mi atención la tiene una modesta tienda de libros usados en la calle Asklipiú. Ubicado entre un centro de Cienciología y un bar de smoothies, el bazar hace resistencia a las sectas y los extranjerismos heredados por el capitalismo. Además, como abre hasta entrada la noche, es común ver trabajadores cansados que, en su camino a casa, se detienen a buscar nuevas lecturas por un par de euros. Quizá en una de esas jornadas, algún oficinista gris descubra a Kafka y evite su propia «metamorfosis» o encuentre el camino a algún pueblo como Macondo o Cómala.

Es por esa idea de que los libros pueden cambiar nuestras vidas que me uní como voluntario en una librería comunitaria en Kypseli, uno de los barrios más diversos en la ciudad. En uno de esos tantos edificios comerciales abandonados se resguarda una colección de libros que espera ser organizada, leída y apropiada por los miembros de la comunidad. Por ahora luce un poco como esos bazares de usado donde el orden es cuestionable, pero creo que ahí es donde radica su encanto.

El área infantil ya hace su magia y se ilumina con las risas de los niños y el estruendo de sus juegos. Las gastadas alfombras y sofás rescatados del olvido crean ya acogedores rincones donde los visitantes leen callados, serenos y aislados del mundo. Cada uno tiene ya su sitio y sus lecturas. Alí, por ejemplo, se sienta siempre en el sillón rojo bajo la ventana que da al jardín. En ese viejo mueble estilo Luis XV ha leído todas las traducciones disponibles al farsi de Nikos Kazantzakis. Siempre bajo el amparo de la luz y el silencio. Pensé que jamás me atrevería a molestarlo, pero el otro día, mientras trataba de organizar las novelas policiacas, decidí hablarle. La plática nos llevó a uno de los sitios comunes: nuestras nacionalidades. Cuando le dije que era mexicano su cara se iluminó de alegría y me dijo:

“No lo puedo creer. Mi escritor favorito es mexicano. Se llama…”

No entendí de todo el nombre, pero lo más cercano era Hemingway. De cualquier manera no había conexión con México, pero en mi cabeza deduje que como Hemingway escribió sobre España, Alí lo había asociado con México por alguna extraña razón. En fin, su entusiasmo me impidió hacer cualquier aclaración y mejor intenté confirmar el nombre del autor del que hablaba con tanto entusiasmo. “Cuál es tu libro favorito de él?”, le pregunté intentando obtener más información. “Me gustan todos sus libros, pero hay una historia en particular. Espera, debo traducir el nombre porque sólo lo sé en farsi”, tras usar el traductor de su móvil me lo dijo en inglés, “Un lugar brillante y limpio”. No reconocí el título, pero le prometí que iba a buscar la historia para leerla.  Cuando llegué a casa hice una búsqueda. Resultó que el título en realidad era, Un lugar limpio y bien iluminado, y era un cuento de Hemingway. Una texto breve (quizá triste) y poderoso.  Una historia que habla de lo que se vuelve esencial cuando no se tiene: «luz y una cierta limpieza y orden».

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Estudiante de la UNAM diseña impresora 3D para regenerar huesos

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La impresora trabaja con ácido poliático, un polímero económico, obtenido de plantas de cebada, trigo y maíz, incluso de la leche.

Aarón Misael Ortiz de la O, estudiante de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aplicó su ingenio para diseñar una impresora 3D, la cual reproduce estructuras porosas muy pequeñas con alta resolución, similares a los huesos, con materiales biodegradables.

Mediante un Boletín de la Dirección de Comunicación Social, la UNAM informó que con este prototipo denominado Biomaker, el alumno de Posgrado en Diseño Industrial obtuvo un pase para representar a la UNAM en el Global Grad Show 2019, en la Dubai Design Week, encuentro donde estudiantes, académicos, empresarios e inversionistas del mundo exhiben, dan a conocer, analizan y evalúan sus proyectos de diseño.

Destaca que una de sus ventajas es el bajo costo en comparación con aparatos similares que se ofrecen en el mercado, además de contar con una campana de esterilización de materiales dentro de ella. No obstante, uno de los objetivos es disminuir aún más los costos para que pueda ser adquirida por laboratorios de ingeniería de tejidos y tener mayores avances científicos.

Respecto al proceso, Ortiz de la O explicó que en el Laboratorio de Manufactura Digital realizan archivos digitales para obtener una tomografía de los huesos, que convierten en un modelo 3D. Posteriormente imprimen un andamio (estructuras biológicas diseñadas para ser implantadas y reemplazar o restaurar tejidos), con cierta geometría y porosidad, dependiendo de la zona del hueso que se quiera recuperar. “El archivo digital se envía a la impresora, que construye capa por capa cada poro de la pieza”.

Una vez terminado el andamio, se manda a ingeniería de tejidos, donde aplican cultivo celular para que se reproduzcan células. Los primeros resultados se pueden observar en tres o siete días, pero para obtener el tejido como tal, deben pasar tres meses, aproximadamente, precisó.

Uno de los grandes beneficios del Biomaker es que trabaja con ácido poliático, un polímero económico, obtenido de plantas de cebada, trigo y maíz, incluso de la leche. “Tiene grandes posibilidades en el organismo y puede usarse no sólo para andamios de regeneración celular, sino en guías quirúrgicas, sin riesgo para los pacientes”, destacó el joven.

Finalmente, Ortiz de la O aclaró: “Mi plan es mejorar la impresora, porque todavía es un prototipo y debemos continuar hasta que esté lista”.

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